[VIDEO] Sor Cristina asegura que Dios sustituyó a la música como el “motor” de su vida

ROMA, 06 Oct. 14 (ACI/EWTN Noticias).- Sor Cristina Scuccia, la joven religiosa de 25 años de edad que cautivó a millones de personas con su talento y carisma, explica en un video promocional de su nuevo álbum cómo Dios se convirtió en el “motor” de su vida sustituyendo a la música.

“El canto siempre ha sido el hilo conductor de mi vida, ha conectado muchos eventos de mi existencia. Era el motor que me movía cada día para continuar adelante. La verdad es que mi mayor sueño era ir a Roma y estudiar canto, danza, en fin, todas las disciplinas artísticas. Al legar a Roma los planes de mi vida cambiaron”, afirma.

Sor Cristina, quien pertenece a la Congregación femenina de las Ursulinas de la Sagrada Familia, comienza con estas palabras el primer tráiler de su primer álbum que actualmente produce el sello discográfica Universal Music.

El video fue lanzado en su sitio web oficial http://www.sistercristinaofficial.com, dura un minuto y 20 segundos y en él Sor Cristina aparece en el estudio de grabación entonando la canción “No One”, el tema de Alicia Keys que la hizo famosa en el reality show The Voice Italia, del cual resultó ganadora. “Todo se obtiene con mucho sacrificio con mucha dificultad, y nada llega de repente”, afirma.

Por el momento se desconoce tanto la fecha de lanzamiento del álbum como su título, y según el perfil oficial en Twitter de Sor Cristina, @SisterCristina, algunos intuyen que podría tener los textos y la carátula en inglés, tal y como revela el hashtag lanzado por Universal Music “#sistercristinacomingsoon”, “La Hermana Cristina llegará pronto”.

“Realmente hacer este disco es una experiencia muy nueva, hace falta estudiar canto. ¡Estudiar inglés! Con esa terminación ‘th’ imposible de pronunciar, ¡With!”, concluye la Sor Cristina bromeando.

La vida religiosa de Sor Cristina

La religiosa ursulina, que el 29 de julio renovó sus votos temporales, marcó un hito en la historia de la televisión italiana al recitar el Padre Nuestro después de ganar la edición de The Voice Italia 2014. “Quiero que Jesús entre aquí”, dijo.

Las creencias de la religiosa fueron motivo de una silenciosa y constante persecución durante el programa, que denunció posteriormente a los medios locales el “coach” de Sor Cristina en The Voice, el cantante J-Ax.

A pesar de la persecución, Sor Cristina subrayó en varias ocasiones que su prioridad en la vida es continuar en la vida religiosa y tiene previsto realizar sus votos perpetuos para el año 2018.

http://www.sistercristinaofficial.com/

Cientos de miles peregrinaron a la Virgen de Luján bajo intensa lluvia en Argentina

BUENOS AIRES, 06 Oct. 14 (ACI/EWTN Noticias).- Una multitud, en su mayoría jóvenes, participó este fin de semana bajo una lluvia intensa en buena parte del camino de la 40 peregrinación a pie a Luján, donde el Arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Aurelio Poli, recordó ante la Virgen que “en la Patria somos hermanos y la fraternidad la necesitamos para seguir adelante”.

La Policía bonaerense no informó de la cantidad de personas que participó de esta caminata a la casa de la patrona nacional que llevó por lema “Madre, ayúdanos a trabajar por la paz”, pero, pese a la inclemencia del tiempo, ciento de miles se animaron a caminar los 60 kilómetros.

El Purpurado presidió la misa concelebrada desde el altar levantado en la Plaza Belgrano, frente a la basílica.

“Aunque llegaron pasados de agua, llegaron aquí a la casa de la Virgen”, destacó y agregó que “lo que más quiere la Virgen es que vivas libre de todo lo que te esclaviza, comenzando por el pecado. Libre como un hijo y una hija de Dios. Ella quiere bendecir tu vida y tu camino”.

“Ella quiere también que el río de vida que te acompaño en el camino los reconozca como a tus hermanos y a tus hermanas, y a partir de ahora cuando se encuentren en tu ciudad, en tu pueblo, en tu trabajo, no los trates como extraños. En la patria somos hermanos y la fraternidad la necesitamos para seguir adelante. ¡Hay futuro si somos hermanos!”, sostuvo.

El Primado argentino mantuvo un diálogo a la distancia con los peregrinos y repitió tres veces: “La Patria tiene una Madre y se llama…”, a lo que los peregrinos respondían: “María” e insistió en recordar que los argentinos “somos hermanos”.

El Cardenal Poli también destacó al llamado “Negrito Manuel”, primer custodio de la imagen, al recordar que “su frase tiene que ser jaculatoria que tenemos que llevar en el corazón: Soy de la Virgen nomás”.

Asimismo, agradeció a quienes iniciaron esta peregrinación 40 años atrás, en especial el Padre Rafael Tello: “Seguro está en el cielo viendo los frutos de esta peregrinación que crece y crece”.

A las 6.45 llegó a Luján el grupo con la “imagen cabecera” de la Virgen que salió el sábado al mediodía del santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers.

Minutos antes se acercaron a esa imagen unos quince peregrinos que participaron de la primera marcha juvenil a Luján aquel 25 de octubre de 1975, alentados por el sacerdote Rafael Tello, cuyos restos están sepultados en la basílica nacional.

La peregrinación se enmarcó, además, en el “itinerario bautismal” de la arquidiócesis de Buenos Aires, por lo que se ofreció el bautismo a los peregrinos que se formaron para recibir este sacramento.

Cientos de miles peregrinaron a la Virgen de Luján bajo intensa lluvia en Argentina

BUENOS AIRES, 06 Oct. 14 (ACI/EWTN Noticias).- Una multitud, en su mayoría jóvenes, participó este fin de semana bajo una lluvia intensa en buena parte del camino de la 40 peregrinación a pie a Luján, donde el Arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Aurelio Poli, recordó ante la Virgen que “en la Patria somos hermanos y la fraternidad la necesitamos para seguir adelante”.

La Policía bonaerense no informó de la cantidad de personas que participó de esta caminata a la casa de la patrona nacional que llevó por lema “Madre, ayúdanos a trabajar por la paz”, pero, pese a la inclemencia del tiempo, ciento de miles se animaron a caminar los 60 kilómetros.

El Purpurado presidió la misa concelebrada desde el altar levantado en la Plaza Belgrano, frente a la basílica.

“Aunque llegaron pasados de agua, llegaron aquí a la casa de la Virgen”, destacó y agregó que “lo que más quiere la Virgen es que vivas libre de todo lo que te esclaviza, comenzando por el pecado. Libre como un hijo y una hija de Dios. Ella quiere bendecir tu vida y tu camino”.

“Ella quiere también que el río de vida que te acompaño en el camino los reconozca como a tus hermanos y a tus hermanas, y a partir de ahora cuando se encuentren en tu ciudad, en tu pueblo, en tu trabajo, no los trates como extraños. En la patria somos hermanos y la fraternidad la necesitamos para seguir adelante. ¡Hay futuro si somos hermanos!”, sostuvo.

El Primado argentino mantuvo un diálogo a la distancia con los peregrinos y repitió tres veces: “La Patria tiene una Madre y se llama…”, a lo que los peregrinos respondían: “María” e insistió en recordar que los argentinos “somos hermanos”.

El Cardenal Poli también destacó al llamado “Negrito Manuel”, primer custodio de la imagen, al recordar que “su frase tiene que ser jaculatoria que tenemos que llevar en el corazón: Soy de la Virgen nomás”.

Asimismo, agradeció a quienes iniciaron esta peregrinación 40 años atrás, en especial el Padre Rafael Tello: “Seguro está en el cielo viendo los frutos de esta peregrinación que crece y crece”.

A las 6.45 llegó a Luján el grupo con la “imagen cabecera” de la Virgen que salió el sábado al mediodía del santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers.

Minutos antes se acercaron a esa imagen unos quince peregrinos que participaron de la primera marcha juvenil a Luján aquel 25 de octubre de 1975, alentados por el sacerdote Rafael Tello, cuyos restos están sepultados en la basílica nacional.

La peregrinación se enmarcó, además, en el “itinerario bautismal” de la arquidiócesis de Buenos Aires, por lo que se ofreció el bautismo a los peregrinos que se formaron para recibir este sacramento.

Benedicto XVI no estará en Sínodo de la Familia pero sí podría estar en la beatificación de Pablo VI

ROMA, 06 Oct. 14 (ACI/EWTN Noticias).- El Sumo Pontífice Emérito, Benedicto XVI, no intervendrá en el Sínodo de los Obispos que se realiza hasta el 19 de octubre en el Vaticano, pero sí se le aguarda en la ceremonia de beatificación del Papa Pablo VI ese día.

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi, explicó a los periodistas después de la primera asamblea del Sínodo Extraordinario, celebrada el 6 de octubre, que “Benedicto XVI no participará en un Sínodo tan comprometedor y prolongado. Tenemos que tener en cuenta sus fuerzas y el hecho de que él está en una condición de oración y reserva”.

Por otro lado, el portavoz del Vaticano señaló que el Sumo Pontífice Emérito, coincidirá “probablemente” con los cardenales y obispos para la ceremonia de beatificación del Papa Pablo VI el próximo 19 de octubre en la Plaza de San Pedro, día en que concluirá el Sínodo Extraordinario de la Familia.

“Todos esperamos verlo a la beatificación de Pablo VI”, dijo el P. Lombardi.

Actualmente, y desde que dijera adiós al pontificado el 28 de febrero de 2013, Benedicto XVI continuará con su agenda habitual dedicada a la oración y al recogimiento, un itinerario que interrumpe acogiendo algunas visitas, y con largos paseos por los Jardines del Vaticano.

Precisamente, Cardenal a Joseph Ratzinger, fue creado cardenal por el Papa Pablo VI, quien instituyó el sistema del Sínodo de los Obispos.

El Papa Pablo VI pasará a la historia por haber escrito la Humanae Vitae, la visionaria encíclica sobre la defensa de la vida y la familia; y por haber llevado a término el Concilio Vaticano II iniciado en 1962 por San Juan XXIII.

Santa Eduviges

Nació en Baviera hacia el año 1174; se casó con el príncipe de Silesia, del que tuvo siete hijos. Llevó una vida de piedad, dedicándose a socorrer a pobres y enfermos, fundando para ellos lugares de asilo. Al morir su esposo, ingresó en el monasterio de Trebnitz, donde murió el año 1243.  Es tía de Santa Isabel de Hungría.

Fiesta: 16 de octubre

“Tendía siempre hacia Dios”, de su vida escrita por un contemporaneo

Hacia el año 1174 nació en Baviera la niña Eduviges, hija del conde Bertoldo de Andechs. Sus padres la confiaron a las religiosas del monasterio de Kintzingen, en Franconia. Gertrudis, hermana de Eduviges, fue madre Santa Isabel de Hungría.

A los doce años de edad, Eduviges contrajo matrimonio con el duque Enrique de Silesia, quien sólo tenía dieciocho años. Dios los bendijo con siete hijos. El esposo de Eduviges heredó el ducado a la muerte de su padre, en 1202. Inmediatamente, a instancia de su esposa, fundó el gran monasterio de religiosas cistercienses de Trebnitz, a cinco kilómetros de Breslau. Se cuenta que todos los malhechores de Silesia fueron ordenados a trabajar en la construcción del monasterio, que fue el primer convento de religiosas en Silesia. El duque y su mujer fundaron además otros muchos monasterios, con lo cual no sólo propagaron en sus territorios la vida religiosa, sino también la cultura germánica. Entre los monasterios fundados por los duques, los había de cistercienses, de canónigos de San Agustín, de dominicos y de franciscanos. Enrique fundó el Hospital de la Santa Cruz en Breslau, y Santa Eduviges, un hospital para leprosas en Neumarkt donde solía asistir personalmente a las enfermas.

Después del nacimiento de su último hijo, en 1209, Eduviges y su marido de mutuo acuerdo hicieron voto de continencia perpetua. Según se cuenta, en su restantes treinta años de vida, Enrique no volvió a llevar oro, plata o púrpura.

Los hijos de Enrique y Eduviges les hicieron sufrir mucho. En 1212, el duque repartió sus posesiones entre Enrique y Conrado, sus hijos varones, pero ninguno de los dos quedó contento con su parte. A pesar de que Santa Eduviges hizo cuanto pudo por reconciliarlos, los dos hermanos y sus partidarios trabaron batalla, y Enrique derrotó a su hermano Conrado. Esa pena ayudó a Santa Eduviges a deplorar la vanidad de las cosas del mundo y a despegarse más y más de ellas. De los siete hijos solo Gertrudis sobrevivió a sus padres y fue abadesa de Trebnitz.

A partir de 1209, la santa fijó su principal residencia en el monasterio de Trebnitz, a donde solía retirarse con frecuencia. Durante sus retiros, dormía en la sala común con las otras religiosas y observaba exactamente la distribución. No usaba más que una túnica y un manto, lo mismo en invierno que en verano y llevaba, sobre sus carnes una camisa de pelo con mangas de seda para que nadie lo sospechase. Como acostumbraba caminar hasta la Iglesia con los pies desnudos sobre la nieve los tenía destrozados, pero llevaba siempre en la mano un par de zapatos para ponérselos si encontraba a alguien por le camino. Un abad le regaló en cierta ocasión un par de zapatos nuevos y le arrancó la promesa de que los usaría. Algún tiempo después, el abad volvió a ver a la santa descalza y le preguntó donde estaban los zapatos. Eduviges los sacó de entre los pliegues de su manto, diciendo: “Siempre los llevo aquí”

En 1227, los duques Enrique de Silesia y Ladislao de Sadomir se reunieron para organizar la defensa contra el ataque del “svatopluk” de Pomerania. Pero el svatopluk se enteró y cayó sobre ellos, precisamente durante la reunión y Enrique, que estaba en el baño, apenas logró escapar con vida. Santa Eduviges acudió lo más pronto posible a cuidar a su marido, pero éste había partido ya con Conrado de Masovia para defender los territorios de Ladislao, quien había perecido a manos del svatopluk. La victoria favoreció a Enrique, el cual se estableció en Cracovia. Pero al poco tiempo fue nuevamente atacado por sorpresa en Mass, y Conrado de Plock le tomó prisionero. La fiel Eduviges intervino y consiguió que ambos duques llegasen a un acuerdo, mediante el matrimonio de las dos nietas de Enrique con los dos hijos de Conrado. Así se evitó el encuentro entre ellos con gran regocijo de Santa Eduviges, quien siempre hacía cuanto estaba de su mano para evitar el derramamiento de sangre.

En 1238, murió el marido de Santa Eduviges y fue sucedido por su hijo Enrique, apodado el “Bueno”. Cuando la noticia de la muerte del duque llegó al monasterio de Trebnitz, las religiosas lloraron mucho; Eduviges fue la única que permaneció serena y reconfortó a las demás: ¿Por qué os quejáis de la voluntad de Dios? Nuestras vidas están en sus manos, y todo lo que Él hace está bien hecho, lo mismo si se trata de nuestra propia muerte que de la muerte de los seres amados”. La santa tomó entonces el hábito religioso de Trebnitz, pero no hizo los votos para poder seguir administrando sus bienes en favor de los pobres. En cierta ocasión, Santa Eduviges encontró a una pobre mujer que no sabía el Padrenuestro y comenzó a enseñárselo; como la infeliz aldeana no consiguiese aprenderlo, la santa la llevó a dormir a su propio cuarto para aprovechar todos los momentos libres y repetirle la oración hasta que la mujer consiguió aprenderla de memoria y entender lo que decía.

En 1240, los tártaros invadieron Ucrania y Polonia. El duque Enrique II les presentó la batalla cerca de Wahlstadt. Se dice que los tártaros emplearon entonces gases venenosos: “un humo espeso y nauseabundo brotaba en forma de serpiente de unos tubos de cobre y embrutecía a los soldados polacos.” Enrique pereció en la batalla. Santa Eduviges tuvo una revelación sobre la muerte de su hijo tres días antes de que llegase la noticia y dijo a su amiga Dermudis: “He perdido a mi hijo; se me ha escapado de las manos como un pajarito y jamás volveré a verle.” Cuando el mensajero trajo la triste noticia, Santa Eduviges consoló a su propia hija Gertrudis y a Ana, la esposa de Enrique.

Dios premió la fe de su sierva con el don de milagros. Una religiosa ciega recobró la vista cuando la santa trazó sobre ella la señal de la cruz. El biógrafo de Eduviges relata varias otras curaciones milagrosas obradas por ella y menciona diversas profecías de la santa, entre las que se contaba la de su propia muerte. Durante su última enfermedad, aunque todos la creían fuera de peligro, santa Eduviges pidió la extremaunción. Murió en octubre de 1243 y fue sepultada en Trebnitz. Su canonización se llevó a cabo en 1267. En 1706, la fiesta de Santa Eduviges fue incluida en el calendario universal de la Iglesia de occidente.

Fuente: Vidas de Santos Tomo IV; Butler.