Archivo de la categoría: Rectoría Templo de San Francisco-Celaya

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Paz y Bien: Jesús es la vid

Fray Arturo Ríos Lara OFM

¡Buenos días, gente buena!

Domingo V de Pascua B

Juan  15, 1-8: Durante la Última Cena, Jesús dijo a sus discípulos: Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes yaestán limpios por la palabra que Yo les anuncié. Permanezcan en mí, como Yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.

Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y Yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde. Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos. Palabra del Señor.

Jesús es la vid. Y nosotros los sarmientos, alimentados con la savia del amor. Una vid y un viñador. ¿Qué hay de más simple y más familiar? Una planta con las ramas cargadas de racimos; un labriego que la cuida con manos que conocen la tierra y la corteza: me encanta este retrato que Jesús hace de sí mismo, de nosotros y del Padre. Dice Dios con las palabras simples de la vida y del trabajo, palabras perfumadas de sol y de sudor. No puedo tener temor de un Dios así, que me trabaja con toda su dedicación, para que yo me llene de frutos sabrosos, frutos de fiesta y de alegría.

Un Dios que me está cercano, me toca, me lleva, me poda. Un Dios que me quiere, de lujo. No puedes tener temor de un Dios así, y solo sonríes. Yo soy la vid verdadera. Cristo vid, yo sarmiento. Él y yo, la misma cosa, la misma planta, la misma vida, única raíz, una sola savia… Novedad apasionada. Jesús afirma algo revolucionario: yo soy la vid, ustedes los sarmientos. Somos una pr0longación de esa cepa, estamos compuestos de la misma materia, como chispas de un brasero, como gotas del océano, como el respiro en el aire. Jesús-vid impulsa incesantemente la savia hasta mi última rama, hasta la última hoja, que yo duerma o vele, y no depende de mí, depende de él. Y yo recibo de él vida dulcísima y fuerte. Dios que me corre por dentro, que me quiere más vivo y más fecundo. ¿Qué rama desearía desprenderse de la planta? ¿Por qué habría de desear la muerte?

Y mi Padre es el viñador: un Dios campesino, que se pone a trabajar en torno a mí, no empuña el cetro sino el azadón, no se sienta en el trono sino en el cercado de mi viña. A contemplarme. Con ojos hermosos de esperanza. Cada rama que lleva fruto, la poda para que dé más frutos. Podar la vid no significa amputar, sino quitar lo superfluo y dar fuerza, tiene la finalidad de eliminar lo viejo y hacer nacer lo nuevo.

Todo campesino lo sabe: la podadura es un don para la planta. Así mi Dios campesino me trabaja, con un solo objetivo: el florecer de todo aquello más hermoso y prometedor que late en mí. Entre la cepa y los sarmientos de la vid, la comunión está dada por la savia que sube y se difunde hasta la punta de la última hoja.

Hay un amor que sube en el mundo, que circula a lo largo de todas las cepas de todas las viñas, en la fila de todas las existencias, un amor que se trepa y empapa cada fibra. Y lo he percibido tantas veces en las estaciones de mi invierno, en mis días descontentos; lo he visto abrir existencias que parecían terminadas, hacer recomenzar a familias que parecían destruidas…

Y hasta ha hecho florecer mis espinas. “Estamos inmersos en un océano de amor y no nos damos cuenta”. En una fuente inagotable, de la que siempre puedes beber y que nunca se agotará.

¡Feliz Domingo!
¡Paz y Bien!

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya VIDEO: Templo de San Francisco, Viernes Santo: Viacrucis con imágenes y Unción del Cristo: 12:00 y 15:00 horas



Eugenio Amézquita Velasco

Este Viernes Santo 2018, se vivirá la Meditación del Santo Viacrucis a las 12:00 horas en el Templo de San Francisco de Celaya, teniéndose la parte central de la celebración litúrgica a las 17:00 horas con la Adoración Litúrgica de la Cruz.

Fray Julio Negrete OFM, rector del Templo de San Francisco, señaló que al mediodía de este Viernes 30 de Marzo, Viernes Santo, se efectuará la meditación del Santo Viacrucis, con imágenes, en el interior del templo, esperándose una nutrida participación de fieles en este recinto sagrado ubicado en el centro de Celaya, frente a la llamada “Bola del Agua”.

A las 15:00 horas, se efectuará la Predicación, Canto de las Siete Palabras y  Descendimiento de la Cruz con Unción del Cristo, en una ceremonia única en la ciudad de Celaya, ya que, precisó el fraile y presbítero franciscano, se representará siguiendo la tradición judía, la manera como el cuerpo de Jesús fue ungido antes de su sepultura.

La parte central del día de hoy se concentra en la Adoración Litúrgica de Jesús en la Cruz, a las 17:00 horas, donde los asistentes participarán en la ceremonia que adora a Jesús en esa cruz que es signo de la salvación de la humanidad, tal y como lo enseña el Nuevo Testamento y la Doctrina de la Iglesia Católica.

Precisó que para el Sábado Santo se tienen programados a las 8:00 horas el Oficio de Lectura y Laudes, a las 11:00 horas la Vía Mátrix y a las 21:00 horas la Misa de la Vigilia Pascual, momento central de la liturgia porque en ella se vive la Resurrección del Señor, momento crucial de la preparación de la Cuaresma.

Ubicación del Templo de San Francisco en Celaya

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya VIDEO: Templo de San Francisco de Celaya, Programa de Semana Santa 2018



Eugenio Amézquita Velasco

Fray Julio Negrete OFM, rector del templo de San Francisco de Celaya anunció las actividades de la Semana Santa en este templo, sede de la Patrona de Celaya, la Inmaculada Concepción precisando las ceremonias litúrgica sa efectuarse el Jueves, Viernes y Sábado Santos en este templo.

El sacerdote franciscano de la Provincia Franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán, expresó que el Jueves Santo se tendrá a las 8:00 horas el Oficio de Lectura y Laudes y a las 17:00 horas se efectuará la Misa de Institución y Lavatorio de los Pies.

El Viernes Santo, continuó, será a las 8:00 horas, el Oficio y Lectura de Laudes; a las 12:00 horas, la Meditación del Santo Viacrucis y a las 15:00 horas, la Predicación, Canto de las Siete Palabras y Descendimiento de la Cruz con Unción de Cristo. A las 17:00 horas, Adoración Litúrgica de la Cruz.

Finalmente, el Sábado Santo, será el Oficio de Lectura y Laudes a las 8:00 horas; a las 11:00 horas, Vía Matrix y a las 21:00 horas, 9 de la noche, Misa de la Vigilia Pascual.

Ubicación del Templo de San Francisco de Celaya

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya VIDEO: Hoy, Viernes de Dolores, visita la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores



Eugenio Amézquita Velasco

Este Viernes de Dolores podrá ser visitada la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, localizada a un costado del Templo de San Francisco y donde descansan los restos del insigne arquitecto celayense, Francisco Eduardo Tresguerras. Los Frailes Menores de la Provincia Franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán, a través del guardián del templo, Fray Arturo Ríos Lara OFM, hicieron extensiva la invitación.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Paz y bien: La llave del corazón





Fr. Arturo Ríos Lara, ofm
Guardián del Templo de
San Francisco en Celaya, Gto.




¡Buenos días, gente buena!

Domingo Ordinario II B
Evangelio según san Juan 1, 35-42:

Estaba Juan Bautista con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: «Éste es el Cordero de Dios». Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús.

Él se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: «¿Qué quieren?» Ellos le respondieron: «Rabbí —que traducido significa Maestro— ¿ dónde vives?». «Vengan y lo verán», les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con Él…

La llave del corazón, que abre también la puerta del Reino… Las primeras palabras de Jesús que el Evangelio de san Juan registra están en forma de pregunta.

Es la pedagogía de este joven rabí, que parece casi olvidarse de sí mismo para poner en primer plano a los dos jóvenes casi diciéndoles: primero vengan ustedes. El amor verdadero pone siempre el tú antes que el yo.

También en el amanecer de la Pascua, en el huerto afuerita de Jerusalén, Jesús se volverá a María de Magdala con las mismas palabras: Mujer, ¿a quién buscas?

 Las primeras palabras del Jesús histórico y las primeras del Cristo resucitado, dos preguntas iguales, revelan que el Maestro de la existencia no quiere imponerse, no le interesa impresionar o someter, ni adoctrinar, sino que su pasión es hacerse cercano, ponerse al lado, aminorar el paso para hacerse compañero de camino de todo corazón que busca.
¿Qué buscan?

 Con esta pregunta Jesús no se dirige a la inteligencia, a la cultura o a las competencias de los dos discípulos que dejan a Juan, no cuestiona la teología de Magdalena, sino su humanidad. Se trata de un interrogante al cual todos están en grado de responder, los cultos y los ignorantes, los laicos y los religiosos, los justos y los pecadores. Porque él, el maestro del corazón, hace las preguntas verdaderas, las que hacen vivir: se dirige sobre todo al deseo profundo, al tejido secreto del ser.

¿Qué buscan? Significa: ¿cuál es su deseo más fuerte? ¿Qué es lo que más desean en la vida? Jesús, que es el verdadero maestro y exegeta del deseo, nos enseña a no conformarnos, enseña hambre de cielo, el anhelo de más…, salva la grandeza del deseo, lo salva de la depresión, del achicamiento, de la banalización.

Con esta simple pregunta: ¿qué buscan? Jesús hace entender que nuestra identidad más humana es ser creaturas de búsqueda y de deseo. Porque a todos hace falta algo: y pues, la búsqueda nace de una ausencia, de un vacío que pide ser llenado.

¿Qué me hace falta? ¿De qué me siento pobre? Jesús no pide como primera cosa renuncias o penitencias, no impone sacrificios sobre el altar del deber o del esfuerzo, pide antes que nada que entres en tu corazón, lo comprendas, conocer que deseas más que nada, qué te hace feliz, qué sucede en tu intimidad.

Escuchar el corazón. Y después abrazarlo, “acercar los labios a la fuente del corazón y beber” (San Bernardo).

Los antiguos padres definieron este movimiento como “la vuelta al corazón”: “encuentra la llave del corazón.

Esta llave, lo verás, abre también la puerta del Reino”.
¿Qué buscan? ¿Por qué caminan?
Yo lo se: camino por uno que hace feliz el corazón.

¡Feliz Domingo!
¡Paz y Bien!

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Paz y bien: La llave del corazón





Fr. Arturo Ríos Lara, ofm
Guardián del Templo de
San Francisco en Celaya, Gto.




¡Buenos días, gente buena!

Domingo Ordinario II B
Evangelio según san Juan 1, 35-42:

Estaba Juan Bautista con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: «Éste es el Cordero de Dios». Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús.

Él se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: «¿Qué quieren?» Ellos le respondieron: «Rabbí —que traducido significa Maestro— ¿ dónde vives?». «Vengan y lo verán», les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con Él…

La llave del corazón, que abre también la puerta del Reino… Las primeras palabras de Jesús que el Evangelio de san Juan registra están en forma de pregunta.

Es la pedagogía de este joven rabí, que parece casi olvidarse de sí mismo para poner en primer plano a los dos jóvenes casi diciéndoles: primero vengan ustedes. El amor verdadero pone siempre el tú antes que el yo.

También en el amanecer de la Pascua, en el huerto afuerita de Jerusalén, Jesús se volverá a María de Magdala con las mismas palabras: Mujer, ¿a quién buscas?

 Las primeras palabras del Jesús histórico y las primeras del Cristo resucitado, dos preguntas iguales, revelan que el Maestro de la existencia no quiere imponerse, no le interesa impresionar o someter, ni adoctrinar, sino que su pasión es hacerse cercano, ponerse al lado, aminorar el paso para hacerse compañero de camino de todo corazón que busca.
¿Qué buscan?

 Con esta pregunta Jesús no se dirige a la inteligencia, a la cultura o a las competencias de los dos discípulos que dejan a Juan, no cuestiona la teología de Magdalena, sino su humanidad. Se trata de un interrogante al cual todos están en grado de responder, los cultos y los ignorantes, los laicos y los religiosos, los justos y los pecadores. Porque él, el maestro del corazón, hace las preguntas verdaderas, las que hacen vivir: se dirige sobre todo al deseo profundo, al tejido secreto del ser.

¿Qué buscan? Significa: ¿cuál es su deseo más fuerte? ¿Qué es lo que más desean en la vida? Jesús, que es el verdadero maestro y exegeta del deseo, nos enseña a no conformarnos, enseña hambre de cielo, el anhelo de más…, salva la grandeza del deseo, lo salva de la depresión, del achicamiento, de la banalización.

Con esta simple pregunta: ¿qué buscan? Jesús hace entender que nuestra identidad más humana es ser creaturas de búsqueda y de deseo. Porque a todos hace falta algo: y pues, la búsqueda nace de una ausencia, de un vacío que pide ser llenado.

¿Qué me hace falta? ¿De qué me siento pobre? Jesús no pide como primera cosa renuncias o penitencias, no impone sacrificios sobre el altar del deber o del esfuerzo, pide antes que nada que entres en tu corazón, lo comprendas, conocer que deseas más que nada, qué te hace feliz, qué sucede en tu intimidad.

Escuchar el corazón. Y después abrazarlo, “acercar los labios a la fuente del corazón y beber” (San Bernardo).

Los antiguos padres definieron este movimiento como “la vuelta al corazón”: “encuentra la llave del corazón.

Esta llave, lo verás, abre también la puerta del Reino”.
¿Qué buscan? ¿Por qué caminan?
Yo lo se: camino por uno que hace feliz el corazón.

¡Feliz Domingo!
¡Paz y Bien!

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Paz y bien: La llave del corazón





Fr. Arturo Ríos Lara, ofm
Guardián del Templo de
San Francisco en Celaya, Gto.




¡Buenos días, gente buena!

Domingo Ordinario II B
Evangelio según san Juan 1, 35-42:

Estaba Juan Bautista con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: «Éste es el Cordero de Dios». Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús.

Él se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: «¿Qué quieren?» Ellos le respondieron: «Rabbí —que traducido significa Maestro— ¿ dónde vives?». «Vengan y lo verán», les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con Él…

La llave del corazón, que abre también la puerta del Reino… Las primeras palabras de Jesús que el Evangelio de san Juan registra están en forma de pregunta.

Es la pedagogía de este joven rabí, que parece casi olvidarse de sí mismo para poner en primer plano a los dos jóvenes casi diciéndoles: primero vengan ustedes. El amor verdadero pone siempre el tú antes que el yo.

También en el amanecer de la Pascua, en el huerto afuerita de Jerusalén, Jesús se volverá a María de Magdala con las mismas palabras: Mujer, ¿a quién buscas?

 Las primeras palabras del Jesús histórico y las primeras del Cristo resucitado, dos preguntas iguales, revelan que el Maestro de la existencia no quiere imponerse, no le interesa impresionar o someter, ni adoctrinar, sino que su pasión es hacerse cercano, ponerse al lado, aminorar el paso para hacerse compañero de camino de todo corazón que busca.
¿Qué buscan?

 Con esta pregunta Jesús no se dirige a la inteligencia, a la cultura o a las competencias de los dos discípulos que dejan a Juan, no cuestiona la teología de Magdalena, sino su humanidad. Se trata de un interrogante al cual todos están en grado de responder, los cultos y los ignorantes, los laicos y los religiosos, los justos y los pecadores. Porque él, el maestro del corazón, hace las preguntas verdaderas, las que hacen vivir: se dirige sobre todo al deseo profundo, al tejido secreto del ser.

¿Qué buscan? Significa: ¿cuál es su deseo más fuerte? ¿Qué es lo que más desean en la vida? Jesús, que es el verdadero maestro y exegeta del deseo, nos enseña a no conformarnos, enseña hambre de cielo, el anhelo de más…, salva la grandeza del deseo, lo salva de la depresión, del achicamiento, de la banalización.

Con esta simple pregunta: ¿qué buscan? Jesús hace entender que nuestra identidad más humana es ser creaturas de búsqueda y de deseo. Porque a todos hace falta algo: y pues, la búsqueda nace de una ausencia, de un vacío que pide ser llenado.

¿Qué me hace falta? ¿De qué me siento pobre? Jesús no pide como primera cosa renuncias o penitencias, no impone sacrificios sobre el altar del deber o del esfuerzo, pide antes que nada que entres en tu corazón, lo comprendas, conocer que deseas más que nada, qué te hace feliz, qué sucede en tu intimidad.

Escuchar el corazón. Y después abrazarlo, “acercar los labios a la fuente del corazón y beber” (San Bernardo).

Los antiguos padres definieron este movimiento como “la vuelta al corazón”: “encuentra la llave del corazón.

Esta llave, lo verás, abre también la puerta del Reino”.
¿Qué buscan? ¿Por qué caminan?
Yo lo se: camino por uno que hace feliz el corazón.

¡Feliz Domingo!
¡Paz y Bien!