#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Bellas In and Out

La belleza auténtica no se ajusta a las apariencias. Se conoce en su esencia y se revela de manera única.

Al derrumbarse la idea de que la belleza tenía determinados cánones, hoy más que nunca estamos experimentando una mayor conciencia en vivenciar nuestra belleza cruzando incluso las fronteras a medida que nos convertimos en una comunidad global y nos enriquecemos con su diversidad.

La manera de ver y apreciar la belleza se acerca así a una realidad más pura, natural y original. La belleza es algo a descubrir y vivir- no un producto acabado y perfecto que nos ofrecen para ser incorporado y utilizado, sino más bien un tesoro que estando presente en lo profundo de cada una necesita ser conocido, valorado y revelado.

El punto de partida es la decisión de buscar “ser una misma” emprendiendo un recorrido de crecimiento que dura toda la vida. La belleza de una mujer es ilimitada y con el tiempo se expande, pero si no se define tal como es no puede materializar su potencial al máximo y lograr su realización plena.

Cuando una no es una misma, limita su belleza porque dificulta la estima propia, se vuelve insegura y una pésima comunicadora. Se llena de quejas, se compara inútilmente o se obsesiona con la idea de ser alguien más alejándose de ella misma para luego, con espíritu insatisfecho, convertirse en esclava al buscar fuera de ella y de manera constante la belleza que le es propia.

Cómo la mujer se encuentra por dentro, determinará todo lo demás. Si por dentro estamos fuertes y saludables, activas y con un corazón joven, dejamos de renegar y empezamos a disfrutar de lo que tenemos. Todas sabemos que el modo en que percibimos la vida influye directamente en lo que nos hace sentirnos hermosas y, es por eso que con una mirada interna y el valor necesario, podemos dar ese salto que sólo se hace desde el amor hacia el conocerse y el quererse.

La conciencia de nuestra propia belleza debería llevarse a todos los ámbitos en los que nos movemos porque desde ese reconocimiento básico y primario, depende el cómo podemos sacar lo mejor de nosotras. En la medida en que la mujer toma esa decisión empezando con una misma y haciéndose cargo del protagonismo que le corresponde viviendo con amor, lo va logrando paso a paso y de manera única.

¡La belleza auténtica no viene de afuera, sino de adentro para embellecer nuestro mundo! Así, en armonía, cuerpo y alma, seremos capaces de proyectar esa seguridad y esa confianza que la gente empezará a notar a nuestro paso: una belleza que desde lo profundo ilumina e irradia a nuestro alrededor.

Al hablar de los retos que enfrenta la mujer contemporánea es importante sentirse segura, valiente, confiada y hermosa recordando que la auténtica belleza de una mujer es capaz de reflejarse externamente en su ropa o en su pelo, si primero – y sólo primero- está presente en su corazón, un corazón que es capaz de amar.

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