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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya No todo lo que brilla es oro



Hermanas Misioneras Servidoras de la Palabra

Esta frase para decirlo en otras palabras no todo lo que parece bueno en realidad lo es, cosas que pensamos son lo mejor, en muchos casos no lo son así, puede ser que sea algún mal, en el caso cuando juzgamos a las personas por las apariencias, no siempre será como creemos, hay que conocer a las personas por lo que son, por sus ideales.

También hemos escuchado “no todo lo que nos gusta nos hace bien”, por ejemplo el tomar refresco de manera frecuente, nos quita la sed, pero no nos dicen las consecuencias de la cantidad de azúcar.
Podemos pasar nuestras vidas, en pensar en cosas que quisiéramos hacer, sueños, ideas, proyectos, pero no llegamos a realizarlos, o gastar nuestras fuerzas por querer tener mucho dinero, en querer poseer muchas cosas.

Nos dice la Palabra de Dios en el Evangelio de San Mateo 6,19-21«No amontonen riquezas aquí en la tierra, donde la polilla destruye y las cosas se echan a perder, y donde los ladrones entran a robar. Más bien amontonen riquezas en el cielo, donde la polilla no destruye ni las cosas se echan a perder ni los ladrones entran a robar. Pues donde está tu riqueza, allí estará también tu corazón».

 Recordar que en esta vida no es solo tener más y más dinero, sino lo más importante es que hacemos por los demás, en que podemos servir, donde Dios conoce lo más íntimo de nuestro corazón, en nuestra parte interior es una lucha constante de bien y mal.

Lo más importante que debemos tener en cuenta en nuestras vidas es que cada día debemos esforzarnos en ser mejores personas, siendo coherentes con lo que decimos y lo que hacemos, que seamos esa luz que brilla para iluminar aquellas personas que necesitan ser escuchadas, a pesar de las críticas de algunas personas que no están de acuerdo con lo que hacemos o lo que pensamos, no nos detengamos en seguir sirviendo a aquellos hermanos más necesitados, recordemos que todos algún día vamos a llegar hacer adultos mayores y que vamos a necesitar también ayuda de alguien.

Oración: Señor el pasado a tu misericordia, el futuro a tu providencia, el presente a tu amor. Tú sabes Señor, que lo único que tengo es el día de hoy para amarte y por ti, a quienes me has dado.

Mujeres y la “Nueva Era”

No es lo mismo creer en  Dios, que creerle a Dios. Es un error pensar que la Iglesia se cierra a otras opciones.

La Iglesia custodia la Verdad revelada por Cristo y su misión es transmitirla íntegra.
Si estudiamos nuestra fe, encontraremos elementos que los elementos que presenta la Nueva era o New Age son incompatibles con la Iglesia y nosotros, en pleno uso de nuestra libertad, elegiremos aquello que agrada a nuestro Creador.
El llamado movimiento de la Nueva Era insiste en el “conocimiento cósmico” de un “bien universal” y no puede ser considerado como algo positivo o inocuo. En un ambiente cultural de relativismo religioso, es necesario alertar contra los intentos de situar la religiosidad de la Nueva Era al mismo nivel que la fe cristiana.

El dios de la Nueva Era es una energía impersonal. La divinidad se encuentra en cada ser, en una gradación que va “desde el cristal inferior del mundo mineral hasta más allá del mismo dios galáctico que no es un hombre, sino una Gran Conciencia”.

En algunos escritos “clásicos” de la Nueva Era, está claro que los seres humanos deben considerarse a sí mismos como dioses.

Esto es muy diferente de la concepción cristiana de Dios, Creador del cielo y de la tierra y fuente de toda vida personal, a la que comunica su propia vida divina haciéndonos hijos adoptivos.
En la literatura de la Nueva Era, Cristo es presentado con frecuencia como un sabio, un iniciado o un avatar entre muchos, mientras que en la tradición cristiana es el Hijo de Dios, es la segunda persona de la Santísima Trinidad, es Dios y hombre verdadero.

¡Nos salvamos a nosotros mismos por nuestras propias acciones, o nos salva el amor de Dios? La Nueva era habla de realización de uno mismo, plenitud del yo y auto-redención. Para los cristianos, la salvación depende de la participación en la pasión, muerte y resurrección de Cristo y de una relación personal directa con Dios; nuestro amor a Dios y al prójimo.
La verdad para la Nueva era tiene que ver con “buenas vibraciones”, correspondencias cósmicas, armonía y éxtasis, experiencias placenteras en general. Se trata de encontrar la propia verdad en función del bienestar.

En la doctrina cristiana, Jesucristo se presenta como “el Camino, La verdad y la Vida”. A sus seguidores se les pide que abran su vida entera a Cristo y a sus valores.
Son muchos los jóvenes católicos, que por la falta de una educación cristiana adecuada se dejan arrastrar por corrientes como el New Age, donde los temas del “karma”, “reencarnación”, “espiritismo”, “angelismo”, “cuarzos”, “Chakras” y demás mezcolanzas de creencias orientales, esoterismo les llevan a conclusiones erróneas de una presunta “cerrazón” de la Iglesia, cuando el problema es la incompatibilidad. No se puede ser cristiano católico y creyente de la Nueva Era. O estamos con Cristo totalmente o no estamos.

Es recomendable darnos a lectura más profunda sobre el tema. Es por ello que el Consejo Pontificio de la Cultura emitió un documento para reflexionar cristianamente sobre eso que llaman “New Age”.
Dicho documento se denomina “Jesucristo: portador del agua de vida” y que puede ser conseguido a través de internet o en cualquier librería católica en México.

Quien comprende que Dios se hizo hombre, admite el Señorío de Cristo en su corazón, ¡Sólo Dios basta! y puede orar como lo hicieron la gran pléyade de santos y santas de Dios así como lo hizo el beato mexicano Anacleto González Flores:
“Concédeme Señor, que mi último grito en la tierra y mi primer cántico en el cielo sea: ¡Viva Cristo Rey!”