#diocesisdecelaya @diocesis_celaya ¿Quienes eran los zuavos pontificios?

El término “zuavo” se refiere, inicialmente, a un regimiento militar del ejército francés formado por soldados originarios de Argelia, que sirvieron a Francia entre 1830 y 1962.

A semejanza de ese regimiento, se crearon otros varios cuerpos militares en varios países. Uno de ellos fue el de los Zuavos Pontificios, surgido el 1 de enero de 1861 y constituido básicamente por voluntarios católicos solteros, en su mayoría franceses, belgas y holandeses. Habían llegado al Estado Pontificio para defenderlo de los militares del Reino de Italia, que deseaba tomar Roma con el fin de completar la unificación de la península italiana.

En esa época, Italia aún no existía como el país unificado que conocemos hoy. Parte del actual territorio italiano pertenecía entonces al Estado Pontificio (o Estados Papales), una entidad soberana en que la Santa Sede ejerció el poder temporal durante más de 1.100 años, desde 752 hasta 1870, año en que fue anexionado unilateralmente al Reino de Italia.

Tras vehementes protestas, el Papa Pío IX se declaró como “prisionero en el Vaticano”. Fue sólo en 1929, con los Pactos Lateranenses, cuando una ínfima porción de los antiguos territorios pontificios fue restituida por el Estado italiano a la Santa Sede, dando origen al actual Estado de la Ciudad del Vaticano, reconocido internacionalmente como independiente y soberano.

La bravura y heroísmo de los Zuavos Pontificios se debía esencialmente a sus principios inspiradores. Respecto de estos, el historiador Lorenzo Innocenti declaró:

“[Ellos] fueron el baluarte del Trono y del Altar. Contribuyeron de manera determinante, con su voluntariado místico, en contraposición a la fe laica de los garibaldinos y a la fe monárquica de las tropas del ejército piamontés, para retrasar en unos años la anexión del Estado de la Iglesia al resto de Italia”.

El texto del juramento prestado por los Zuavos Pontificios es bastante representativo de las motivaciones que les animaban:

“Juro a Dios Omnipotente ser obediente y fiel a mi soberano, el Pontífice Romano, nuestro Santo Padre, el Papa Pío IX, y a sus legítimos sucesores. Juro servirlo con honra y fidelidad y sacrificar mi vida por la defensa de su augusta y sagrada persona, por la defensa de su soberanía y por la defensa de sus derechos”.

Tras casi diez años de servicio, el regimiento pontificio fue disuelto el 21 de septiembre de 1870, debido, precisamente, a la toma de Roma por las tropas italianas.

Es muy relevante recordar que fue la madre de un joven zuavo pontificio la responsable de la expansión de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús mediante el emblema “Detente“.

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