Todas las entradas por Diocesis de Celaya

Es la porción de la Iglesia Católica Apostólica Romana ubicada en 11 municipios del estado de Guanajuato

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Obispos de Estados Unidos alaban firmeza de la Iglesia en Nicaragua ante ataques de Ortega

MANAGUA, 18 Ago. 18 (ACI Prensa).- La Iglesia de Nicaragua ha dado un gran ejemplo de compromiso con las libertades ciudadanas en el país centroamericano y así lo han querido reconocer los Obispos de Estados Unidos al enviar a Managua a Mons. Timothy P. Broglio, Presidente del Comité del International Justice and Peace’ de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

Mons. Broglio estuvo en la capital nicaragüense del 3 al 6 de agosto por invitación de los Obispos de Nicaragua y, de regreso a Estados Unidos, ha escrito una carta, difundida el 17 de agosto, en la que expresa, de parte de los Obispos estadunidenses, “nuestra profunda y firme solidaridad con nuestros hermanos del episcopado nicaragüense quienes, junto con sus sacerdotes y ministros, están alimentando al rebaño de Cristo en Nicaragua en estos peligrosos tiempos de enfrentamiento civil”.

Nicaragua se encuentra sumida en una grave crisis social y política desde el pasado mes de abril como consecuencia del colapso social ocasionado por el autoritarismo del Presidente Daniel Ortega. Miles de nicaragüenses se han manifestado contra el Presidente, protestas que han sido reprimidas con violencia por grupos afines al mandatario.

Fruto de la represión, numerosas iglesias, Obispos y sacerdotes han sido atacados por grupos paramilitares dirigidos por Ortega.

“Lloramos la muerte de cientos de nicaragüenses, muchos de ellos al comienzo de su juventud, y nos horrorizan los informes de profanaciones de iglesias en todo el país”, señala en la carta.

En ese sentido, afirma que “el desacuerdo, incluso el desacuerdo vociferante, es legítimo, pero los responsables del bien común, deben garantizar, como mínimo, la seguridad de los manifestantes pacíficos”.

En la carta explica que durante su visita “me he sentido conmovido por la inquebrantable fe del pueblo de Nicaragua. Los nicaragüenses, ahora de forma especial, confían en la amorosa Providencia de Dios todopoderoso para iluminar los corazones y las mentes del Gobierno del país y de los líderes de la sociedad para que, juntos, puedan trabajar por una paz justa”.

Además, reveló que “tuve el honor de celebrar la Santa Misa el domingo 5 de agosto en la Catedral de Managua, junto con Su Eminencia el Cardenal Leopoldo José Brenes Solórzano, Arzobispo de esa ciudad, quien me invitó a dirigirme a su rebaño con una homilía que expresara el propósito de mi visita”.

Durante la homilía subrayó que “la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos me ha enviado para apoyar el trabajo de los Obispos de Nicaragua. Mi presencia ilustra que, juntos, caminamos en servicio de la verdad, de los pobres y de la paz’”.

“Precisamente, es la fe intensa del pueblo nicaragüense la que, a pesar de las dificultades actuales, me llena de gran optimismo. Dicha fe mueve los corazones para trabajar por la reconciliación en el espíritu fructífero de la caridad cristiana”, concluyó.

 

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Roban más de 125 anillos de oro de monjas fallecidas en monasterio benedictino

KENTUCKY, 18 Ago. 18 (ACI Prensa).- Las hermanas del monasterio benedictino St. Walburg en Kentucky, Estados Unidos, denunciaron que desconocidos robaron dinero y más de 125 anillos de oro que pertenecieron a las monjas que vivieron en el lugar.

En la cuenta de Facebook del monasterio, la priora Aileen Bankemper explicó el 16 de agosto que nunca en sus 159 años de historia les tocó dar un aviso como este: “esta semana nos robaron durante los preparativos para el funeral de la hermana Cecilia”.

“Aunque se llevaron una suma de dinero, lo que más nos duele es que todos los anillos de nuestras hermanas fallecidas, el recuerdo físico de cada hermana, fueron robados también. Si alguien nos pudiera ayudar a recuperarlos estaremos realmente agradecidas”, escribió la religiosa.

Los anillos de 14 kilates que fueron robados pertenecieron a las religiosas que han fallecido en el monasterio. Cada religiosa que emite sus votos perpetuos recibe un aro de oro como símbolo de su compromiso.

En declaraciones a la cadena televisiva WCPO de Cincinnati, la priora dijo que al percatarse de lo ocurrido “tuvimos una sensación de vacío. Nos quedamos pensando ¿por qué alguien haría eso? Nosotras somos una comunidad generosa. Si alguien necesitara dinero, podría haber venido a pedirlo y ciertamente habríamos escuchado la necesidad en la que se encontraba”.

Por su parte, la hermana Nancy Kordenbrock indicó que la policía cree que quien robó los anillos de oro de 14 kilates pretende venderlos, pero las religiosas no están preocupadas tanto por eso sino por la pérdida simbólica de lo que los aros representan.

Every nun who takes her vows at St. Walburg Monastery receives a gold ring symbolizing her commitment to God. When she dies, the ring goes in a velvet-lined box alongside all her predecessors’.

On Monday, someone stole more than 100 dead sisters’ rings.https://t.co/vW4SOjboFd pic.twitter.com/fkgyU3jJDj

— WCPO (@WCPO) 17 de agosto de 2018

“Si los dejan en la puerta trasera o al frente, o si se los dan a alguien y les dicen ‘deja esto aquí’, estaríamos muy agradecidas. Significaría mucho para nosotros poder recuperarlos”, afirmó.

Las religiosas indicaron también que un donante anónimo ha ofrecido una recompensa de 5 mil dólares para quien devuelva los anillos.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Jesús muestra que podemos fiarnos de Dios porque nunca nos abandona, afirma Cardenal

GÉNOVA, 18 Ago. 18 (ACI Prensa).- Ante las familias de las víctimas del derrumbe del puente Morandi en Génova, Italia, el Cardenal Angelo Bagnasco invitó a fiarse de Dios: “Jesús nos muestra que podemos fiarnos de Dios, incluso cuando los sucesos humanos no resultan comprensibles. La fe, de hecho, no disipa todas nuestras tinieblas, pero nos ilumina el camino paso a paso, día a día”.

El Cardenal Bagnasco, Arzobispo de Génova, presidió el funeral por las 41 víctimas fallecidas el pasado martes 14 de agosto tras precipitarse en sus vehículos al vacío sobre el río Polcevera por el desplome del puente de la autopista de acceso a la ciudad italiana.

En su homilía, el Arzobispo señaló que la respuesta de Dios ante la tragedia es “una presencia que nos acompaña: Jesús crucificado y la Virgen bajo la cruz del Hijo son la imagen y el signo más evidente de que el Señor no nos abandona, sino que nos precede”.

“El derrumbe del puente Morandi –continuó– sobre el torrente Polcevera provocó una herida en el corazón de Génova. La herida es profunda, producida principalmente por aquellos que han perdido la vida y por los que permanecen desaparecidos, por sus familias, los heridos y los muchos afectados”.

Frente al dolor de las familias que han perdido a sus seres queridos, “sabemos que cualquier palabra humana, aunque sea sincera, es poca cosa”.

“La incredulidad inicial, y luego la dimensión creciente de la catástrofe, la pérdida general, el tumulto de sentimientos, los ‘por qué’ inalcanzables, nos han hecho tocar, una vez más de manera brutal, la inexorable fragilidad de la condición humana”.

Sin embargo, “dentro de esta experiencia, que a todos nos ha golpeado de una manera u otra, se deja entrever un hilo de luz. Cuanto más nos descubramos como débiles y expuestos, más sentiremos la necesidad de establecer lazos humanos: son el tejido no sólo de la familia y de la amistad, sino también de una sociedad que se declara civil”.

“Estos vínculos –finalizó–, que nos unen unos a otros, requieren una confianza sólida y segura: sin un amor fiable, de hecho, no sería posible vivir juntos. Es la alegría de la simple presencia de los demás la que nos permite llevar vida y compartir alegrías y dolores”.

 

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Muere Kofi Annan, símbolo de la ONU, Nobel de la Paz

Pero de la ONU cercana a la gente, no el club de gobiernos

Tal vez por ello recibió el Nobel de la Paz. Venía de Africa, continente sufrido que siempre lo inspiró a ver las cosas con los ojos de los humildes y necesitados. Los organismos internacionales no suelen ver lo que el vió: que deben ir más allá de sus “papiros” originariose inclinarse para acercarse a quienes sufren. Sabía que la confianza de la gente en sus líderes estaba resquebrajada y gerenció para recuperarla, al punto, de que muchos los reconocían como un referente indispensable. A pesar de que algunos escándalos estallaron al final de su misión, para quienes siguieron su hoja de ruta fue “la personificación de la decencia humana”.

Su sonrisa y –algo que nunca falla- su mirada limpia lo precedían como una carta de presentación que acogía y cobijaba. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 2001 “por su trabajo por un mundo mejor organizado y más pacífico”.En 2012 fue galardonado con el Premio Confucio de la Paz por “su enorme contribución a la reforma y resurgimiento de las Naciones Unidas y como enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe en Siria”.

Hizo lo que hacen las personas que pasan por el mundo para vivir de acuerdo a ciertos valores. Escaló posiciones en la ONU, comenzando por los niveles más elementales, desde que entró en 1962. Fundó una hermosa familia y trabajó para dejar este mundo mejor de como lo encontró.  Llegó a la secretaría general de la organización en 1997 y allí estaría hasta 2006.  Trabajó hasta que la enfermedad se lo permitió.

Con razón, el actual secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo: “Kofi Annan era una fuerza que guiaba hacia el bien”. Y la propia ONU tuiteó: “Una vida bien vivida, una vida que merece ser celebrada”.

Nació en 1938 en Ghana y murió en Berna en 2018. Su legado perdura y es reconocido y proclamado por un amplio consenso de figuras que no ahorran términos elogiosos para él. Los expertos recomendaban, al dejar Annan la Secretaría General de ONU “oír sus palabras de despedida y tenerlas en cuenta para orientar los años venideros es algo que deben hacer líderes y dirigentes”. Allí habló de las 5 lecciones fundamentales que aprendió. La primera, que “la seguridad de cada uno de nosotros está vinculada a la de todos los demás”.

La segunda parecía dictada por el Papa Francisco: “La solidaridad mundial es necesaria y posible”. Necesaria para cumplir con los Objetivos del Milenio, erradicar el hambre y la pobreza, para contrarrestar las injusticias de la globalización, para que el comercio sea equitativo y justo y para que los más poderosos ayuden a los países más necesitados.

La tercera, “el respeto de los derechos humanos y del estado de derecho”. La cuarta, “los gobiernos deben rendir cuenta de sus acciones en el plano internacional así como en el nacional”. Y la quinta, “solo podemos lograr todas las cosas trabajando mediante un sistema multilateral”, como unas Naciones Unidas renovadas, en donde no sólo los ricos y poderosos manden, en donde se escuche con respeto a todos y no existan discriminaciones.

Son palabras que podrán ser escuchadas por la humanidad sin que pierdan jamás vigencia y, si por ventura la perdieren, repasarlas como cartilla para no repetir errores que tan caro han costado. Ese era Kofi Annan, al que ya llaman “el símbolo de la ONU”.

Let’s block ads! (Why?)

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya ¿Cualquier persona podría bendecir un objeto cualquiera?

Las bendiciones forman parte de la vida de la Iglesia, son un recordatorio de las bondades de Dios. Los sacerdotes bendicen personas, lugares, objetos… Aquí un resumen de las “reglas” que respetar.

Quizás llevas la medalla que fue bendecida el día de tu bautismo. Tal vez también tengas un rosario o un decenario que fue bendecido durante una peregrinación… Igual incluso has hecho bendecir tu coche o tu casa. Pero ¿qué significa eso realmente?

La palabra ‘bendecir’ viene del latín ‘bene dicere’, o sea, ‘decir bien’. Así que podría decirse que, durante los primeros días de Su creación, cuando “Dios vio que era bueno”, Dios habló bien de Su creación, es decir, la bendijo. En el Antiguo Testamento, Dios bendice a Abraham por intermediación de Melquisedec (Gn 14,19-20) y, en el libro de Números (Nm 6,24-26) Dios confía a Aarón la bendición de los levitas, que judíos y cristianos han conservado.

La bendición tampoco está reservada a los sacerdotes; así Isaac da su bendición paternal (Gn 27,27). En los Evangelios, Jesús pronuncia una bendición antes de las comidas, según la tradición judía (Mt 14,19; 26,26; Lc 9,16).

Dios no quitó esta bendición al ser humano, aun después del pecado original. Jesucristo, a través de Su muerte y resurrección, destruyó la maldición que el hombre y la mujer se habían causado en el Huerto del Edén por su falta. Él derramó sobre nosotros una bendición que nos santifica. Así comenzó nuestra “justificación”: gracias a Cristo nos hacemos santos.

Pero nuestra santificación no se adquiere: es el Espíritu Santo quien actúa en nosotros para hacernos cada vez más santos. Lo hace a través de los sacramentos, pero también a través de los sacramentales, es decir, “los signos sagrados instituidos por la Iglesia cuyo fin es preparar a los hombres para recibir el fruto de los sacramentos y santificar las diversas circunstancias de la vida” (Catecismo de la Iglesia Católica, n.º 1677).

Las bendiciones son parte de estos sacramentos. Concretamente, la bendición es un recordatorio de las bondades de Dios: por eso siempre incluye “la alabanza de Dios por sus obras y sus dones, y la intercesión de la Iglesia para que los hombres puedan hacer uso de los dones de Dios según el espíritu de los Evangelios”.

¿Qué se puede bendecir?

La Iglesia puede bendecir a personas (familias, enfermos, misioneros, catequistas, asociaciones, peregrinos…), animales, lugares (lugares de trabajo, campos, locales de asociaciones, seminarios…) y objetos (instrumentos de trabajo, vehículos, instalaciones técnicas, objetos de piedad…).

Pero cuidado, un lugar u objeto bendecido no debe ser objeto de superstición: la Iglesia nos recuerda que la finalidad de estas bendiciones es la santificación de las personas que se servirán de ellas. Por lo tanto, uno no puede bendecir un objeto que tiene la intención de desobedecer los mandamientos de Dios (por ejemplo, un arma de fuego o su munición).

¿Quién puede bendecir?

La bendición es parte del sacerdocio común de los bautizados: es decir, en ausencia de sacerdote, ciertas bendiciones (que no conciernen ni a la diócesis, ni a la parroquia, ni a la comunidad, ni a los objetos) pueden ser pronunciadas por los laicos. Sin embargo, cuando un sacerdote está presente, él debe presidir la ceremonia.

En este caso, solo el sacerdote está autorizado a hacer una señal de la cruz sobre objetos o personas, a poner sus manos sobre ellos y a extender sus manos durante la oración. Si es un laico quien preside, mantiene las manos unidas durante la ceremonia.

¿Con quién?

Puesto que la bendición es un acto litúrgico, es preferible que tenga lugar en un ambiente comunitario: en algunos casos, incluso es un requisito. La Iglesia recomienda que se lleve a cabo en presencia de al menos un fiel.

¿Cuál es la estructura?

Una bendición tradicionalmente comienza con una lectura de la Palabra de Dios. Continúa con una oración de alabanza y una petición de intercesión. Cada bendición tiene un rito largo y un rito corto, que pueden ser usados de acuerdo a la solemnidad que se desee dar a la ceremonia.

Algunas bendiciones que hacer en casa

Bendición de la familia, que puede ser dicha por el padre o la madre de familia:

Lectura:

“¡Qué bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos! (…) Allí el Señor da su bendición, la vida para siempre”. (Sal 133, 1-3)

O bien:

El Señor nos dice, a través de su Apóstol Pablo (Flp 2,2): “Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento”.

V/ ¡Bendito sea el nombre del Señor!

R/ Ahora y por siempre

Te bendecimos, Señor, porque tu Hijo, al hacerse hombre, compartió la vida de familia y conoció sus preocupaciones y alegrías. Te suplicamos ahora, Señor, en favor de esta familia: guárdala y protégela, para que, fortalecida con tu gracia, goce de prosperidad, viva en concordia y, como Iglesia doméstica, sea en el mundo testigo de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/ Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R/ Amén.

Padres y madres, podéis bendecir a vuestros hijos con la fórmula siguiente, trazando sobre su frente la señal de la cruz:

Padre santo, fuente inagotable de vida y autor de todo bien, te bendecimos y te damos gracias, porque has querido alegrar nuestra comunión de amor con el don de los hijos; te pedimos que estos jóvenes miembros de nuestra familia encuentren en la sociedad doméstica el camino por el que tiendan siempre hacia lo mejor y puedan llegar un día, con tu ayuda, a la meta que tienen señalada. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/ Amén.

Bendiciones de la mesa:

Antes de la comida, todos se consignan, luego:

Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos que por tu bondad vamos a tomar. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

O bien:

Protégenos, Señor, Dios nuestro, y concédenos el sustento que necesita nuestra debilidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien:

Bendícenos, Señor, a nosotros y estos dones tuyos que vamos a tomar y que hemos recibido de tu generosidad. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Después de la comida, todos se santiguan, luego:

Te damos gracias, Dios todopoderoso, por todos tus beneficios. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

O bien:

Nos hemos saciado, Señor, con los bienes que nos has dado; cólmanos también de tu misericordia. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Let’s block ads! (Why?)

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Muere Kofi Annan, símbolo de la ONU, Nobel de la Paz

Pero de la ONU cercana a la gente, no el club de gobiernos

Tal vez por ello recibió el Nobel de la Paz. Venía de Africa, continente sufrido que siempre lo inspiró a ver las cosas con los ojos de los humildes y necesitados. Los organismos internacionales no suelen ver lo que el vió: que deben ir más allá de sus “papiros” originariose inclinarse para acercarse a quienes sufren. Sabía que la confianza de la gente en sus líderes estaba resquebrajada y gerenció para recuperarla, al punto, de que muchos los reconocían como un referente indispensable. A pesar de que algunos escándalos estallaron al final de su misión, para quienes siguieron su hoja de ruta fue “la personificación de la decencia humana”.

Su sonrisa y –algo que nunca falla- su mirada limpia lo precedían como una carta de presentación que acogía y cobijaba. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 2001 “por su trabajo por un mundo mejor organizado y más pacífico”.En 2012 fue galardonado con el Premio Confucio de la Paz por “su enorme contribución a la reforma y resurgimiento de las Naciones Unidas y como enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe en Siria”.

Hizo lo que hacen las personas que pasan por el mundo para vivir de acuerdo a ciertos valores. Escaló posiciones en la ONU, comenzando por los niveles más elementales, desde que entró en 1962. Fundó una hermosa familia y trabajó para dejar este mundo mejor de como lo encontró.  Llegó a la secretaría general de la organización en 1997 y allí estaría hasta 2006.  Trabajó hasta que la enfermedad se lo permitió.

Con razón, el actual secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo: “Kofi Annan era una fuerza que guiaba hacia el bien”. Y la propia ONU tuiteó: “Una vida bien vivida, una vida que merece ser celebrada”.

Nació en 1938 en Ghana y murió en Berna en 2018. Su legado perdura y es reconocido y proclamado por un amplio consenso de figuras que no ahorran términos elogiosos para él. Los expertos recomendaban, al dejar Annan la Secretaría General de ONU “oír sus palabras de despedida y tenerlas en cuenta para orientar los años venideros es algo que deben hacer líderes y dirigentes”. Allí habló de las 5 lecciones fundamentales que aprendió. La primera, que “la seguridad de cada uno de nosotros está vinculada a la de todos los demás”.

La segunda parecía dictada por el Papa Francisco: “La solidaridad mundial es necesaria y posible”. Necesaria para cumplir con los Objetivos del Milenio, erradicar el hambre y la pobreza, para contrarrestar las injusticias de la globalización, para que el comercio sea equitativo y justo y para que los más poderosos ayuden a los países más necesitados.

La tercera, “el respeto de los derechos humanos y del estado de derecho”. La cuarta, “los gobiernos deben rendir cuenta de sus acciones en el plano internacional así como en el nacional”. Y la quinta, “solo podemos lograr todas las cosas trabajando mediante un sistema multilateral”, como unas Naciones Unidas renovadas, en donde no sólo los ricos y poderosos manden, en donde se escuche con respeto a todos y no existan discriminaciones.

Son palabras que podrán ser escuchadas por la humanidad sin que pierdan jamás vigencia y, si por ventura la perdieren, repasarlas como cartilla para no repetir errores que tan caro han costado. Ese era Kofi Annan, al que ya llaman “el símbolo de la ONU”.

Let’s block ads! (Why?)

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya ¿Cualquier persona podría bendecir un objeto cualquiera?

Las bendiciones forman parte de la vida de la Iglesia, son un recordatorio de las bondades de Dios. Los sacerdotes bendicen personas, lugares, objetos… Aquí un resumen de las “reglas” que respetar.

Quizás llevas la medalla que fue bendecida el día de tu bautismo. Tal vez también tengas un rosario o un decenario que fue bendecido durante una peregrinación… Igual incluso has hecho bendecir tu coche o tu casa. Pero ¿qué significa eso realmente?

La palabra ‘bendecir’ viene del latín ‘bene dicere’, o sea, ‘decir bien’. Así que podría decirse que, durante los primeros días de Su creación, cuando “Dios vio que era bueno”, Dios habló bien de Su creación, es decir, la bendijo. En el Antiguo Testamento, Dios bendice a Abraham por intermediación de Melquisedec (Gn 14,19-20) y, en el libro de Números (Nm 6,24-26) Dios confía a Aarón la bendición de los levitas, que judíos y cristianos han conservado.

La bendición tampoco está reservada a los sacerdotes; así Isaac da su bendición paternal (Gn 27,27). En los Evangelios, Jesús pronuncia una bendición antes de las comidas, según la tradición judía (Mt 14,19; 26,26; Lc 9,16).

Dios no quitó esta bendición al ser humano, aun después del pecado original. Jesucristo, a través de Su muerte y resurrección, destruyó la maldición que el hombre y la mujer se habían causado en el Huerto del Edén por su falta. Él derramó sobre nosotros una bendición que nos santifica. Así comenzó nuestra “justificación”: gracias a Cristo nos hacemos santos.

Pero nuestra santificación no se adquiere: es el Espíritu Santo quien actúa en nosotros para hacernos cada vez más santos. Lo hace a través de los sacramentos, pero también a través de los sacramentales, es decir, “los signos sagrados instituidos por la Iglesia cuyo fin es preparar a los hombres para recibir el fruto de los sacramentos y santificar las diversas circunstancias de la vida” (Catecismo de la Iglesia Católica, n.º 1677).

Las bendiciones son parte de estos sacramentos. Concretamente, la bendición es un recordatorio de las bondades de Dios: por eso siempre incluye “la alabanza de Dios por sus obras y sus dones, y la intercesión de la Iglesia para que los hombres puedan hacer uso de los dones de Dios según el espíritu de los Evangelios”.

¿Qué se puede bendecir?

La Iglesia puede bendecir a personas (familias, enfermos, misioneros, catequistas, asociaciones, peregrinos…), animales, lugares (lugares de trabajo, campos, locales de asociaciones, seminarios…) y objetos (instrumentos de trabajo, vehículos, instalaciones técnicas, objetos de piedad…).

Pero cuidado, un lugar u objeto bendecido no debe ser objeto de superstición: la Iglesia nos recuerda que la finalidad de estas bendiciones es la santificación de las personas que se servirán de ellas. Por lo tanto, uno no puede bendecir un objeto que tiene la intención de desobedecer los mandamientos de Dios (por ejemplo, un arma de fuego o su munición).

¿Quién puede bendecir?

La bendición es parte del sacerdocio común de los bautizados: es decir, en ausencia de sacerdote, ciertas bendiciones (que no conciernen ni a la diócesis, ni a la parroquia, ni a la comunidad, ni a los objetos) pueden ser pronunciadas por los laicos. Sin embargo, cuando un sacerdote está presente, él debe presidir la ceremonia.

En este caso, solo el sacerdote está autorizado a hacer una señal de la cruz sobre objetos o personas, a poner sus manos sobre ellos y a extender sus manos durante la oración. Si es un laico quien preside, mantiene las manos unidas durante la ceremonia.

¿Con quién?

Puesto que la bendición es un acto litúrgico, es preferible que tenga lugar en un ambiente comunitario: en algunos casos, incluso es un requisito. La Iglesia recomienda que se lleve a cabo en presencia de al menos un fiel.

¿Cuál es la estructura?

Una bendición tradicionalmente comienza con una lectura de la Palabra de Dios. Continúa con una oración de alabanza y una petición de intercesión. Cada bendición tiene un rito largo y un rito corto, que pueden ser usados de acuerdo a la solemnidad que se desee dar a la ceremonia.

Algunas bendiciones que hacer en casa

Bendición de la familia, que puede ser dicha por el padre o la madre de familia:

Lectura:

“¡Qué bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos! (…) Allí el Señor da su bendición, la vida para siempre”. (Sal 133, 1-3)

O bien:

El Señor nos dice, a través de su Apóstol Pablo (Flp 2,2): “Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento”.

V/ ¡Bendito sea el nombre del Señor!

R/ Ahora y por siempre

Te bendecimos, Señor, porque tu Hijo, al hacerse hombre, compartió la vida de familia y conoció sus preocupaciones y alegrías. Te suplicamos ahora, Señor, en favor de esta familia: guárdala y protégela, para que, fortalecida con tu gracia, goce de prosperidad, viva en concordia y, como Iglesia doméstica, sea en el mundo testigo de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/ Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R/ Amén.

Padres y madres, podéis bendecir a vuestros hijos con la fórmula siguiente, trazando sobre su frente la señal de la cruz:

Padre santo, fuente inagotable de vida y autor de todo bien, te bendecimos y te damos gracias, porque has querido alegrar nuestra comunión de amor con el don de los hijos; te pedimos que estos jóvenes miembros de nuestra familia encuentren en la sociedad doméstica el camino por el que tiendan siempre hacia lo mejor y puedan llegar un día, con tu ayuda, a la meta que tienen señalada. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/ Amén.

Bendiciones de la mesa:

Antes de la comida, todos se consignan, luego:

Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos que por tu bondad vamos a tomar. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

O bien:

Protégenos, Señor, Dios nuestro, y concédenos el sustento que necesita nuestra debilidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien:

Bendícenos, Señor, a nosotros y estos dones tuyos que vamos a tomar y que hemos recibido de tu generosidad. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Después de la comida, todos se santiguan, luego:

Te damos gracias, Dios todopoderoso, por todos tus beneficios. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

O bien:

Nos hemos saciado, Señor, con los bienes que nos has dado; cólmanos también de tu misericordia. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Let’s block ads! (Why?)