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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Los judíos mesiánicos





Padre Luis Montes VE 

El movimiento llamado Judaísmo Mesiánico abarca una gran variedad de creencias. Pertenecen a él judíos que afirman la mesianidad de Jesucristo, e insisten en las raíces judías de la verdadera religión. Los judíos mesiánicos aceptan (además del Antiguo Testamento) el Nuevo Testamento como palabra de Dios.

En este gran grupo encontramos los mesiánicos trinitarios y unitarios, mesiánicos cristianos y católicos. Todas ellos están, según su espiritualidad, clasificados en las corrientes comunes del judaísmo: bien sean conservadores (que a pesar del Evangelio conservan las enseñanzas talmúdicas), ortodoxos (que está basado en el cumplimiento literal de las Sagradas Escrituras) y reformistas (cristocéntricos).

Es decir que hay algunos que niegan que Jesucristo sea Dios y hombre (niegan los dogmas de la Trinidad y de la Encarnación) mientras que otros aceptan esas verdades. Los “judíos mesiánicos católicos”, en fin aceptan al Papa como vicario de Cristo y a la Iglesia Católica como la verdadera.

Como se puede ver, la variedad es tan grande al punto de ser distinta la religión: algunos son cristianos mientras que otros no lo son. Es enseñanza clara del Magisterio de la Iglesia que son cristianos quienes “invocan al Dios Uno y Trino y confiesan a Jesús como Señor y Salvador” (UR 1 y también UUS 7), es decir quienes creen en la Santísima Trinidad y en la Encarnación. Y la razón es muy clara: no pueden pertenecer a la misma religión quienes afirman que Jesús es Dios y quienes lo niegan.

La Iglesia “Nuevo Israel”

Las doctrinas “de la Nueva Alianza” y la de la “Iglesia como Nuevo Israel” derivada de esta son inexplicablemente rechazadas por los judíos mesiánicos (hasta donde conocemos sólo son aceptabas por miembros del judaísmo mesiánico católico).

Nos parece inexplicable porque como hemos dicho los judíos mesiánicos aceptan el Nuevo Testamento, donde ambas doctrinas son afirmadas claramente.

Queremos presentar a nuestros hermanos mesiánicos estas doctrinas como un aporte al diálogo. Lo haremos en una sola argumentación por la derivación necesaria que tiene una respecto a la otra. Y lo haremos apelando a una autoridad que todos aceptamos: el Nuevo Testamento.


¿Abolición de la Antigua Ley?

Se objeta que la Nueva Alianza implicaría que la Ley Antigua fue reemplazada y abolida. En cambio, dice Nuestro Señor en Mateo 5,17-18: “no creáis que he venido a suprimir la ley o los profetas; no he venido a ponerles fin, sino a darles su pleno valor. Pues os aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, no se le quitará a la ley ni un punto ni una letra, hasta que todo llegue a su cumplimiento”.

Y en Romanos 11,29: “pues lo que Dios da, no lo quita, ni retira tampoco su llamamiento”. Este texto es importante porque se refiere a las promesas hechas a Israel. De este modo parece contradecir lo que afirma el Catecismo de la Iglesia Católica en el número 781:

“Eligió, pues, a Israel para pueblo suyo, hizo una alianza con él y lo fue educando poco a poco. Le fue revelando su persona y su plan a lo largo de su historia y lo fue santificando. Todo esto, sin embargo, sucedió como preparación y figura de su alianza nueva y perfecta que iba a realizar en Cristo…, es decir, el Nuevo Testamento en su sangre convocando a las gentes de entre los judíos y los gentiles para que se unieran, no según la carne, sino en el Espíritu”.

En efecto, si todo esto sucedió como preparación y figura de su alianza nueva y perfecta, todas las promesas y bendiciones para Israel tienen su cumplimiento en la Iglesia actual, y como consecuencia no tenemos que prestarle atención a ningún acontecimiento, profético o Bíblico, en Israel y en las comunidades judías.

Además Israel es llamado por San Pablo, en la misma carta “el olivo”, donde fueron injertados los gentiles que son “el olivo silvestre”. De lo cual parece deducirse que no es la Iglesia el Nuevo Israel, que reemplaza al Antiguo Israel, sino que a él se suma.


Misión del Pueblo de Israel en la Historia de la Salvación

Queremos mostrar como las objeciones presentadas no están bien enfocadas y como un judío mesiánico no solo no debe ofenderse por la doctrina de la Iglesia como Nuevo Israel, sino que puede, con verdad, sentirse orgulloso de ella.

Afirmamos que la Iglesia es el Nuevo Israel compuesto de los judíos que aceptaron al Mesías y de conversos venidos de la gentilidad. Esto implica no un menoscabo de la identidad judía sino un ensalzamiento. Según esto el pueblo judío TUVO, TIENE Y TENDRÁ una importantísima misión en la Historia de la Salvación. Pero son misiones distintas.

1- Tuvo la misión de ser el Pueblo Elegido para que de su seno naciese el Mesías, y de ser figura de la futura Iglesia. Pero no sólo eso, el elemento humano más importante que existe en la Iglesia es judío: son judíos los elegidos por Dios para legarnos las Sagradas Escrituras, son judíos los apóstoles sobre quienes Cristo fundó la Iglesia, columnas y fundamento de la Iglesia; es judía la Santísima Virgen María, Madre e Imagen de la Iglesia; es judío el primer mártir; en Israel nació la Iglesia; y sobre todo es judía la humanidad de Jesucristo, que es verdadero Dios y hombre. ¿La salvación viene por los judíos? ¡Claro que sí! El Hijo del Hombre era judío.

2- Tiene: la más importante se sigue de lo que acabamos de decir: las Escrituras judías guían a la Iglesia, los más grandes santos, que son judíos nos ayudan, y la Cabeza de la Iglesia, Cristo, está vivo para siempre para interceder por nosotros. Además, el pueblo judío, por ser el pueblo elegido tiene una misión de testimonio de la divinidad. Y además, como enseña el apóstol el judío es primero para el bien y primero para el mal.

3- Tendrá: no sólo lo que acabamos de decir (hasta la consumación de los siglos), sino además lo que dice San Pablo: si su reprobación es reconciliación del mundo, ¿qué será su reintegración sino una resurrección de entre los muertos? (Cf. Rom 11,15).

¿Por qué un judío (especialmente un judío mesiánico) no puede aceptar la doctrina de la Iglesia Nuevo Israel? Significa nada menos que su función en la historia de la salvación es la misma que la de un converso gentil pero agregándole los tres puntos que hemos mencionado.

Claro que el judío tendrá esa función cuando acepte al Dios uno y trino, la Encarnación del Hijo de Dios, y su voluntad de que la Iglesia guíe a los hombres a la salvación.

Fundamentación bíblica

Leemos en la Carta a los Hebreos:

Capítulo 8
1 Este es el punto capital de cuanto venimos diciendo, que tenemos un Sumo Sacerdote tal, que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,
2 al servicio del santuario y de la Tienda verdadera, erigida por el Señor, no por un hombre.
3 Porque todo Sumo Sacerdote está instituido para ofrecer dones y sacrificios: de ahí que necesariamente también él tuviera que ofrecer algo.
4 Pues si estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo ya quienes ofrezcan dones según la Ley.
5 Estos dan culto en lo que es sombra y figura de realidades celestiales, según le fue revelado a Moisés al emprender la construcción de la Tienda. Pues dice: Mira, harás todo conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.
6 Mas ahora ha obtenido él un ministerio tanto mejor cuanto es Mediador de una mejor Alianza, como fundada en promesas mejores.
7 Pues si aquella primera fuera irreprochable, no habría lugar para una segunda.
8 Porque les dice en tono de reproche: He aquí que días vienen, dice el Señor, y concertaré con la casa de Israel y con la casa de Judá una nueva Alianza,
9 no como la Alianza que hice con sus padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto. Como ellos no permanecieron fieles a mi Alianza, también yo me desentendí de ellos, dice el Señor.
10 Esta es la Alianza que pactaré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su mente, en sus corazones las grabaré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
11 Y no habrá de instruir cada cual a su conciudadano ni cada uno a su hermano diciendo: «¡Conoce al Señor!», pues todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.
12 Porque me apiadaré de sus iniquidades y de sus pecados no me acordaré ya.
13 Al decir nueva, declaró anticuada la primera; y lo anticuado y viejo está a punto de cesar.

Como se ve, el Espíritu Santo, por boca del autor de la carta a los hebreos habla de un culto que es sombra y figura, que habrá una mejor alianza cuyo sacerdote será Cristo, una segunda alianza, una nueva alianza, distinta de la que promulgó por boca de Moisés al sacarlos de Egipto, y que esa primera está a punto de cesar.

También se puede leer Colosenses 2,16ss sobre que los preceptos legales cesaron con la venida de Cristo.

16 Por tanto, que nadie os critique por cuestiones de comida o bebida, o a propósito de fiestas, de novilunios o sábados.
17 Todo esto es sombra de lo venidero; pero la realidad es el cuerpo de Cristo.
20 Una vez que habéis muerto con Cristo a los elementos del mundo ¿por qué sujetaros, como si aún vivierais en el mundo, a preceptos como
21 «no tomes», «no gustes», «no toques»,
22 cosas todas destinadas a perecer con el uso y debidas a preceptos y doctrinas puramente humanos?
23 Tales cosas tienen una apariencia de sabiduría por su piedad afectada, sus mortificaciones y su rigor con el cuerpo; pero sin valor alguno contra la insolencia de la carne.

También: Ef. 2,15

… anulando en su carne la Ley de los mandamientos formulada en decretos.

Y también en Hb 7:12
12 Porque, cambiado el sacerdocio, necesariamente se cambia la Ley.
13 Pues aquel de quien se dicen estas cosas, pertenecía a otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar.
14 Y es bien manifiesto que nuestro Señor procedía de Judá, y a esa tribu para nada se refirió Moisés al hablar del sacerdocio.
15 Todo esto es mucho más evidente aún si surge otro sacerdote a semejanza de Melquisedec,
16 que lo sea, no por ley de prescripción carnal, sino según la fuerza de una vida indestructible.
17 De hecho, está atestiguado: Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec.
18 De este modo queda abrogada la ordenación precedente, por razón de su ineficacia e inutilidad,
19 ya que la Ley no llevó nada a la perfección, pues no era más que introducción a una esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios.

Pero, ¿qué ocurre con las citas esgrimidas en las objeciones?

Cristo afirmó que no vino a abolir la Ley, y en Hebreos se nos dice que “queda abrogada la ordenación precedente”. Leemos en Exódo 12,14 “Este rito es para siempre: los descendientes de ustedes no dejarán de celebrar este día”, en cambio el Apóstol nos dice: “Todo esto es sombra de lo venidero; pero la realidad es el cuerpo de Cristo. Una vez que habéis muerto con Cristo a los elementos del mundo ¿por qué sujetaros, como si aún vivierais en el mundo, a preceptos como «no tomes», «no gustes», «no toques», cosas todas destinadas a perecer con el uso y debidas a preceptos y doctrinas puramente humanos?”
¿Es que se contradice la palabra de Dios?

De ningún modo, sino que las Escrituras deben ser leídas en su conjunto. Debemos leer las Sagradas Escrituras a la luz de las Sagradas Escrituras.

Santo Tomás por ejemplo nos da una explicación: los preceptos morales de la Antigua Ley no cesaron, los ceremoniales sí cesaron si consideramos el rito en sí mismo que ya no tiene sentido porque figuraba a Cristo (Heb 8,5) pero no cesaron “en cuanto a la verdad por ellos figurada”. Es decir, cumplieron su cometido: predicaron que Cristo venía y ¡Cristo vino!

San Juan Bautista se alegró al ver cumplida su misión, y el más grande de los hijos de mujer dijo: “es preciso que él crezca y que yo decaiga”. Eso es también lo que dicen los ritos que prefiguraban la primera venida del Mesías.

Conclusión

Dice San Pablo que “no es judío el que lo es en lo exterior, ni es circuncisión la circuncisión exterior de la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y es circuncisión la del corazón, según el espíritu, no según la letra” (Rom 2,29-29).

¿A qué se refiere San Pablo sino al Nuevo Israel? El judío circunciso que rechaza al Mesías no pertenece a este judaísmo espiritual que no es según la carne; según San Pablo no es verdadero judío: “no es que las promesas de Dios a Israel hayan perdido su validez; más bien es que no todos los descendientes de Israel son verdadero pueblo de Israel”.

Hay muchos judíos en la actualidad que no son cristianos por una imposibilidad sicológica; no se les ha presentado la verdadera oportunidad: si estos son buenos judíos pertenecen de un modo misterioso al Nuevo Israel que es la Iglesia, pero no pertenecen por la circuncisión sino por su buena voluntad y porque su desconocimiento del Mesías Hijo de Dios no es culpable. Lo mismo que un pagano que sin culpa desconoce de Cristo y cumple la ley natural se salva por medio de la Iglesia, de un modo misterioso pero real.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Paz y bien: La salvación no es una obra particular, sino de Dios que ha venido





Fray Arturo Ríos Lara, ofm.
Guardián del Templo de San Francisco
de Celaya

¡Buenos días,gente buena!

La Sagrada Familia B
Lucas 2, 22-40

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
«Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos.»

Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.
Palabra del Señor.

La vejez del mundo y la eterna juventud de Dios. María y José llevaron al Niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. Una joven pareja con su hijo llega, llevando la pobre ofrenda de los pobres, dos tórtolas, y la más preciosa ofrenda del mundo: un niño. En los brazos de los dos ancianos lleno de caricias y sonrisas, pasa del uno al otro el futuro del mundo: la vejez del mundo que acoge entre sus brazos la eterna juventud de Dios. El pequeño niño es acogido no por los hombres de las instituciones, sino por un anciano y una anciana sin rol oficial, pero dos enamorados de Dios que tienen los ojos velados por la vejez pero aún encendidos por el deseo.

Porque Jesús no pertenece a la institución, sonó a la humanidad. La encarnación es Dios que se desborda por todas partes en las creaturas, en la vida que termina y en la que florece. Es nuestro, de todos los hombres y de todas las mujeres. Pertenece a los sedientos, a los que no dejan nunca de buscar y de soñar, como Simeón; a los que saben ver más allá, como la profetisa Ana; a los que son capaces de encantarse ante un recién nacido, porque sienten a Dios como futuro. El Espíritu había revelado a Simeón que no habría visto la muerte sin haber visto antes al Mesías. Son palabras que el Espíritu ha conservado en la Biblia para que yo, nosotros, las conserváramos en el corazón: también tú, como Simeón, no morirás sin haber visto al Señor. Es esperanza. Es palabra de Dios. Tu vida no terminará sin respuestas, sin encuentros, sin luz. Vendrá también para ti el Señor, vendrá como ayuda cuando llegue el sufrimiento, como fuerza cuando hay que levantarse.

No moriré sin haber visto la ofensiva de Dios, la ofensiva del bien, la ofensiva de la luz que está ya en acción en todas partes, la ofensiva de la levadura. Después Simeón canta: he visto la luz preparada para todos. Pero, ¿cuál luz emana de Jesús, de este pequeño hijo de la tierra que solo sabe llorar, amamantarse y sonreír ante los abrazos?

Simeón ha descubierto lo esencial: la luz de Dios es Jesús, luz encarnada, carne iluminada, historia fecundada, amor en todo amor.

La salvación no es una obra particular, sino Dios que ha venido, se deja abrazar por el hombre, y es quien ahora mezcla su vida con nuestras vidas y nada las podrá ya nunca separar. Entonces volvieron a casa. Y el Niño crecía, y la gracia de Dios estaba con él.

Volvieron a la santidad, a la profecía y al magisterio de la familia, que son antes que los del templo. A la familia que es santa porque la vida y el amor le celebran fiesta y la hacen la más viva figura y manifestación del infinito.

¡Feliz Domingo!
¡Paz y Bien!

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Oración para despedir el año que termina y recibir el Año Nuevo.



Eugenio Amézquita Velasco

Te compartimos está oración para que en el momento oportuno, la realices con tu familia, tus amigos y conocidos, dando gracias a Dios por un año que termina y recibir el Año Nuevo.

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad,
tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias
por todo aquello que recibí de TI.

Gracias por la vida y el amor, por las flores,
el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto
fue posible y por lo que no pudo ser.

Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que
pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos
y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé,
las amistades nuevas y los antiguos amores,
los más cercanos a mí y los que estén más lejos,
los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar,
con los que compartí la vida, el trabajo,
el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón,
perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,
y perdón por vivir sin entusiasmo.

También por la oración que poco a poco fui aplazando
y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón.

En los próximos días iniciaremos un nuevo año
y detengo mi vida ante el nuevo calendario
aún sin estrenar y te presento estos días
que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría,
la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad
llevando a todas partes un corazón lleno
de comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios
a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno
que mi espíritu se llene sólo de bendiciones
y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que,
cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí
encuentren en mi vida un poquito de TI.

Danos un año feliz y enséñanos
a repartir felicidad.

¿Qué traerá el año que comienza?
¡Lo que Tú quieras; Señor!
Te pido Fe para mirarte en todo.
Esperanza para no desfallecer.
Caridad perfecta en todo lo que haga, piense y quiera.
Dame paciencia y humildad.
Dame desprendimiento y un olvido total de mi mismo.

Dame, Señor, lo que Tú sabes me conviene y yo no sé pedir.
¡Que pueda yo amarte cada vez más; y hacerte amar de los que me rodean!
¡Que sea yo grande en lo pequeño!
¡Que siempre tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activas, el pie dispuesto!

¡Derrama, Señor tus gracias sobre todos los que quiero. Mi amor abarca el mundo y aunque yo soy muy pequeño, sé que todo lo colmas con tu bondad inmensa!

Amén

DOCE CAMPANADAS

Para el nuevo año te ofrecemos doce frases, como doce campanadas:

1. Agradece el pasado como don de Dios.

2. Vive el presente con esperanzas y creatividad.

3. Di “sí” al paso de Dios por tu vida.

4. Confía, Dios te encomienda cosas grandes.

5. Valora lo pequeño, llegarás a lo grande.

6. Mira a la vida con sencillez y amor.

7. Ten buen humor, pase lo que pase.

8. Perdona y pide perdón.

9. Haz algo por el otro y serás feliz.

10. Atento, Dios te habla cada día.

11. Dios cuenta contigo.

12. Ama la vida, ama al mundo, ama a Dios.

QUE DIOS TE BENDIGA HOY Y SIEMPRE

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya La familia no es algo opcional

Por Pbro. Carlos Sandoval Rangel

La persona humana, además de su valor único e irrepetible, fue pensada en clave de familia. Desde el origen, Dios formó al hombre y a la mujer con el fin de que la riqueza y la belleza femenina y masculina, en su complementariedad, expresen de manera plena la grandeza y el encanto del ser humano. Sobre esta esencial complementariedad quedó fundamentada la familia como espacio vital de pertenencia amorosa, de formación y realización de cada persona. Así, desde el origen, la familia es el camino imprescindible para el bien ser de la humanidad.

Y aunque el pecado no destruyó la naturaleza de la familia, sin embargo, sí la manchó y la debilitó; de ahí que, en su plan salvífico, Dios dispuso que dicha salvación iniciara precisamente en el seno de una familia, la familia de Nazaret.

La redención iniciada desde la familia de Nazaret, queda patente no sólo por el hecho de que en ella nació Jesús, sino también en la manera como ellos conjugaron la vida de la fe con la vida cotidiana y con su proyección social.

En el seno familiar, Jesús, por ejemplo, sin perder ni hacer menos su divinidad, aprendió un oficio con el cual se ganaba el sustento. Así nos enseña que en el trabajo hecho con dignidad también santificamos la vida cotidiana y se sirve a los demás.

Jesús aprendió en su familia a relacionar la grandeza del Reino de los cielos con los quehaceres domésticos. Imaginemos aquel niño preguntando a su madre: ¿Por qué le pones levadura a la masa? ¿Por qué no remiendas el vestido viejo con una tela nueva? O, igual, ¿Papá, por qué no usas los odres viejos para guardar el vino nuevo? Desde estas prácticas y otras, Jesús nos explicaría más delante los misterios del Reino de los cielos. Por tanto, la educación más alta y sagrada siempre se recibe en el seno familiar. Por algo el Papa Juan Pablo II nunca se cansó de decir que el papel de la familia es insustituible.

Hoy, que somos conscientes de la situación difícil que está viviendo la familia, urge, como dijo Pablo VI, que las familiar acudan a la escuela de Nazaret. “La familia, en los tiempos modernos, ha sufrido quizá como ninguna otra institución, la acometida de las transformaciones amplias, profundas y rápidas de la sociedad y de la cultura…” (Juan Pablo II, carta a las familias). Por eso urge que Jesús, José y María nos muestren lo que significa hacer de la familia una escuela de alto humanismo y de fe clara y firme. Ellos nos enseñaron lo esencial que es que la familia esté cimentada en los principios con que Dios la creó y la manera como Cristo la redimensionó a partir de la redención.

El deterioro de la familia lo vemos concretizado de muchas maneras. Unas de las más destacadas son las múltiples formas de disolución del matrimonio, el «matrimonio a prueba» y hemos llegado hasta el pseudo-matrimonio entre personas del mismo sexo. Como señala Benedicto XVI, son expresiones y consecuencias de una libertad anárquica que se presenta erróneamente como auténtica liberación del hombre. Una pseudo-libertad, así, se basa en la banalización del cuerpo, que inevitablemente incluye la banalización del hombre. ¡Por Dios, no nos sigamos atreviendo! Está más que comprobado que todo atentado contra la familia es un atentado contra las personas concretas y contra la humanidad.

El Papa Francisco, en Amoris Laetitia, nos regala unos matices muy especiales respecto a la familia. Por una parte nos pide una atención misericordiosa para quienes por diversas circunstancias viven en una familia diferente. No tenemos por qué juzgar, al contrario, debemos ver con amor a quienes, después de un gran esfuerzo, no lograron mantener su matrimonio. Ni podemos enjuiciar a quienes no tienen la posibilidad del sacramento o a quienes son madres o padres solteros, sobre todo cuando, en ambos casos, viven comprometidos para educar responsablemente a sus hijos.

Desde luego, lo anterior no puede verse como ideal; al contrario, más allá de las situaciones especiales, el Papa resalta la belleza de la familia y deja en claro que formar una familia significa ser parte del sueño de Dios, pues la familia construye la humanidad y hace posible que nadie se sienta solo. La familia es el ámbito del amor que nos hace sentir que pertenecemos. Los esposos son “el recuerdo permanente para la Iglesia de lo que acaeció en la Cruz; son uno para el otro y para los hijos, testigos de la salvación, de la que el sacramento les hace participes” (n. 72).

Si la familia de Nazaret fue la escuela donde se inició la vida de Jesús, es decir, fue la escuela del Evangelio… porque ahí todo era importante, lo mismo debe suceder en todo hogar, si es que de verdad se quiere educar para la vida. Jesús, María y José nos enseñan que el amor, el respeto, el estudio, la convivencia, el trabajo, el silencio y cada elemento por ordinario que parezca, son algo fundamental para la familia y, desde ahí, para la humanidad.

Que resurja la familia, bajo el ejemplo de Jesús, José y María. ¡Que ellos sean las estrellas de nuestra esperanza, que sean la luz que ilumine a las familias!

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya La alegría de ser mujer



Por Las Servidoras de la Palabra

Escuchando una conversación entre dos mujeres una de ellas embarazada decía: <<Estoy esperando otra niña>>  “¡otra niña! ¡tienes que tenerles más cuidados y sufren más!”.

En otra ocasión escuche a una mujer que le detectaron un tumor en la matriz, después del diagnostico el ginecólogo le comento: “Pobres de ustedes las mujeres, sufren desde que nacen”.

Bueno, que las niñas requieran mayores cuidados es verdad, que sufran es inevitable toda persona pasa por el sufrimiento desde que nace hasta que muere, es la realidad más cercana al ser humano independientemente del sexo.

¿Por que hay gente que piensa que las mujeres somos más sufridas?

Es verdad que la mujer ha sido pensada como un ser más delicado y todo lo que es delicado requiere mayor cuidado: ya desde el arreglo personal la mujer requiere de mayor tiempo, en la educación y formación también requiere de más dedicación e incluso que se le hable de modo y tono diferente.
Lo anterior se debe a que la mujer tiene una naturaleza, ser, origen y fin específicamente femeninos, además de las particularidades que de manera individual manifiesta cada mujer.

Es necesario tener claras las cualidades especificas del ser femenino que no deben entenderse sólo desde el punto de vista biológico y anatómico sino también desde el aspecto espiritual y racional: más inclinada a la piedad, a las manifestaciones religiosas; tendiente a la caridad, comprensiva, afectiva y emotiva.

Pues en general hay un modo específicamente femenino de concebir el mundo.

Ser mujer implica tener una vocación y misión especifica en el mundo con todas nuestras cualidades y limitaciones.

El libro del Génesis dice: <<No es bueno que el hombre este sólo… le daré una compañera>> (Gn 2, 18), más adelante San Pablo afirmará: <<Sin embargo, en la vida cristiana ni el hombre existe sin la mujer, ni la mujer sin el hombre>> (1Co 11, 11).

Tales expresiones bíblicas nos ayudan a comprender que ser mujer es también una maravilla con todos nuestros altibajos emocionales, con todos los cambios físicos, psicológicos y hormonales que podamos padecer en breves periodos.

Pues  nuestro llamado es a ser compañeras, perfeccionar lo hay en nuestras manos, tratar con delicadeza nuestro entorno e incluso a la unión física con el hombre para continuar la generación humana: maternidad y en esas funciones podemos alcanzar realización y plenitud.

Cuanto más vivimos de acuerdo a nuestro ser femenino más alegría experimentaremos; alegría entendida como el entusiasmo natural para cumplir con nuestros deberes y superar las dificultades que cada día nos aquejan.

En la historia no faltan ejemplos de  mujeres que han asumido este gran reto de vivir con toda feminidad una misión especifica en su tiempo y a si han marcado e influido en  la historia.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya VIDEO: Ceremonia para acostar y arrullar al Niño Dios





Familias católicas se reúnen a celebrar el nacimiento de Cristo.¡Que Jesús no sea un extraño en tu cena de navidad!. Ceremonia de Arrullo del Niño Dios

Por Tere Fernández

Las familias católicas se reúnen en la noche del 24 de diciembre, víspera de la Navidad, hacen una rica cena, en la que se acostumbra comer pavo y otros platillos propios de esta época. Se trata de una cena especial, distinta a la de todos los días, ya que se está celebrando el Nacimiento del Hijo de Dios.
Esta costumbre nació en Europa y simboliza la abundancia que Cristo nos trae con su nacimiento.

Antes de la cena, se reúne la familia junto al Nacimiento y se hace la ceremonia de Arrullo al Niño Dios.


Ceremonia para acostar y arrullar al Niño Dios

Preside el Papá o la Mamá.

Papá: Para prepararnos a recibir a Dios, que se hizo hombre para salvarnos, reconozcamos que somos pecadores y que necesitamos su salvación.

Todos:Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso, ruego a Santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

Papá o Mamá:Recordemos lo que pasó aquella bendita noche hace casi dos mil años. Leer Evangelio de San Lucas 2, 1-14.

1 Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo.
2 Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino.
3 Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad.
4 Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David,
5 para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.
6 Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento,
7 y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.
8 Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño.
9 Se les presentó el Angel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor.
10 El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo:
11 os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor;
12 y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
13 Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
14 «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.»

Papá: Antes de colocar al Niño Jesús en el Nacimiento, _______(el más pequeño de la familia) va a dárnoslo a besar. (Ya que todos lo hayan besado, se colocará al Niño Dios en el pesebre).

Villancico: Se canta o se escucha mientras se besa al Niño. Al acabar, se hacen las peticiones.



Peticiones:
Papá: Pidámosle al Niño Dios, que así como es el centro de este nacimiento hoy, sea todos los días, el centro de nuestra vida.
Todos: Te lo pedimos, Señor.
Papá: Que Jesús, que pudiendo haber nacido rico quiso nacer pobre, nos enseñe a estar contentos con lo que tenemos.
Todos: Te lo pedimos, Señor.
Papá: Que Jesús, que vino a perdonarnos, nos enseñe a no ser rencorosos con los demás.
Todos: Te lo pedimos, Señor.
Papá: Que Él, que vino a fundar la mejor familia del mundo, haga que en la nuestra reine siempre el amor, la unión y el deseo de ayudarnos mutuamente y a las demás familias.
Todos: Te lo pedimos, Señor.

Oración para la cena de Navidad

Papá: Hoy, Nochebuena, tenemos de manera especial y como centro de nuestra familia, a Jesucristo, nuestro Señor. Vamos a encender un cirio en medio de la mesa para que ese cirio nos haga pensar en Jesús y vamos a darle gracias a Dios por habernos enviado a su Hijo Jesucristo.
Gracias Padre, que nos amaste tanto que nos diste a tu Hijo.
Señor, te damos gracias.
Gracias Jesús por haberte hecho niño para salvarnos.
Señor, te damos gracias.
Gracias Jesús, por haber traído al mundo el amor de Dios.
Señor, te damos gracias.
Señor Jesús, Tú veniste a decirnos que Dios nos ama y que nosotros debemos amar a los demás.
Señor, te damos gracias.
Señor Jesús, Tú veniste a decirnos que da más alegría el dar que el recibir,
Señor, te damos gracias.
Señor Jesús, Tú veniste a decirnos que lo que hacemos a los demás te lo hacemos a Ti.
Señor, te damos gracias.
Gracias María, por haber aceptado ser la Madre de Jesús.
María, te damos gracias.
Gracias San José, por cuidar de Jesús y María.
San José, te damos gracias.
Gracias Padre, por esta noche de paz, noche de amor, que Tú nos has dado al darnos a tu Hijo. Te pedimos que nos bendigas, que bendigas estos alimentos que dados por tu bondad vamos a tomar y bendigas las manos que los prepararon, por Cristo Nuestro Señor, Amén.

Pensamientos para leer en Nochebuena

Si en tu corazón hay un poco más de amor, es Navidad.
Si has decidido perdonar a alguien, es Navidad.
Si buscas a Dios de verdad, es Navidad.
Su aumenta el gozo de tu fe cristiana, es Navidad.
Si en tu alma florece la esperanza, es Navidad.
Si trabajas por la justicia entre los hombres, es Navidad.
Si tienes deseos de vivir y los comunicas a los demás, es Navidad.
Si sabes sufrir con amor, es Navidad.
Si eres perseguido o se ríen de ti por causa del Evangelio, es Navidad.
Si te alegras de ser hijo de Dios en la Iglesia, es Navidad.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Oración para rezar en familia ante el Pesebre en Nochebuena

Lector 1:
Querido Padre, Dios del cielo y de la tierra:

En esta noche santa te queremos dar gracias por tanto amor. Gracias por nuestra familia y por nuestro hogar. Gracias por las personas que trabajan con nosotros.

Bendícenos en este día tan especial en el que esperamos el nacimiento de tu Hijo. Ayúdanos a preparar nuestros corazones para recibir al Niño Jesús con amor, con alegría y esperanza. Estamos aquí reunidos para adorarlo y darle gracias por venir a nuestro mundo a llenar nuestras vidas.

Hoy al contemplar el pesebre recordamos especialmente a las familias que no tienen techo, alimento y comodidad. Te pedimos por ellas para que la Virgen y San José les ayuden a encontrar un cálido hogar.

Lector 2:
Padre bueno, te pedimos que el Niño Jesús nazca también en nuestros corazones para que podamos regalarle a otros el amor que Tu nos muestras día a día. Ayúdanos a reflejar con nuestra vida tu abundante misericordia.
Que junto con tus Ángeles y Arcángeles vivamos siempre alabándote y glorificándote.

(En este momento alguien de la familia pone al Niño Jesús en el pesebre o si ya esta allí se coloca un pequeño cirio o velita delante de El).

Lector 3:
Santísima Virgen Maria, gracias por aceptar ser la Madre de Jesús y Madre nuestra, gracias por tu amor y protección. Sabemos que dia a dia intercedes por nosotros y por nuestras intenciones, gracias Madre.

Querido San José, gracias por ser padre y protector del Niño Jesús, te pedimos que ruegues a Dios por nosotros para que seamos una familia unida en el amor y podamos ser ejemplo de paz y reconciliación para los demás.
Amén

Rezar: 1 Padre Nuestro, 1 Ave Maria, 1 Gloria