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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma de 2017: La Palabra es un don. El otro es un don.

Ciudad del Vaticano, 8 de febrero de 2017 (VIS).- Publicamos a continuación el Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma cuyo título este año es  “La Palabra es un don. El otro es un don”.

Queridos hermanos y hermanas:
            La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor. Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. Homilía, 8 enero 2016).
            La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aquí en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (cf. Lc 16,19-31). Dejémonos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.

            1. El otro es un don
            La parábola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con más detalle: él se encuentra en una situación desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, está echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lamérselas (cf. vv. 20-21). El cuadro es sombrío, y el hombre degradado y humillado.
            La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente «Dios ayuda». Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal. Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condición concreta sea la de un desecho humano (cf. Homilía, 8 enero 2016).
            Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil. Pero para hacer esto hay que tomar en serio también lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico.

            2. El pecado nos ciega
            La parábola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (cf. v. 19). Este personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «rico». Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado. La púrpura, en efecto, era muy valiosa, más que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (cf. Jr 10,9) y a los reyes (cf. Jc 8,26). La tela era de un lino especial que contribuía a dar al aspecto un carácter casi sagrado. Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, también porque la exhibía de manera habitual todos los días: «Banqueteaba espléndidamente cada día» (v. 19). En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia (cf. Homilía, 20 septiembre 2013).
            El apóstol Pablo dice que «la codicia es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico (cf. Exh. ap. Evangelii gaudium, 55). En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz.
            La parábola nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir. Pero la apariencia esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia (cf. ibíd., 62).
            El peldaño más bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal. Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación.
            Cuando miramos a este personaje, se entiende por qué el Evangelio condena con tanta claridad el amor al dinero: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24).

            3. La Palabra es un don
            El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática. El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás». El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá. Los dos personajes descubren de repente que «sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él» (1 Tm 6,7).
            También nuestra mirada se dirige al más allá, donde el rico mantiene un diálogo con Abraham, al que llama «padre» (Lc 16,24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios. Este aspecto hace que su vida sea todavía más contradictoria, ya que hasta ahora no se había dicho nada de su relación con Dios. En efecto, en su vida no había lugar para Dios, siendo él mismo su único dios.
            El rico sólo reconoce a Lázaro en medio de los tormentos de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua. Los gestos que se piden a Lázaro son semejantes a los que el rico hubiera tenido que hacer y nunca realizó. Abraham, sin embargo, le explica: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces» (v. 25). En el más allá se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes.
            La parábola se prolonga, y de esta manera su mensaje se dirige a todos los cristianos. En efecto, el rico, cuyos hermanos todavía viven, pide a Abraham que les envíe a Lázaro para advertirles; pero Abraham le responde: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen» (v. 29). Y, frente a la objeción del rico, añade: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto» (v. 31).
            De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.

            Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor ―que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador― nos muestra el camino a seguir. Que el Espíritu Santo nos guie a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados. Animo a todos los fieles a que manifiesten también esta renovación espiritual participando en las campañas de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana. Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.

            Vaticano, 18 de octubre de 2016
            Fiesta de San Lucas Evangelista

FRANCISCO

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Encuentro con el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Tewahedo de Etiopía: Un nuevo tiempo de amistad fraternal

Ciudad del Vaticano, 29 de febrero de 2016 (Vis).-El Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Tewahedo de Etiopía, Su Santidad Abuna Matthias I, ha sido recibido esta mañana por el Papa Francisco. Durante el encuentro, el Obispo de Roma ha subrayado que la visita del Patriarca refuerza los lazos fraternos que unen ya a ambas iglesias, mencionando como hitos del camino común hacia la unidad los encuentros del patriarca Abuna Paulos con san Juan Pablo II en 1993 y con Benedicto XVI en 2009 que lo invitó a participar en el Sínodo de los Obispos sobre Africa, como en la iglesia primitiva era praxis común que una Iglesia enviase a sus representantes al sínodo de las otras. Del mismo modo una delegación de la Santa Sede tomó parte en 2012 en el funeral de Abuna Paulos.
Por otra parte, como explicó Francisco, desde 2004 la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales están profundizando su comunión a través del diálogo teológico en la Comisión Mixta Internacional que en el curso de los años ha analizado el concepto fundamental de Iglesia comunión, entendida como participación en la comunión entre Padre, Hijo y Espíritu Santo. Así, se ha constatado que existen muchas cosas en común: una sola fe, un solo bautismo, un solo Señor y Salvador, Jesucristo y tantos elementos de las tradiciones monásticas y de la liturgia. ”Lo que nos une -dijo el Papa- es mucho más de lo que nos separa”.
”Sentimos -prosiguió- que para nosotros son verdaderas las palabras del apostól Pablo: ”Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se regocijan con el”. Los sufrimientos compartidos han hecho que los cristianos, divididos por el contrario en muchos aspectos, se acercasen unos a otros. De la misma manera que el derramamiento de la sangre de los mártires se convirtió en la semilla de nuevos cristianos en la Iglesia primitiva, hoy en día la sangre de tantos mártires de todas las iglesias se convierte en semilla de la unidad de los cristianos. Los mártires y los santos de todas las tradiciones eclesiales ya son uno en Cristo; sus nombres están escritos en el único martirologio de la Iglesia de Dios. El ecumenismo de los mártires es una invitación a nosotros aquí y ahora a caminar juntos hacia la unidad cada vez más plena”.
El Papa recordó que la Iglesia Ortodoxa Tewahedo ha sido desde el principio una Iglesia de mártires y que todavía hoy en día es testigo ”de una violencia devastadora contra los cristianos y otras minorías en el Oriente Medio y en algunas partes de África. No podemos dejar de llamar una vez más, a los que tienen en sus manos la suerte política y económica del mundo, a la promoción de una coexistencia pacífica basada en el respeto mutuo y la reconciliación, el perdón mutuo y la solidaridad”. También se refirió a los grandes esfuerzos que está haciendo Etiopía para mejorar las condiciones de vida de la población y para construir una sociedad cada vez más justa basada en el Estado de derecho y en el respeto del papel de las mujeres, y citó en particular el problema de la falta de agua, con sus graves consecuencias sociales y económicas. ”Hay un amplio espacio para la colaboración entre las iglesias en favor del bien común y la salvaguarda de la creación, y no dudo -afirmó- de la disponibilidad de la Iglesia católica de Etiopía para trabajar junto con la Iglesia ortodoxa Tewahedo”.
”Mi ferviente esperanza es que este encuentro dé origen a un nuevo tiempo de amistad fraternal entre nuestras Iglesias. Somos conscientes de que la historia ha dejado una carga de dolorosos malentendidos y de desconfianza, por lo que pedimos el perdón y la cura de Dios. Recemos unos por otros -concluyó el Pontífice- invocando la protección de los mártires y de los santos sobre todos los fieles confiados a nuestros cuidados pastorales. Que el Espíritu Santo siga iluminándonos y nos guíe hacia la armonía y la paz, fomentando en nosotros la esperanza del día en que, con la ayuda de Dios, estemos unidos en torno al altar del Sacrificio de Cristo, en la plenitud de la comunión eucarística”.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya El Papa agradece la labor de la Compañía de Carabineros de Roma San Pedro

Ciudad del Vaticano, 29 de febrero de 2016 (Vis).-Cientocincuenta miembros de la Compañía de Carabineros de Roma San Pedro que colabora con los organismos competentes de la Santa Sede para regular el desarrollo de los acontecimientos que a lo largo del año tienen lugar en la Plaza de San Pedro y sus alrededores han sido recibidos esta mañana por el Papa en la Sala Clementina. El Pontífice ha agradecido su labor al servicio de los peregrinos y turistas recordando que se trata de una actividad que requiere profesionalismo y sentido de responsabilidad en la misma medida que atención a las personas, muchas de la cuales son ancianas, así como paciencia y disponibilidad para con todos. ”No son cualidades fáciles- ha destacado- y por ello es importante contar con la ayuda de Dios”.
”El Año Santo de la Misericordia -ha continuado- abre a todos una posibilidad de renovación, partiendo de una purificación interior que se refleja en el comportamiento y también en el ejercicio de las actividades diarias. Esta dimensión espiritual del evento jubilar nos empuja a interrogarnos acerca de nuestro compromiso para responder a las exigencias de fidelidad al Evangelio al que el Señor nos llama a partir de nuestro estado de vida. El Jubileo se convierte así en una ocasión propicia de verificación personal y comunitaria: y el paradigma para ello son las obras de misericordia tanto corporales como espirituales. El Señor nos recuerda que todo lo que hacemos con uno solo de nuestros hermanos más pequeños a El se lo hacemos”.
”Esta enseñanza de Jesús os guíe también a vosotros, responsables de la defensa del orden público, y os ayude a ser, en todas las circunstancias, promotores de solidaridad, especialmente para los más pequeños e indefensos; a ser defensores del derecho a la vida a través del compromiso por la seguridad y la incolumidad de las personas. Tened siempre presente en el desarrollo de esta misión que toda persona es amada por Dios, es una criatura suya y merece acogida y respeto. ¡Que la gracia del Jubileo extraordinari de la Misericordia -dijo Francisco al final de su breve discurso- renueve el espíritu con que os dedicáis a vuestra profesión, llevándoos a vivirla todavía con más atención, dedicación y generosidad!”.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Intenciones de oración del Papa para el mes de marzo de 2016

Ciudad del Vaticano, 29 de febrero de 2016 (Vis).-La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de marzo de 2016 es: ”Para que las familias en dificultad reciban el apoyo necesario y los niños puedan crecer en ambientes sanosy serenos”.
Su intención evangelizadora es: ”Para que los cristianos discriminados o perseguidos a causa de su fe, se mantengan firmes en las pruebas guardando la fidelidad al Evangelio, gracias a la oración incesante de toda la Iglesia”.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Celebraciones presididas por el Papa: Marzo – Abril 2016

Ciudad del Vaticano, 29 febrero 2016 (VIS).- La Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice ha hecho público el calendario de las celebraciones que presidirá el Santo Padre durante los meses de marzo y abril:
MARZO
-Viernes 4: Celebración penitencial. A las 17.30, en la basílica de San Pedro.
-Domingo 6, IV de Cuaresma: En Ariccia (Italia). Inicio de los ejercicios espirituales para la Curia romana.
-Viernes 11: Conclusión de los ejercicios espirituales para la Curia romana.
-Martes 15: Consistorio para algunas Causas de Canonización. 10.00 horas en la Sala del Consistorio.
-Domingo 20, de Ramos y de la Pasión del Señor: A las 9.30, en la plaza de San Pedro, bendición de los ramos, procesión y Santa Misa.
-Jueves Santo 24: En la Basílica Vaticana, a las 9.30, Santa Misa del Crisma.
-Viernes Santo 25: A las 17.00, en la Basílica Vaticana, celebración de la Pasión del Señor. A las 21.15, en el Coliseo, Via Crucis.
-Sábado Santo 26: A las 20.30,en la basílica de San Pedro, Vigilia Pascual en la Noche Santa.
-Domingo de Pascua 27: En la Plaza de San Pedro, a las 10.00, Santa Misa. A las 12.00, Bendición “Urbi et Orbi”.
ABRIL
-Sábado 2: En la Plaza de San Pedro, 18.00, Vigilia de oración, Jubileo por cuantos adhieren a la espiritualidad de la Divina Misericordia.
-Domingo 3, III de Pascua o de la Divina Misericordia: En la Plaza de San Pedro, 10.30, Santa Misa del Jubileo para cuantos adhieren a la espiritualidad de la Divina Misericordia.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Ángelus: Jamás es tarde para convertirse ¡Comencemos hoy!

Ciudad del Vaticano, 28 febrero 2016 (VIS).- ”Cada día, lamentablemente, las crónicas reportan malas noticias: homicidios, incidentes, catástrofes… en el pasaje evangélico de hoy, Jesús se refiere a dos hechos trágicos que en aquel tiempo habían suscitado mucha sensación: una represión cruel realizada por los soldados romanos dentro del templo; y el derrumbe de la torre de Siloé, en Jerusalén, que había causado dieciocho victimas”. Es lo que dijo hoy a mediodía Francisco en el Ángelus relacionando la actualidad que vivimos y el Evangelio del día. ”Jesús conoce la mentalidad supersticiosa de sus oyentes -continuó- y sabe que ellos interpretan este tipo de acontecimientos de modo equivocado. De hecho, piensan que, si aquellos hombres han muerto así, cruelmente, es signo de que Dios los ha castigado por alguna culpa grave que habían cometido; por así decir: “se lo merecían”. Y en cambio, el hecho de ser salvados de la desgracia equivalía a sentirse “bien”. Ellos se lo merecían; yo estoy bien”.
El Papa explicó que Jesús rechaza claramente esta visión, ”porque Dios no permite las tragedias para castigar las culpas, y afirma que aquellas pobres víctimas no eran peores de los otros. Más bien, Él invita a sacar de estos hechos dolorosos una enseñanza que se refiere a todos, porque todos somos pecadores; de hecho, dice a aquellos que le habían interpelado: ”Si vosotros no os convertís, todos acabaréis de la misma manera”. También hoy, frente a ciertas desgracias y a eventos dolorosos, podemos tener la tentación de ”descargar” la responsabilidad en las victimas o incluso en Dios mismo. Pero el Evangelio nos invita a reflexionar: ¿Qué idea de Dios nos hemos hecho? ¿Estamos realmente convencidos que Dios es así, o esto no es otra cosa que nuestra proyección, un dios hecho ”a nuestra imagen y semejanza”? Jesús, al contrario, nos invita a cambiar el corazón, a hacer una radical inversión en el camino de nuestra vida, abandonando los compromisos con el mal, y esto lo hacemos todos, ¿eh?, los compromisos con el mal, las hipocresías pero, yo creo que casi todos tenemos un poco, de hipocresía , para retomar decididamente el camino del Evangelio”.
”Ahí esta nuevamente, la tentación de justificarse -añadió-: ¿De qué debemos convertirnos? ¿No somos en fin de cuentas buenas personas, cuantas veces hemos pensado esto?, que en fin de cuentas somos buenos, pero no es así”. El Papa ha destacado que por ser creyentes e incluso practicantes nos justificamos. ”Lamentablemente, cada uno de nosotros se asemeja mucho a un árbol que, por años, ha dado múltiples pruebas de su esterilidad. Pero, para nuestra buena suerte, Jesús se parece a un agricultor que, con una paciencia sin límites, obtiene todavía una prórroga para la higuera infecunda: ”Déjala todavía este año -dice el dueño- … Puede ser que así dé frutos en adelante”.
”Un ”año” de gracia -dijo-: el tiempo del ministerio de Cristo, el tiempo de la Iglesia antes de su regreso glorioso, el tiempo de nuestra vida, marcado por un cierto número de Cuaresmas, que se nos ofrecen como ocasiones de arrepentimiento y de salvación. Un tiempo de un ”año jubilar de la misericordia”. La invencible paciencia de Jesús… ¿Habéis pensado en la paciencia de Dios? ¿Habéis pensado también en su irreductible preocupación por los pecadores?, ¡Cómo debería provocarnos a la impaciencia en relación a nosotros mismos! ¡No es jamás demasiado tarde para convertirse, ¡jamás! Hasta el último momento: la paciencia de Dios nos espera. Recordad aquella pequeña historia de Santa Teresa del Niño Jesús, cuando rezaba por aquel hombre condenado a muerte, un criminal, que no quería recibir el cosnuelo de la Iglesia, rechazaba al sacerdote, no quería: quería morir así. Y ella rezaba, en el convento, y cuando aquel hombre está ahí, en el momento de ser ajusticiado, se dirige al sacerdote, toma el Crucifijo y lo besa. ¡La paciencia de Dios! También, ¡lo mismo hace con nosotros, con todos nosotros! Cuantas veces, nosotros no lo sabemos: lo sabremos en el Cielo; pero cuantas veces nosotros estamos ahí, ahí, y ahí el Señor nos salva: nos salva porque tiene una gran paciencia con nosotros. Y esta es su misericordia. Jamás es tarde para convertirnos, pero ¡es urgente, es ahora! Comencemos hoy”.
Antes de finalizar, Francisco invocó a la Virgen María para que nos sostenga, para que podamos abrir el corazón a la gracia de Dios, a su misericordia; y nos ayude a no juzgar jamás a los demás, sino a dejarnos interpelar por las desgracias cotidianas para hacer un serio examen de conciencia y arrepentirnos.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya El drama de los prófugos en las oraciones del Papa

Ciudad del Vaticano, 28 de febrero 2016 (VIS).- Después de la oración mariana, en los saludos a los fieles, el Santo Padre Francisco hizo presente una vez más, el drama de los prófugosque huyen de las guerras, y elogió a los países como Grecia ”que están en primera línea dando una ayuda generosa, que requiere la cooperación de todas las naciones. Una respuesta coral -dijo- puede ser eficaz y distribuir equitativamente los pesos. Por ello es necesario apuntar con decisión y sin reservas a las negociaciones”.
”Al mismo tiempo -añadió-, he recibido con esperanza la noticia del cese de las hostilidades en Siria, y os invito a todos a rezar para que este resquicio pueda dar alivio a la población que sufre y abra el camino al diálogo y a la paz tan deseada”.
Francisco también manifestó su cercanía al pueblo de las Islas Fiyi, duramente azotado por un ciclón devastador. ”Rezo por las víctimas y por quienes que están comprometidos con las operaciones de socorro”.Antes de despedirse, recordó que mañana, 29 de febrero, se celebraba la ”Jornada de las Enfermedades Raras” y dirigió su especial oración y aliento a todas las asociaciones que ofrecen ayuda en este campo.