#diocesisdecelaya @diocesis_celaya VIDEOS e IMÁGENES: Santa Casa de Ejercicios de Atotonilco: bendice obispo de Celaya nuevas obras materiales





Eugenio Amézquita Velasco

ATOTONILCO, GTO.- Mons. Benjamín Castillo Plascencia, obispo de Celaya, bendijo las rehabilitaciones de altar, presbiterio, ambón así como ampliación del área de dormitorios y rehabilitación de tortillería de la Santa Casa de Ejercicios de este lugar, que anualmente da servicio a más de 50,000 ejercitantes venidos de diferentes rumbos del país y el extranjero.

Diapositivas de la Santa Misa, Bendición y Recorrido:





Los videos de la celebración:



Acompañado por el director de la Santa Casa, Pbro. Raúl Ramírez Montoya,así como por los sacerdotes confesores y predicadores de este lugar, Mons. Luis Lozano Nolasco, Ricardo Rodríguez Bárcenas, José López Damián, Sidney Aníbal Espinoza Huerta, Víctor Fernández Martínez así como el párroco de la Parroquia Jesús Nazareno en Atotonilco, Pbro. Fernando Manríquez Cortés y el Pbro. Pablo Figueroa Lugo, responsable diocesano de Cáritas.

La celebración dio inicio con una procesión que atravesó los principales pasillos de la Santa Casa y donde los ejercitantes -todos ellos celadores de los siete rumbos que componen la zonificación de trabajo de este lugar- recibieron con muestras de alegría al Pastor Diocesano, con flores y el respeto y reverencia debidos al vicario de Cristo en la Diócesis de Celaya.

Ya en la capilla dedicada a la Madre Santísima de la Luz, Mons. castillo Plascencia inició la celebración litúrgica para dar paso a la bendición de la sede y durante el transcurso de la Santa Misa, consagrar el altar, bendecir el ambón y finalizar con la bendición a los fieles el acto litúrgico.

Luego, acompañado por los sacerdotes concelebrantes, bendijo la nueva área de dormitorios para los ejercitantes que acuden semanalmente de diversos puntos de la República Mexicana a este sitio así como la rehabilitación del área de tortillería, que genera diariamente el alimento básico de nuestra cultura mexicana para acompañar las comidas de los ya citados ejercitantes.

Finamente, el Obispo de la Diócesis de Celaya compartió el pan y la sal en el comedor principal, regalándole los celadores ejercitantes un programa artístico en medio de la sencillez y la alegría de verse acompañados por el Padre y Pastor de la Diócesis de Celaya.



Descripción de la obra

Momentos antes de iniciar la celebración litúrgica, el Pbro. Fernando Manríquez Cortés, párroco de la Parroquia de Jesús Nazareno, en su carácter de coordinador de la Comisión de Arte Sacro de la Diócesis de Celaya, dio lectura a una descripción de las obras realizadas y el significado de cada uno de los lugares rehabilitados en la capilla de la Madre Santísima de la Luz. desde el punto de vista litúrgico.

El altar, ambón y retablo, antes de la remodelación.

El altar

El sacerdote diocesano señaló en su explicación a los celadores asistentes que “aunque Cristo es nuestro templo y el culto que debemos ofrecer sus seguidores es en Espíritu y Verdad, sin embargo desde sus orígenes, la Iglesia siempre ha tenido lugares especiales en dónde reunirse para celebrar los Santos Misterios a quienes llamó iglesia -con minúscula- porque la Iglesia con mayúscula es la Asamblea, sujeto de la celebración -Obispos, presbíteros y diáconos-, es decir, todo el pueblo redimido”.

“El altar”, continuó, es “el lugar eminencial y foco litúrgico de todo el espacio celebrativo. Es símbolo de Cristo, Anamnesis -rememoración- del Gólgota y del Cenáculo, la mesa del banquete donde se alimenta el Pueblo de Dios, el punto donde se dirige la Procesión de Entrada y de Comunión, el lugar a donde desciende el Espíritu Santo en la Epíclesis -invocación-, para convertir el pan y el vino en el Cuerpo y Sangre de Cristo. Por eso es el lugar del sacrificio”.

“La iconografía del altar en este caso, al frente  la iconología del Sacrificio y del Banquete. El Sacrificio está simbolizado por el Cordero Pascual resucitado que estaba en este mismo lugar bajo el retablo y que se mandó restaurar colocándolo sobre el libro con los siete sellos que sólo el Cordero puede romper y que simbolizan los Sacramentos”.

“En la parte posterior, sobre mármol en blanco y rojo, el monograma de la Virgen María simbolizado con la letra “M” y una corona. No olvidemos que Cristo ofreció su cuerpo y su sangre para el sacrificio, tomados de la Virgen María y poder así tener un cuerpo para salvarnos”.

“El sacerdote diocesano precisó que es de hacer notar que este altar ya existía con el ara -la cubierta superior- ya consagrada y que quedó intacta con su respectiva reliquia. No sabemos la fecha de su consagración ni de qué mártir es la reliquia”.

“Como estaba hueco, indicó, sostenido por dos pilastras en mármol de Carrara, se agregó el frontal con el Cordero y por detrás el monograma de la Virgen María. Se le quitó lo hueco para que se viera más sólido y pareciera un bloque, signo de Cristo, piedra angular. Lo adornan dos ménsulas laterales que son iguales a las del ambón y la sede”.

El Ambón

Explicó que “es el lugar anamnético del Sepulcro vacío. Donde el Ángel anunció a las mujeres la más grande y buena noticia: La Resurrección del Señor. Representa el Jardín del Edén que por la Resurrección es la Nueva Creación, y a la vez el Jardín de Arimatea donde según San Juan estaba el sepulcro. Por eso debe adornarse con motivos vegetales, en este caso, olivos. También pueden ponerse imágenes alusivas como el ángel sentado sobre el sepulcro, Jonás expulsado por la ballena, etc.”

“El ambón es el altar de la Palabra, el Momentum Resurrectionis. Debe ser bello, único, monumental, artístico; fijo y sólido, porque no es un mueble o un simple sostén del Leccionario y del Evangeliario”.

“Como el altar y la sede, el ambón debe ser elevado, de ser posible con escaleras laterales o al menos una grada sobre el nivel del presbiterio para que exprese lo que significa su nombre que en griego se dice Anabainen, que significa “subir en lo alto” para proclamar la Palabra, como dice Isaías: “Sube a un monte excelso tú que proclamas buenas noticias para Sión (Is. 40,9) y porque la Palabra desciende del Cielo como la lluvia (Is. 55, 10)”.

Precise “dice la Conferencia Episcopal Italiana en sus normas para construir nueva siglesias: Que el ambón constituye una presencia elocuente, capaz de hacer resonar la Palabra cuando ninguno la esté proclamando. El ambón debe ser , si el espacio lo permite; Majestuoso, grande, notable, de dimensiones magníficas en el aula litúrgica”.

La Sede

“En la Iglesia catedral, el asiento reservado únicamente al Obispo se llama Cátedra (que en griego significa silla) y es tan importante que de su presencia en el ábside, se deriva el término Catedral, llamando así a la Iglesia Edifico, pues desde ahí el Obispo preside su Iglesia Particular o Diócesis”.

“En la misma Catedral”, expresó el Pbro. Manríquez Cortés, “debe haber una sede para los presbíteros que celebran la Eucaristía, cuando no preside el Obispo en las demás Iglesias, Parroquias, rectorías y Capillas. La sede es el lugar donde presiden la Eucaristía los presbíteros como próvidos colaboradores de su triple ministerio”.

“La Sacrosanctum Concilium”, en su número 7 “dice que Cristo mismo preside en la persona del Ministro. Por esto, la Sede es el ícono espacial de Cristo Cabeza y Pastor. Los documentos litúrgicos nos dicen que debe ser fija, visible, digna, es decir, bella por ser el lugar simbólico y sacramental”.

“Nunca debe ser colocada delante del altar y del mismo estilo del altar y el ambón”.

El Retablo

El Coordinador de la Comisión de Arte Sacro de la Diócesis de Celaya continuó explicando que “la única imagen litúrgica es el Crucifijo que puede colocarse suspendido sobre el altar o a un lado. Sin embargo, a lo largo de los siglos, para aumentar la piedad del celebrante y del pueblo de Dios, donde no podían tener reliquias de los Santos Mártires se comenzaron a colocar imágenes y así nacieron en Europa los grandes retablos que desde el siglo XI, en todos los estilos hasta llegar al neoclásico, adornan aquellos espacios celebrativos, lo mismo que en nuestras iglesias en América, como herencia de los retablos europeos”.

“Su colocación detrás de la tabula o mesa del Altar dio origen al nombre de retablo (Retro-Tabula), pinturas y esculturas del Señor Jesús, de la Virgen María, del Santo Patrono y de otros santos y ángeles significando la gloria celestial, acompañando el Sacrificio Eucarístico”.

“En esta capilla hubo dos retablos. Uno de madera de estilo neoclásico y el último en cemento y yeso, también con seis columnas haciendo marco a la imagen principal: La Virgen Santísima de la Luz, patrona de la Diócesis de León a la que perteneció esta casa por aquellos años cuarenta y al reabrirse la casa colocó Mons. José Mercadillo”.

“Es de notar, prosiguió, que históricamente la Patrona original de la Casa es la Santísima Virgen Refugio de Pecadores, cuyo óleo permaneció en la Parroquia. pero como la advocación de la Virgen de la Luz también es de tradición jesuita y es la misma Madre de Dios, todos quedaron contentos”.

“Este retablo anterior que nos e ajustaba a los cánones que señala el arte para la construcción de los retablos, se renovó en cantera y cemento, trabajado en imitación de mármoles y también con mármoles incrustados. Se agregaron en el remate tres pinturas del tiempo del Padre Luis Felipe Neri de Alfaro (Siglo XVI); atribuidas al pintor principal de la pintura mural de este santuario y de muchos cuadros de caballete: Miguel Antonio Martínez de Poca Sangre, nacido en Querétaro”.

“En el remate, al centro, Jesús Nazareno, patrono del Santuario y dos grandes medallones que representan alegóricamente los Santísimos Nombres de Jesús (al lado izquierdo) y de María (al lado derecho)”.

“Consisten en un arcángel (En el de Jesús es San Miguel y en el de María es San Gabriel)”.

“El arcángel está al centro con una bandera con el monograma respectivo y ángeles acompañando al respectivo monograma en pequeños medallones, ya sea del Señor o de su Madre Santísima”, expresó.

“Bajo el remate dela corona -sigue explicando el sacerdote párroco-, al centro se encuentra la pintura de la Virgen de la Luz -siglo XVIII- conservando sus marcos dorados originales y a sus lados los mismos ángeles de pie con sus lámparas pero restaurados y estofados. También dos pequeños querubines sobre dichos ángeles y dos sobre los nuevos recuadros con las pinturas de los evangelistas a cada lado sobre las puertas”.

“Todo el presbiterio sobre piso de mármol blanco con figuras en otros colores”.

Agradecimientos

El Pbro. Manríquez Cortes cerró esta explicación precisa -y preciosa- señalando el agradecimiento ” a nuestro Señor Obispo Diocesano Don Benjamín, que hoy se digna bendecir el Ambón, la Sede y el Retablo, haciendo presente a Cristo, Cabeza y Pastor de nuestra Diócesis”.

“A los Padres Raúl Ramírez, director de la Casa, Ricardo Rodríguez, ecónomo e impulsor de la Conservación de la Casa. A los Padres: Víctor Fernández, Luis Lozano, Anibal Espinoza y José López, por su confianza en la dimensión diocesana de Arte Sacro”.

“A las religiosas Dominicas de María, que nacieron en esta Casa y colaboran desde entonces en la Pastoral y servicios de la misma”.

“A los Celadores Mayores y Parroquiales y a los Ejercitantes de todos los Rumbos que con su ayuda económica hicieron posible la obra, especialmente a la Zona Purépecha y a su celador Sacramento que donaron el mármol blanco para el piso y el retablo”.

“A los maestros, Héctor Dávila que dirigió y realizó los principales detalles de la obra. A Antonio López, pintor de toda la imitación de mármol sobre cemento. A Matías Correa, pintor de los cuatro Evangelistas. A Anastasio Ramírez, escultor que remodeló el Cordero Pascual. A Marcelo Bárcenas, ebanista de los medallones y remates de la sede y a los maestros albañiles, pintores y electricista que laboran de fijo en esta casa”.

“A todos, cuyos nombres mencionamos y a los que no pudimos nombrar, Dios les pague abundantemente su generosidad”, finalizó el Padre Manríquez Cortés.

Agradecimiento de los Celadores

Por su parte, los Celadores, a través de uno de sus representantes al finalizar la celebración Eucarística agradeció también a Mons. Castillo Plascencia su presencia y apoyo y señaló que “la Hermandad de Ejercitantes y Celadores de esta Casa Santa, en particular, los hermanos que participamos en esta semana de Ejercicios Espirituales, lo saludamos y le damos la Bienvenida. A la vez, le manifestamos nuestro agradecimiento sincero por su presencia entre nosotros en este día”.

Señaló que “hoy, usted, Pastor de esta iglesia Diocesana nos ha presidido la Celebración de la Sagrad Eucaristía y ha consagrado este altar que sido remodelado, para que sean más dignos de los Sagrados Misterios que celebramos”.

“Hoy nos llena de alegría su visita, pues nos sentimos cobijados por Usted, Pastor de esta Iglesia Particular, y esperamos que con frecuencia esté por aquí para darnos aliento y comparta su fe con nosotros. Dios lo conserve muchos años. Gracias Señor Obispo”.
                                                                                         

Más videos de la celebración y bendición:

Ubicación Geosatelital de la Santa Casa de
Ejercicios de Atotonilco:

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