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“Gloria”: ritmo y amor latinoamericano en la Misa Criolla presidida por el Papa en el Vaticano

Cincuenta años después de su composición, presentamos el “Gloria” de la “Misa Criolla” que ha presidido el Papa Francisco, el 12 de diciembre, fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, en la Basílica de San Pedro del Vaticano.

La gran obra litúrgica latinoamericana ha sido dirigida por Facudo Ramírez, hijo del compositor Ariel Ramírez (1921-2010), por la cantante Patricia Sosa, Jaime Torres, y el coro romano Música Nuova.

¿Con quién compararé a esta generación?

Mt11,13-19: En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: «¿Pero, con quién compararé a esta generación? Se parece a los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros diciendo: ‘Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonado endechas, y no os habéis lamentado’. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: ‘Demonio tiene’. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores’. Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras».

¿Con quién compararé a esta generación?

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy debiéramos removernos ante el suspiro del Señor: «Con quién compararé a esta generación?» (Mt 11,16). A Jesús le aturde nuestro corazón, demasiadas veces inconformista y desagradecido. Nunca estamos contentos; siempre nos quejamos. Incluso nos atrevemos a acusarle y a echarle la culpa de lo que nos incomoda. Pero «la Sabiduría se ha acreditado por sus obras» (Mt 11,19): basta contemplar el misterio de la Navidad.

¿Y nosotros?; ¿cómo es nuestra fe? ¿No será que con esas quejas tratamos de encubrir la ausencia de nuestra respuesta? ¡Buena pregunta para el tiempo de Adviento! Dios viene al encuentro del hombre, pero el hombre —particularmente el hombre contemporáneo— se esconde de Él.

Algunos le tienen miedo, como Herodes. A otros, incluso, les molesta su simple presencia: «Fuera, fuera, crucifícalo» (Jn 19,15). Jesús «es el Dios-que-viene» (Benedicto XVI) y nosotros parecemos “el hombre-que-se-va”: «Vino a los suyos y los suyos no le recibieron» (Jn 1,11). ¿Por qué huimos? Por nuestra falta de humildad. San Juan Bautista nos recomendaba “menguarnos”. Y la Iglesia nos lo recuerda cada vez que llega el Adviento.

Por tanto, hagámonos pequeños para poder entender y acoger al “Pequeño Dios”. Él se nos presenta en la humildad de los pañales: ¡nunca antes se había predicado un “Dios-con-pañales”! Ridícula imagen damos a la vista de Dios cuando los hombres pretendemos encubrirnos con excusas y falsas justificaciones.

Ya en los albores de la humanidad Adán lanzó las culpas a Eva; Eva a la serpiente y…, habiendo transcurrido los siglos, seguimos igual. Pero llega Jesús-Dios: en el frío y la pobreza extrema de Belén no vociferó ni nos reprochó nada. ¡Todo lo contrario!: ya empieza a cargar sobre sus pequeñas espaldas todas nuestras culpas. Entonces, ¿le vamos a tener miedo?; ¿de verdad van a valer nuestras excusas ante ese “Pequeño-Dios”? «La señal de Dios es el Niño: aprendamos a vivir con Él y a practicar también con Él la humildad» (Benedicto XVI).

Artículo originalmente publicado por evangeli.net

Mt11,13-19: En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: «¿Pero, con quién compararé a esta generación? Se parece a los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros diciendo: ‘Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonado endechas, y no os habéis lamentado’. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: ‘Demonio tiene’. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores’. Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras».

¿Con quién compararé a esta generación?

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy debiéramos removernos ante el suspiro del Señor: «Con quién compararé a esta generación?» (Mt 11,16). A Jesús le aturde nuestro corazón, demasiadas veces inconformista y desagradecido. Nunca estamos contentos; siempre nos quejamos. Incluso nos atrevemos a acusarle y a echarle la culpa de lo que nos incomoda. Pero «la Sabiduría se ha acreditado por sus obras» (Mt 11,19): basta contemplar el misterio de la Navidad.

¿Y nosotros?; ¿cómo es nuestra fe? ¿No será que con esas quejas tratamos de encubrir la ausencia de nuestra respuesta? ¡Buena pregunta para el tiempo de Adviento! Dios viene al encuentro del hombre, pero el hombre —particularmente el hombre contemporáneo— se esconde de Él.

Algunos le tienen miedo, como Herodes. A otros, incluso, les molesta su simple presencia: «Fuera, fuera, crucifícalo» (Jn 19,15). Jesús «es el Dios-que-viene» (Benedicto XVI) y nosotros parecemos “el hombre-que-se-va”: «Vino a los suyos y los suyos no le recibieron» (Jn 1,11). ¿Por qué huimos? Por nuestra falta de humildad. San Juan Bautista nos recomendaba “menguarnos”. Y la Iglesia nos lo recuerda cada vez que llega el Adviento.

Por tanto, hagámonos pequeños para poder entender y acoger al “Pequeño Dios”. Él se nos presenta en la humildad de los pañales: ¡nunca antes se había predicado un “Dios-con-pañales”! Ridícula imagen damos a la vista de Dios cuando los hombres pretendemos encubrirnos con excusas y falsas justificaciones.

Ya en los albores de la humanidad Adán lanzó las culpas a Eva; Eva a la serpiente y…, habiendo transcurrido los siglos, seguimos igual. Pero llega Jesús-Dios: en el frío y la pobreza extrema de Belén no vociferó ni nos reprochó nada. ¡Todo lo contrario!: ya empieza a cargar sobre sus pequeñas espaldas todas nuestras culpas. Entonces, ¿le vamos a tener miedo?; ¿de verdad van a valer nuestras excusas ante ese “Pequeño-Dios”? «La señal de Dios es el Niño: aprendamos a vivir con Él y a practicar también con Él la humildad» (Benedicto XVI).

Artículo originalmente publicado por evangeli.net

Hoy el reto del amor es estar alegres, pero en el Señor

Hoy os comparto mi experiencia sobre la alegría. Hace un tiempo leía en san Pablo: “Estad alegres en el Señor”, y esta frasecilla me golpeaba el corazón.

Se puede estar alegre por muchas razones, y ser todas buenas, pero humanas: vencer la pereza al levantarse por la mañana, una palabra compasiva para una hermana, llegar a tiempo al trabajo, estrenar unos zapatos que deseaba tener, el encuentro con una amiga que no veía desde hace tiempo…

Cada día podemos tener muchas alegrías buenas, pero aún existen alegrías más profundas que hay que descubrir y es el Señor quien nos las va mostrando.

Hace unos días iba por el pasillo del dormitorio, que es muy largo y sobrio, y empezó a resonar en mi corazón esta frase del evangelio de san Lucas que nos dice Jesús, hoy a nosotros como entonces dijo a sus discípulos: “Estad alegres porque vuestros nombres están escritos en el Cielo”.

Os digo que todo mi interior se iluminó a pesar de que el dormitorio estaba algo oscuro. Me daban ganas de saltar y cantar. Sí, mi verdadera alegría está en Jesús, en que mi nombre, mi vida, la lleva tatuada en la palma de su Mano. Estoy grabada en el corazón del Padre, que es misericordia infinita.

Desde ese día mi alegría es mucho más honda y permanece por encima de todos los avatares que trae la vida.

Hoy el reto del amor es estar alegres, pero en el Señor. ¡Disfruta de Cristo, dale gracias! Tu nombre está escrito en su Mano, en su Corazón.

VIVE DE CRISTO

Papa Francisco y la ecología: El tiempo se está agotando

Perú acoge la Vigésima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Papa Francisco ha querido hacerse presente con un mensaje a su presidente, el ministro de Medio Ambiente de Perú, Manuel Pulga.

En el mensaje les muestra su cercanía y aliento, “para que los trabajos de estos días se lleven a cabo con espíritu abierto y generoso” y reitera lo que ya ha dicho en multitud de ocasiones: “se trata de una grave responsabilidad ética y moral”.

El Papa Francisco considera un “abrazo simbólico” el lugar donde se celebra la conferencia (junto a la corriente marítima de Humboldt”) y muestra que “las consecuencias de los cambios medioambientales, que ya se sienten de modo dramático en muchos estados, sobre todo los insulares del Pacífico, nos recuerdan la gravedad de la incuria y de la inacción”.

El tiempo para encontrar soluciones globales se está agotando. Solamente podremos hallar soluciones adecuadas si actuamos juntos y concordes. Existe, por tanto, un claro, definitivo e impostergable imperativo ético de actuar”, afirma el obispo de Roma.

Por todo ello, pide una “responsable respuesta colectiva”, huyendo de “intereses y comportamientos particulares” y “libre de presiones políticas y económicas”.

El Papa termina su mensaje mostrando sus “mejores deseos para que sus reflexiones e iniciativas sean fructíferas y estén al servicio de todos los hombres” y afirma que rezará por sus deliberaciones, “para que se vean colmadas de éxitos abundantes”.

Obispo denuncia que en su diócesis los masones copan la justicia

No es la primera vez que los obispos paraguayos alertan sobre la presencia de la masonería en las estructuras de poder de su país. En este caso, quien la denunció fue monseñor Miguel Ángel Cabello, obispo de Concepción. Según publica el diario Última Hora, monseñor Cabello alertó: “Es increíble cómo los masones se ayudan, se asisten, se unen e incluso se protegen uno a otro”.

“Este fenómeno se nota con mayor asiduidad en el Departamento de Amambay (…) Hay muchos masones, tanto en Amambay como en Concepción. Ellos son los que manejan y los que copan la parte judicial, también hay militares, hay policías, médicos y otros”, completó el obispo.

El portal Amambaynoticias denunció recientemente “la puja existente en las filas policiales de tener el mando en el Departamento de Amambay” usando las influencias masónicas.

Las declaraciones de monseñor Cabello se dan en el marco de la filtración en prensa de fotografías del ministro de la Corte Suprema de Justicia Antonio Fretes vistiendo prendas masónicas durante una ceremonia de su logia.

No extraña demasiado esa pertenencia, ya que el titular del organismo, Raúl Torres Kirmser, había admitido a principios de año ser masón. El cuerpo está bajo la lupa pública debido a los intentos del llevar a juicio político a cuatro de sus integrantes.

Ningún católico puede formar parte de ella

En noviembre de 2012 los obispos del Paraguay emitieron una carta con motivo del año de la Fe, en la que alertaban sobre la incompatibilidad de la masonería con la fe cristiana.

La masonería, al no reconocer la divinidad de Jesucristo, ofrece engañosamente un atractivo de filosofía mezclada con una filantropía que contradice la fe cristiana. Por tanto, ningún católico puede formar parte de la masonería”, alertaron en esa ocasión los prelados.

Otras denuncias contra el poder de la masonería

Hace años que Kattya González, de la Coordinadora de Abogados del Paraguay, denuncia y clama por erradicar la influencia de la masonería en el Poder Judicial.

La masonería es una asociación ilícita para delinquir, bajo el ropaje de una asociación legal. Si bien es cierto las leyes nos garantizan el derecho a asociarnos, esto debe ser con fines lícitos. La mayoría de los estudios jurídicos se sienten poderosos porque pertenecen a estas logias”, denunció recientemente.

“Los hermanos se hablan entre ellos para inclinar la balanza. Y la gente tiene miedo”, declaró a Radio Cardinal. Por tratar de rufianes a los miembros de la Corte, González fue investigada judicialmente. Aunque recientemente se archivó la causa, se le instó a “moderar su lenguaje”.

No es la primera vez que los obispos paraguayos alertan sobre la presencia de la masonería en las estructuras de poder de su país. En este caso, quien la denunció fue monseñor Miguel Ángel Cabello, obispo de Concepción. Según publica el diario Última Hora, monseñor Cabello alertó: “Es increíble cómo los masones se ayudan, se asisten, se unen e incluso se protegen uno a otro”.

“Este fenómeno se nota con mayor asiduidad en el Departamento de Amambay (…) Hay muchos masones, tanto en Amambay como en Concepción. Ellos son los que manejan y los que copan la parte judicial, también hay militares, hay policías, médicos y otros”, completó el obispo.

El portal Amambaynoticias denunció recientemente “la puja existente en las filas policiales de tener el mando en el Departamento de Amambay” usando las influencias masónicas.

Las declaraciones de monseñor Cabello se dan en el marco de la filtración en prensa de fotografías del ministro de la Corte Suprema de Justicia Antonio Fretes vistiendo prendas masónicas durante una ceremonia de su logia.

No extraña demasiado esa pertenencia, ya que el titular del organismo, Raúl Torres Kirmser, había admitido a principios de año ser masón. El cuerpo está bajo la lupa pública debido a los intentos del llevar a juicio político a cuatro de sus integrantes.

Ningún católico puede formar parte de ella

En noviembre de 2012 los obispos del Paraguay emitieron una carta con motivo del año de la Fe, en la que alertaban sobre la incompatibilidad de la masonería con la fe cristiana.

La masonería, al no reconocer la divinidad de Jesucristo, ofrece engañosamente un atractivo de filosofía mezclada con una filantropía que contradice la fe cristiana. Por tanto, ningún católico puede formar parte de la masonería”, alertaron en esa ocasión los prelados.

Otras denuncias contra el poder de la masonería

Hace años que Kattya González, de la Coordinadora de Abogados del Paraguay, denuncia y clama por erradicar la influencia de la masonería en el Poder Judicial.

La masonería es una asociación ilícita para delinquir, bajo el ropaje de una asociación legal. Si bien es cierto las leyes nos garantizan el derecho a asociarnos, esto debe ser con fines lícitos. La mayoría de los estudios jurídicos se sienten poderosos porque pertenecen a estas logias”, denunció recientemente.

“Los hermanos se hablan entre ellos para inclinar la balanza. Y la gente tiene miedo”, declaró a Radio Cardinal. Por tratar de rufianes a los miembros de la Corte, González fue investigada judicialmente. Aunque recientemente se archivó la causa, se le instó a “moderar su lenguaje”.

Mi yugo es suave y mi carga ligera

Mt11,28-30: En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

Mi yugo es suave y mi carga ligera

P. Jacques PHILIPPE (Cordes sur Ciel, Francia)

Hoy, Jesús nos conduce al reposo en Dios. Él es, ciertamente, un Padre exigente, porque nos ama y nos invita a darle todo, pero no es un verdugo. Cuando nos exige algo es para hacernos crecer en su amor. El único mandato es el de amar. Se puede sufrir por amor, pero también se puede gozar y descansar por amor…

La docilidad a Dios libera y ensancha el corazón. Por eso, Jesús, que nos invita a renunciar a nosotros mismos para tomar nuestra cruz y seguirle, nos dice: «Mi yugo es suave y mi carga ligera» (Mt 11,30). Aunque en ocasiones nos cuesta obedecer la voluntad de Dios, cumplirla con amor acaba por llenarnos de gozo: «Haz que vaya por la senda de tus mandamientos, pues en ella me complazco» (Sal 119,35).

Me gustaría contar un hecho. A veces, cuando después de un día bastante agotador me voy a dormir, percibo una ligera sensación interior que me dice: —¿No entrarías un momento en la capilla para hacerme compañía? Tras algunos instantes de desconcierto y resistencia, termino por consentir y pasar unos momentos con Jesús. Después, me voy a dormir en paz y tan contento, y al día siguiente no me despierto más cansado que de costumbre. No obstante, a veces me sucede lo contrario.

Ante un problema grave que me preocupa, me digo: —Esta noche rezaré durante una hora en la capilla para que se resuelva. Y al dirigirme a dicha capilla, una voz me dice en el fondo de mi corazón: —¿Sabes?, me complacería más que te fueras a acostar inmediatamente y confiaras en mí; yo me ocupo de tu problema.

Y recordando mi feliz condición de “servidor inútil”, me voy a dormir en paz, abandonando todo en las manos del Señor… Todo ello viene a decir que la voluntad de Dios está donde existe el máximo amor, pero no forzosamente donde esté el máximo sufrimiento… ¡Hay más amor en descansar gracias a la confianza que en angustiarse por la inquietud!

Artículo originalmente publicado por evangeli.net

Mt11,28-30: En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

Mi yugo es suave y mi carga ligera

P. Jacques PHILIPPE (Cordes sur Ciel, Francia)

Hoy, Jesús nos conduce al reposo en Dios. Él es, ciertamente, un Padre exigente, porque nos ama y nos invita a darle todo, pero no es un verdugo. Cuando nos exige algo es para hacernos crecer en su amor. El único mandato es el de amar. Se puede sufrir por amor, pero también se puede gozar y descansar por amor…

La docilidad a Dios libera y ensancha el corazón. Por eso, Jesús, que nos invita a renunciar a nosotros mismos para tomar nuestra cruz y seguirle, nos dice: «Mi yugo es suave y mi carga ligera» (Mt 11,30). Aunque en ocasiones nos cuesta obedecer la voluntad de Dios, cumplirla con amor acaba por llenarnos de gozo: «Haz que vaya por la senda de tus mandamientos, pues en ella me complazco» (Sal 119,35).

Me gustaría contar un hecho. A veces, cuando después de un día bastante agotador me voy a dormir, percibo una ligera sensación interior que me dice: —¿No entrarías un momento en la capilla para hacerme compañía? Tras algunos instantes de desconcierto y resistencia, termino por consentir y pasar unos momentos con Jesús. Después, me voy a dormir en paz y tan contento, y al día siguiente no me despierto más cansado que de costumbre. No obstante, a veces me sucede lo contrario.

Ante un problema grave que me preocupa, me digo: —Esta noche rezaré durante una hora en la capilla para que se resuelva. Y al dirigirme a dicha capilla, una voz me dice en el fondo de mi corazón: —¿Sabes?, me complacería más que te fueras a acostar inmediatamente y confiaras en mí; yo me ocupo de tu problema.

Y recordando mi feliz condición de “servidor inútil”, me voy a dormir en paz, abandonando todo en las manos del Señor… Todo ello viene a decir que la voluntad de Dios está donde existe el máximo amor, pero no forzosamente donde esté el máximo sufrimiento… ¡Hay más amor en descansar gracias a la confianza que en angustiarse por la inquietud!

Artículo originalmente publicado por evangeli.net

Hoy el reto del amor es dejar que el amor “prenda”

Cuántas veces nos dicen: “Hay que mantener viva la llama del amor”, y te imaginas una hoguera a la que hay que ir echando palitos y más palitos.

Pues bien, ayer me tocaba encender la gloria y sé perfectamente que, antes de nada, hay que preparar el lugar sobre el que va el tronco: cartón, palos finos, papel… El objetivo es crear una especie de “cama” para que pueda entrar el oxígeno necesario para encender el tronco. Sí, lo sabía, pero… tenía prisa.

Hice cada paso de la operación pero, en el momento de meter el tronco grande… se me desplazó todo el montaje quedando el tronco sobre el suelo. Lo apañé con unas bolitas de papel, vi que encendía y me fui sin darle mayor importancia.

Pero, como no me quedé tranquila, al rato volví a echar un vistazo y, efectivamente…¡se había apagado! Tuve que sacar todo y volver a hacerlo bien. Entonces me di cuenta de que el Amor no es cuestión de echar palitos o meter un buen tronco; es dejar que el oxígeno entre para que se pueda dar de verdad.

Cuántas veces nos empeñamos en encender en nosotros el amor por una persona con la que humanamente no podemos, o las veces en que luchamos intentando que se vuelva a dar esa sensación que te quemaba por dentro con esa persona que te ha venido a la cabeza, ese amor del principio… y es que el Amor no se puede controlar humanamente.

La capacidad de amar, de que el amor sea duradero en el tiempo, nos es dada. No son dos bolas de papel que prenden con fuerza en un determinado momento o algo que se reaviva a base de esforzarte en meter troncos y troncos.

El Amor es un don, es el Señor quien nos enseña a amar de verdad, Él es quien llega a lo mas profundo de nuestro corazón, y al corazón del otro.

Hoy el reto del amor es preparar tu corazón para el Amor: palos, cartón, papel… para que Él pueda entrar y hacer que vuelva a prender. ¿Cómo?

Mira al Señor, háblale del otro. La llama se volverá a encender y se avivará con los palos que Él te vaya sugiriendo, pues sabe qué tiene el otro en su interior, palos que se traducirán en forma de diálogo, detalles, espera, comprensión…

VIVE DE CRISTO

Cuántas veces nos dicen: “Hay que mantener viva la llama del amor”, y te imaginas una hoguera a la que hay que ir echando palitos y más palitos.

Pues bien, ayer me tocaba encender la gloria y sé perfectamente que, antes de nada, hay que preparar el lugar sobre el que va el tronco: cartón, palos finos, papel… El objetivo es crear una especie de “cama” para que pueda entrar el oxígeno necesario para encender el tronco. Sí, lo sabía, pero… tenía prisa.

Hice cada paso de la operación pero, en el momento de meter el tronco grande… se me desplazó todo el montaje quedando el tronco sobre el suelo. Lo apañé con unas bolitas de papel, vi que encendía y me fui sin darle mayor importancia.

Pero, como no me quedé tranquila, al rato volví a echar un vistazo y, efectivamente…¡se había apagado! Tuve que sacar todo y volver a hacerlo bien. Entonces me di cuenta de que el Amor no es cuestión de echar palitos o meter un buen tronco; es dejar que el oxígeno entre para que se pueda dar de verdad.

Cuántas veces nos empeñamos en encender en nosotros el amor por una persona con la que humanamente no podemos, o las veces en que luchamos intentando que se vuelva a dar esa sensación que te quemaba por dentro con esa persona que te ha venido a la cabeza, ese amor del principio… y es que el Amor no se puede controlar humanamente.

La capacidad de amar, de que el amor sea duradero en el tiempo, nos es dada. No son dos bolas de papel que prenden con fuerza en un determinado momento o algo que se reaviva a base de esforzarte en meter troncos y troncos.

El Amor es un don, es el Señor quien nos enseña a amar de verdad, Él es quien llega a lo mas profundo de nuestro corazón, y al corazón del otro.

Hoy el reto del amor es preparar tu corazón para el Amor: palos, cartón, papel… para que Él pueda entrar y hacer que vuelva a prender. ¿Cómo?

Mira al Señor, háblale del otro. La llama se volverá a encender y se avivará con los palos que Él te vaya sugiriendo, pues sabe qué tiene el otro en su interior, palos que se traducirán en forma de diálogo, detalles, espera, comprensión…

VIVE DE CRISTO