#diocesisdecelaya @diocesis_celaya La alarmante situación del SIDA en Venezuela

MEDICINE

Shutterstock-Edgloris Marys

La lucha que tiene prioridad planetaria, pero que en Venezuela siendo uno de los mayores problemas para la salud pública. El Estado no compra medicamentos desde abril del 2017.

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De enero a noviembre de 2018, se produjeron 185 casos de muertes,  130 masculinas y 55 femeninas, tan solo en el andino estado Mérida.

La situación actual en el país se presenta de la siguiente manera, de acuerdo a datos proporcionados por el Dr. Jose Javier Escalante, coordinador Regional del Programa VIH/SIDA del Estado Mérida, en un cuadro sumamente preocupante avalado por la propia Gobernación del Estado y por Corposalud – Instituto Autónomo adscrito a la Gobernación del Estado, creado por la Ley de Salud, para desarrollar los Sistemas Estatales de Salud-:

Ver a continuación en la galería:

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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Bebés modificados genéticamente: ¿Es ético?

Los riesgos de seguridad son imprevisibles, pero no es sólo eso

Múltiples medios de comunicación se han hecho eco de la noticia: científicos chinos producen por primera vez bebés modificados genéticamente.

Según afirma He Jiankui, científico chino responsable de este hecho, su equipo ha conseguido obtener los primeros bebés modificados genéticamente desde su estado embrionario.

Se trata de dos gemelas, Lulu y Nana, obtenidas por fecundación in vitro, cuyo genoma fue modificado tras la fecundación con la herramienta de edición genética CRISPR.

El objetivo era hacer a las niñas resistentes al SIDA, puesto que su padre es portador del virus causante de esta enfermedad.

De momento, este caso no ha sido recogido en forma de artículo científico en ninguna revista, pero el genetista chino ha hecho el anuncio a través de un vídeo en Youtube.

No obstante, las críticas por parte de la comunidad científica, no se han hecho esperar, con numerosas declaraciones por parte de científicos y bioeticistas de gran relevancia calificando los hechos de precipitados, irresponsables y contrarios a la ética, cuanto menos.

Ciertamente, desde el punto de vista ético, y también científico, el nacimiento de estas niñas supone un gran impacto, ya que sería la primera vez que la edición genética germinal (en gametos o embriones tempranos) da lugar al nacimiento de seres humanos.

Cabe mencionar aquí la diferencia entre la edición genética somática y la edición genética germinal.

En la primera, se modifica el genoma en individuos que ya han alcanzado un cierto grado de desarrollo, normalmente ya nacidos, aunque también puede realizarse en fetos intraútero.

Esto impedirá que las modificaciones genéticas sean transmisibles a la descendencia o que se puedan producir aberraciones genéticas que trunquen o afecten gravemente el desarrollo del organismo.

La edición genética germinal, por el contrario, implica que los cambios realizados pasarán de generación en generación, y conlleva serios riesgos de seguridad, ya que la acción de CRISPR todavía no está del todo bien controlada (ver AQUÍ) y nuestro conocimiento del genoma es limitado (ver AQUÍ).

Así mismo, abre la puerta a la producción de los llamados “bebés de diseño”, en los que las modificaciones no se realizarían para curar una enfermedad, sino para obtener distintas “mejoras” en el bebé.

Las implicaciones éticas de esta segunda posibilidad son, por tanto, de enorme gravedad. Por ello las experiencias de Jiankui han sido tan criticadas.

Además, el caso de las gemelas se enmarcaría en el ámbito de la mejora, pues no padecían la enfermedad, de manera que lo que se ha hecho no es curarlas, sino dotarlas de un rasgo genético preventivo, lo que plantea inconvenientes éticos adicionales.

Por último, señalar que la edición genética de seres humanos lleva produciéndose más de tres años, desde que en abril de 2015 científicos, también chinos, anunciaran haber modificado el genoma de embriones humanos no viables (ver AQUÍ).

Aunque en un principio estas experiencias también fueron ampliamente cuestionadas, pronto otros países se sumaron a estas investigaciones (como Inglaterra , o Estados Unidos), y ya no solo utilizando embriones inviables, sino también embriones sanos, perfectamente viables, que son destruidos intencionadamente a los pocos días tras la modificación de su genoma.

Algunos son embriones sobrantes de tratamientos de fecundación in vitro, mientras que otros son producidos expresamente como sujetos de investigación  (ver más). 

Por ello, lo ocurrido en China era de esperar, ya que constituye el siguiente paso lógico, aunque ciertamente es precipitado desde el punto de vista médico.

Nuestra valoración bioética

A juicio del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, el uso y destrucción de embriones humanos en investigación es moralmente inaceptable (ver estatuto biológico del embrión humano y estatuto antropológico).

Si la edición genética germinal pudiera algún día ser segura basándonos solo en estudios con animales es algo incierto, pero ello no justifica el sacrificio de vidas humanas con este fin.

Máxime teniendo en cuenta que la modificación genética germinal no responde a las necesidades médicas de pacientes existentes, sino al deseo de los padres de concebir hijos, como mínimo, perfectamente sanos.

Si bien este deseo es legítimo, los medios no se justifican por el fin, sino que deben ser justificados en sí mismos.

En conclusión, no existen las necesarias evidencias de seguridad para justificar el desarrollo de estas experiencias.

No obstante, el avance técnico en este campo no debe sustentarse en la experimentación con embriones humanos, sino en modelos animales, aunque no existen garantías de que pueda alcanzarse un grado de seguridad suficiente en el futuro.

Por otra parte, al margen de las cuestiones de seguridad, aparece el problema de la distinción entre terapia y mejora, abriéndose la puerta a la producción de bebés de diseño.

Por último, es esta una práctica por el momento ineludiblemente asociada a la fecundación in vitro.

La puesta en marcha de intervenciones sobre el genoma humano embrionario que implican proyectos de mejora, diseño o selección, pueden ser un paso más para el desarrollo de los proyectos trans y posthumanistas, que constituyen, a nuestro juicio, el mayor ataque a la persona humana en este siglo XXI.

Lucía Gómez, miembro del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia ha valorado bioéticamente en La 8 Mediterraneo la modificación genética de estos bebés.

Según la biotecnóloga, los riesgos de seguridad son imprevisibles, lo que se ve agravado por el hecho de que estas modificaciones se puedan transmitir a toda la descendencia de las niñas sin conocer realmente los efectos negativos que pueden tener.

Artículo publicado originalmente por el Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia

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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Narciso Ibáñez Serrador, Goya de honor 2019

Nacido en Uruguay hace 83 años y formado entre las bambalinas de Argentina, Narciso Ibáñez Serrador se forjó una carrera en España verdaderamente antológica e internacional convirtiéndose en uno de los representantes más importantes de la televisión y el cine de habla hispana

Este año en los Goya (los Oscar españoles), el Goya de honor es para el uruguayo Narciso Ibáñez Serrador (1935). Es verdad que su fama y su carrera la hizo en España, pero no es menos cierto que Narciso, o Chicho, como lo conocíamos todos, ya venía bien precocinado del continente americano. Se pasó buena parte de su vida acompañando a sus padres por sus diferentes giras por todo el país y alrededores. Con doce años voló a España pero con veinte años regresaría a su continente natal, a colaborar con su padre, que por aquel entonces trabajaba en la televisión argentina.

Hace ya como unos diez años, tuve la oportunidad de entrevistar a Chicho en su despacho en Madrid. En sus aposentos, literalmente forrados en cuadros, fotografías y menciones de honor en donde era imposible vislumbrar cuál era el color original de la pared, Chicho me recibió a mí, un inocente recién licenciado, para hacerle una entrevista para una revista gratuita en la que trabajaba. Me llamó la atención que el realizador no pusiera una sola pega. Es más, me llamó la atención conseguir su número con tanta facilidad y no digamos que me dieran cita de un día para otro.

En aquel rato que pase con él, recuerdo que escuchaba atento las preguntas que le hacía como si yo fuera una eminencia y que se mordisqueaba los pelos del bigote mientras no perdía detalle de lo que decía. Me dijo un montón de cosas, me dijo que desde bien pequeño ya se había leído a todo Poe y que en Sudamérica su padre fue uno de los primeros en hacer terror en teatro. Me dijo que le gustaba mucho el sur de América, pero que ya se había hecho mayor en España. Lamentó no haber hecho más películas e incluso que no le ofrecieran algunos proyectos.

Es curioso que mi generación recuerde a Chicho casi como el Coco. Un tipo con barba y un puro en la mano, siempre entre la penumbra, sonriendo, haciendo chistes incluso, pero por lo general, como preámbulo de historias de miedo. Por lo general, cuando yo era niño y Chicho aparecía en pantalla yo me tenía que ir la cámara. 

La gran mayoría conoce a Chicho por programas de televisión antológicos en España como Historias para no dormir, Hablemos de sexo y sobre todo Un, dos tres…. Pero además de mucha televisión, Chicho hizo dos películas. Perdón. Dos peliculones. La residencia (1970) y ¿Quién puede matar a un niño?(1976). Con la primera, Chicho coincidió en un festival de cine con Steven Spielberg que andaba presentando por Europa su primer largometraje, El diablo sobre ruedas. Cuentan que Spielberg, que le había encantado La residencia, se acercó a Chicho y le pidió un autógrafo. Hoy Chicho dice con una amplia sonrisa en la boca, ¡Lo que daría yo ahora por trabajar con él, aunque fuera llevándole el café!.

El caso es que “el chico de los cafés de Spielberg” este año va a recibir un reconocimiento unánime de la Academia de Cine español por dos películas y eso no lo consigue cualquiera. Es verdad que en televisión Chicho hizo también hizo mucho cine y supongo que eso también cuenta. Desde bien pequeño se había leído a todo Poe y su padre fue de los primeros en hacer terror en teatro. Chicho lo llevaba en la sangre, como llevaba este Goya de honor, y como lleva los cafés a Spielberg. Ya quisiera Spielberg.

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La lucha que tiene prioridad planetaria, pero que en Venezuela siendo uno de los mayores problemas para la salud pública. El Estado no compra medicamentos desde abril del 2017.

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De enero a noviembre de 2018, se produjeron 185 casos de muertes,  130 masculinas y 55 femeninas, tan solo en el andino estado Mérida.

La situación actual en el país se presenta de la siguiente manera, de acuerdo a datos proporcionados por el Dr. Jose Javier Escalante, coordinador Regional del Programa VIH/SIDA del Estado Mérida, en un cuadro sumamente preocupante avalado por la propia Gobernación del Estado y por Corposalud – Instituto Autónomo adscrito a la Gobernación del Estado, creado por la Ley de Salud, para desarrollar los Sistemas Estatales de Salud-:

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Los riesgos de seguridad son imprevisibles, pero no es sólo eso

Múltiples medios de comunicación se han hecho eco de la noticia: científicos chinos producen por primera vez bebés modificados genéticamente.

Según afirma He Jiankui, científico chino responsable de este hecho, su equipo ha conseguido obtener los primeros bebés modificados genéticamente desde su estado embrionario.

Se trata de dos gemelas, Lulu y Nana, obtenidas por fecundación in vitro, cuyo genoma fue modificado tras la fecundación con la herramienta de edición genética CRISPR.

El objetivo era hacer a las niñas resistentes al SIDA, puesto que su padre es portador del virus causante de esta enfermedad.

De momento, este caso no ha sido recogido en forma de artículo científico en ninguna revista, pero el genetista chino ha hecho el anuncio a través de un vídeo en Youtube.

No obstante, las críticas por parte de la comunidad científica, no se han hecho esperar, con numerosas declaraciones por parte de científicos y bioeticistas de gran relevancia calificando los hechos de precipitados, irresponsables y contrarios a la ética, cuanto menos.

Ciertamente, desde el punto de vista ético, y también científico, el nacimiento de estas niñas supone un gran impacto, ya que sería la primera vez que la edición genética germinal (en gametos o embriones tempranos) da lugar al nacimiento de seres humanos.

Cabe mencionar aquí la diferencia entre la edición genética somática y la edición genética germinal.

En la primera, se modifica el genoma en individuos que ya han alcanzado un cierto grado de desarrollo, normalmente ya nacidos, aunque también puede realizarse en fetos intraútero.

Esto impedirá que las modificaciones genéticas sean transmisibles a la descendencia o que se puedan producir aberraciones genéticas que trunquen o afecten gravemente el desarrollo del organismo.

La edición genética germinal, por el contrario, implica que los cambios realizados pasarán de generación en generación, y conlleva serios riesgos de seguridad, ya que la acción de CRISPR todavía no está del todo bien controlada (ver AQUÍ) y nuestro conocimiento del genoma es limitado (ver AQUÍ).

Así mismo, abre la puerta a la producción de los llamados “bebés de diseño”, en los que las modificaciones no se realizarían para curar una enfermedad, sino para obtener distintas “mejoras” en el bebé.

Las implicaciones éticas de esta segunda posibilidad son, por tanto, de enorme gravedad. Por ello las experiencias de Jiankui han sido tan criticadas.

Además, el caso de las gemelas se enmarcaría en el ámbito de la mejora, pues no padecían la enfermedad, de manera que lo que se ha hecho no es curarlas, sino dotarlas de un rasgo genético preventivo, lo que plantea inconvenientes éticos adicionales.

Por último, señalar que la edición genética de seres humanos lleva produciéndose más de tres años, desde que en abril de 2015 científicos, también chinos, anunciaran haber modificado el genoma de embriones humanos no viables (ver AQUÍ).

Aunque en un principio estas experiencias también fueron ampliamente cuestionadas, pronto otros países se sumaron a estas investigaciones (como Inglaterra , o Estados Unidos), y ya no solo utilizando embriones inviables, sino también embriones sanos, perfectamente viables, que son destruidos intencionadamente a los pocos días tras la modificación de su genoma.

Algunos son embriones sobrantes de tratamientos de fecundación in vitro, mientras que otros son producidos expresamente como sujetos de investigación  (ver más). 

Por ello, lo ocurrido en China era de esperar, ya que constituye el siguiente paso lógico, aunque ciertamente es precipitado desde el punto de vista médico.

Nuestra valoración bioética

A juicio del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, el uso y destrucción de embriones humanos en investigación es moralmente inaceptable (ver estatuto biológico del embrión humano y estatuto antropológico).

Si la edición genética germinal pudiera algún día ser segura basándonos solo en estudios con animales es algo incierto, pero ello no justifica el sacrificio de vidas humanas con este fin.

Máxime teniendo en cuenta que la modificación genética germinal no responde a las necesidades médicas de pacientes existentes, sino al deseo de los padres de concebir hijos, como mínimo, perfectamente sanos.

Si bien este deseo es legítimo, los medios no se justifican por el fin, sino que deben ser justificados en sí mismos.

En conclusión, no existen las necesarias evidencias de seguridad para justificar el desarrollo de estas experiencias.

No obstante, el avance técnico en este campo no debe sustentarse en la experimentación con embriones humanos, sino en modelos animales, aunque no existen garantías de que pueda alcanzarse un grado de seguridad suficiente en el futuro.

Por otra parte, al margen de las cuestiones de seguridad, aparece el problema de la distinción entre terapia y mejora, abriéndose la puerta a la producción de bebés de diseño.

Por último, es esta una práctica por el momento ineludiblemente asociada a la fecundación in vitro.

La puesta en marcha de intervenciones sobre el genoma humano embrionario que implican proyectos de mejora, diseño o selección, pueden ser un paso más para el desarrollo de los proyectos trans y posthumanistas, que constituyen, a nuestro juicio, el mayor ataque a la persona humana en este siglo XXI.

Lucía Gómez, miembro del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia ha valorado bioéticamente en La 8 Mediterraneo la modificación genética de estos bebés.

Según la biotecnóloga, los riesgos de seguridad son imprevisibles, lo que se ve agravado por el hecho de que estas modificaciones se puedan transmitir a toda la descendencia de las niñas sin conocer realmente los efectos negativos que pueden tener.

Artículo publicado originalmente por el Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia

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