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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya ¿Controlarlo todo? Ni siquiera tu vida…

Me gusta mi vida cuando la controlo absolutamente. Cuando abarco sus aristas y sus vértices. Cuando conozco todas sus subidas y bajadas. Sus horarios exactos. Sus rutinas sagradas. Su perfecta cadencia. Su armonía. Sus sinsabores y sus alegrías. Sus luces y sus sombras. Su música tranquila. Sus risas y sus lágrimas.

Me gusta la vida cuando abarco todo, o al menos es lo que creo. Cuando me levanto tranquilo y pienso que controlo mis horas, mis movimientos, mis palabras, mi agenda, mi paz. Cuando me acuesto cansado y feliz por el trabajo realizado. Cuando amo despacio. Cuando me duelen las ofensas y digiero a penas los tragos difíciles. Cuando me alegran los éxitos y me entristecen las críticas.

Esa vida que a veces sostengo entre mis manos pensando que soy yo quien la dirige. Pero otras veces veo cómo fluye como un río en caída entre mis dedos. Sin querer retener el tiempo. Sin pretender controlarlo todo. Porque no lo controlo. Esa es la verdad. La vida no es controlable.

Pierdo el orden. Y me dan miedo los días que se llevan mis planes por delante, sin poder evitarlo. Tiemblo al no poder medir todos los tiempos, al no poder dominar las fuerzas de las aguas. Al sentir que los días pasan rápidos o lentos, sin que yo me dé cuenta.

No sé bien lo que quiero. Sólo sé que no quiero que mis sueños se apaguen. Y no deseo nunca que mis lágrimas duren. Que pase la amargura. Que muera la tristeza. Y si algún día pierdo ese suelo que habito, en el que echo raíces, sólo quiero en su lugar otro suelo más firme.

Y si me asusta el viento, ese que no controlo, ni sé de dónde viene. Ese viento que a veces turba mis pensamientos y se anida en mi alma despertando nostalgias, acumulando dudas. Ese viento que surge de palabras, de juicios, de desprecios. Ese viento del mal que me hiere por dentro cuando yo no lo quiero. Sólo quiero que cese y venga la calma pronto.

Y regrese yo a mi centro para encontrar a Dios, tranquilo, en un abrazo eterno. Beso las emociones que desfilan por mi alma. Sin querer hoy cambiarlas. Sin retener sus fuerzas. Es ese mar revuelto en el que a ratos vivo. No temo lo que hay debajo de mi aparente calma. De mi piel que protege mi corazón lleno de vida.

Porque lo sé. Lo vivo: “Nadie es feliz si no siente emociones. La felicidad de verdad se hace imposible si eliminamos nuestras emociones. Si las reprimimos. Para ser feliz lo que hay que hacer es simplemente aprovecharlas, conducirlas, sacarles rendimiento, para que nos lleven hasta la felicidad que tenemos mucho más al alcance de lo que sabemos. Las emociones nos abren las puertas de la felicidad, si las hemos sabido educar, como un perro lazarillo, para que nos guíen hasta las puertas acertadas”.

No quiero controlar la vida en todas sus aristas. No quiero acallar el llanto, ni calmar la risa. No quiero no sentir para vivir tranquilo y no sufrir demasiado. Para no vivir con amargura.

Me gustan las emociones que cambian y se quedan en el fondo del alma. Me llevan de la mano, cuando no me hago esclavo de lo que ahora siento. Y me dan la felicidad que sueño, que anhelo, cuando me hacen mirar más arriba, más alto.

Es verdad que no sé qué tiene el alma que anhela el infinito. No le basta el presente. Tampoco el pasado. No se contenta con soñar un futuro cercano. Mi alma quiere lo eterno. Se cae, cede, se eleva.

Me sorprendo a mí mismo tocando el cielo a veces, y cayendo en la tristeza cuando menos lo espero. Quiero contener en mil palabras tanto aliento. Sostener con mis manos, por un solo momento, el infinito pleno que guardo yo en el alma. El que sueño y espero. El deseo más hondo de una vida plena y verdadera. La que aún no poseo.

No sé bien cómo se hace para decir su nombre. El de mi alma eterna. El de Dios en mi alma. No sé cómo hacer para sentir su risa muy dentro de mí mismo. Para abrazar ese espacio a su lado donde logro salvarme. Sin herir la hermosura que anhelo al contemplarlo. Sin manchar la belleza que yo mismo deseo.

Sigo cauto el camino marcado por sus huellas. Las de Dios en mi sangre. Y elevo en un suspiro mis pies sobre la tierra. Deseo ya el reposo, cansado del camino. La paz del descanso que anhelan hoy mis manos. Ese abrazo eterno en un mar de consuelos.

No sé cómo las lágrimas logran calmar mi llanto. Y retengo asustado tanta vida en mis manos. La que me han confiado. A veces torpemente. Sin hacer todo lo que puedo. Sin lograr lo que persigo. Esas vidas confiadas. Esas que me desbordan. Y mi propia vida, la que yo mismo vivo. Esa vida tan frágil como un leve suspiro. Débil como el aliento que Dios mismo me entrega.

Callo cuando lo miro. Espero y tiemblo. Y tomo agradecido la vida entre mis manos. Esa vida que fluye y que ya no controlo. No quiero controlarlo todo. Quiero ser como un niño sin nombre al que Dios nombra siempre. Una y otra vez. Cada noche. Cada mañana.

Acepto conmovido la vida inmerecida que descansa en mis brazos. El nombre que recibo como un beso en la frente. Y sigo mar adentro, donde ya no hay seguros. Ese mar sin orillas en el que tengo miedo. Dejada atrás la playa. Camino, me hundo.

No sé qué tiene mi alma, que anhela el infinito. Que corre por las olas donde ya no me hundo. Cuando Él, entre vientos que me asustan muy dentro, logra imponer la paz y me alza entre sus manos. Ya no tiemblo.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya El bello canto gregoriano “Cibávit éos” te transportará a otros tiempos

Cibavit eos es un himno tradicional católico en estilo de canto gregoriano. Fue escrito de forma anónima, con mucha probabilidad por un monje u otro religioso. El canto gregoriano es uno de los estilos más tempranos de música escrita en el mundo occidental y ha jugado un papel importante en el desarrollo de la polifonía.

En las partituras, las notas no tienen tallos o una firma de tiempo. Esto permite que cada rendimiento difiera en ritmo y longitud.

Cibavit eos forma parte de un trabajo mayor conocido como Occo codex, uno de los más conocidos manuscritos musicales de la corte de Habsburgo-Borgoñón, de los Países Bajos. Este libro coral unió a muchos de los más grandes compositores de la época (Isaac, Mouton, y Josquin) junto con obras menos conocidas o anónimas.

Data de alrededor de 1515-17, y contiene una colección de polifonía en honor al Santísimo Sacramento (Corpus Christi). Esta pieza anónima usa versos del Salmo 81 (el Introito tradicional para el Corpus Christi) y termina con la doxología (“Gloria al Padre …”). Agrega un contrapunto interesante al ajuste original del canto gregoriano.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya 5 hábitos que te vuelven una persona infeliz y no lo sabes

Una vez me dijeron que ser feliz es una cuestión de elección. Bien, yo estoy de acuerdo, pero es imposible negar que, de vez en cuando, desarrollamos algunos hábitos que nos hacen una persona infeliz. Y nosotros ni siquiera nos damos cuenta que los estamos desarrollando.

La culpa no es nuestra, quédate tranquila. De vez en cuando la gente se auto-sabotea y es normal. Y es por eso que estoy hoy aquí. Quiero que dejes de ser una persona infeliz o al menos que sepas el porqué. Pues de vez en cuando los enemigos somos nosotros mismos, ¿no?

Aquí tienes la lista de hábitos que te vuelven una persona infeliz y no lo sabes

¿Sabes?, la vida no es una competencia. Compararse con otras personas y sus éxitos sólo hará que seas infeliz.

Es necesario entender que cada vida es una y que cada uno de nosotros carga sus propios pesos. ¿Conoces el dicho que dice: “El pasto del vecino siempre parece más verde?”. Pues eso. Mientras te comparas con una amiga y te sientes mal porque ha conseguido un buen trabajo y tú no, ella probablemente esté comparándose contigo también.

Y ahí la gente entra en una espiral de malestar infinito, donde la persona infeliz centra sus objetivos en las realizaciones del otro y no en las propias. Piensa en las cosas que quieres, y no en lo que el otro tiene y tú no. Trabaja en conseguir alcanzar tus propios objetivos, porque la única persona que puede darte felicidad de verdad eres tú misma.

Una persona infeliz generalmente no logra asimilar que nosotros sólo tenemos el control del presente. Piensa bien: no podemos alterar el pasado y mucho menos prever el futuro.

El problema es que mucha gente se queda presa del pasado, guardando rencores y miedos antiguos, que ya deberían haber sido dejados de lado. Eso impide a cualquiera seguir adelante, ¿sabes? Quien vive del pasado es el museo, recuerda eso.

Y en cuanto al miedo del futuro, existe una metáfora que me ayuda mucho. Es la siguiente: piensa en nuestro futuro como un blanco y en nuestras acciones como un arco y una flecha. La gente mira, enfoca el blanco, posiciona el cuerpo, respira hondo y suelta la flecha. Y ahí, a partir de entonces, el recorrido no puede ya ser alterado por ti, y si se acierta en el blanco o no, sólo lo descubrimos más tarde.

Lo que te digo es lo siguiente: de los comportamientos que te hacen una persona infeliz sin saberlo, el de no enfocarse en el presente es quizás el más perjudicial. ¡Haz lo que puedas para que tu flecha llegue hasta el blanco, esfuérzate mucho, y nunca te aferres al pasado!

Y ahí la felicidad estará cada vez más cerca.

No saber pensar en el otro, y no querer compartir algunas cosas y momentos con otras personas es sólo un paso más para volverse una persona infeliz. ¿Ya oíste el dicho que dice: “Quien siembra, recoge?”

Pues eso. Recuerda algo fundamental para la felicidad que es la siguiente: si das amor, recibes. Si cuidas, ten la certeza de que cuidarán de ti después.

Si ayudas, serás ayudado, y así sucesivamente. “Es dando como se recibe. Es perdonando como se es perdonado”.

La inseguridad es un hábito que te vuelve una persona infeliz rápidamente. Porque te priva de actuar, te impide arriesgar y, peor aún, te hace dudar de ti misma. No dejes que eso suceda, ¿ok?

Recuerda que cuando la gente se cae, no pasa del suelo. Y es equivocándonos que también aprendemos. No tengas miedo del fracaso y mucho menos pienses que lo que haces no es suficiente.

En serio: no te hagas eso. Si no crees en tu propio potencial, qué dirás de los demás, ¿no es cierto?

Existe una enorme diferencia entre no alimentar expectativas y ser pesimista. Y es esta la diferencia entre una persona infeliz y una feliz.

La gente no alimenta expectativas para no decepcionarse después. Pero no pasa de eso. Cuando somos pesimistas, comenzamos un proyecto pensando que no saldrá bien, y no es así como funcionan las cosas.

Empiezas algo sin tesón justamente por pensar que no se llevará a cabo. Entonces te paseas por los pesimismos ajenos y manos a la obra.

Todo el mundo merece ser feliz en este mundo. Todavía más una persona infeliz que ni siquiera sabe el motivo de tanta infelicidad. Es aprender a mirar dentro de ti misma y cuidar las heridas que te puedes haber causado.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya 9 días para trabajar en el perdón

El perdón -contrariamente a lo que se cree- es un acto de la voluntad y nunca un sentimiento. Es decir, hay que querer perdonar y trabajar en ello. Estos 9 días iremos reflexionando sobre lo que es el perdón y haremos un pequeño ejercicio diario. La idea es comenzar un sábado y terminar el domingo siguiente con la misa.

En este primer día que tu intención sea pedir por tu paz interior y la sanación de tu corazón, la de tus amigos y enemigos.

Reflexión. El primer paso para lograr el perdón es “querer perdonar” y “querer ser perdonado”. De hecho, es uno de los requisitos para que en el sacramento de la reconciliación nuestros pecados sean perdonados: querer, desear de todo corazón que Dios nos perdone.

Ese maravilloso gesto sacramental predispone al alma a que también nosotros seamos igual de compasivos y misericordiosos con aquel que nos ha ofendido y nos invita a reflexionar: de peores cosas me ha perdonado Dios. Entonces, ¿quién soy yo para no perdonar?

Recordemos que la paz interior no viene de la ausencia de problemas sino de la certeza de que aun en medio de la peor de las dificultades Dios tiene el control y sacará bendiciones de las peores tragedias.

Jesús, antes de curar siempre repetía “la paz esté con ustedes”. Lo que quiere decir que la sanación tanto interior como física está muy relacionada con la paz. Por mucho que reces si no tienes paz en el alma y en el corazón difícilmente sanarás pues alma y cuerpo están íntimamente relacionados. Claro que hay que seguir pidiendo y buscando la sanación del cuerpo, mas esta debe de ir a la par de la sanación del alma.

La paz en el corazón está muy relacionada con nuestra capacidad y disposición de perdonar. Dios desea limpiar y arrancar de nuestra alma cualquier sentimiento de odio, rencor y orgullo que no nos permita avanzar en el amor, pero necesito permitírselo, desatarle las manos para que obre en mí sus milagros. ¿Cómo? Simplemente diciéndole: “Sí quiero… No sé cómo, mas sí quiero…   

Ejercicio. Comienzo una lista de personas a las que deseo perdonar y que deseo me perdonen. Esta lista me servirá para una actividad el último día de la novena.

En este segundo día que tu intención sea pedir a Dios que haga crecer tu capacidad de comprender y disculpar las faltas de tus semejantes.

Reflexión. “Mi Señor, dame esa paz que sólo tú sabes dar…”. Es cierto, duele y mucho cuando recibimos ofensas y desprecios de los demás sobre todo de aquellos a quienes el amor nos une o de aquellos que se supone son quienes nos deberían de amar incondicionalmente como los papás. Pero ¿sabes? Cuando logramos observar y comprender que esa persona que nos lastimó habla desde su dolor, desde sus huellas de abandono; cuando logras comprender que esa persona también fue lastimada en un momento y que por medio de gritos y ofensas lo único que está haciendo es vociferar que necesita amor desesperadamente, todo cambia… Comprendes que esa persona solo nos dio lo que tenía para dar, es decir, lo que sabía dar.

¿Cómo disculpo a ese que tanto me irrita? ¿Cómo tolero sus defectos? Es fácil, “yo me domino”… Si elijo irritarme, perderé la paz y eso no conviene a mi alma… Nuestro Señor nos pide que aceptemos con paciencia los defectos del prójimo… Sencillito, que los aceptemos tanto como Dios acepta los nuestros … ¡Qué tal!

Tenemos que razonar así: si el Señor no ha transformado todavía a esa persona, no ha eliminado de ella tal o cual imperfección, ¡es que la soporta como es! Espera con paciencia el momento oportuno, y yo debo actuar como Él. Mi deber es rezar y esperar con paciencia a que haya una conversión en su corazón. ¿Por qué ser más exigente y más precipitado que Dios?

“En ocasiones creo que mi prisa está motivada por el amor, pero Dios ama infinitamente más que yo, y sin embargo ¡se muestra menos impaciente!” (La paz interior/Jacques Philippe)

Ejercicio. Hoy en la noche cuando reces trae a tu mente a esa persona que tú pienses es la que más te ha lastimado. Lleva sinceramente tu pensamiento y corazón al suyo y desde tu alma dile: te disculpo y te perdono porque ahora comprendo que solo me diste lo que tenías para dar.

En este tercer día, que tu intención sea pedir a Dios que haga crecer tu fortaleza para vencer todo orgullo que te separe del amor.

Reflexión. Cómo será de fuerte el orgullo, hijo de la soberbia, que el mismo Jesús se permitió ser tentado para demostrarnos cómo hay que vencerlo.

El orgullo y el ego van muy de la mano. Podemos caer en la tentación de pensar así: “¿quién se ha creído ese para ofenderme?” Ahora yo te pregunto, ¿quién te crees tú para que no te ofendan? Hay que poner al orgullo en el lugar al que pertenece, al fondo del abismo, madurar y tratar siempre de ver lo bueno que hay en las personas. ¿Que no veo nada bueno? ¡Ah! Pues es entonces cuando debes hacer un trabajo personal profundo y en conciencia reconocer que estás haciendo de la soberbia tu comadre porque de verdad todos tenemos algo bueno. Como decía san Agustín: “Procura adquirir las virtudes que crees que faltan en tus hermanos y ya no verás los defectos, porque no los tendrás tú”.

En pocas palabras: LO QUE TE CHOCA, TE CHECA… En este caso el orgullo no te levanta sino que te hunde aún más.

Se necesita mucha humildad para reconocer todo aquello que Dios merece que yo mejore por amor a Él. Pídele que te dé la capacidad de ver a todos los demás a través de sus ojos, sobre todo a aquellos que más te cuesta tolerar.

Ejercicio: Piensa en esa persona que más te hace perder el control. ¿Qué botón aprieta en ti que hace que no la toleres o pierdas el control? ¿Qué será lo que tú debas mejorar o cambiar para que su acción o actitud te deje de molestar?

En este cuarto día que tu intención sea pedir a Dios que haga crecer tu capacidad de controlar cualquier temperamento colérico o iracundo que haya en ti.

Reflexión. Esa bendita ira que nos empuja a decir lo que por misericordia debiéramos callar y a callar lo que por caridad debiéramos decir.

Cuántas veces decimos: “es que fulano me hizo enojar”, “es que él tiene la culpa de que yo reaccione así”. ¿Te das cuenta de que le estás dando total poder a otro sobre ti? ¡Quítaselo! Ese poder es solo tuyo porque Dios te lo dio a ti. Ese poder se llama voluntad y libre albedrío de elegir que nadie te quita tu paz porque como a san Pablo, todo lo puedes en Cristo que te conforta.

Insisto, tu capacidad de perdonar habla mucho del tamaño de tu alma y de tu generosidad. Si no sabes cómo perdonar, simplemente voltea con el “Perdón hecho hombre” (Dios) y dile: -No sé cómo hacerle. Enséñame Tú y dame un corazón hecho a tu medida.

Muchas veces lo que Dios necesita para obrar milagros en tu alma como lo es el perdón, es tu buena disposición a soltar ese “cáncer” como lo es el rencor, la ira y el resentimiento. Dios quiere que tu vida se convierta en una fuente de humildad.

Ejercicio: pon muchísima atención en ti y en tus reacciones. ¿A qué le estás dando poder de quitarte la paz; hacia qué y por qué reaccionas con ira? Cuando sientas que estás a punto de perder el control invoca el nombre de Dios con esta jaculatoria: “Justo juez, justo juez, pon mi alma a tus pies”.

En este quinto día que tu intención sea pedir a Dios que borre de tu alma cualquier vestigio de resentimiento que no te permita perdonar de corazón.

Reflexión. El resentimiento es ese veneno que yo me tomo pretendiendo que mate al que me hizo daño. “Re” (repetición). Resentimiento es la acción de volver a sentir. El resentimiento es una caricia del ego que te dice: “Tienes razón. Tú no merecías ser tratado de esa manera”. ¡Cuidado con escucharle! Sentimos mucho dolor de lo tanto que hemos sido lastimados pero pocas veces nos detenemos a sentir y a dolernos de lo que también nosotros hemos lastimado a otros.

Al resentimiento yo lo comparo con cataratas en los ojos. Estas no nos permiten ven con claridad la luz por lo tanto no podemos saborear con nitidez los colores de la vida. Justo eso es el resentimiento, una catarata en el alma que no nos permite ni recibir, ni sentir la plenitud del amor de Dios ni sus Gracias; es decir, que no nos permite recibir la luz del Espíritu Santo en plenitud.

Una vez escuché la meditación de un sacerdote que me hizo mucho sentido: cuando Jesús nos propuso que perdonemos a nuestros enemigos no nos propuso algo heroico sino algo práctico. En pocas palabras nos quiso decir que ya no le diéramos más poder a nuestro enemigo.

Perdonar es soltar; es dejar a esa persona que nos hirió en las únicas manos que saben cómo tratarlo, las manos de Dios. Perdonarle no es desearle ni bien ni mal; perdonar es arrojarla, aventarla, tirarla, pero no al vacío ni al abismo sino a las manos de Dios con la certeza de que Él sabrá qué hacer con ella.

Aquí aplica el proverbio chino: “tu enemigo te hirió una vez, su recuerdo mil veces”. Por ejemplo, la persona que te engañó el 5 de mayo del 2010 y estamos en el 2016. Si tú sigues con ese recuerdo, dándole vueltas y pensando que esa persona te engañó, te hizo, te, te, te… el agresor te ofendió ese día, pero tú y a través de su recuerdo, con traer ese pensamiento a tu mente y permitirle que llegue a tu corazón de una manera dolorosa, haces que te siga engañando hasta el día de hoy. ¿Me expliqué?

Es por eso por lo que el perdonar no es heroico sino práctico. Y fíjate que en ningún momento te pedí que le desearas cosas buenas porque humanamente cuando nos hacen daño sería muy hipócrita decir que le deseamos lo bueno. Lo práctico es comenzar a perdonar, lo heroico es que ya, a través del tiempo y con la ayuda de Dios, le deseamos cosas buenas, bendiciones.

El resentimiento me ata al pasado y mientras siga con esa actitud, únicamente “pobreteándome”, en la medida en que siga en el papel de víctima, “autocompadeciéndome” será en la medida en que me estaré perdiendo la verdadera compasión de Dios hacia mí.

Estoy tan metido/a en mi “yo-yo-yo”, tratando de buscar explicación y justificación a la ofensa que recibí, que no alcanzo a vislumbrar toda la misericordia y el perdón que Dios ha derramado en mí tantas veces como yo le he ofendido. Aun más importante, no alcanzo a percibir la explicación que Dios me quiere dar, es decir del plan maravilloso de su amor para mí.

Entonces el primer paso para un perdón sanador es liberar, renunciar, soltar… Elegir dejar ir cualquier pensamiento de venganza, rencor y autocompasión. Me hago consciente y elijo no enredarme con esa actitud, con esas palabras, con la ofensa, no engancharme.

Pongo mi ego, mi dolor, mi victimismo y todos esos sentimientos que no me permiten soltar la ofensa al pie de la Cruz, en manos de quien es el perdón vivo. Cuando yo elijo renunciar a mi “ego herido” no quiere decir que el problema desaparecerá o se arreglará de manera automática; lo que quiere decir es que le estoy dando libertad a las manos de Dios para que sea parte de la solución.

Ejercicio: Utilicemos ese gran regalo que Dios nos dio para ser nuestro custodio y mensajero, nuestro ángel de la guarda. Invoca al Espíritu Santo y a tu ángel custodio para que traigan a tu mente a esa persona que quizás sin tú saberlo, es a la que más necesitas perdonar. Pídele a tu angelito que haga fuerza con el de ella para que pueda recibir el mensaje que tu corazón le quiere mandar: “En el nombre de Jesús, por el Poder y la Gracia de Dios, te perdono y te libero”. Amén

En este sexto día que tu intención sea pedir a Dios que te haga ser un instrumento de paz en tu familia para que con amor puedas vencer cualquier discordia familiar.

Reflexión. Mi familia, mi iglesia doméstica. “Ojalá hubiera tenido otro papá; ojalá mi hermano fuera más cariñoso; ojalá hubiera nacido en otra familia…” Y así se nos puede ir la vida, inconformes, con una fe “ojalatera”. ¡No, ya basta! “Esta es la familia que tenías que tener para que hoy seas lo que eres”.

¿Qué nos ha venido enseñando Cristo? En ningún momento nos ha dicho que no tendremos problemas, sino que nos muestra el camino para encontrar soluciones. Jesús parte de la base de que en general el mundo es difícil y está lleno de contradicciones; nunca nos ha prometido que no tendremos problemas, lo que sí nos ha asegurado es que encontraremos caminos hacia las soluciones y armas para vencer los obstáculos; el único requisito es confiar en Él y vivir en obediencia.

Lo grande de la vida, la paz y la felicidad no es evitar los problemas si no encontrar soluciones, sobre todo en el ambiente familiar.

Qué fácil es amar y recibir a aquel hermano dulce y tierno con el que nos llevamos estupendamente, pero qué tal abrazar a aquel que nos insulta, que nos irrita y nos hace perder los estribos. Por qué nos costará tanto aplicar aquí el dicho: “Ámame cuando menos lo merezca porque es cuando más lo necesito”.

¿Cómo se enfrentan y se vencen las batallas cuando hay conflictos familiares? ¡De rodillas! Así es, hablando menos y rezando más. El verdadero MILAGRO de la paz familiar comenzará cuando caigas de rodillas delante de Dios, reconociendo tus miserias y tu parte de responsabilidad en ese conflicto y hagas lo que a ti te corresponde dejando a un lado el victimismo.

Ese pariente que te ofendió seguramente te hirió en lo más profundo y te hizo sufrir. Pero ¿por un segundo te has puesto a pensar que antes de haberte lastimado a ti, lastimó y ofendió a Dios? ¿Acaso eso no te duele?

El arma más poderosa que tienes para vencer en esa batalla familiar es la oración. Pide confiado a Dios que convierta, tanto tu alma como la de tus familiares y que a ti te señale el camino que te permita llegar a sus corazones.

Ejercicio: Una vez más acudamos a ese gran regalo que Dios nos dio para ser nuestro custodio y mensajero, nuestro ángel de la guarda. Invoca al Espíritu Santo y a tu ángel custodio que traigan a tu mente a ese pariente-familiar que quizás sin tú saberlo, es al que más necesitas recordarle cuanto le amas.

Pídele a tu angelito que haga fuerza con el de él/ella para que pueda recibir el mensaje que tu corazón le quiere mandar. Puedes decirle algo como: “Quiero recordarte que te amo y te acepto tal y como eres, de la misma manera en que Dios me ama y me acepta a mí tal y como soy”.

En este séptimo día que tu intención sea pedir a Dios tu corazón esté siempre lleno de amor para que cada vez que sea necesario des el primer paso hacia el perdón.

Reflexión. El primer paso para un verdadero perdón es la humildad de reconocer que yo también he ofendido y “necesito” ser perdonado. En ese bendito acto de humildad, donde de rodillas le pido perdón a Dios y le digo lo que me ha dolido haberle ofendido a través de mis actos y comportamiento tan faltos de caridad, no solo Él me perdonará y me recibirá con los brazos abiertos cual hijo pródigo, sino que aparte del regalo de su bendito perdón, me dará entre muchas otras gracias sobrenaturales, la capacidad y la fortaleza que necesito para yo poder perdonar a los demás. No hay manera de que yo por mis propias fuerzas logre experimentar un perdón profundo y sincero hacia mis semejantes; para lograrlo es necesario que viva en mi alma la Vida Divina de Dios.

El perdón es un acto de la voluntad el cual requiere de una sola migajita de ella para que comience a hacer efecto en nuestra alma. Recordemos que el perdón conviene…

Casi seguro que muchos de nosotros hemos tenido que perdonar y nos han perdonado aquello que parecía imperdonable. Luego de que todo pasa, uno voltea atrás y no puede más que decir ¡Bendito sea Dios y bendita nuestra capacidad de amar y de perdonar!

Ejercicio: Haz todo lo que esté de tu parte para acudir al sacramento de la reconciliación lo antes posible. Recuerda que Dios siempre será Dios, contigo y sin ti… Y tú, sin su Gracia Sacramental, sin su Vida Divina, ¿quién eres? ¡Venga, a dar el primer paso!

En este octavo día, que tu intención sea pedir a Dios que llene de más amor tu corazón para siempre devolver bien por mal.

Reflexión. “¿Devolver bien por mal? ¿Poner la otra mejilla? ¡Qué le pasa a Dios! ¡Ah no! El que me la hace la paga. Ni que uno no tuviera dignidad…”. ¿Cuántas veces hemos pensado así? Ese ego aconsejándonos y acariciando nuestras miserias humanas. 

“Devolver bien por mal…” Nada más cierto que estas palabras llenas de verdad porque el mal no se apaga con el mal sino con el bien. Recordemos que Dios nos habla por medio de parábolas (verdades que parecen mentira) y el mundo nos quiere convencer por medio de sofismas (mentiras que parecen verdades). De nosotros depende qué elegimos, obedecer a Dios con la certeza de que al final tendremos plenitud “eterna” o seguir las reglas del mundo que nos ofrece bienestar temporal. La satisfacción de la venganza, por mucho que dure, es pasajera. La del perdón es infinita porque emana del alma de quien Dios vive en él.

En el Evangelio de Juan (6, 1-13), “Multiplicación de los panes”, hay varios puntos que me llaman la atención, en especial estos 2:

6:10 <Jesús le respondió: “Háganlos sentar”>. Jesús les dio pan a los que estaban sentados, listos para recibirlo. Ese “háganlos sentar” quiere decir que hay que estar atentos, listos y preparados para recibir todas las gracias y dones que Dios nos quiere regalar. En el caso de esta novena es el don de saber perdonar.

6:12-13 <Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: “Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada”. Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada>. ¿Generalmente, qué hacemos nosotros con las sobras? Las tiramos a la basura. Sin embargo, aquí Jesús las manda recoger para que nada se desperdicie… y con esas sobras se llenaron 12 canastos.

En nuestra vida, ese canasto es el mismo corazón de Jesús y las sobras, esas que nadie quiere de mí, son mis miserias, las cuales que yo, como uno de sus doce, pongo dentro de su corazón para que Él las convierta en bendiciones. Una vez más Jesús nos enseña a devolver bien por mal; a no desperdiciar absolutamente nada y todo entregárselo a Él.

Quiere decir que de mis miserias y de lo que nadie quiere, Dios obrará cosas maravillosas hasta saciar a mí y a los demás. Nuestras miserias, que no son otra cosa más que defectos, son maravillosas áreas de oportunidad que nos mantendrán humildes y necesitados de Dios. 

Ejercicio. Invocando al Espíritu Santo y tu ángel custodio, con papel y pluma, haz una lista reconociendo todas esas miserias (o defectos) que deseas poner en el Corazón de Jesús. En especial, ese deseo de venganza (por muy pequeño que sea), para que Dios los transforme en dones, virtudes y bendiciones.

En este noveno día, que tu intención sea pedir a Dios un corazón hecho a su medida y al de su Madre María. Pide a la Santísima Madre que te preste su corazón cada vez que te cueste trabajo perdonar.

Reflexión: “…Consoladora de los afligidos, Auxilio de los cristianos, Reina de la paz,…” y yo le añadiría Madre del perdón. Por supuesto que no podía faltar la Madre de Dios y Madre nuestra al cerrar nuestra novena porque Jesús siempre va de la mano de su Ella. Además, si alguien puede hablar de perdón es María, modelo de virtudes…

La Santísima Virgen es una excelente aliada en asuntos del alma, por eso adóptala como tu intercesora para que te ayude a presentar tus oraciones al Padre. Es la Reina de la paz y sabemos que uno de los frutos inminentes al vivir el perdón es ese, armonía y paz en los corazones.

Virgen Madre mía, gracias por tu “FIAT” y por tu amor. Intercede por mí ante tu amadísimo Hijo para sacar de mi alma todo aquello que me separe del amor de Dios, en especial esas semillas de odio, rencor y resentimiento que puedan estar aún en mi corazón. Enséñame a amar y a tratar bien a los demás, sobre todo a mis enemigos, y no porque lo merezcan o no, sino porque fueron creados a imagen y semejanza de Dios y a los cuales yo, gracias a la luz del Espíritu Santo que habita en mí, alcanzo a ver en ellos tal dignidad.

Te consagro mi vida, mis pasiones, mis fortalezas y debilidades. Enséñame a ser uno/a contigo y si no es mucho pedir, enséñame a ser como Tú. Amén

Ejercicio: Prepárate para ir a misa lo más pronto que puedas y lleva contigo la lista que hiciste el primer día. Cuando sea un momento prudente, de preferencia entre el Padrenuestro y el momento de la paz, con todo tu corazón entrega a Dios todos los nombres que pusiste en la lista del primer día; si te es posible tráelos a tu mente y con el amor más profundo que seas capaz mándales la paz en el Nombre de Dios.

Este ejercicio del perdón y de rogar a Dios la paz para ellos es muy sanador y es un gane-gane. Por un lado, si esas personas están listas y dispuestas a recibir la paz que tú les estás deseando, pues ya sabes los milagros y las maravillas que sucederán. Por el otro, si ellos no están listos a recibirla, esa paz regresa a ti. (Mateo 10:1-16)

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya El nadador italiano con síndrome de Down que salvó a una niña de morir ahogada en el mar

A Valerio su familia le ha animado desde los 3 años a nadar para desarrollar la musculatura y valerse por sí mismo en el caso de que un día cayera al agua. El niño, que hoy es un adolescente con 17 años, emprendió una carrera como atleta y nadador que le ha llevado a ser paralímpico para orgullo de sus padres y amigos. Lo que no se imaginaba era que la natación de alto nivel también le iba a servir un día para salvar la vida de otras personas y, como consecuencia de ello, convertirse de la noche a la mañana en héroe de toda Italia.

Valerio Catoia, un chaval de 17 años con síndrome de Down, acudió a la playa de Sabaudia, en la región italiana del Lazio, junto con su padre y una hermana más pequeña. Al rato de disfrutar de las olas y la arena en plan distendido, se oyeron los gritos de auxilio de dos hermanas de 10 y 14 años.

La resaca estaba arrastrando a las jóvenes y les resultaba imposible alcanzar tierra firme. Valerio, junto con su padre,  no dudó ni un segundo en adentrarse en el mar para acudir en su ayuda. Así entre los dos pudieron rescatarlas y ponerlas a salvo de una muerte segura.

Según ha publicado esta semana el diario ABC, el hecho ha conmovido a Italia y ha servido para dar a conocer el esfuerzo heroico de este muchacho que, además, resulta ser un claro ejemplo de superación de la discapacidad. El síndrome de Down no ha impedido que Valerio sea hoy un atleta y nadador con la musculatura trabajada por el entreno que diariamente realiza para competir al más alto nivel. El ministro de Deportes italiano lo felicitó y el exjefe del Gobierno Matteo Renzi al conocer la noticia no dudó en elogiar la valentía del muchacho y manifestar que Italia debe sentirse orgullosa de tener ciudadanos como él.

Valerio pudo ayudar a la hermana pequeña gracias a las instrucciones de un manual que había aprendido en un curso de socorrismo. Supo cómo sujetarla en el mar y llevarla con la cabeza fuera del agua hasta la orilla. Otro tanto hizo su padre y, aunque habían estado a punto de morir ahogadas, resultó chocante que la madre de las niñas se las llevó del lugar sin tener ni un detalle de agradecimiento con Valerio ni con su padre. Serían los nervios del momento.

Por su parte, los socorristas de la playa acudieron al lugar del suceso aunque para entonces Valerio y su padre ya habían cumplido su misión. Valerio volverá ahora a la rutina de los entrenamientos, a sus vacaciones escolares ya que va al instituto, y a los planes con su grupo de scouts. Trata de que su vida siga siendo la misma, pero Italia lleva unos días hablando de su labor heroica. Él no ha cambiado, dice, pero sí los de su alrededor.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Papa Francisco dona 25 mil euros a la FAO para África

Pope Francis (C) poses with Oleg Chestnov (L), Assistant Director-General of World Health Organization (WHO) and FAO Director-General Jose Graziano da Silva (R) as he arrives at the International conference on Nutrition (CIN2) on November 20, 2014 at the Food and Agriculture Organization (FAO) headquarters in Rome. Political leaders from around the world gathered in Rome for a three-day UN conference on malnutrition aimed at tackling a global 

El papa Francisco ha donado 25 mil euros a la FAO para ayudar a las poblaciones que sufren la carestía de alimentos en África, informó Radio Vaticana y la FAO a través de una carta escrita por monseñor Fernando Chica Arellano, observador permanente de la Santa Sede ante el organismo de la Naciones Unidas con sede en Roma.

La misiva de Arellana dirigida al director general de la FAO, José Graziano da Silva, explica que el dinero donado por su ‘Santidad’ hace parte de un gesto “simbólico” a favor de un programa de la Agencia para ayudar a las familias campesinas en zonas golpeadas “por los efectos de los conflictos y las sequías”.

La donación de Francisco es coherente con su mensaje de compromiso ante la Conferencia de la FAO, fechado 3 de julio de 2017. “Este gesto – afirma la carta – se suma al trabajo que la Iglesia viene realizando, según su vocación de estar de parte de los pobres de la tierra y acompañar el compromiso eficaz de todos en favor suyo”.

En la línea del pensamiento de Juan Pablo II, Francisco ya en pasado había denunciado en su visita a la sede de la FAO que en el planeta hay comida para todos pero denunció que vivimos la paradoja del hambre, especialmente en los países más pobres y marginados.

Por su parte, la FAO, rememora que en Sudán del Sur existe todavía alrededor de 6 millones de personas que cada día luchan para encontrar comida. También a estas se suman 16 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria en Somalia, Etiopia, Kenia, Tanzania y Uganda. La carestía de alimentos ha aumentado 30% al final del año 2016.

Francisco exhorta a una real erradicación del hambre y de la malnutrición producto de decisiones concretas y no de simples fatalidades. Es decir, es un llamado a la responsabilidad común de la familia humana ante el flagelo. Así consta en el mensaje enviado a los participantes de la 40 conferencia de la FAO para la Alimentación y la Agricultura celebrada a inicios de julio 2017.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Cumplen 15 años y… ¡Protestan!

Las celebraciones religiosas para las jovencitas que cumplen 15 años son muy socorridas en Texas, México y en algunas partes de América Central. Vestidos largos, de colores brillantes, diadema de flores… Y la fiesta en honor de la señorita que se encuentra a la mitad del camino de la adolescencia, son los distintivos de los “quince años”.

Tomando la tradición festiva, con discursos y vestidos brillantes, “Quinceañeras” protestaron esta semana frente al Capitolio Estatal de Texas, en la capital, Austin, en contra de la prohibición en ese Estado (al sur de Estados Unidos) de la existencia de “ciudades santuario”, es decir, ciudades en Estados Unidos que ponen en práctica políticas para limitar su colaboración con las autoridades federales de inmigración.

Cerca de 15 jóvenes vestidas como quinceañeras protestaron por la ley SB4, también conocida como “la ley muéstrame tus papeles” (porque los jefes de policía y alguaciles en todo el Estado deberán permitir que sus agentes pregunten sobre el estatus migratorio de cualquier persona durante cualquier detención), contempla penas de cárcel para los alguaciles y jefes de policía que no cooperen con las autoridades federales de inmigración, así como sanciones económicas que pueden alcanzar los 25,000 dólares.

Encabezadas por Jennifer Ramírez y Magdalena Juárez, y apoyadas por el Grupo JOLT, las 14 niñas vestidas con trajes de fiesta de quinceañeras lograron su objetivo: atraer las cámaras de todos los periódicos de la Unión Americana para presentar su denuncia por lo que consideran una incitación al odio, al miedo, al perfil racial que promueve la SB4 en Texas.

“Estamos aquí para tomar nuestra posición contra el Proyecto de Ley 4 del Senado, la ley más discriminatoria y odiosa de la historia”, declaró Magdalena Juárez, de 17 años de edad. Y agregó: “Cuando el gobernador Greg Abbott firmó el proyecto de ley el 7 de mayo, no respetó mi comunidad, puso en peligro a Texas y no solo ataca a las comunidades de inmigrantes, sino que amenaza la vida de todas las personas de tez morena”.

Al son de las notas del mariachi mexicano, las muchachas vestidas de fiesta ingresaron al Capitolio de Austin por la parte sur del mismo y subieron las escaleras del histórico edificio, centro político del Estado de Texas, hasta llegar a donde sesiona el legislativo de la entidad. No celebraban ningún cumpleaños, protestaban fuertemente contra una ley que entraría en vigor el próximo 1 de septiembre de este año.

Los vistosos trajes querían simbolizar las tradiciones latinas y usarlas como una forma de expresión política. El plan lo ideó Cristina Tzintzun, la fundadora y directora del grupo JOLT, un nuevo grupo de acción política dedicado a los latinos en Texas, quienes ahora, por su color de tez, serán requeridos por sus papeles de residencia en cualquier revisión de rutina por parte de un oficial de policía. Aquél oficial que no lo hiciera, podría incluso llegar a la cárcel.

En su protesta al interior del Capitolio, no faltaron las muestras de agradecimiento a los legisladores que votaron en contra de la SB4. Julia Pierce y Leslie Abraham, dos de las “Quinceañeras” dejaron flores frente a las oficinas de los diputados que así lo hicieron. Para Cristina Tzintzun, “Texas se ha convertido en la zona cero de la lucha por los derechos de los inmigrantes y de los latinos”.

En ese sentido, una de las oradoras, Magdalena Juárez, explicó: “En la cultura latina, las fiestas de las quinceañeras son tradiciones importantes que reúnen a las familias, unen a nuestras comunidades y refuerzan nuestras culturas. No vamos a enfrentar esta ley en su nivel de odio… Vamos a resistirla a través de celebrar a nuestras familias y a nuestra cultura”.

Y como no hay fiesta de quince años sin baile y música, las chicas que ingresaron al Capitolio de Austin, durante su protesta, bailaron a un medley de “Los inmigrantes” de Lin-Manuel Miranda y “Somos más americanos” de Los Tigres del Norte.