#diocesisdecelaya @diocesis_celaya martes 5 Enero 2016 : Evangelio según San Juan 1,43-51.

Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: “Sígueme”. Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encontró a Natanael y le dijo: “Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret”. Natanael le preguntó: “¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?”. “Ven y verás”, le dijo Felipe. Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: “Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez”. “¿De dónde me conoces?”, le preguntó Natanael. Jesús le respondió: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera”. Natanael le respondió: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Jesús continuó: “Porque te dije: ‘Te vi debajo de la higuera’, crees . Verás cosas más grandes todavía”. Y agregó: “Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.”

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya martes 5 Enero 2016 : Commentary San Nersès Snorhali

Señor, a Jacob, el hijo pequeño de Isaac y Rebeca, tú le has llamado tu amado; has cambiado su nombre por el de Israel (Gn 32,29). Le has revelado el futuro al mostrarle la escalera levantada desde la tierra hasta el cielo: en lo más alto de la misma estaba Dios, con la mirada fija sobre el mundo, y los ángeles subían y bajaban por la escalera… Era símbolo del gran misterio como lo han dicho los hombres a los que el Espíritu ha iluminado… Y yo, para el bien, soy también el hijo pequeño. Para el mal, indudablemente soy un hombre maduro, como el primogénito Esaú…: he vendido mi tesoro para satisfacer mis apetencias (Gn 25,33) y he borrado mi nombre del Libro de la Vida en el que, en el cielo, están inscritos los primeros de entre los benditos (Sl 68,29). Te lo suplico, oh Luz que vienes de lo alto, Príncipe de los corazones de fuego. Que también para mí se abran las puertas del cielo, como antiguamente lo fueron para Israel. Por gracia, haz subir a mi alma caída, por la escalera de luz, signo misterioso dado a los hombres de su retorno de la tierra al cielo. La astucia del Maligno me hizo perder la unción perfumada de tu Espíritu; con tu derecha protectora dígnate ungir de nuevo mi cabeza. No lucharé contigo, oh poderoso, en un cuerpo a cuerpo como Jacob (Gn 32,25), porque no soy más que debilidad.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Papa Francisco visita por sorpresa Greccio, la cuna del belén

El Papa Francisco ha hecho una visita sorpresa a Greccio, el pequeño pueblecito italiano donde san Francisco de Asís creó el primer belén. El Papa llegó en su Ford Focus, y estuvo saludando a los jóvenes que estos días se reúnen allí.

¿Qué ha sido lo que ha ido a visitar el Papa Francisco en Greccio? Pues si quieres saberlo, no te pierdas este estupendo video:

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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya “Point break”: ya no le llaman Bodhi

Calificación por edades: no recomendada a menores de 13 años

Trailer: https://youtu.be/XfdM7nS7eks

Casi 20 años antes de convertirse en la primera mujer en recibir un Oscar a la mejor dirección por “En tierra hostil”, Kathryn Bigelow dirigió en 1991 la película que esta semana recibe su correspondiente remake en esta era de productoras con ganas de jugar sobre seguro.

Contando con dos actores de segunda fila aunque carismáticos como eran Keanu Reeves y el tristemente desaparecido Patrick Swayze, este logró componer un personaje absolutamente soberbio, creíble y arrebatador, un alma libre para quien cometer atracos a bancos (“no se preocupen, su dinero está asegurado”, tranquilizaba a los clientes de la sucursal) era solo una diversión más con la que costearse la temporada de ir al límite con el resto de la pandilla de la que era casi líder espiritual, de ahí su sobrenombre como homenaje a Bodhidharma, fundador del budismo Zen.

Lo primero que llama la atención es que en su promoción en España no se ha hecho la menor mención a que “Point Break” es el remake de “Le llaman Bodhi”, por lo que cuesta entender si la razón es simple pereza, falta de reconocimiento a la consideración generalizada de clásico de los 90 de la película original o se trataría de una estrategia calculada para tratar de conseguir un reconocimiento propio al quedar alejada de las siempre odiosas comparaciones, algo esto último que se antoja improbable en plena corriente de remakes de títulos de la época como “Desafío total”, “Robocop”, “Juez Dredd”, “Terminator”… que tratan de aprovechar el recuerdo del original para a modo de “efecto llamada” el espectador acuda en masa a llenar patios de butacas.

Pero en realidad lo que ofrece “Point break” es la concepción más próxima a un remake canónico: volver a contar lo mismo actualizando lo que se habría quedado “viejo” si viésemos hoy esa película y aprovechando los medios técnicos actuales. Por el camino se ha quedado la profundidad (tampoco demasiada, seamos honestos incluso con los buenos recuerdos) del desarrollo de los personajes de la película original, recurriendo aquí a una mera colección de esbozos.

Pero dejando esto a un lado el producto final cumple a la perfección al ofrecer justo lo que promete desde el trailer y lo que sin duda esperarán quienes sí se hayan enterado de que estamos ante un remake: grupo de atracadores con pasión por las prácticas deportivas de riesgo, policía infiltrado que se ve obligado a averiguar sus propios límites, némesis no tan carismática como el inolvidable Patrick Swayze pero a la altura de las expectativas. Y espectáculo, mucho, dinámico, visualmente impresionante espectáculo.

Quienes recuerden aquellos alocados atracadores saltando en paracaídas sobre un lago deben saber que en la versión 2015 de esa historia el punto de arranque para medir la adrenalina que impulsa a los protaginistas casi sería ese…y de ahí para arriba.

Suena bien ¿verdad? Pues en el fondo sí, pero tanta acción, tanto frenetismo, tanta imposibilidad para estarse quieto y para que los personajes crezcan ante nuestros ojos y tanta facilidad para lanzar desde la pantalla persecuciones, acrobacias, explosiones, saltos, caídas… tiene un riesgo al que sí sucumbe: que a mitad de metraje el espectador se pregunte “¿cómo se llama este refresco que están intentando venderme en este anuncio de casi dos horas?”.

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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya De Padres a Hijas: Conflictos generacionales pero contados con elegancia

Entertainment One Films Spain distribuye el drama familiar De padres a hijas, que el 1 de enero alcanzó las salas de cine. De la dirección se encarga el italiano Gabriele Muccino, que a sus 48 años ya ha triunfado con las conmovedoras historias En busca de la felicidad (2006) y Siete Almas (2008).

En el caso que nos ocupa afronta de nuevo el conflicto padres-hijos, corriente cinematográfica cada vez más extendida y con más flecos por cortar de la que presumen, y han creado un estilo propio y sólido, en el fondo del conflicto, los cineastas españoles Pedro Almodóvar y Gracia Querejeta.

Por su parte, De padres a hijas cuenta la historia de Jake Davis, un novelista ganador del Premio Pulitzer. Su vida no es nada fácil ya que debe lidiar con la educación de su hija de 5 años después de la dramática muerte de su mujer en un accidente de coche.

La educación de Katie en Nueva York no es sencilla. Jake es mentalmente inestable debido a sus crisis nerviosas. Veinte años más tarde, Katie hace frente a las consecuencias de su difícil infancia atendiendo a niños con problemas psicológicos.

De padres a hijas está protagonizada por los grandes actores Russell Crowe y Amanda Seyfried a quienes les acompañan, en categoría de secundarios y con resultado solvente en sus interpretaciones, Aaron Paul y Diane Krueger. Además se aprecia y agradece la interpretación, con un pequeño papel, de la actriz ganadora del Oscar Jane Fonda. Anteriormente, Crowe y Seyfried habían trabajado en otro filme, Los Miserables (2012). Pero el detalle más simpático corrió a cargo del actor Aaron Paul. Envió un email a todos los asistentes de su boda para que se aprendieran la canción Beauty, del grupo musical The Shivers, a fin de que todos la cantasen durante la ceremonia y sonara al unísono entre todos.

Desarrollado en dos tiempos paralelos, el filme no es tan redondo como con En busca de la felicidad. Recordemos que esta película sabía frenar a tiempo cuando se embalaba en los tramos sentimentales y lograba emocionar más con pequeños detalles propios del neorrealismo italiano de Vittorio de Sica que con otros trabajos, por ejemplo, del oscarizado Franco Zeffirelli. Pero en De padres a hijas -tal vez sin querer- no encuentra tanta frescura en ese sentido y se notan impostados algunos de los resortes melodramáticos, aunque no llega a caer en la cursilería barata.

Sin embargo, hay que reconocer que el argumento propone cuestiones nada fáciles, como resolver la complicada y traumática (traumas que nacen, crecen, se reproducen, se heredan y acaso se mueren) relación de un padre con su hija a lo largo de un cuarto de siglo. De hecho, los flashbacks sirven, más que para arrojar luz sobre los problemas, para que sean el espejo de los propios que la hija tiene. De este modo, Muccino construye con valentía un filme que bebe de los trabajos del realizador turco Elia Kazan de los años 40, del Elia Kazan psicoanalítico de los años 60 y del cine del italiano Mauro Bolognini, en concreto de sus dramas familiares.

Aunque lo importante de esta película es que su director la rueda con fluidez, imprime elegancia a los puntos más sórdidos del relato, transmite la fuerza del amor paterno-filial y explora bien la idea de que todo lo que sucede en la infancia tiene después eco en la edad adulta.

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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Cuando eres gay y quieres bautizar a tus hijos

Los sacerdotes y obispos de Estados Unidos se enfrentan cada vez más frecuentemente al reto de equilibrar sus sensibilidades pastorales con la preocupación de originar un escándalo público ante las parejas del mismo sexo de todo el país que acuden a la Iglesia a bautizar a sus bebés.

Se trata de un fenómeno creciente que fue tema de debate del Sínodo extraordinario de Obispos sobre la familia. La situación ya era motivo de reflexión entre varios obispos y pastores.

La diócesis de Madison, Wisconsin, ya está implementando una normativa nueva que exige a los sacerdotes consultar con el vicario general diocesano cada vez que una pareja del mismo sexo solicite el bautismo de un niño o niña.

“Como saben, hay multitud de dificultades, retos y consideraciones asociados con esas uniones antinaturales (incluyendo el escándalo) ligadas al bautismo de un niño, y dichas consideraciones se relacionan con la teología, el derecho canónico, el enfoque pastoral, la adaptación litúrgica y el registro sacramental”, escribe James Bartylla, vicario general diocesano de Madison, dirigiéndose en un correo electrónico interno a sacerdotes, recogido por primera vez por el diario Wisconsin State Journal.

En cierto modo, las parejas del mismo sexo que buscan el bautismo de los niños a su cargo son la continuación de una tendencia de las últimas décadas en Estados Unidos, que presentaba la necesidad de bautizar en la Iglesia católica a un creciente número de bebés nacidos fuera del matrimonio.

La actitud general de los obispos y sacerdotes ha sido la de bautizar a los niños siempre y cuando los padres no dijeran públicamente que disentían de la doctrina de la Iglesia sobre la intimidad sexual y su lugar correspondiente en el matrimonio entre un hombre y una mujer.

“Aunque las personas hayan caído en la debilidad, se presuponía que al menos aceptaban la norma y que intentarían vivir conforme a ella”, escribía Charles Pope el 29 de junio en su blog para la página web de la archidiócesis de Washington.

Tanto el papa Francisco como el papa Emérito Benedicto XVI durante su pontificado han defendido la práctica de bautizar a niños cuyos padres no viven conforme a la doctrina de la Iglesia, sobre la base de que los niños no tienen culpa de la situación de sus padres y de que el bautismo puede tener un efecto evangelizador.

Sin embargo, la situación con las parejas del mismo sexo que quieren bautizar a sus bebés presenta una nueva serie de cuestiones.

Un pastor tiene que considerar si la sincera intención de la pareja es la de educar al niño en la fe católica o si, por contra, los padres buscan una forma de legitimar su unión.

En ocasiones no tienen una intención real de educar a sus hijos en el ejercicio de la fe. Sólo quieren que su bebé esté bautizado, así que esto hay que confrontarlo”, explica Roger Landry, sacerdote de la diócesis de Fall River, Massachusetts, quien afirma hacer recibido en tres ocasiones a parejas del mismo sexo que buscaban preparar un bautismo.

Landry explicó a Aleteia que retrasó el bautismo de uno de los niños cuando quedó claro que sus padres no tenían intención de educarlo en la fe, sino que buscaban usar el bautismo como un símbolo de la aceptación de la Iglesia de su estilo de vida, además de para complacer a sus respectivas familias católicas.

En el caso de las otras parejas, Landry comentó que los padres accedieron a cumplir con sus obligaciones después de que les explicara el rito bautismal y su responsabilidad en la educación de sus hijos en la fe católica.

“Así espero crear un diálogo que más adelante les permita comenzar a aplicar un entendimiento más completo de las enseñanzas de la Iglesia respecto a las decisiones que han tomado en sus vidas”, continuó Landry.

Y añadió que la esperanza a largo plazo es la de una transformación vital que rara vez sucede tras una única conversación de una hora.

El Código del Derecho Canónico explica que para que un niño sea bautizado en la Iglesia “se requiere (…) que haya esperanza fundada de que el niño va a ser educado en la religión católica” (Canon 868).

La Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos, en su documento de 2006 Ministerio a las personas con inclinación homosexual: Directrices para la atención pastoral, explica que la Iglesia no niega el bautismo de los niños al cuidado de parejas del mismo sexo, siempre y cuando sean educados en la fe.

“En los casos en que se permita el bautismo, los ministros pastorales deben ejercer un juicio prudencial cuando preparen las ceremonias bautismales”, explican los obispos en el mencionado documento, explicando también que el bautismo de niños en hogares de parejas del mismo sexo “presenta una seria preocupación pastoral”.

En Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización, el documento de trabajo para el Sínodo sobre la Familia que tuvo lugar en octubre de 2014, se recoge que muchos de los encuestados que respondieron a una serie de preguntas distribuidas por toda la Iglesia el año 2013 indicaron que “sería útil recibir directrices pastorales más concretas para estas situaciones”.

Cuando parejas del mismo sexo traen a niños para ser bautizados, el documento recoge que “las respuestas, casi por unanimidad, subrayan que el pequeño debe ser acogido con la misma atención, ternura y solicitud que reciben los otros niños”.

“Cuando personas en una situación irregular de cualquier índole piden el bautismo para niños a su cargo, los sacerdotes y otros ministros de la Iglesia deben considerarlo como una oportunidad preciosa tanto con respecto a los niños como a aquellos que a su cargo”, declara el Peter F. Ryan, director ejecutivo de la Secretaría de Doctrina de la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos.

En estas ocasiones, los ministros de la Iglesia deben rogar a Jesús por la gracia que necesitan para comunicar de forma efectiva y sincera su amor y la verdad que enseña su ofrenda de vida. Los ministros deben además ser discretos para asegurar que se cumplan las condiciones para un bautismo lícito y se evite el escándalo”, expuso Ryan a Aleteia.

En este intento por encontrar un equilibrio entre el derecho del niño al bautismo y la preocupación por provocar un escándalo, la Iglesia se encuentra “entre la espada y la pared”, asegura John Grabowski, profesor de teología moral y ética en la Universidad Católica de América.

“La Iglesia, al conceder el bautismo a niños de parejas no casadas, en particular parejas del mismo sexo, podría dar pie a interpretaciones por personas tanto dentro como fuera de la Iglesia de que se está dando una aprobación tácita a estas relaciones y diciendo que son tan buenas como cualquier otro matrimonio», declaró Grabowski a Aleteia.

“Los obispos están intentando hacerlo lo mejor que pueden como pastores con una situación muy importante y sensible, donde ambos juegos de intereses se encuentran en tensión mutua”, añadió Grabowski.

Carlos Ñáñez, arzobispo de Córdoba, Argentina, explicó en abril de 2014 que el bautismo de un bebé criado por su madre biológica y por su pareja del mismo sexo no suponía un respaldo a su estilo de vida.

El arzobispo contó que el caso “es como el de cualquier persona que pide el Bautismo” y que el bautismo es un “derecho” de la niña.

En mayo del mismo año, en Saltillo, México, el obispo Raúl Vera López bautizó a una niña al cargo de una pareja lesbiana. Según consta en los medios locales, el arzobispo declaró que si los padres buscan el bautismo “es porque hay fe cristiana”.

El Padre Landry, de la diócesis de Fall River, dijo que una de las parejas de lesbianas que acudieron a él cumplió con su promesa de educar al bebé en la fe católica. La pareja estuvo llevando al hijo a misa los domingos y no recibía la Sagrada Comunión.

“Pero estaban ahí todas las semanas”, relató el Padre Landry. “Tenían claro el compromiso que hicieron con el bautismo. Les doy mucho crédito por eso”.

Landry continuó explicando que puede haber diferentes valoraciones pastorales sobre lo que significa tener una “esperanza fundada” en que los padres —y los padrinos— cumplirán con los compromisos que hacen en nombre del bebé con el bautismo.

“Definitivamente queremos ser capaces de bautizar a los bebés debido a las consecuencias para la salvación que Jesús explicó de forma clara en los Evangelios”, matiza el Padre Landry.

“Yo mismo y la mayoría de pastores interpretamos de forma muy indulgente el requerimiento de una esperanza bien fundada cuando los padres declaran su intención de criar a su hijo conforme a la fe católica, enseñándoles y yendo a misa. Es posible que no cumplan con su compromiso, pero siempre y cuando hagan el compromiso verbal es suficiente, porque queremos ver al bebé bautizado”.

Y añadió: “No hay que culpar al bebé por las circunstancias en las que están”.

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Evangelización y Formación Cristiana Católica

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