#diocesisdecelaya @diocesis_celaya ¿Nervios? ¿Dificultades? Reza un misterio del Rosario

Hoy me despertó el sol y me levanté contentísimo. Por alguna razón muy especial, lo único que quería era rezarle a la Virgen. Me arrodillé a los pies de mi cama y después de cada Ave María parecía que la Virgen me sonreía y decía: “Gracias hijito, nunca te dejaré”. ¡Que manera tan bonita de comenzar el día!

Toda la vida me ha acompañado el Santo Rosario y eso me da mucha alegría. Recuerdo como si fuera ayer cuando mamá nos levantaba a las cinco de la mañana para ir a rezar la novena a la Virgen en mi pueblo. También que durante el mes de mayo los niños rezábamos a los pies de María para regalarle flores y cuando de joven seminarista nos reuníamos todos en torno a María para pedirle por nuestra vocación y también que cuidara de nuestras familias…

Les quiero compartir un momento increíble: no sé cuántos años tenía pero era aún niño y en mi casa había un problema bien grande, a esa edad parecía que era imposible de solucionar, tenía mucho miedo y como pude fui por mis abuelitos para ver si ellos podían hacer algo.

Pero aun con la presencia de ellos sentía que me faltaba alguien así que busqué un Rosario y me puse a rezarle a la Virgen. Fue extraordinario: en cuanto comencé a orar la paz de Dios me inundó, sentía cómo mi Madre Santísima me consolaba: “Hijito, tranquilo, todo saldrá bien…”. Lo siento como si fuera ayer ¡María consolándome!

Al acordarme de estas experiencias, mis lágrimas brotan de emoción, y es que al ver las maravillas que el Santo Rosario ha hecho en mi vida no puedo más que decir a todos los que puedo que oren con él. Tanto lo recomiendo que hace poco un amigo me reclamó: “Pareces médico de pueblo, siempre das la misma receta”.

Me decía esto porque cuando se acercan a mí con un problema les recomiendo que recen el Rosario a María: “Reza el
Rosario, rézale a María, verás cómo nuestra Madrecita del Cielo no te desampara”.

Gracias a este consejo he visto cómo tantas vidas han cambiado. Me recuerdo en especial de doña Cesarina, una señora de 70 años a quien sus hijos abandonaron porque ahora son maestros o licenciados y se avergüenzan de su mamá. Esta buena señora estaba siempre triste, hasta que un día le regalé un rosario y le enseñé a orar con él. Santo remedio. Ahora Cesarina es diferente, va a misa y se pone hasta mero adelante con su cara sonriente y cada que puede me dice: “Padrecito, gracias por enseñarme a rezar el Rosario, me ha hecho tanto bien”.

Permítele a María ser parte de tu vida, reza siempre el Rosario…

cuando te sientas nervioso reza un misterio,

cuando tengas dificultades reza un misterio,

Repite cada Ave María con fe y verás que nuestra Madre Santísima te dirá: “Hijito, tranquilo, todo saldrá bien…”

Y como buen cura de pueblo te recuerdo: ¡Reza siempre el rosario!

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