#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Cuidado con el “breadcrumbing”: tal vez seas víctima (¡o verdugo!)

Este término del inglés empieza a popularizarse en ámbitos hispanos: “breadcrumbing”.

La traducción es algo así como “esparcir migas de pan”. El término “breadcrumbs” (“migas de pan”) ya se usaba en la jerga cibernética, en referencia a la estructura de navegación en sitios de internet, pero el sentido de la expresión “breadcrumbing” (“esparcir migas de pan”) es diferente: indica la práctica de ir esparciendo “señales de interés” por otra persona, pero sin tener intención alguna de establecer una relación seria con ella.

Los adeptos del “breadcrumbing” son esas personas que, por ejemplo, esas personas que, por ejemplo, mandan mensajes reservados y “comparten” los posts de alguien en las redes sociales como si estuvieran sugiriendo un interés especial que va más allá amistad – pero sin pasar nunca a una relación amorosa real. Existe la insinuación de interés, pero nunca se concreta.

La persona que recibe las supuestas “señales de interés” alimenta expectativas sólo para verse frustrada – sin hablar del hecho de que pierde oportunidades de relación seria porque está presa de la inútil espera de algún paso concreto del “esparcidor de migas”.

Las motivaciones pueden ser diversas: de simple inmadurez, inseguridad e indecisión, pero también el consciente deseo de mantener el control sobre la otra persona y, con eso, alimentar el propio ego. En cualquiera de los casos, el “breadcrumbing” es un juego inconsecuente e irresponsable de apariencias, manipulación y engaño culpable: afecta a un ser humano que está siendo inducido a alimentar esperanzas ilusorias – y esa ilusión podrá, nos casos mais sérios, provocar grandes sofrimentos.

Además de las ilusiones sentimentales, el “breadcrumbing” se está convirtiendo en una plaga también en el contexto profesional. Supuestos “prospectos” se muestran interesados en el trabajo de alguien y empiezan a solicitar informaciones, detalles, ejemplos, periodos de test sin compromiso, nombres y casos de clientes, presupuestos, propuestas… pero sin intención alguna de concretar una verdadera relación profesional. Son vampiros que chupan lo que pueden y después se pierden en la noche.

Se trata de una forma corrupta de inducir a los profesionales a compartir sus conocimientos, sus diferenciales y sus habilidades, pero sin remunerarlos de manera alguna. Los profesionales son llevados sólo a perder tiempo y a ceder recursos valiosos a cambio de una “apariencia de interés”, que, en muchos casos, era premeditadamente engañosa.

Igual que las víctimas del “breadcrumbing amoroso”, también las víctimas del “breadcrumbing profesional” tienen que aprender a reconocer esa práctica y a reaccionar rápido, imponiendo límites y exigiendo compromiso efectivo del supuesto “interesado”.

El “breadcrumbing” es una forma de abuso vastamente común, pero que aún no tiene “nombre” y, en muchos casos, ni siquiera es percibida por buena parte de las víctimas como abuso y manipulación. Es el tipo de práctica perjudicial que sólo puede ser combatida mediante la concientización y el cambio cultural.

Como enseñó Jesús, “que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no”. Es una regla básica del juego limpio.

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