Archivo de la categoría: Obispos

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya VIDEOS: Secuestran autoridades de Morelos 3 transportes con provisiones para Cáritas y los llevan al DIF

El obispo de Cuernavaca, Mons. Ramón Castro Castro, dio a conocer en un video que ha sido difundido en redes sociales el secuestro de tres transportes de Cáritas con provisiones para damnificados por parte de las autoridades de Moorelos, desviando su destino, del Seminario Diocesano hacia instalaciones del DIF.

A continuación damos a conocer el video:

//ok.ru/videoembed/382750558828

Las actitudes del gobernador del estado de Morelos y el PRD

En agosto de 2016, Mons. Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca en el estado mexicano de Morelos, “desmintió recientes acusaciones del Partido de la Revolución Democrática (PRD) sobre supuesta injerencia en la política estatal, violando la Ley de Asociaciones Religiosas”.

“El comité ejecutivo nacional del PRD, partido al que pertenece el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, denunció ante la Secretaría de Gobernación (SeGob) a Mons. Castro Castro, por supuestamente convocar el 28 de julio a representantes de diversos gremios y organizaciones ciudadanas del estado “con fines políticos”, como emprender “una cruzada” contra el mal llamado “matrimonio” gay.

En un video publicado en YouTube, el Obispo de Cuernavaca precisó que el 28 de julio “se me pidió que recibiera a líderes de Morelos, para que expresaran su sentir, su dolor, sus experiencias, su triste situación, su desesperación ante una realidad que vive el estado de Morelos”.

Entre las organizaciones que participaron en la reunión con el Obispo figuran la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, la Federación Auténtica del Transporte, la Coordinadora Morelense de Movimientos Ciudadanos, el Frente Social Rodolfo García Aragón y representantes de alrededor de cien organizaciones y sindicatos.

Hasta 2014, Cuernavaca figuraba entre las 50 ciudades más violentas del mundo, según la lista que realiza cada año el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal de México.

Sin embargo, a nivel de México, Morelos es el cuarto estado en índice de asesinatos por cada 100.000 habitantes.

Ante el pedido de diálogo, dijo el Prelado, “el Obispo es padre, es pastor, es amigo, es hermano y debe escuchar a todos”.

“Yo acepté. Me dijeron que iban a ser como 50 personas. Sin embargo rebasaron las 100 personas y además vino la prensa, que eso le dio otro toque. Yo estuve en la reunión, escuché el dolor de tantas personas, las inconformidades, porque es mi misión”.

Mons. Castro Castro subrayó que, contrario a lo denunciado por el PRD, él no convocó el encuentro, y se realizó en la Catedral de Cuernavaca porque “presenta un lugar céntrico y era cómodo para la reunión y por la cuestión del transporte”.

El Obispo también precisó que si bien es conocido que la Iglesia se opone al matrimonio gay, este tema no fue el motivo el encuentro con los grupos de la sociedad civil. “Quien diga lo contrario miente, no dice la verdad”.

“Se hizo esa reunión con esa intención de escuchar a tanta gente que es víctima de la violencia, a tanta gente que no ha sido escuchada, a maestros, a gente campesinos, transportistas, gente que está con el derecho de ser escuchada, y al menos el Obispo que los escuche”, reiteró.

“Ahí, entre ellos, tomaron algunas decisiones para hacerse notar y para ser escuchados. Su servidor no abrió la boca, solo escuchó, y creo que el haberlo hecho no viola ninguna ley de asociación religiosa”, dijo.

El pasado 28 de marzo de 2017, se dio a conocer que un grupo de laicos católicos, líderes de importantes organizaciones mexicanas, expresó su respaldo al Obispo de Cuernavaca en México, Mons. Ramón Castro Castro, frente a lo que consideró una “campaña de desprestigio” y de “ofensas y severas amenazas”.

La campaña de desprestigio contra el Obispo, emprendida por Graco Ramírez, gobernador de Morelos

En la conferencia de prensa, realizada el 27 de marzo en el Arzobispado Primado de México, los líderes laicos aseguraron “nuestro total respaldo y apoyo al Obispo de Cuernavaca, Mons. Ramón Castro Castro, ante la campaña de desprestigio que han emprendido Graco Ramírez, Gobernador de Morelos, y varios de sus colaboradores”.

El Obispo de Cuernavaca se ha visto repetidamente enfrentado con el Gobernador del estado mexicano de Morelos, desde que asumiera el gobierno pastoral de la diócesis, en 2013.

En este periodo, Graco Ramírez, miembro del Partido de la Revolución Democrática (PRD), ha acusado a Mons. Castro Castro, de confabular contra su gobierno, enriquecerse con dinero de una feria religiosa en la región e intervenir en política.

Los laicos mexicanos señalaron que “reprobamos tajantemente esta campaña de ofensas y severas amenazas que ponen en evidencia una clara intención de acallar la voz que no ha hecho otra cosa que manifestar la falta de justicia, paz y seguridad que se vive hoy por hoy en el Estado de Morelos”.

Entre los líderes de las organizaciones civiles que expresaron su respaldo a Mons. Castro Castro se encontraban Juan Dabdoub Giacoman, Presidente del Consejo Mexicano de la Familia (ConFamilia); Mario Romo, Presidente de Red Familia; Ángel Souberville, Director de Pasos por la Vida; Leonardo Arizmendi, Vocero del Consejo Coordinador de Movimientos para la Vida y la Familia; y Alfredo Tapia Escoto, representante del Movimiento Regnum Christi.

El Obispo de Cuernavaca, indicaron, “es un pastor que ha recorrido hasta el último rincón de Morelos”, y destacaron que “su bondad e incansable esfuerzo para alimentar la esperanza de toda su feligresía lo hace digno merecedor del cargo que ostenta”.

“Reconocemos su valentía y entrega”, aseguraron.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Una cruz a nuestro capricho

Reflexión del evangelio de la misa del Domingo 3 de septiembre 2017

Excluimos a Dios de la actividad diaria, de los negocios, de las relaciones… todo lo hacemos a nuestro gusto y a nuestro antojo.

Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato

Lecturas:

Jeremías 20, 7-9: “Me has seducido, Señor”

Salmo 62: “Señor, mi alma tiene sed de ti”.

Romanos 12, 1-2: “Ofrézcanse, como sacrificio vivo”

San Mateo 16, 21-27: “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga”

Es una de esas obras de arte que te dejan un sentimiento de inquietud o contrariedad. Como si la cruz no encajara con el cuerpo del Crucificado, o como si el Crucificado se saliera de la cruz. La contemplo de uno y otro ángulo y no logró “encuadrar” los dos objetos. En un momento le sugerí al artista buscara otra cruz que fuera más acorde con el Crucificado, o bien una imagen del Crucificado que se acoplara al tamaño y condiciones de la cruz.

Su respuesta fue sencilla: “Nosotros siempre queremos poner a Cristo en las cruces que a nosotros nos gustan y complacen, pero Él ha escogido su propia cruz que muchas veces no coincide con nuestros caprichos y antojos”. Así tengo delante de mí una cruz descuadrada o un Crucificado que no cabe en la cruz que yo le he asignado. ¿Qué imagen tengo yo de la cruz de Jesús?

Cuando he preguntado si nos gusta seguir a Jesús, unánimemente he obtenido la respuesta positiva: sí nos gusta seguirlo, nos gusta escuchar su palabra y quedamos admirados y sorprendidos al contemplar su actuar, su misericordia y su poder, sí nos gusta descubrir su bondad. Pero cuando pensamos en cargar su cruz ya es otra cosa.

Colgaremos cruces preciosas en nuestro pecho, adornaremos nuestras habitaciones con impactantes crucifijos, coronaremos nuestros cerros de enormes cruces y cada construcción tendrá su pequeña o grande cruz, pero ¿cargar nosotros la cruz de Jesús? Lo pensaremos dos veces. Nosotros igual que Pedro lo alabaremos y diremos que es el Mesías y el Hijo de Dios, pero ¿seguirle sus pasos? ¡Qué difícil!

Así, buscamos “cuadrar” la cruz a nuestros gustos y caprichos. Lo primero que acomodaremos será el cabezal, la parte superior, la que está dirigida a Dios. A Dios lo colocamos distante, sin renunciar a Él, pero sin que intervenga en nuestra vida. Seguimos nuestros caprichos y ajustamos las reglas a nuestro parecer. ¿La concepción de la vida? Le ponemos nuestras leyes e iniciará cuando nosotros digamos.

Excluimos a Dios de la actividad diaria, de los negocios, de las relaciones… todo lo hacemos a nuestro gusto y a nuestro antojo. Nuestros pensamientos no son los de Dios. Y se quita a Dios de la vida para “disfrutarla”, para gozarla y romper con toda regla: alcohol, sexo, droga, desenfreno… Después se acaba en el vacío, en el sinsentido de la vida, sobre todo para muchos jóvenes, en pensamientos suicidas y en actitudes destructivas. ¿Cómo se puede vivir sin Dios? Pero nosotros lo hemos expulsado de la vida porque “nuestros pensamientos, no son los pensamientos de Dios”.

Tampoco se acomoda a nuestros criterios la parte inferior o sostén de la cruz, y la adaptamos a nuestro parecer. Nos olvidamos que debemos estar en sintonía y armonía con la naturaleza y con el universo. Rompemos los esquemas y abusamos de la naturaleza, del agua, del aire, de los recursos naturales.

La basura, la contaminación, el desperdicio, todo lo lanzamos en contra de nuestro mundo y lo asfixiamos con tal de aprovecharnos de él. Petróleo, minerales, bosques, plantas y animales son dañados por nuestra ambición. No queremos límites, no queremos reglas y la naturaleza se rebela y se vuelve agresiva contra el hombre.

Pero es el hombre quien primeramente ha degradado y deformado su casa natural. Y no somos conscientes, seguimos cortando esa parte inferior de la cruz, esa parte que nos sostiene y nos da vida. Pero queremos hacer la cruz a nuestro gusto. ¿Dónde podremos sostenernos?

Los brazos de la cruz nos estorban para el camino. Esos brazos son para encontrar al hermano, para sostenernos mutuamente, para enlazarnos en abrazo de amor. Pero los brazos de la cruz estorban a quien camina en el egoísmo y la ambición. Los cortamos y los hacemos a nuestro arbitrio.

Preferimos la felicidad solitaria, nacida de la injusticia, al ideal de Jesús de una vida de hermandad y compresión. Los asaltos, la mentira, los engaños, son cotidianos con tal de conseguir nuestros triunfos. No importa pisar al hermano, con tal de escalar unos peldaños más. Rompemos con el otro, lo ignoramos o lo discriminamos. No lo reconocemos como hermano, porque creemos que el compartir nos empobrecerá, cuando no hay mayor felicidad que el bien compartido.

Y después de tantos arreglos nos encontramos con una cruz distorsionada, una cruz que no es la cruz de Jesús, sino una cruz confeccionada a nuestro capricho. Entonces escuchamos las palabras de Jesús: “¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida?”  Parecería que todo se nos vuelve en nuestra contra.

Al haber roto con Dios, la vida pierde el sentido y vagamos sin rumbo; al haber destrozado la naturaleza, nos sentimos agredidos y como extraños en nuestro propio mundo; y al haber roto con los hermanos nos perdemos en nuestra soledad y egoísmo. ¿De qué ha servido nuestro esfuerzo si nos encontramos en la peor de las infelicidades?

El hombre sólo puede ser feliz cuando se encuentra en armonía con Dios, con la naturaleza y con los hermanos, parecería una pesada cruz, pero es una cruz que da vida y más si lo hacemos al estilo de Jesús: por amor, con amor y en el amor. ¿Cómo cargamos nuestra cruz? ¿Qué partes le hemos destrozado? También para nosotros son las palabras de Jesús: “Toma tu cruz y sígueme”, entonces encontraremos la verdadera felicidad. Sólo la cruz de Jesús da vida.

Padre lleno de ternura, de quien procede todo lo bueno, inflámanos con tu amor y acércanos más a ti, a fin de que descubriendo la vida que nos trae la cruz de Jesús, la llevemos con alegría y fidelidad para construir su Reino de Amor. Amén.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya La situación difícil de nuestro país, México, no se le ve salida: Obispo de Estambul

Eugenio Amézquita Velasco

La situación de violencia que vive el país es preocupante para todos, pero México puede salir adelante, porque tiene una sociedad con valores profundos de amistad, paz y fraternidad, si no los tuviera no sentiría el deseo, la nostalgia, ni la esperanza de que vuelvan a la vida cotidiana. “Yo confío en que México supere esta etapa de violencia y muerte”.

Así lo expresó el vicario apostólico de Estambul, en Turquía, monseñor Fray Rubén Tierrablanca González OFM, de origen cortazarense y otomí, quien se encuentra de visita en su tierra, a poco más de un año de haber sido nombrado obispo de aquel lugar, donde los católicos son minoría, pero hay respeto entre las demás iglesias cristianas y los musulmanes.

“La situación difícil de nuestro país, no se le ve salida, pero lo que más deseamos es que se superen esta crisis de violencia y muerte; para ello, es necesario que nos reconozcamos todos hermanos, a partir de la fraternidad universal; no hablo de cosas religiosas, sino de que todos somos humanos y compartimos la misma alegría y esperanza”.

Expresó que su mayor deseo es que México recupere sus valores de amistad, de paz, de fraternidad, porque los tiene: “si no los tuviéramos, como personas y como sociedad, no sentiríamos el deseo, la nostalgia, la esperanza de que formen parte de nuestra vida cotidiana.

En su visita a Celaya, el obispo, formado en la Provincia Franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán, envió este mensaje de paz y fraternidad en su visita a su patria.

SU TRABAJO EN ESTAMBUL, TURQUÍA

Luego de 12 años de encabezar un proyecto del Vaticano para propiciar y promover el diálogo con las otras iglesias cristianas y con los musulmanes, hace poco más de un año fue designado obispo de la Vicaría Apostólica de Estambul, en los límites entre Europa y Asia, lugar al que llegan millones de refugiados, a quienes hay que atender.

Entre algunos de los proyectos que se está planteando, es el de la pastoral social a través de Cáritas, que ya existía, pero se dejó y hay que reactivarlo para atender la situación de los migrantes de medio oriente. “En un mes le daremos vida a Cáritas Estambul; el problema es grandísimo, ya que sólo de refugiados sirios hay más de dos millones y nunca va a ser suficiente lo que se dé, como sucede en situaciones extremas; aunque no falta voluntad, no se logra cubrir. Por ser cristianos, estamos llamados a colaborar; no podemos solucionar el problema, pero con Cáritas se puede hacer algo; hay rehacerla, organizarla y enviar proyectos a los bienhechores”.

En su Vicaria Apostólica existen alrededor de 15 mil fieles. “Lo importante es que en las propuestas e iniciativas que vamos tomando, los fieles las están recibiendo muy bien y cuando les pido colaborar casi me dicen: ¿y por qué no habías llamado antes? Aquí estoy. Esperaban ser tomados en cuenta, dispuestos a colaborar. Para mi es una bendición. Y me da confianza para seguir adelante”.

Mencionó que también enfrenta el desafío es crear un Centro Pastoral para la formación de los fieles, es algo que descubrió como necesidad, porque en el pasado ha habido poco de esto, ausencia total en algunos casos; la Iglesia misma le pidió atención a esto.

Refirió que en Vicaría Apostólica no hay clero diocesano, no hay seminario diocesano porque no se les permite, tampoco las parroquias son de la Vicaría, éstas pertenecen a las órdenes y congregaciones religiosas que ya estaba asentadas ahí: tienen templo, casa y propiedades, pero están trabajando bien. La Vicaría se sostiene gracias a la Divina Providencia.

“A mí me gusta estar así; como todo fiel cristiano, vivir de nuestro trabajo; trabajarle para vivir, ahí la charola no da mucho para el sostenimiento; la casa del obispo es del Vaticano; la Congregación de Iglesias Orientales me da para alimentación y para quien atienda la casa, electricidad, gas, agua, etc.

El trabajo pastoral ha mantenido el servicio en las parroquias, como lo es tradicionalmente. Atención a los fieles, celebraciones de sacramentos, la Santa Misa. La relación con otras iglesias va creciendo en los últimos años.

TURQUIA ES MUY SEMEJANTE A NUESTRO PUEBLO

Por otra parte, dijo que Turquía, es como pueblo, muy semejante a nosotros, hasta con el alimento picante; no es por despreciar a los países europeos donde vivió 17 años, primero como estudiante y luego trabajando, pero en Turquía siente más cercanía en lo cultural que en Europa. Allá hablan el Ladino, semejante al español antiguo.

En cuestión del trabajo conversión, reconoció que en número la religión católica no ha crecido, son situaciones difíciles; con los aspectos últimos de violencia, con los países limítrofes en guerra, la gente cristiana que estaba, se ha retirado, pero “nosotros tenemos el encargo de estar ahí”.

Una gran ventaja es que en Turquía no hay persecución religiosa. Hay grupos fundamentalistas que no les agrada la presencia de otros que no sean como ellos, en el caso de algunos musulmanes, pero como pueblo no son fundamentalistas. No hay grupos mayoritarios que provoquen persecución de otras religiones.

“En eso estamos bien, podemos decir, tolerados, aunque la palabra no es muy afortunada, pero se nos permite estar ahí. En lo que cabe, podemos trabajar”, subrayó. La ley impide tener seminario, por lo que no hay clero diocesano. Son desafíos que tiene que enfrentar, expresó, para crear clero diocesano o buscar lugares de formación para candidatos, que quieran colaborar con la Iglesia Católica. Es una situación no fácil, pero rica, porque allá están los ortodoxos. Tan antiguos como la Iglesia Católica, con sucesión apostólica, que vienen de los apóstoles, pero que no están en comunión con la Iglesia Católica. Tienen sus patriarcados y con ellos hay muy buenas relaciones.

Dijo, mostrando su cruz pectoral: “esta cruz me la dio el Patriarca Bartolomé I, de los griegos ortodoxos, el Patriarca de Constantinopla”. Citó la anécdota del encuentro con él, y el comentario del mismo patriarca, quien al conocerlo le dijo: “¡Ah! ¡Qué bien que hicieron obispo a uno de los nuestros!”.

Ya lo conocía, desde hacía 12 años cuando inició el programa de buscar el diálogo con las demás iglesias, motivo por el cual llegó a Estambul. Hoy siguen trabajando igual.

Destacó monseñor Tierrablanca que él está ocupando la misma Vicaría Apostólica que tuvo a su cargo San Juan XXIII, de 1935 a 1944, antes de ser Papa. Recordó que antes, monseñor Tierrablanca era un elemento entregado al ecumenismo. Ahora el trabajo ha aumentado, ahora “me toca el cuidado de la vida de la Iglesia en las 11 parroquias en Estambul, pero las relaciones con otras religiones siguen adelante, hay un diálogo permanente que ya no se detiene”.