#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Enseñar con el ejemplo



Por Hermanas Servidoras de la Palabra

En  este  tiempo muchos  nos quejamos de la falta  de valores en la  sociedad, del desenfreno  que viven los jóvenes, las fracturas matrimoniales, la deficiencia  en la  educación… y, ciertamente,  nuestro panorama  es  muy alarmante desde que vemos  el  aumento de  corrupción en todos  los  niveles.

Pero, no basta  con quejarnos, debemos  hacer  algo pronto: dar buen ejemplo.
El  buen ejemplo es la forma  más  eficaz  de educar  a las  nuevas  generaciones.

Es  necesario hacer conciencia de que la conducta se aprende, en mayor medida, por imitación, no al establecer  reglas; si bien las  reglas  delimitan la bondad o  maldad de las acciones, sólo el  buen ejemplo es capaz de infundir la medida de moralidad de una persona.

De manera que  si alguien ve que  su padre miente y su madre oculta  situaciones  trascendentes para  su vida familiar, esta personita crecerá con la conciencia turbia al punto de ver bien la mentira.
Si  alguien crece  en una  familia de ladrones, puede  ser que su oficio de  adulto sea  el de  ladrón; sin conciencia  que  le reclame.

El valor del buen ejemplo no tiene medida; una persona que da buen ejemplo tiene calidad moral, presencia profética; claridad de  ideas; pues  el buen  ejemplo no es actuación o diplomacia; sino conciencia clara de lo que es bueno y justo.
No se trata de  algo ensayado y planeado previamente, sino de la exquisita  conciencia.
Si eres  mamá no pidas a tus hijos  algo que  tú no eres capaz de hacer.
Si eres padre de familia, no quieras hacerte  su  amigo, sino un padre al que  le  deben  tener  confianza.

Todos los  adultos  tenemos una  deuda  con los  jóvenes.

No se vale pedirles  aquello que somos capaces  de realizar en primera  persona.
Para que exista un verdadero ejemplo de parte de los padres, debe existir ante todo la coherencia de vida, hago lo que digo de manera libre y consiente.

Un ejemplo lo tenemos en Jesucristo que actuaba con obras y palabras como lo dice la Sagrada Escritura en Lc 22, 25-27 «Jesús  les dijo: “Entre los paganos, los reyes gobiernan con tiranía a sus súbditos, y a los jefes se les da el título de benefactores.

Pero ustedes no deben ser así.  Al contrario, el más importante entre ustedes tiene que hacerse como el más joven, y el que manda tiene que hacerse como el que sirve.
Pues ¿quién es más importante, el que se sienta a la mesa a comer o el que sirve? ¿Acaso no lo es el que se sienta a la mesa?

En cambio yo estoy entre ustedes como el que sirve », esto nos da a entender que mismo Dios se hace como uno de nosotros, y dándonos ejemplo de que vino a servir a salvarnos.
Nosotros debemos con el ejemplo de nuestra propia vida, mostrarla a los que nos rodean principalmente a los niños, no ocultar los valores y principios que hemos aprendido de nuestros abuelos, de esta manera seguirán transmitiéndose las buenas costumbres.

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