#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Discurso del Papa Francisco durante la oración ecuménica en su visita a Ginebra

GINEBRA, 21 Jun. 18 (ACI Prensa).- El Papa Francisco presidió durante su visita a Ginebra, Suiza, este jueves 21 de junio, la oración ecuménica junto con representantes de las Iglesias que constituyen el Consejo Ecuménico de las Iglesias.

Ante ellos pronunció un discurso en el que animó a seguir avanzando en el diálogo ecuménico, pues “la división contradice la voluntad de Cristo”.

“El movimiento ecuménico, al que tanto ha contribuido el Consejo Ecuménico de las Iglesias, surgió por la gracia del Espíritu Santo. El ecumenismo nos ha puesto en camino siguiendo la voluntad de Jesús, y progresará si, caminando bajo la guía del Espíritu, rechaza cualquier repliegue autorreferencial”.

A continuación, el texto completo del discurso del Papa Francisco:

Queridos hermanos y hermanas:

Hemos escuchado las palabras del Apóstol Pablo a los Gálatas, quienes estaban pasando por tribulaciones y luchas internas. De hecho, había grupos que se enfrentaban y se acusaban mutuamente. En este contexto y hasta dos veces en pocos versículos, el Apóstol invita a «caminar según el Espíritu» (Ga 5,16.25).

Caminar. El hombre es un ser en camino. Está llamado a ponerse en camino durante toda la vida, a salir continuamente del lugar donde se encuentra: desde que sale del seno de la madre hasta que pasa de una a otra etapa de la vida; desde que sale de la casa de los padres hasta el momento en que deja esta existencia terrena. El camino es una metáfora que revela el sentido de la vida humana, de una vida que no es suficiente en sí misma, sino que anhela algo más.

El corazón nos invita a marchar, a alcanzar una meta. Pero caminar es una disciplina, un esfuerzo, se necesita cada día paciencia y un entrenamiento constante. Es preciso renunciar a muchos caminos para elegir el que conduce a la meta y reavivar la memoria para no perderla. Caminar requiere la humildad de volver sobre los propios pasos y la preocupación por los compañeros de viaje, porque únicamente juntos se camina bien.

Caminar, en definitiva, exige una continua conversión de uno mismo. Por este motivo, son muchos los que renuncian, prefiriendo la tranquilidad doméstica, en la que atienden cómodamente sus propios asuntos sin exponerse a los riesgos del viaje. Pero así se aferran a seguridades efímeras, que no dan la paz y la alegría que el corazón aspira, y que solo se consiguen saliendo de uno mismo.

Dios nos llama a esto ya desde el principio. A Abraham le pidió que dejara su tierra y que se pusiera en camino, con el único equipaje de la confianza en Dios (cf. Gn 12,1). Moisés, Pedro y Pablo, y todos los amigos del Señor vivieron en camino. Pero es sobre todo Jesús quien nos ha dado ejemplo. Salió de su condición divina por nosotros (cf. Flp 2,6-7) y vino entre nosotros para caminar, él que es el Camino (cf. Jn 14,6).

Él, el Señor y Maestro, se hizo peregrino y huésped entre nosotros. Cuando regresó al Padre, nos dio el don de su mismo Espíritu, para que también nosotros tuviéramos la fuerza para caminar hacia él y hacer lo que Pablo pide: caminar según el Espíritu.

Según el Espíritu: si cada hombre es un ser en camino, y encerrándose en sí mismo reniega de su vocación, mucho más el cristiano. Porque —indica Pablo— la vida cristiana lleva consigo una alternativa irreconciliable: por una parte, caminar según el Espíritu, siguiendo el itinerario inaugurado por el Bautismo; por otra, «realizar los deseos de la carne» (Ga 5,16).

¿Qué quiere decir esta expresión? Significa intentar realizarse buscando la vía de la posesión, la lógica del egoísmo, con la que el hombre intenta acaparar aquí y ahora todo lo que le apetece. No se deja acompañar con docilidad por donde Dios le indica, sino que persigue su propia ruta. Las consecuencias de esta trágica trayectoria saltan a la vista: el hombre, insaciable de cosas materiales, pierde de vista a los compañeros de viaje.

Entonces, por los caminos del mundo, reina una profunda indiferencia. Empujado por sus propios instintos, se convierte en esclavo de un consumismo frenético y, en ese instante, la voz de Dios se silencia; los demás, sobre todo si son incapaces de caminar por sí mismos, como los niños y los ancianos, se convierten en desechos molestos; la creación no tiene otro sentido, sino el de producir en función de las necesidades.

Queridos hermanos y hermanas:

Las palabras del Apóstol Pablo nos interpelan hoy más que nunca. Caminar según el Espíritu es rechazar la mundanidad. Es elegir la lógica del servicio y avanzar en el perdón. Es sumergirse en la historia con el paso de Dios; no con el paso rimbombante de la prevaricación, sino con la cadencia de «una sola frase: amarás a tu prójimo como a ti mismo» (v. 14) La vía del Espíritu está marcada por las piedras miliares que Pablo enumera: «Amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí» (v. 22.23).

Todos juntos estamos llamados a caminar de ese modo: el camino pasa por una continua conversión y la renovación de nuestra mentalidad para que se haga semejante a la del Espíritu Santo. A lo largo de la historia, las divisiones entre cristianos se han producido con frecuencia porque fundamentalmente se introducía una mentalidad mundana en la vida de las comunidades: primero se buscaban los propios intereses, solo después los de Jesucristo. En estas situaciones, el enemigo de Dios y del hombre lo tuvo fácil para separarnos, porque la dirección que perseguíamos era la de la carne, no la del Espíritu. Incluso algunos intentos del pasado para poner fin a estas divisiones han fracasado estrepitosamente, porque estaban inspirados principalmente en una lógica mundana. Pero el movimiento ecuménico —al que tanto ha contribuido el Consejo Ecuménico de las Iglesias— surgió por la gracia del Espíritu Santo (cf. CONC. ECUM. VAT. II, Unitatis redintegratio, 1). El ecumenismo nos ha puesto en camino siguiendo la voluntad de Jesús, y progresará si, caminando bajo la guía del Espíritu, rechaza cualquier repliegue autorreferencial.

Alguno podría objetar que caminar de este modo es trabajar sin provecho, porque no se protegen como es debido los intereses de las propias comunidades, a menudo firmemente ligados a orígenes étnicos o a orientaciones consolidadas, ya sean mayoritariamente “conservadoras” o “progresistas”. Sí, elegir ser de Jesús antes que de Apolo o Cefas (cf. 1 Co 1,12), de Cristo antes que «judíos o griegos» (cf. Ga 3,28), del Señor antes que de derecha o de izquierda, elegir en nombre del Evangelio al hermano en lugar de a sí mismos significa con frecuencia, a los ojos del mundo, trabajar sin provecho.

El ecumenismo es “una gran empresa con pérdidas”. Pero se trata de pérdida evangélica, según el camino trazado por Jesús: «El que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará» (Lc 9,24). Salvar lo que es propio es caminar según la carne; perderse siguiendo a Jesús es caminar según el Espíritu. Solo así se da fruto en la viña del Señor.

Como Jesús mismo enseña, no son los que acaparan los que dan fruto en la viña del Señor, sino los que, sirviendo, siguen la lógica de Dios, que continúa dando y entregándose (cf. Mt 21,33-42). Es la lógica de la Pascua, la única que da fruto.

Mirando nuestro camino, podemos vernos reflejados en ciertas situaciones de las comunidades de la Galacia de entonces: qué difícil es calmar la animadversión y cultivar la comunión; qué complicado es escapar de las discrepancias y los rechazos mutuos que han sido alimentados durante siglos. Más difícil aún es resistir a la astuta tentación: estar junto a otros, caminar juntos, pero con la intención de satisfacer algún interés personal.

Esta no es la lógica del Apóstol, es la de Judas, que caminaba junto a Jesús, pero para su propio beneficio. La respuesta a nuestros pasos vacilantes es siempre la misma: caminar según el Espíritu, purificando el corazón del mal, eligiendo con santa obstinación la vía del Evangelio y rechazando los atajos del mundo.

Después de tantos años de compromiso ecuménico, en este setenta aniversario del Consejo, pedimos al Espíritu que fortalezca nuestro caminar. Con demasiada facilidad este se detiene ante las diferencias que persisten; con frecuencia se bloquea al empezar, desgastado por el pesimismo.

Las distancias no son excusas; se puede desde ahora caminar según el Espíritu: rezar, evangelizar, servir juntos, esto es posible y agradable a Dios. Caminar juntos, orar juntos, trabajar juntos: he aquí nuestro camino fundamental.

Este camino tiene una meta precisa: la unidad. La vía contraria, la de la división, conduce a guerras y destrucciones. El Señor nos pide que invoquemos continuamente la vía de la comunión, que conduce a la paz.

La división, en efecto, «contradice clara y abiertamente la voluntad de Cristo, es un escándalo para el mundo y perjudica a la causa santísima de predicar el Evangelio a toda criatura» (Unitatis redintegratio, 1). El Señor nos pide unidad; el mundo, desgarrado por tantas divisiones que afectan principalmente a los más débiles, invoca unidad.

Queridos hermanos y hermanas:

He querido venir aquí, peregrino en busca de unidad y paz. Doy las gracias a Dios porque aquí os he encontrado, hermanos y hermanas ya en camino. Caminar juntos para nosotros cristianos no es una estrategia para hacer valer más nuestro peso, sino que es un acto de obediencia al Señor y de amor al mundo.

Pidamos al Padre que caminemos juntos con más vigor por las vías del Espíritu. La cruz oriente el camino, porque allí, en Jesús, los muros de separación ya han sido derribados y toda enemistad ha sido derrotada (cf. Ef 2,14). Allí entendemos que, a pesar de todas nuestras debilidades, nada nos separará de su amor (cf. Rm 8,35-39).

 

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Papa Francisco: La división entre cristianos contradice la voluntad del Señor

GINEBRA, 21 Jun. 18 (ACI Prensa).- El Papa Francisco llamó a la unidad entre los cristianos, pues su división “contradice la voluntad de Cristo”.

El Santo Padre hizo esta afirmación durante la oración ecuménica que realizó en el Centro Ecuménico del Consejo Ecuménico de las Iglesias (WCC) de Ginebra, Suiza, donde se encuentra de visita este jueves 21 de junio con motivo del 70º de su fundación.

En su discurso, ante representantes de las diferentes Iglesias que conforman el WWC, el Papa recordó las palabras del Apóstol Pablo a los Gálatas, en las que invita a la comunidad cristiana a ponerse en camino, y explica que el cristiano se encuentra ante dos posibles recorridos en la vida: el del Espíritu Santo, es decir, “el itinerario inaugurado por el Bautismo”, y el de la mundanidad, que supone “intentar realizarse buscando la vía de la posesión, la lógica del egoísmo”.

En este sentido, el Santo Padre indicó que “a lo largo de la historia, las divisiones entre cristianos se han producido con frecuencia porque fundamentalmente se introducía una mentalidad mundana en la vida de las comunidades: primero se buscaban los propios intereses, solo después los de Jesucristo”.

En estas situaciones, continuó el Pontífice, “el enemigo de Dios y del hombre lo tuvo fácil para separarnos, porque la dirección que perseguíamos era la de la carne, no la del Espíritu. Incluso algunos intentos del pasado para poner fin a estas divisiones han fracasado estrepitosamente, porque estaban inspirados principalmente en una lógica mundana”.

“Pero el movimiento ecuménico, al que tanto ha contribuido el Consejo Ecuménico de las Iglesias, surgió por la gracia del Espíritu Santo. El ecumenismo nos ha puesto en camino siguiendo la voluntad de Jesús, y progresará si, caminando bajo la guía del Espíritu, rechaza cualquier repliegue autorreferencial”.

Por ello, destacó la importancia del 70º aniversario del Consejo Ecuménico de las Iglesias para fortalecer ese impulso ecuménico: Pedimos al Espíritu que fortalezca nuestro caminar”.

Lamentó que con demasiada frecuencia el camino ecuménico “se detiene ante las diferencias que persisten; con frecuencia se bloquea al empezar, desgastado por el pesimismo. Las distancias no son excusas; se puede desde ahora caminar según el Espíritu: rezar, evangelizar, servir juntos, esto es posible y agradable a Dios. Caminar juntos, orar juntos, trabajar juntos: he aquí nuestro camino fundamental”.

“Este camino tiene una meta precisa: la unidad. La vía contraria, la de la división, conduce a guerras y destrucciones. El Señor nos pide que invoquemos continuamente la vía de la comunión, que conduce a la paz. La división, en efecto, contradice clara y abiertamente la voluntad de Cristo, es un escándalo para el mundo y perjudica a la causa santísima de predicar el Evangelio a toda criatura. El Señor nos pide unidad; el mundo, desgarrado por tantas divisiones que afectan principalmente a los más débiles, invoca unidad”.

Francisco insistió: “Caminar juntos para nosotros cristianos no es una estrategia para hacer valer más nuestro peso, sino que es un acto de obediencia al Señor y de amor al mundo”.

Siguiendo la carta del Apóstol Pablo a los Gálatas, el Papa reflexionó sobre las características de ese camino: “caminar es una disciplina, un esfuerzo, se necesita cada día paciencia y un entrenamiento constante. Es preciso renunciar a muchos caminos para elegir el que conduce a la meta y reavivar la memoria para no perderla”.

“Caminar –continuó– requiere la humildad de volver sobre los propios pasos y la preocupación por los compañeros de viaje, porque únicamente juntos se camina bien. Caminar, en definitiva, exige una continua conversión de uno mismo”.

Finalizada la oración ecuménica y el discurso, el Santo Padre mantendrá un almuerzo con los representantes de la WCC y posteriormente presidirá el Encuentro Ecuménico.

El Consejo Mundial de Iglesias o Consejo Ecuménico de las Iglesias (World Council of Churches, WCC) fue fundado por 147 iglesias el 23 de agosto de 1948 y tiene su sede en Ginebra. A ella pertenecen unas 348 iglesias que engloban a 600 millones de cristianos en más de 120 países.

 

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Papa Francisco llega a Ginebra para hablar de ecumenismo, paz y unidad

VATICANO, 21 Jun. 18 (ACI Prensa).- El Papa Francisco dio inicio a su viaje a Ginebra (Suiza) donde permanecerá tan solo 11 horas con motivo del 70° aniversario de la fundación del Consejo Ecuménico de las Iglesias (WCC).

El Santo Padre abandonó el Vaticano y se trasladó hasta el Aeropuerto Internacional de Roma-Fiumcino. Allí puso rumbo a Ginebra a las 8.35 a bordo de un A321 de la compañía Alitalia.

Se trata del 23 viaje internacional del Papa, que ya ha visitado 34 países y es el tercer Pontífice que visita Ginebra. El primero fue Pablo VI en 196 para visitar la Organización Mundial del Trabajo, por sus cincuenta años y el segundo Juan Pablo II, que viajó hasta allí en cuatro ocasiones (1982, 1984, 1985 y 2004).

En su tradicional saludo a la prensa, el Papa agradeció su labor y explicó que “este es un viaje hacia la unidad. Deseos de unidad”.

¿Qué dijo el #PapaFrancisco a los periodistas que lo acompañan en su histórica visita a #Ginebra?, ¿qué espera del viaje? Él mismo lo cuenta en este video de Massimiliano Valenti y @aciprensa / @EWTNespanol #VisiteduPape #PapaenGinebra pic.twitter.com/aGZRoQvYuV

— Álvaro de Juana (@AlvarodeJuana_) 21 de junio de 2018

Durante el vuelo, envió un telegrama al Presidente de a República Italiana, Sergio Mattarella en el que expresó “fervientes deseos para el bien espiritual, civil y social del pueblo italiano”.

El avión llegó a su destino a las 10.10 y fue recibido por el Presidente de la Confederación Suiza, Alain Berset. Eran presentes dos ex Guardias Suizas Pontificias y dos niños ataviados con los vestidos tradicionales del país, que ofrecieron unas flores a Papa.

A continuación, tuvo lugar la presentación de las delegaciones y se interpretaron los himnos y se ejecutaron los honores militares.

El Papa saludó al Presidente de la Federación de las Iglesias Evangélicas en suiza, Gottfried Locher, y se trasladó a una zona reservada del aeropuerto, donde se reunió en privado con el Presidente de la Confederación Suiza.

Allí se intercambiaron algunos regalos. El Papa Francisco regaló al Presidente un dibujo en el que venía representado el primer Comandante de la Guardia suiza Pontificia.

A las 11:15 a.m. tendrá lugar la oración ecuménica en el Centro Ecuménico del Consejo Ecuménico de las Iglesias, donde el Santo Padre pronunciará su primera Homilía. Terminada la ceremonia, Francisco almorzará con los representantes de la WCC.

A las 3:45 p.m. se realizará el Encuentro Ecuménico donde el Pontífice dirigirá un discurso.

Acabado el encuentro, el Santo Padre celebrará la Misa en el Palexpo, un centro de convenciones cerca al aeropuerto.

A las 8:00 p.m. Francisco partirá de retorno a Roma, a donde arribará a las 9:40 p.m.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Papa Francisco llega a Ginebra para hablar de ecumenismo, paz y unidad

VATICANO, 21 Jun. 18 (ACI Prensa).- El Papa Francisco dio inicio a su viaje a Ginebra (Suiza) donde permanecerá tan solo 11 horas con motivo del 70° aniversario de la fundación del Consejo Ecuménico de las Iglesias (WCC).

El Santo Padre abandonó el Vaticano y se trasladó hasta el Aeropuerto Internacional de Roma-Fiumcino. Allí puso rumbo a Ginebra a las 8.35 a bordo de un A321 de la compañía Alitalia.

Se trata del 23 viaje internacional del Papa, que ya ha visitado 34 países y es el tercer Pontífice que visita Ginebra. El primero fue Pablo VI en 196 para visitar la Organización Mundial del Trabajo, por sus cincuenta años y el segundo Juan Pablo II, que viajó hasta allí en cuatro ocasiones (1982, 1984, 1985 y 2004).

En su tradicional saludo a la prensa, el Papa agradeció su labor y explicó que “este es un viaje hacia la unidad. Deseos de unidad”.

¿Qué dijo el #PapaFrancisco a los periodistas que lo acompañan en su histórica visita a #Ginebra?, ¿qué espera del viaje? Él mismo lo cuenta en este video de Massimiliano Valenti y @aciprensa / @EWTNespanol #VisiteduPape #PapaenGinebra pic.twitter.com/aGZRoQvYuV

— Álvaro de Juana (@AlvarodeJuana_) 21 de junio de 2018

Durante el vuelo, envió un telegrama al Presidente de a República Italiana, Sergio Mattarella en el que expresó “fervientes deseos para el bien espiritual, civil y social del pueblo italiano”.

El avión llegó a su destino a las 10.10 y fue recibido por el Presidente de la Confederación Suiza, Alain Berset. Eran presentes dos ex Guardias Suizas Pontificias y dos niños ataviados con los vestidos tradicionales del país, que ofrecieron unas flores a Papa.

A continuación, tuvo lugar la presentación de las delegaciones y se interpretaron los himnos y se ejecutaron los honores militares.

El Papa saludó al Presidente de la Federación de las Iglesias Evangélicas en suiza, Gottfried Locher, y se trasladó a una zona reservada del aeropuerto, donde se reunió en privado con el Presidente de la Confederación Suiza.

Allí se intercambiaron algunos regalos. El Papa Francisco regaló al Presidente un dibujo en el que venía representado el primer Comandante de la Guardia suiza Pontificia.

A las 11:15 a.m. tendrá lugar la oración ecuménica en el Centro Ecuménico del Consejo Ecuménico de las Iglesias, donde el Santo Padre pronunciará su primera Homilía. Terminada la ceremonia, Francisco almorzará con los representantes de la WCC.

A las 3:45 p.m. se realizará el Encuentro Ecuménico donde el Pontífice dirigirá un discurso.

Acabado el encuentro, el Santo Padre celebrará la Misa en el Palexpo, un centro de convenciones cerca al aeropuerto.

A las 8:00 p.m. Francisco partirá de retorno a Roma, a donde arribará a las 9:40 p.m.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Papa Francisco llega a Ginebra para hablar de ecumenismo, paz y unidad

VATICANO, 21 Jun. 18 (ACI Prensa).- El Papa Francisco dio inicio a su viaje a Ginebra (Suiza) donde permanecerá tan solo 11 horas con motivo del 70° aniversario de la fundación del Consejo Ecuménico de las Iglesias (WCC).

El Santo Padre abandonó el Vaticano y se trasladó hasta el Aeropuerto Internacional de Roma-Fiumcino. Allí puso rumbo a Ginebra a las 8.35 a bordo de un A321 de la compañía Alitalia.

Se trata del 23 viaje internacional del Papa, que ya ha visitado 34 países y es el tercer Pontífice que visita Ginebra. El primero fue Pablo VI en 196 para visitar la Organización Mundial del Trabajo, por sus cincuenta años y el segundo Juan Pablo II, que viajó hasta allí en cuatro ocasiones (1982, 1984, 1985 y 2004).

En su tradicional saludo a la prensa, el Papa agradeció su labor y explicó que “este es un viaje hacia la unidad. Deseos de unidad”.

¿Qué dijo el #PapaFrancisco a los periodistas que lo acompañan en su histórica visita a #Ginebra?, ¿qué espera del viaje? Él mismo lo cuenta en este video de Massimiliano Valenti y @aciprensa / @EWTNespanol #VisiteduPape #PapaenGinebra pic.twitter.com/aGZRoQvYuV

— Álvaro de Juana (@AlvarodeJuana_) 21 de junio de 2018

Durante el vuelo, envió un telegrama al Presidente de a República Italiana, Sergio Mattarella en el que expresó “fervientes deseos para el bien espiritual, civil y social del pueblo italiano”.

El avión llegó a su destino a las 10.10 y fue recibido por el Presidente de la Confederación Suiza, Alain Berset. Eran presentes dos ex Guardias Suizas Pontificias y dos niños ataviados con los vestidos tradicionales del país, que ofrecieron unas flores a Papa.

A continuación, tuvo lugar la presentación de las delegaciones y se interpretaron los himnos y se ejecutaron los honores militares.

El Papa saludó al Presidente de la Federación de las Iglesias Evangélicas en suiza, Gottfried Locher, y se trasladó a una zona reservada del aeropuerto, donde se reunió en privado con el Presidente de la Confederación Suiza.

Allí se intercambiaron algunos regalos. El Papa Francisco regaló al Presidente un dibujo en el que venía representado el primer Comandante de la Guardia suiza Pontificia.

A las 11:15 a.m. tendrá lugar la oración ecuménica en el Centro Ecuménico del Consejo Ecuménico de las Iglesias, donde el Santo Padre pronunciará su primera Homilía. Terminada la ceremonia, Francisco almorzará con los representantes de la WCC.

A las 3:45 p.m. se realizará el Encuentro Ecuménico donde el Pontífice dirigirá un discurso.

Acabado el encuentro, el Santo Padre celebrará la Misa en el Palexpo, un centro de convenciones cerca al aeropuerto.

A las 8:00 p.m. Francisco partirá de retorno a Roma, a donde arribará a las 9:40 p.m.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Papa Francisco encomienda a la Virgen María su viaje a Ginebra

, 20 Jun. 18 (ACI Prensa).- Siguiendo su costumbre antes de los viajes internacionales, el Papa Francisco fue hoy a la Basílica de Santa María la Mayor para rezar ante la imagen de la Salus Populi Romani y encomendar a la Virgen su visita apostólica a Ginebra (Suiza) que realizará este 21 de junio con motivo del 70° aniversario de la fundación del Consejo Ecuménico de las Iglesias (WCC).

#PapaFrancesco a Santa Maria Maggiore prega davanti all’antica icona della Salus populi Romani per affidare alla Vergine il suo viaggio a Ginevra pic.twitter.com/XoBg9xrPqS

— L’Osservatore Romano (@oss_romano) 20 de junio de 2018

“El Papa Francisco en Santa María la Mayor reza delante del antiguo ícono de la Salus Populi Romani para confiar a la Virgen su viaje a Ginebra”, informó este miércoles L’Osservatore Romano en su cuenta de Twitter.

El Santo Padre arribará mañana al Aeropuerto Internacional de Ginebra a las 10:10 a.m. (hora local), y media hora después se reunirá en privado con el presidente de la Confederación Suiza.

A las 11:15 a.m. participará en la Oración Ecuménica en el Centro Ecuménico y a las 12:45 almorzará con los representantes de esta institución.

Posteriormente, a las 3:45 p.m. tendrá lugar el Encuentro Ecuménico en el WCC. Luego a las 5:30 p.m. la Misa en el Palexpo. A las 7:15 p.m., el Santo Padre se despedirá de los obispos y de los colaboradores de la representación pontificia en Suiza.

A las 7:45 p.m. será la despedida oficial en el Aeropuerto Internacional de Ginebra. A las 8:00 p.m. Francisco partirá de retorno a Roma, donde aterrizará a las 9:40 p.m.

El Consejo Mundial de Iglesias o Consejo Ecuménico de las Iglesias (World Council of Churches, WCC) fue fundado por 147 iglesias el 23 de agosto de 1948 y tiene su sede en Ginebra. A ella pertenecen unas 348 iglesias que engloban a 600 millones de cristianos en más de 120 países.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Los abusos sexuales son obra del “espíritu del mal”, dice el Papa Francisco

VATICANO, 20 Jun. 18 (ACI Prensa).- En la entrevista concedida a la agencia Reuters, el Papa Francisco abordó los casos de abusos sexuales en Chile y aseguró que “ciertamente es la obra del espíritu del mal”.

“La mayor parte de los abusos se da en el ámbito familiar y en los barrios, los vecinos, las familias, después en los gimnasios, en las piscinas, en las escuelas, y también en la Iglesia. Alguno puede decir que los sacerdotes son pocos, pero aunque fuese solo un sacerdote sería trágico porque ese sacerdote tiene el deber de llevar a esa persona a Dios y ha destruido el camino para llevar a Dios”, comentó.

En ese sentido, afirmó que “a mí no me importan las estadísticas, es un drama general que la sociedad debe observar más, también el modo en el que se gestiona este problema”.

En el caso de los abusos dentro de la Iglesia, el Papa recordó que “esto estalló en los tiempos de Boston, digamos así. No se gestionaba bien. Sabemos que se cambiaba a la gente de un sitio a otro porque no existía conciencia de lo grave que era esto. Pero la Iglesia se ha despertado y la lección que yo he tomado no es la del origen. La había tomado ya San Juan Pablo II con los cardenales de los Estados Unidos en el caso de Boston”.

“La tomó Benedicto con los obispos de Irlanda. Yo he tenido que tomar una decisión. ¿Cómo ha ido la cosa en Chile?”, se preguntó a sí mismo.

“He estudiado las cosas, las denuncias con las informaciones que había aquí. He hecho estudiar, me han ayudado y he procedido según eso”, señaló.

En concreto declara que “el problema de Karadima (el sacerdote condenado por abusos) es un problema muy complicado porque ahí se mezcla la élite chilena con situaciones de geopolítica. Las familias entregaban a Karadima a sus hijos porque creían que la doctrina era segura y no se sabía lo que sucedía allí dentro. Karadima es un enfermo grave. Es un hombre del cual habéis estudiado el caso”, respondió al periodista Philip Pullella.

“Hay cuatro obispos que han salido de unos 49 que él ha formado en el seminario y cuando yo he cambiado a Barros, de ordinario militar a Obispo de Osorno, ha estallado todo”.

“He hecho estudiar el caso Barros y no aparecía nada consistente en las informaciones que tenían en el Vaticano. Regresé del viaje a Chile un poco inquieto, ‘esto no se explica’, pensé. ‘Aquí hay algo que va más allá de la propaganda o de posturas anticlericales’”, indicó.

Indicó que “pensando y pensando he pedido consejo y he decidido enviar en visita canónica a Mons. (Charles) Scicluna, que regresó con una relación de 2.300 páginas de declaraciones de 64 personas. Ha estallado una cosa que no se entendía, y cuando he visto aquello, he decidido llamar a los obispos”.

Francisco dijo que “era la única cosa por hacer. Con buena voluntad he escrito una carta de 12-13 páginas solo para ellos. En las reuniones se la he explicado en una media hora y después les he invitado a rezar un día, y al día siguiente se ha iniciado la reunión”.

“Al final ellos han dicho: ‘Queremos que Usted se sienta libre, damos nuestra dimisión’. Yo me quedé callado y ellos han hecho eso y ha sido un gesto generoso, mucho, porque se han dado cuenta de que las cosas escritas en los apuntes que les di eran horribles. Esto era un escrito privado, pero después en Chile ha salido publicado. Ellos me pidieron que escribiera una carta al pueblo chileno y yo lo hice. Después he comenzado a investigar, caso por caso, y he aceptado tres dimisiones, entre las cuales había dos por límite de edad, pero con problemas gravísimos en las diócesis”, explicó.

Evangelización y Formación Cristiana Católica

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