#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Lectio Divina: Domingo VI de Pascua Ciclo B

LECTIO DIVINA
Domingo VI de Pascua Ciclo B
 
Ricardo Grzona
Cristian Buiani
 

 
PRIMERA LECTURA Hechos 10, 25-26.34-35.44-48
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 97
SEGUNDA LECTURA: 1Juan 4, 7-10
 
Invocación al Espíritu Santo:
 
Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad
para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.
 
Amén
 

TEXTO BIBLICO: Juan 15, 9-17
«Esto es lo que les mando, que se amen unos a otros»

          15,9: Como el Padre me amó así yo los he amado: permanezcan en mi amor. 15,10: Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
  15,11: Les he dicho esto para que participen de mi alegría y sean plenamente felices.
  15,12: Éste es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado.15,13: Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos.
  15,14: Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. 15,15: Ya no los llamo sirvientes, porque el sirviente no sabe lo que hace su señor. A ustedes los he llamado amigos porque les he dado a conocer todo lo que escuché a mi Padre.
  15,16: No me eligieron ustedes a mí; yo los elegí a ustedes y los destiné para que vayan y den fruto, un fruto que permanezca; así, lo que pidan al Padre en mi nombre él se lo concederá.
  15,17: Esto es lo que les mando, que se amen unos a otros.
 
BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO
 

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

 
Estudio Bíblico.
 
Este domingo, el sexto de Pascua, continuamos oramos con el texto del Evangelista San Juan.  En esta ocasión repasamos las palabras del Señor sobre el mandamiento nuevo, el amor.
 
Parte de la misión de Jesús es revelar al Padre, enseñar su plan divino de salvación; y lo revela en su infinito amor, este es el principio y fundamento de la comunión divina entre el Padre y el Hijo. Por otro lado Jesús muestra que es el Padre el que toma la iniciativa, porque es Él quien amó primero, “Como el Padre me amó”. El evangelista San Juan, hace hincapié varias veces sobre la primacía de Dios en el origen de la cosas, basta recordar el Prólogo, allí el Verbo existía desde el principio y vino al Mundo a dar testimonio de la Luz.
 
El Hijo da testimonio del Padre, da testimonio del amor que los une, y los hace comunión. Jesús en su Palabra nos dice que nos ama de la misma manera que el Padre lo amó a él. A pesar de la concupiscencia al mal y al pecado, el hombre tiene la capacidad de responder al amor de Dios, no de la misma manera en que lo hace Dios para con el hombre, por Dios mismo es el Amor. El hombre tiene la “gracia” para amar, por Dios lo amó primero. La forma de permanecer en el amor de Dios es cumpliendo los mandamientos, éste es camino de gracia y santidad.
 
Jesús quiere que el hombre puede sentir el gozo que el experimenta. El gozo de Jesús consiste en ser amado por el Padre y en corresponder a ese amor, cumpliendo su voluntad. El gozo del hombre también es el de sentirse amado, pero cuanto mayor es este gozo, cuando el hombre se siente amado por Dios.
“Y ese gozo sea perfecto”, esta es la vocación de todos los hombres, el llamado universal a la santidad. Cumpliendo los mandamientos, que nos llevan a permanecer en el amor de Dios, es decir poder amarlo con todas nuestras potencialidades, y poder sentirnos amados por Él, éste es nuestro gozo, éste es el camino de la perfección.
 
Jesús no vino a abolir la Ley, sino a llevarla a plenitud a través del mandamiento nuevo del amor. El amor de Dios al hombre, implica del hombre amar en la misma medida a su prójimo. Esta es la forma de llevar la ley a su plenitud.

LECTIO DIVINA
Domingo VI de Pascua Ciclo B
 
Ricardo Grzona
Cristian Buiani
 

 
PRIMERA LECTURA Hechos 10, 25-26.34-35.44-48
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 97
SEGUNDA LECTURA: 1Juan 4, 7-10
 
Invocación al Espíritu Santo:
 
Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad
para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.
 
Amén
 

TEXTO BIBLICO: Juan 15, 9-17
«Esto es lo que les mando, que se amen unos a otros»

          15,9: Como el Padre me amó así yo los he amado: permanezcan en mi amor. 15,10: Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
  15,11: Les he dicho esto para que participen de mi alegría y sean plenamente felices.
  15,12: Éste es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado.15,13: Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos.
  15,14: Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. 15,15: Ya no los llamo sirvientes, porque el sirviente no sabe lo que hace su señor. A ustedes los he llamado amigos porque les he dado a conocer todo lo que escuché a mi Padre.
  15,16: No me eligieron ustedes a mí; yo los elegí a ustedes y los destiné para que vayan y den fruto, un fruto que permanezca; así, lo que pidan al Padre en mi nombre él se lo concederá.
  15,17: Esto es lo que les mando, que se amen unos a otros.
 
BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO
 

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

 
Estudio Bíblico.
 
Este domingo, el sexto de Pascua, continuamos oramos con el texto del Evangelista San Juan.  En esta ocasión repasamos las palabras del Señor sobre el mandamiento nuevo, el amor.
 
Parte de la misión de Jesús es revelar al Padre, enseñar su plan divino de salvación; y lo revela en su infinito amor, este es el principio y fundamento de la comunión divina entre el Padre y el Hijo. Por otro lado Jesús muestra que es el Padre el que toma la iniciativa, porque es Él quien amó primero, “Como el Padre me amó”. El evangelista San Juan, hace hincapié varias veces sobre la primacía de Dios en el origen de la cosas, basta recordar el Prólogo, allí el Verbo existía desde el principio y vino al Mundo a dar testimonio de la Luz.
 
El Hijo da testimonio del Padre, da testimonio del amor que los une, y los hace comunión. Jesús en su Palabra nos dice que nos ama de la misma manera que el Padre lo amó a él. A pesar de la concupiscencia al mal y al pecado, el hombre tiene la capacidad de responder al amor de Dios, no de la misma manera en que lo hace Dios para con el hombre, por Dios mismo es el Amor. El hombre tiene la “gracia” para amar, por Dios lo amó primero. La forma de permanecer en el amor de Dios es cumpliendo los mandamientos, éste es camino de gracia y santidad.
 
Jesús quiere que el hombre puede sentir el gozo que el experimenta. El gozo de Jesús consiste en ser amado por el Padre y en corresponder a ese amor, cumpliendo su voluntad. El gozo del hombre también es el de sentirse amado, pero cuanto mayor es este gozo, cuando el hombre se siente amado por Dios.
“Y ese gozo sea perfecto”, esta es la vocación de todos los hombres, el llamado universal a la santidad. Cumpliendo los mandamientos, que nos llevan a permanecer en el amor de Dios, es decir poder amarlo con todas nuestras potencialidades, y poder sentirnos amados por Él, éste es nuestro gozo, éste es el camino de la perfección.
 
Jesús no vino a abolir la Ley, sino a llevarla a plenitud a través del mandamiento nuevo del amor. El amor de Dios al hombre, implica del hombre amar en la misma medida a su prójimo. Esta es la forma de llevar la ley a su plenitud.
 
Conocer a Jesús, trasforma nuestras vidas, y nos eleva de la categoría de servidores a la de amigos. Porque ser amigo de Jesús significa conocerlo, y vivir lo que enseña, cumpliendo sus mandamientos.
Es interesante analizar de la forma en que termina el evangelio de hoy, tiene una estructura similar al inicio y al finalizar. Jesús recuerda que es Él quien nos eligió y amó primero, y repite la centralidad del mandamiento del amor.
 
Reconstruimos el texto:
 

  1. ¿Cómo comienza este relato?
  2. ¿Qué dice Jesús que ocurre si cumplimos sus mandamientos?
  3. ¿Para que nos dijo esto?
  4. ¿Cómo es la alegría que Jesús quiere para nuestras vidas?
  5. ¿Cuál es el mandamiento que enseña Jesús?
  6. ¿Quiénes son los amigos de Jesús?
  7. ¿Qué misión encomienda Jesús, a las personas que él llama?

 
 

2.- MEDITACION: ¿Qué me o nos dice el texto?

 
Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:
 

  1. ¿Que significan para mi los mandamientos? ¿Concibo que son una carga pesada? ¿Entiendo que ellos son el camino para permanecer en el amor de Dios?
  2. ¿En que momentos de mi vida me sentí amado por Dios? ¿Al recordarlo me dan fuerzas para restablecer mi vida de Fe, y mi relación personal con Dios? ¿Me animo a expresar a los demás este amor tan gran de Dios para conmigo?
  3. ¿Qué es lo que me da alegría en mi vida? ¿He considerado en algún momento “alegría”, a algo que luego determine que era un placer menor? ¿Experimento la alegría de ser hijo de Dios? ¿Cómo comunico esta alegría?
  4. ¿Me alegro, y doy gracias de saberme elegido y llamado por Dios? ¿De que forma me compromete este llamado hoy? ¿Cuál es el fruto que debo dar?
  5. ¿Examino mi mucho o poco amor para con los demás? ¿Qué significa para mi “amarse unos a otros? ¿Estoy dispuesto a esto? ¿Por donde puedo empezar hoy?

 

3.- ORACION: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

 
Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor.
SALMO 97
Canten al Señor un canto nuevo porque ha hecho maravillas;
su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.
El Señor da a conocer su victoria, a la vista de los pueblos revela su justicia.
Se acordó de su amor y lealtad hacia la Casa de Israel;
los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
¡Aclama al Señor, tierra entera, griten, vitoreen, canten!
Toquen la cítara para el Señor; la cítara y los demás instrumentos;
con clarines y al son de trompetas aclamen al Señor que es Rey.
Brame el mar y cuanto contiene, el mundo y sus habitantes.
Batan palmas los ríos, los montes aclamen al unísono,
delante del Señor, que llega, que ya llega a regir la tierra.
 Regirá el mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud.
 
 
 
Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor. Hoy damos gracias por su resurrección y porque nos llena de alegría.  Añadimos nuestras intenciones de oración.
 
 
 
 
 
 

4.- CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

 
Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.
 
Repetimos varias veces esta frase del Evangelio para que vaya entrando a nuestro corazón:
 
«Esto es lo que les mando, que se amen unos a otros» (Versículo 17)

Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean.
 
 

5.- ACCION: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

 
Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
 
Si estoy solo, vuelvo a leer detenidamente las lecturas. Que el ejercicio de lectura y oración con el Evangelio de hoy me lleve a comprometerme en alguna acción concreta. Me propongo evaluar mi relación con los integrantes de mi familia, mis amigos o compañeros de estudio o trabajo, para amar como el Señor lo hace conmigo. Concretamente iré uno por uno de mi familia a pedirle perdón por las ofensas cometidas y a decirle que lo amo y quiero mejorar mi actitud.
 
En el grupo, nos proponemos ser ejemplo de comunión y fraternidad como miembros de un grupo eclesial, para ser testimonio de amor ante la comunidad. Evaluamos nuestras relaciones, y nos proponemos revitalizarlas a la luz del mandamiento mayor del amor. También hacer un acto de amor exterior, que muestre al mundo que nos amamos y que amamos a los demás, como por ejemplo visitar un lugar con gente humilde que necesite nuestro servicio, o también acompañar a enfermos que están solos y necesiten nuestro tiempo.
 
 
 

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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Raúl Castro al Papa Francisco: “Gracias por todo lo que ha hecho”

El Papa Francisco recibió al presidente cubano Raúl Castro este domingo 10 de mayo en el Vaticano. “Agradezco al Papa por todo lo que ha hecho”, dijo al final del encuentro Raúl Castro, con referencia a la mediación de Francisco y la Santa Sede en el acercamiento diplomático reciente entre Estados Unidos y Cuba, poniendo fin a más de medio siglo de hostilidad. 
 
La visita del mandatario cubano tiene una particular importancia ante el viaje que el Santo Padre desea realizar en Cuba, antes del programado a Estados Unidos, del 23 al 28 de septiembre. “Ha sido una ocasión para presentar al Papa los sentimientos del pueblo cubano en la espera y la preparación de la próxima visita a la Isla”, declaró a los periodistas presentes, padre Lombardi. 
 
Al inicio de su llegada a la “plaza del Hongo”, el Presidente ha sido recibido por el Prefecto de la Casa Pontificia, monseñor Gaenswein y saludado por el sustituto de la Secretaria de Estado, monseñor Becciu y por el Secretario para las Relaciones con los Estados, monseñor Gallagher. 
 
El encuentro de 55 minutos “estrictamente privado” se ha realizado en el estudio del Pontífice ubicado cerca al Aula Pablo VI. Luego, se detuvieron 5 minutos para los saludos a la delegación cubana. 
 
En el tradición intercambio de regalos, el Papa Francisco procuró a Castro el medallón de San Martín de Tours, indicando la capa del Santo como símbolo de la protección a los más necesitados y pobres. Y añadió que es necesario “cubrir la miseria de nuestra gente y promover a las personas por su dignidad”. 
 
Asimismo, le regaló la exhortación apostólica Evangelium Gaudii observando que es un regalo que hace particularmente con gusto porque recuerda el compromiso para ayudar y proteger a los pobres. “Allí encuentra esas declaraciones que tanto le gustan a usted”, dijo el Papa exhibiendo el documento donde “hay una parte religiosa y una social”. 
 
Por su parte, el presidente Castro donó al Papa una medalla conmemorativa con la imagen de la fundación de la Catedral de la Virgen María de la Concepción Inmaculada de La Habana, construcción hecha del 1748 al 1832 y declarada por la UNESCO en 1982 Patrimonio de la Humanidad. Una reproducción exclusiva de apenas 25 copias. 
 
El pintor, Alexis Leyva Machado (Kcho), que hizo parte de la delegación cubana, regaló a Francisco un cuadro que celebra el compromiso por la dignidad de los migrantes y la visita hecha por el Papa al inicio del pontificado a Lampedusa. “Le felicito por esta inspiración”, comentó el Papa. 

 

El Vaticano anunció hace varias semanas que el Papa pasará por Cuba en septiembre antes de su visita programada a Estados Unidos. 
 
Esta será la primera vez que el Papa visite Cuba. Francisco ha jugado un papel importante en el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos
 
Después de su etapa en Cuba, el Papa visitará tres ciudades en Estados Unidos: Nueva York, donde hablará antes las Naciones Unidas; Washington, donde visitará el Congreso y se reunirá con Barack Obama y Filadelfia para participar en el Encuentro Mundial de las Familias. 
 
El presidente Castro llegó a la capital italiana este viernes 09 de mayo, en una escala formal luego de participar en Rusia en la celebración del aniversario 70 de la victoria sobre el fascismo.
 
De acuerdo con lo previsto, después de la visita privada al Papa se entrevistó también este domingo con el primer ministro italiano Matteo Renzi. 
 
Castro se reunió hace algunos días con el jefe de Estado, Vladimir Putin, y con el primer ministro Dimitri Medvedev, así como con el máximo representante de la Iglesia Ortodoxa, Kiril, que invitó a visitar al país.
 

El Papa Francisco recibió al presidente cubano Raúl Castro este domingo 10 de mayo en el Vaticano. “Agradezco al Papa por todo lo que ha hecho”, dijo al final del encuentro Raúl Castro, con referencia a la mediación de Francisco y la Santa Sede en el acercamiento diplomático reciente entre Estados Unidos y Cuba, poniendo fin a más de medio siglo de hostilidad. 
 
La visita del mandatario cubano tiene una particular importancia ante el viaje que el Santo Padre desea realizar en Cuba, antes del programado a Estados Unidos, del 23 al 28 de septiembre. “Ha sido una ocasión para presentar al Papa los sentimientos del pueblo cubano en la espera y la preparación de la próxima visita a la Isla”, declaró a los periodistas presentes, padre Lombardi. 
 
Al inicio de su llegada a la “plaza del Hongo”, el Presidente ha sido recibido por el Prefecto de la Casa Pontificia, monseñor Gaenswein y saludado por el sustituto de la Secretaria de Estado, monseñor Becciu y por el Secretario para las Relaciones con los Estados, monseñor Gallagher. 
 
El encuentro de 55 minutos “estrictamente privado” se ha realizado en el estudio del Pontífice ubicado cerca al Aula Pablo VI. Luego, se detuvieron 5 minutos para los saludos a la delegación cubana. 
 
En el tradición intercambio de regalos, el Papa Francisco procuró a Castro el medallón de San Martín de Tours, indicando la capa del Santo como símbolo de la protección a los más necesitados y pobres. Y añadió que es necesario “cubrir la miseria de nuestra gente y promover a las personas por su dignidad”. 
 
Asimismo, le regaló la exhortación apostólica Evangelium Gaudii observando que es un regalo que hace particularmente con gusto porque recuerda el compromiso para ayudar y proteger a los pobres. “Allí encuentra esas declaraciones que tanto le gustan a usted”, dijo el Papa exhibiendo el documento donde “hay una parte religiosa y una social”. 
 
Por su parte, el presidente Castro donó al Papa una medalla conmemorativa con la imagen de la fundación de la Catedral de la Virgen María de la Concepción Inmaculada de La Habana, construcción hecha del 1748 al 1832 y declarada por la UNESCO en 1982 Patrimonio de la Humanidad. Una reproducción exclusiva de apenas 25 copias. 
 
El pintor, Alexis Leyva Machado (Kcho), que hizo parte de la delegación cubana, regaló a Francisco un cuadro que celebra el compromiso por la dignidad de los migrantes y la visita hecha por el Papa al inicio del pontificado a Lampedusa. “Le felicito por esta inspiración”, comentó el Papa. 

 

El Vaticano anunció hace varias semanas que el Papa pasará por Cuba en septiembre antes de su visita programada a Estados Unidos. 
 
Esta será la primera vez que el Papa visite Cuba. Francisco ha jugado un papel importante en el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos
 
Después de su etapa en Cuba, el Papa visitará tres ciudades en Estados Unidos: Nueva York, donde hablará antes las Naciones Unidas; Washington, donde visitará el Congreso y se reunirá con Barack Obama y Filadelfia para participar en el Encuentro Mundial de las Familias. 
 
El presidente Castro llegó a la capital italiana este viernes 09 de mayo, en una escala formal luego de participar en Rusia en la celebración del aniversario 70 de la victoria sobre el fascismo.
 
De acuerdo con lo previsto, después de la visita privada al Papa se entrevistó también este domingo con el primer ministro italiano Matteo Renzi. 
 
Castro se reunió hace algunos días con el jefe de Estado, Vladimir Putin, y con el primer ministro Dimitri Medvedev, así como con el máximo representante de la Iglesia Ortodoxa, Kiril, que invitó a visitar al país.
 

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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Madres solteras y madres solas: un reto para la Iglesia

Las estadísticas
 
El fenómeno de madres solteras o abandonadas por sus parejas tiene una triste y larga historia en los países latinoamericanos:
 
Aproximadamente el 23 % de las mujeres embarazadas, menores de 20 años son abandonadas por sus parejas al enterarse del embarazo; 32% de las madres son abandonadas por sus parejas antes de cumplir 35 años y el 43% de las madres quedan sin sus parejas entre los 40 y 50 años. Y sólo el 42% de estas madres alguna vez se casó (DANE-DNP-DRI, Encuesta Nacional, Colombia, 1981; México, Censo 2000 INEGUI. Véase también, Crecer sin Padres, www.jazztelia.com/crianza).

Este fenómeno persiste en Estados Unidos donde también el 42% de todos los niños hispanos nacidos en Estados Unidos en el 2006 son hijos de madres solteras. Ese número creció al 50%  entre las madres nacidas en Estados Unidos pero de origen hispano, comparados con el 34.7% de las madres hispanas nacidas fuera de Estados Unidos. En contraste, sólo el 26% de los niños blancos y el 13% de los asiáticos nacieron de madres solteras (Pew Hispanic Center, Statistical Portrait of Hispanics in the United States, 2006, Tabla 11).
 
Posibles causas
 
Ciertamente, como se muestra en otro de nuestros temas, los beneficios del matrimonio para los hijos son incalculables. Pero también es cierto que entre estas madres solteras hay muy pocas que escogieron su condición. Muchas de ellas, al igual que las que pierden a sus maridos, están solas asumiendo su maternidad, no porque desearon explícitamente negarles a sus hijos un padre y un hogar completo, sino porque, debido a múltiples vacíos en la educación y conciencia frente a la sexualidad y el matrimonio, muchos jóvenes hispanos terminan engendrando creaturas en relaciones que resultan ser mucho menos estables que las que ellos pensaron tener.
 
En muchos países hispanos se acepta aún con mucha ligereza que los jóvenes se vayan a vivir juntos o “se acompañen,” sin darse cuenta que sólo el compromiso serio de quien es capaz de jurar ante el altar y la comunidad que amará a su pareja, puede dar mejores garantías de amor y fidelidad a su pareja y a sus hijos. El machismo y la ignorancia que a veces le resta importancia al rol de padre en la vida de los hijos, contribuyen también con esta realidad.
 

A esta mentalidad que poco favorece la opción por el matrimonio se ha sumado hoy en día el influjo hedonista y superficial que predomina en muchos sectores de la juventud americana y que lleva a que muchos jóvenes hispanos prefieran cohabitar o “ensayar”  en relaciones ligeras y sin gran compromiso antes de pensar en relaciones serias que los “comprometa” para siempre.
 
El reto para las madres solteras o solas es minimizar en lo posible las consecuencias de la falta de un padre, tanto a nivel económico como moral y psicológico.

Retos y consejos
 

Con todo, y sea cual sea la causa de esta situación, la Iglesia se alegra y admira el coraje de las madres que, aún en condiciones poco favorables, aceptan con valor y amor la vida que han engendrado y tratan siempre de ofrecer lo mejor a sus hijos. La comunidad en general debe igualmente ser muy sensible y apoyar en la medida de lo posible la ardua tarea de estas madres. Pues así como Jesús tuvo siempre especial predilección por las viudas y los huérfanos que en su tiempo eran las personas en mayor necesidad, también hoy debemos colocar a las madres solas y sus hijos entre nuestras prioridades.
 
Los hijos siempre necesitan de un padre o de una figura paterna. Por eso, el reto de estas madres es minimizar en lo posible las consecuencias de la falta de un padre, tanto a nivel económico como moral y psicológico. Esto supone entonces:

Las estadísticas
 
El fenómeno de madres solteras o abandonadas por sus parejas tiene una triste y larga historia en los países latinoamericanos:
 
Aproximadamente el 23 % de las mujeres embarazadas, menores de 20 años son abandonadas por sus parejas al enterarse del embarazo; 32% de las madres son abandonadas por sus parejas antes de cumplir 35 años y el 43% de las madres quedan sin sus parejas entre los 40 y 50 años. Y sólo el 42% de estas madres alguna vez se casó (DANE-DNP-DRI, Encuesta Nacional, Colombia, 1981; México, Censo 2000 INEGUI. Véase también, Crecer sin Padres, www.jazztelia.com/crianza).

Este fenómeno persiste en Estados Unidos donde también el 42% de todos los niños hispanos nacidos en Estados Unidos en el 2006 son hijos de madres solteras. Ese número creció al 50%  entre las madres nacidas en Estados Unidos pero de origen hispano, comparados con el 34.7% de las madres hispanas nacidas fuera de Estados Unidos. En contraste, sólo el 26% de los niños blancos y el 13% de los asiáticos nacieron de madres solteras (Pew Hispanic Center, Statistical Portrait of Hispanics in the United States, 2006, Tabla 11).
 
Posibles causas
 
Ciertamente, como se muestra en otro de nuestros temas, los beneficios del matrimonio para los hijos son incalculables. Pero también es cierto que entre estas madres solteras hay muy pocas que escogieron su condición. Muchas de ellas, al igual que las que pierden a sus maridos, están solas asumiendo su maternidad, no porque desearon explícitamente negarles a sus hijos un padre y un hogar completo, sino porque, debido a múltiples vacíos en la educación y conciencia frente a la sexualidad y el matrimonio, muchos jóvenes hispanos terminan engendrando creaturas en relaciones que resultan ser mucho menos estables que las que ellos pensaron tener.
 
En muchos países hispanos se acepta aún con mucha ligereza que los jóvenes se vayan a vivir juntos o “se acompañen,” sin darse cuenta que sólo el compromiso serio de quien es capaz de jurar ante el altar y la comunidad que amará a su pareja, puede dar mejores garantías de amor y fidelidad a su pareja y a sus hijos. El machismo y la ignorancia que a veces le resta importancia al rol de padre en la vida de los hijos, contribuyen también con esta realidad.
 

A esta mentalidad que poco favorece la opción por el matrimonio se ha sumado hoy en día el influjo hedonista y superficial que predomina en muchos sectores de la juventud americana y que lleva a que muchos jóvenes hispanos prefieran cohabitar o “ensayar”  en relaciones ligeras y sin gran compromiso antes de pensar en relaciones serias que los “comprometa” para siempre.
 
El reto para las madres solteras o solas es minimizar en lo posible las consecuencias de la falta de un padre, tanto a nivel económico como moral y psicológico.

Retos y consejos
 

Con todo, y sea cual sea la causa de esta situación, la Iglesia se alegra y admira el coraje de las madres que, aún en condiciones poco favorables, aceptan con valor y amor la vida que han engendrado y tratan siempre de ofrecer lo mejor a sus hijos. La comunidad en general debe igualmente ser muy sensible y apoyar en la medida de lo posible la ardua tarea de estas madres. Pues así como Jesús tuvo siempre especial predilección por las viudas y los huérfanos que en su tiempo eran las personas en mayor necesidad, también hoy debemos colocar a las madres solas y sus hijos entre nuestras prioridades.
 
Los hijos siempre necesitan de un padre o de una figura paterna. Por eso, el reto de estas madres es minimizar en lo posible las consecuencias de la falta de un padre, tanto a nivel económico como moral y psicológico. Esto supone entonces:

 
Hacer de padre y madre. Esto es, junto al amor y las caricias tiernas de una madre, y sin confundir autoridad paterna con violencia, estas madres deben crear la disciplina y ambiente de orden y respeto que todo niño necesita. Asistir a los cursos de formación para padres que se ofrecen en muchos centros del gobierno puede serles de gran ayuda.

Relacionar los hijos con miembros de la familia o de la comunidad que sean una presencia masculina positiva. Los niños aprenden por imitación. Por eso, el abuelo, el tío, el entrenador de fútbol o el ministro de la Iglesia que sea un líder ejemplar, puede ser una imagen buena para ayudar a los hijos, especialmente los varones, a tener una sana identidad con su género, y a las niñas, una buena imagen masculina.

Evitar hablar mal del padre en presencia de los hijos. Ya sea que el padre los haya abandonado o que haya habido un divorcio difícil, los problemas de pareja son diferentes de la relación de los hijos con el padre. Y si no hay nada bueno que comentar, por lo menos evitar las críticas.

Reafirmar en los hijos la idea de que ellos han sido siempre deseados y esperados con amor, por parte de su madre, y recibidos con alegría en el seno de la familia de la madre, ayudará a los hijos a minimizar su sensación de ser “indeseados” o “ilegítimos”.

Si la madre encuentra otra pareja y se casa, es necesario incluir a los hijos de relaciones precedentes en las decisiones y ajustes a la nueva vida. Es muy importante asegurar igualmente que el padrastro no abuse de su autoridad, ni física, ni moralmente, y mucho menos sexualmente, como sucede con más frecuencia de la que se sospecha.

Finalmente, familiarizar a los hijos con el amor al Padre Celestial, fuente última de toda vida, les dará la base para saber que más allá de todos los vacíos emotivos que los errores humanos puedan acarrearles, sus vidas fueron siempre deseadas y amadas por el Padre Celestial, quien además cuidará siempre de ellos. Este Padre ha previsto también para ellos a la Iglesia, la familia universal que los acoge y nutre con su fe.

Y para todas estas madres solas, la compañía maternal y solidaria de María, la Madre de Dios, será un consuelo y guía en la formación de su familia.
 
Artículo originalmente publicado por Por tu matrimonio
 

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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Hoy celebramos a … San Juan de Ávila

Nació en Almodóvar del Campo, Ciudad Real, España, el 6 de enero de 1499 o 1500. Sus padres eran propietarios de unas minas de plata en Sierra Morena, pero el pequeño Juan no estimaba en nada los recursos que poseía. Formado por ellos en la abnegación y el amor al prójimo, se desprendía de sus pertenencias fácilmente. Así, se deshizo de su sayo nuevo que ofreció a un niño pobre. Fue enviado a estudiar a Salamanca cuando tenía 14 años. Y a los 18 regresó al domicilio paterno después de haber cursado leyes, con el reducto espiritual que le dejó una experiencia de conversión.

Vivió en oración y penitencia hasta que en 1520, alentado por un franciscano, partió a Alcalá de Henares para seguir estudios. Tomó contacto con el que luego sería arzobispo de Granada, Pedro Guerrero, y con el venerable Fernando de Contreras. Seguramente conoció allí a san Ignacio de Loyola. Entretanto, perdió a sus padres. En honor a ellos, cuando en 1526 fue ordenado sacerdote eligió su ciudad natal para decir su primera misa poniendo el signo de invitar a doce pobres a comer a su mesa, entre los cuales repartió sus bienes; comenzó la evangelización en su propio pueblo.
 
Su siguiente etapa fue Sevilla, desde cuyo puerto pensaba embarcar rumbo a América junto al recién elegido obispo de Tlaxcala, Nueva España. Los planes de la providencia eran otros. En el compás de espera compartió sus ansias de pobreza, oración y sacrificio con el P. Contreras. Ambos asistían a los pobres y les instruían en la fe. A través de este compañero, la brújula marcó al santo otro destino para su vida. Contreras le habló de él a Mons. Manrique, arzobispo de Sevilla, y éste pidió a Juan que predicara en su presencia. Estuvo toda la noche orando ante el crucifijo, lleno de gran timidez. Según confesó después, en esos momentos pensaba en la vergüenza que Cristo pasó desnudo en la cruz. El sermón causó tal impresión que le llenaron de alabanzas, y él respondió: «Eso mismo me decía el demonio al subir al púlpito».

De allí partió a Écija, Sevilla y Cádiz, lugares en los que su predicación y labor como director espiritual siguieron siendo excepcionales. Sus acciones le acarrearon persecuciones y enemistades. En 1531 fue procesado por la Inquisición siendo acusado de graves hechos que no cometió. Pasó un año en la cárcel sin aceptar defensa alguna porque –así lo reconocía–, estaba en las mejores manos: las de Dios. La celda fue lugar de celestiales consuelos. En el juicio respondió a los cargos que se le imputaban dando testimonio de su fe, sin reprobar a los cinco testigos de la acusación. De pronto aparecieron 55 que testificaron a favor suyo. En prisión escribió Audi, Filia. Este periodo le enseñó mucho más que los libros y experiencias anteriores. Fue liberado, pero la injusta sentencia señalaba «haber proferido en sus sermones y fuera de ellos algunas proposiciones que no parecieron bien sonantes». Y le impusieron, bajo pena de excomunión, que las declarase convenientemente donde las hubiera expuesto.
 
En 1535 partió a Córdoba llamado por el obispo Álvarez de Toledo. Entonces conoció a fray Luis de Granada. Creó los colegios de san Pelagio y de la Asunción, y un año más tarde se fue a Granada para ayudar al arzobispo en la fundación de la universidad. Allí le oyeron predicar san Juan de Dios y san Francisco de Borja; el influjo de sus palabras cambió radicalmente sus vidas.

Tenía gran devoción por el Santísimo Sacramento y por la Virgen. Y sabiendo de su capacidad persuasiva, un día le pidieron que abogase a favor de un templo dedicado a María que se estaba construyendo. Se ofreció él mismo de inmediato: «Yo iré allí, y tomaré una piedra sobre mis hombros para ponerla en la casa que se edifica a honra de la Madre de Dios». Desde luego, como esperaban, movió la generosidad de la gente. Hasta los pobres respondieron a sus peticiones con sus mermadas pertenencias. La clave de su fuerza en los sermones se hallaba en el«amar mucho a Dios». Oración, sacrificio y estudio eran sus pilares. A su espíritu de pobreza unía paciencia, modestia, prudencia, abnegación, discreción; hacía de la frugalidad virtud ejemplar dando testimonio con su propia vida de lo que predicaba. Renunció a dignidades cardenalicias y episcopales. Formó en Granada un grupo sacerdotal en 1537, que tuvo bajo su amparo, y en 1539 ayudó a la fundación de la universidad de Baeza, Jaén.

Nació en Almodóvar del Campo, Ciudad Real, España, el 6 de enero de 1499 o 1500. Sus padres eran propietarios de unas minas de plata en Sierra Morena, pero el pequeño Juan no estimaba en nada los recursos que poseía. Formado por ellos en la abnegación y el amor al prójimo, se desprendía de sus pertenencias fácilmente. Así, se deshizo de su sayo nuevo que ofreció a un niño pobre. Fue enviado a estudiar a Salamanca cuando tenía 14 años. Y a los 18 regresó al domicilio paterno después de haber cursado leyes, con el reducto espiritual que le dejó una experiencia de conversión.

Vivió en oración y penitencia hasta que en 1520, alentado por un franciscano, partió a Alcalá de Henares para seguir estudios. Tomó contacto con el que luego sería arzobispo de Granada, Pedro Guerrero, y con el venerable Fernando de Contreras. Seguramente conoció allí a san Ignacio de Loyola. Entretanto, perdió a sus padres. En honor a ellos, cuando en 1526 fue ordenado sacerdote eligió su ciudad natal para decir su primera misa poniendo el signo de invitar a doce pobres a comer a su mesa, entre los cuales repartió sus bienes; comenzó la evangelización en su propio pueblo.
 
Su siguiente etapa fue Sevilla, desde cuyo puerto pensaba embarcar rumbo a América junto al recién elegido obispo de Tlaxcala, Nueva España. Los planes de la providencia eran otros. En el compás de espera compartió sus ansias de pobreza, oración y sacrificio con el P. Contreras. Ambos asistían a los pobres y les instruían en la fe. A través de este compañero, la brújula marcó al santo otro destino para su vida. Contreras le habló de él a Mons. Manrique, arzobispo de Sevilla, y éste pidió a Juan que predicara en su presencia. Estuvo toda la noche orando ante el crucifijo, lleno de gran timidez. Según confesó después, en esos momentos pensaba en la vergüenza que Cristo pasó desnudo en la cruz. El sermón causó tal impresión que le llenaron de alabanzas, y él respondió: «Eso mismo me decía el demonio al subir al púlpito».

De allí partió a Écija, Sevilla y Cádiz, lugares en los que su predicación y labor como director espiritual siguieron siendo excepcionales. Sus acciones le acarrearon persecuciones y enemistades. En 1531 fue procesado por la Inquisición siendo acusado de graves hechos que no cometió. Pasó un año en la cárcel sin aceptar defensa alguna porque –así lo reconocía–, estaba en las mejores manos: las de Dios. La celda fue lugar de celestiales consuelos. En el juicio respondió a los cargos que se le imputaban dando testimonio de su fe, sin reprobar a los cinco testigos de la acusación. De pronto aparecieron 55 que testificaron a favor suyo. En prisión escribió Audi, Filia. Este periodo le enseñó mucho más que los libros y experiencias anteriores. Fue liberado, pero la injusta sentencia señalaba «haber proferido en sus sermones y fuera de ellos algunas proposiciones que no parecieron bien sonantes». Y le impusieron, bajo pena de excomunión, que las declarase convenientemente donde las hubiera expuesto.
 
En 1535 partió a Córdoba llamado por el obispo Álvarez de Toledo. Entonces conoció a fray Luis de Granada. Creó los colegios de san Pelagio y de la Asunción, y un año más tarde se fue a Granada para ayudar al arzobispo en la fundación de la universidad. Allí le oyeron predicar san Juan de Dios y san Francisco de Borja; el influjo de sus palabras cambió radicalmente sus vidas.

Tenía gran devoción por el Santísimo Sacramento y por la Virgen. Y sabiendo de su capacidad persuasiva, un día le pidieron que abogase a favor de un templo dedicado a María que se estaba construyendo. Se ofreció él mismo de inmediato: «Yo iré allí, y tomaré una piedra sobre mis hombros para ponerla en la casa que se edifica a honra de la Madre de Dios». Desde luego, como esperaban, movió la generosidad de la gente. Hasta los pobres respondieron a sus peticiones con sus mermadas pertenencias. La clave de su fuerza en los sermones se hallaba en el«amar mucho a Dios». Oración, sacrificio y estudio eran sus pilares. A su espíritu de pobreza unía paciencia, modestia, prudencia, abnegación, discreción; hacía de la frugalidad virtud ejemplar dando testimonio con su propia vida de lo que predicaba. Renunció a dignidades cardenalicias y episcopales. Formó en Granada un grupo sacerdotal en 1537, que tuvo bajo su amparo, y en 1539 ayudó a la fundación de la universidad de Baeza, Jaén.

Gran escritor y predicador, su amor por el sacerdocio le llevó a pedir la creación de seminarios para una verdadera reforma de la Iglesia y del clero. En 1551 enfermó y tuvo que permanecer en la localidad cordobesa de Montilla. Durante quince años siguió escribiendo y aconsejando a personas de toda clase, edad, condición y procedencia. Estuvo relacionado con san Ignacio de Loyola y santa Teresa de Jesús, quien le dio a examinar el «Libro de su vida», y causó gran influjo en san Antonio María Claret.

En mayo de 1569 su salud, que ya venía lesionada de atrás, empeoró. En medio del dolor, exclamaba: «Señor mío, crezca el dolor, y crezca el amor, que yo me deleito en el padecer por Vos» o «¡Señor, más mal, y más paciencia!». Esa era su disposición. Pero cuando le vencía le debilidad, manifestaba: «¡Ah, Señor, que no puedo!». Incluso una noche en la que arreciaron los dolores pidió a Dios que los erradicara, y así sucedió. A la mañana siguiente reconoció: «¡Qué bofetada me ha dado Nuestro Señor esta noche!».

Pronto a partir de este mundo, no hallaba mayor consuelo que la recepción de la Eucaristía. «¡Denme a mi Señor, denme a mi Señor!», suplicaba. En los postreros instantes, en medio de intensísimo dolor y fatiga que le hacía proferir: «Bueno está ya, Señor, bueno está», no cesaba de recitar esta jaculatoria: «Jesús, María; Jesús, María». Murió el 10 de mayo de 1569. León XIII lo beatificó el 4 de abril de 1894. Pío XII lo designó patrono del clero secular español el 2 de julio de 1946. Pablo VI lo canonizó el 31 de mayo de 1970. Y el 7 de octubre de 2012 Benedicto XVI lo declaró doctor de la Iglesia.

Oremos
 
Señor Dios todopoderoso, que de entre tus fieles elegiste a San Juan de Ávila para que manifestara a sus hermanos el camino que conduce a ti, concédenos que su ejemplo nos ayude a seguir a Jesucristo, nuestro maestro, para que logremos así alcanzar un día, junto con nuestros hermanos, la gloria de tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
 
Artículo publicado originalmente por evangeliodeldia.org 

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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya La utopía de la “superwoman”: mujer, no tienes que ser la numero 1 en todo

El mes de mayo es una oportunidad para hablarle a la mujer real, aquella que lucha por sacar adelante sus proyectos y ambiciones en todos los aspectos de su vida.

No hace falta explicar que formar un hogar, construir una familia, educar a los hijos, constituir un buen matrimonio y hacer que la vida funcione, es una tarea de titanes. Y si al panorama le sumamos la responsabilidad de cumplir en un ambiente laboral demandante y exigente, el escenario se complica aún más.
 
La vida de hoy es similar a una carrera en la que enfrentamos obstáculos, hacemos sacrificios, emprendemos desafíos y estimulamos a otros para llegar a la meta. Actualmente, existen varias corrientes ideológicas acerca de la mujer, con las que necesariamente convivimos y que en oportunidades contagian nuestra manera de pensar, comportarnos y educar.

Una de ellas es la tiranía de la imagen, que está llevando a la mujer al deseo de ser modelo en todo y para todo, por medio de una transición entre lo real y lo plástico, y al olvido de su esencia.

La experiencia indica que una verdadera mujer que deja a un lado la obsesión, que puede establecer una conversación inteligente, que tiene un corazón amable y fuerte, se hace muy atractiva.

Rescatar el verdadero significado del ser femenino

Muchas mujeres van por el 10 en todos los terrenos, generando la utopía de la superwoman, dentro de una sociedad en la que el consumismo se estimula constantemente planteando la felicidad como sinónimo de tener.

Esta manera de ver la vida está llevando a que muchas mujeres se sientan agobiadas y pierdan de vista cuál es realmente la meta y cuáles son los mejores medios para llegar a ella.

La invitación es a pensar en que si logramos equilibrar los distintos aspectos de nuestra vida; si nuestros amores, aspiraciones personales, sueños, apuntan hacia el horizonte donde queremos ir. Porque es muy posible que las amenazas antes descritas, hayan entrado de una manera u otra a nuestras vidas, a nuestro hogar.

El eje humanizador de la familia

Hay que rescatar el valor de la mujer común y corriente, con la belleza de una vida gastada por el bien de los suyos. Además de ir al gimnasio, es necesario enriquecer nuestras vidas, convertirnos cada día en una mejor persona, más completa, más profunda, con un claro sentido de la existencia y una firme jerarquía de valores. Esto no será tan glamoroso, pero tendremos al final una vida plena.

La mujer es y será siempre el eje humanizador de la familia, en torno al cual se estructura la sociedad. Asumir, juntamente con el hombre, la responsabilidad común por el destino de la humanidad es el gran cometido que le espera cada día.

Existe actualmente una gran necesidad de reivindicar el verdadero significado del ser femenino para impregnar todas las facetas de la vida con su disposición sincera frente a las necesidades y los requerimientos de los demás, con la capacidad de darse cuenta de sus posibles conflictos interiores al encontrarse consigo misma. Todas las crisis de la mujer tienen sus raíces más profundas en la incapacidad de descubrir estos dones.

Es necesario que seamos lo que debemos ser, para que no atentemos contra nuestra propia condición, para que alejemos lo más posible el riesgo de aniquilarnos y para que crezcamos haciendo realidad día a día todo lo que comporta el que seamos nada menos que mujeres.

Ser mujer en pleno siglo XXI es un reto en todos aquellos espacios que ocupemos: madres, esposas, hijas, hermanas, trabajadoras, participando en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación que damos a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al sentido, a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad.
 
Artículo originalmente publicado por lafamilia.info
 
 
 

El mes de mayo es una oportunidad para hablarle a la mujer real, aquella que lucha por sacar adelante sus proyectos y ambiciones en todos los aspectos de su vida.

No hace falta explicar que formar un hogar, construir una familia, educar a los hijos, constituir un buen matrimonio y hacer que la vida funcione, es una tarea de titanes. Y si al panorama le sumamos la responsabilidad de cumplir en un ambiente laboral demandante y exigente, el escenario se complica aún más.
 
La vida de hoy es similar a una carrera en la que enfrentamos obstáculos, hacemos sacrificios, emprendemos desafíos y estimulamos a otros para llegar a la meta. Actualmente, existen varias corrientes ideológicas acerca de la mujer, con las que necesariamente convivimos y que en oportunidades contagian nuestra manera de pensar, comportarnos y educar.

Una de ellas es la tiranía de la imagen, que está llevando a la mujer al deseo de ser modelo en todo y para todo, por medio de una transición entre lo real y lo plástico, y al olvido de su esencia.

La experiencia indica que una verdadera mujer que deja a un lado la obsesión, que puede establecer una conversación inteligente, que tiene un corazón amable y fuerte, se hace muy atractiva.

Rescatar el verdadero significado del ser femenino

Muchas mujeres van por el 10 en todos los terrenos, generando la utopía de la superwoman, dentro de una sociedad en la que el consumismo se estimula constantemente planteando la felicidad como sinónimo de tener.

Esta manera de ver la vida está llevando a que muchas mujeres se sientan agobiadas y pierdan de vista cuál es realmente la meta y cuáles son los mejores medios para llegar a ella.

La invitación es a pensar en que si logramos equilibrar los distintos aspectos de nuestra vida; si nuestros amores, aspiraciones personales, sueños, apuntan hacia el horizonte donde queremos ir. Porque es muy posible que las amenazas antes descritas, hayan entrado de una manera u otra a nuestras vidas, a nuestro hogar.

El eje humanizador de la familia

Hay que rescatar el valor de la mujer común y corriente, con la belleza de una vida gastada por el bien de los suyos. Además de ir al gimnasio, es necesario enriquecer nuestras vidas, convertirnos cada día en una mejor persona, más completa, más profunda, con un claro sentido de la existencia y una firme jerarquía de valores. Esto no será tan glamoroso, pero tendremos al final una vida plena.

La mujer es y será siempre el eje humanizador de la familia, en torno al cual se estructura la sociedad. Asumir, juntamente con el hombre, la responsabilidad común por el destino de la humanidad es el gran cometido que le espera cada día.

Existe actualmente una gran necesidad de reivindicar el verdadero significado del ser femenino para impregnar todas las facetas de la vida con su disposición sincera frente a las necesidades y los requerimientos de los demás, con la capacidad de darse cuenta de sus posibles conflictos interiores al encontrarse consigo misma. Todas las crisis de la mujer tienen sus raíces más profundas en la incapacidad de descubrir estos dones.

Es necesario que seamos lo que debemos ser, para que no atentemos contra nuestra propia condición, para que alejemos lo más posible el riesgo de aniquilarnos y para que crezcamos haciendo realidad día a día todo lo que comporta el que seamos nada menos que mujeres.

Ser mujer en pleno siglo XXI es un reto en todos aquellos espacios que ocupemos: madres, esposas, hijas, hermanas, trabajadoras, participando en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación que damos a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al sentido, a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad.
 
Artículo originalmente publicado por lafamilia.info
 
 
 

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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Madres solteras y madres solas: un reto para la Iglesia

Las estadísticas
 
El fenómeno de madres solteras o abandonadas por sus parejas tiene una triste y larga historia en los países latinoamericanos:
 
Aproximadamente el 23 % de las mujeres embarazadas, menores de 20 años son abandonadas por sus parejas al enterarse del embarazo; 32% de las madres son abandonadas por sus parejas antes de cumplir 35 años y el 43% de las madres quedan sin sus parejas entre los 40 y 50 años. Y sólo el 42% de estas madres alguna vez se casó (DANE-DNP-DRI, Encuesta Nacional, Colombia, 1981; México, Censo 2000 INEGUI. Véase también, Crecer sin Padres, www.jazztelia.com/crianza).

Este fenómeno persiste en Estados Unidos donde también el 42% de todos los niños hispanos nacidos en Estados Unidos en el 2006 son hijos de madres solteras. Ese número creció al 50%  entre las madres nacidas en Estados Unidos pero de origen hispano, comparados con el 34.7% de las madres hispanas nacidas fuera de Estados Unidos. En contraste, sólo el 26% de los niños blancos y el 13% de los asiáticos nacieron de madres solteras (Pew Hispanic Center, Statistical Portrait of Hispanics in the United States, 2006, Tabla 11).
 
Posibles causas
 
Ciertamente, como se muestra en otro de nuestros temas, los beneficios del matrimonio para los hijos son incalculables. Pero también es cierto que entre estas madres solteras hay muy pocas que escogieron su condición. Muchas de ellas, al igual que las que pierden a sus maridos, están solas asumiendo su maternidad, no porque desearon explícitamente negarles a sus hijos un padre y un hogar completo, sino porque, debido a múltiples vacíos en la educación y conciencia frente a la sexualidad y el matrimonio, muchos jóvenes hispanos terminan engendrando creaturas en relaciones que resultan ser mucho menos estables que las que ellos pensaron tener.
 
En muchos países hispanos se acepta aún con mucha ligereza que los jóvenes se vayan a vivir juntos o “se acompañen,” sin darse cuenta que sólo el compromiso serio de quien es capaz de jurar ante el altar y la comunidad que amará a su pareja, puede dar mejores garantías de amor y fidelidad a su pareja y a sus hijos. El machismo y la ignorancia que a veces le resta importancia al rol de padre en la vida de los hijos, contribuyen también con esta realidad.
 

A esta mentalidad que poco favorece la opción por el matrimonio se ha sumado hoy en día el influjo hedonista y superficial que predomina en muchos sectores de la juventud americana y que lleva a que muchos jóvenes hispanos prefieran cohabitar o “ensayar”  en relaciones ligeras y sin gran compromiso antes de pensar en relaciones serias que los “comprometa” para siempre.
 
El reto para las madres solteras o solas es minimizar en lo posible las consecuencias de la falta de un padre, tanto a nivel económico como moral y psicológico.

Retos y consejos
 

Con todo, y sea cual sea la causa de esta situación, la Iglesia se alegra y admira el coraje de las madres que, aún en condiciones poco favorables, aceptan con valor y amor la vida que han engendrado y tratan siempre de ofrecer lo mejor a sus hijos. La comunidad en general debe igualmente ser muy sensible y apoyar en la medida de lo posible la ardua tarea de estas madres. Pues así como Jesús tuvo siempre especial predilección por las viudas y los huérfanos que en su tiempo eran las personas en mayor necesidad, también hoy debemos colocar a las madres solas y sus hijos entre nuestras prioridades.
 
Los hijos siempre necesitan de un padre o de una figura paterna. Por eso, el reto de estas madres es minimizar en lo posible las consecuencias de la falta de un padre, tanto a nivel económico como moral y psicológico. Esto supone entonces:

Las estadísticas
 
El fenómeno de madres solteras o abandonadas por sus parejas tiene una triste y larga historia en los países latinoamericanos:
 
Aproximadamente el 23 % de las mujeres embarazadas, menores de 20 años son abandonadas por sus parejas al enterarse del embarazo; 32% de las madres son abandonadas por sus parejas antes de cumplir 35 años y el 43% de las madres quedan sin sus parejas entre los 40 y 50 años. Y sólo el 42% de estas madres alguna vez se casó (DANE-DNP-DRI, Encuesta Nacional, Colombia, 1981; México, Censo 2000 INEGUI. Véase también, Crecer sin Padres, www.jazztelia.com/crianza).

Este fenómeno persiste en Estados Unidos donde también el 42% de todos los niños hispanos nacidos en Estados Unidos en el 2006 son hijos de madres solteras. Ese número creció al 50%  entre las madres nacidas en Estados Unidos pero de origen hispano, comparados con el 34.7% de las madres hispanas nacidas fuera de Estados Unidos. En contraste, sólo el 26% de los niños blancos y el 13% de los asiáticos nacieron de madres solteras (Pew Hispanic Center, Statistical Portrait of Hispanics in the United States, 2006, Tabla 11).
 
Posibles causas
 
Ciertamente, como se muestra en otro de nuestros temas, los beneficios del matrimonio para los hijos son incalculables. Pero también es cierto que entre estas madres solteras hay muy pocas que escogieron su condición. Muchas de ellas, al igual que las que pierden a sus maridos, están solas asumiendo su maternidad, no porque desearon explícitamente negarles a sus hijos un padre y un hogar completo, sino porque, debido a múltiples vacíos en la educación y conciencia frente a la sexualidad y el matrimonio, muchos jóvenes hispanos terminan engendrando creaturas en relaciones que resultan ser mucho menos estables que las que ellos pensaron tener.
 
En muchos países hispanos se acepta aún con mucha ligereza que los jóvenes se vayan a vivir juntos o “se acompañen,” sin darse cuenta que sólo el compromiso serio de quien es capaz de jurar ante el altar y la comunidad que amará a su pareja, puede dar mejores garantías de amor y fidelidad a su pareja y a sus hijos. El machismo y la ignorancia que a veces le resta importancia al rol de padre en la vida de los hijos, contribuyen también con esta realidad.
 

A esta mentalidad que poco favorece la opción por el matrimonio se ha sumado hoy en día el influjo hedonista y superficial que predomina en muchos sectores de la juventud americana y que lleva a que muchos jóvenes hispanos prefieran cohabitar o “ensayar”  en relaciones ligeras y sin gran compromiso antes de pensar en relaciones serias que los “comprometa” para siempre.
 
El reto para las madres solteras o solas es minimizar en lo posible las consecuencias de la falta de un padre, tanto a nivel económico como moral y psicológico.

Retos y consejos
 

Con todo, y sea cual sea la causa de esta situación, la Iglesia se alegra y admira el coraje de las madres que, aún en condiciones poco favorables, aceptan con valor y amor la vida que han engendrado y tratan siempre de ofrecer lo mejor a sus hijos. La comunidad en general debe igualmente ser muy sensible y apoyar en la medida de lo posible la ardua tarea de estas madres. Pues así como Jesús tuvo siempre especial predilección por las viudas y los huérfanos que en su tiempo eran las personas en mayor necesidad, también hoy debemos colocar a las madres solas y sus hijos entre nuestras prioridades.
 
Los hijos siempre necesitan de un padre o de una figura paterna. Por eso, el reto de estas madres es minimizar en lo posible las consecuencias de la falta de un padre, tanto a nivel económico como moral y psicológico. Esto supone entonces:

 
Hacer de padre y madre. Esto es, junto al amor y las caricias tiernas de una madre, y sin confundir autoridad paterna con violencia, estas madres deben crear la disciplina y ambiente de orden y respeto que todo niño necesita. Asistir a los cursos de formación para padres que se ofrecen en muchos centros del gobierno puede serles de gran ayuda.

Relacionar los hijos con miembros de la familia o de la comunidad que sean una presencia masculina positiva. Los niños aprenden por imitación. Por eso, el abuelo, el tío, el entrenador de fútbol o el ministro de la Iglesia que sea un líder ejemplar, puede ser una imagen buena para ayudar a los hijos, especialmente los varones, a tener una sana identidad con su género, y a las niñas, una buena imagen masculina.

Evitar hablar mal del padre en presencia de los hijos. Ya sea que el padre los haya abandonado o que haya habido un divorcio difícil, los problemas de pareja son diferentes de la relación de los hijos con el padre. Y si no hay nada bueno que comentar, por lo menos evitar las críticas.

Reafirmar en los hijos la idea de que ellos han sido siempre deseados y esperados con amor, por parte de su madre, y recibidos con alegría en el seno de la familia de la madre, ayudará a los hijos a minimizar su sensación de ser “indeseados” o “ilegítimos”.

Si la madre encuentra otra pareja y se casa, es necesario incluir a los hijos de relaciones precedentes en las decisiones y ajustes a la nueva vida. Es muy importante asegurar igualmente que el padrastro no abuse de su autoridad, ni física, ni moralmente, y mucho menos sexualmente, como sucede con más frecuencia de la que se sospecha.

Finalmente, familiarizar a los hijos con el amor al Padre Celestial, fuente última de toda vida, les dará la base para saber que más allá de todos los vacíos emotivos que los errores humanos puedan acarrearles, sus vidas fueron siempre deseadas y amadas por el Padre Celestial, quien además cuidará siempre de ellos. Este Padre ha previsto también para ellos a la Iglesia, la familia universal que los acoge y nutre con su fe.

Y para todas estas madres solas, la compañía maternal y solidaria de María, la Madre de Dios, será un consuelo y guía en la formación de su familia.
 
Artículo originalmente publicado por Por tu matrimonio
 

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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Hoy celebramos a … San Juan de Ávila

Nació en Almodóvar del Campo, Ciudad Real, España, el 6 de enero de 1499 o 1500. Sus padres eran propietarios de unas minas de plata en Sierra Morena, pero el pequeño Juan no estimaba en nada los recursos que poseía. Formado por ellos en la abnegación y el amor al prójimo, se desprendía de sus pertenencias fácilmente. Así, se deshizo de su sayo nuevo que ofreció a un niño pobre. Fue enviado a estudiar a Salamanca cuando tenía 14 años. Y a los 18 regresó al domicilio paterno después de haber cursado leyes, con el reducto espiritual que le dejó una experiencia de conversión.

Vivió en oración y penitencia hasta que en 1520, alentado por un franciscano, partió a Alcalá de Henares para seguir estudios. Tomó contacto con el que luego sería arzobispo de Granada, Pedro Guerrero, y con el venerable Fernando de Contreras. Seguramente conoció allí a san Ignacio de Loyola. Entretanto, perdió a sus padres. En honor a ellos, cuando en 1526 fue ordenado sacerdote eligió su ciudad natal para decir su primera misa poniendo el signo de invitar a doce pobres a comer a su mesa, entre los cuales repartió sus bienes; comenzó la evangelización en su propio pueblo.
 
Su siguiente etapa fue Sevilla, desde cuyo puerto pensaba embarcar rumbo a América junto al recién elegido obispo de Tlaxcala, Nueva España. Los planes de la providencia eran otros. En el compás de espera compartió sus ansias de pobreza, oración y sacrificio con el P. Contreras. Ambos asistían a los pobres y les instruían en la fe. A través de este compañero, la brújula marcó al santo otro destino para su vida. Contreras le habló de él a Mons. Manrique, arzobispo de Sevilla, y éste pidió a Juan que predicara en su presencia. Estuvo toda la noche orando ante el crucifijo, lleno de gran timidez. Según confesó después, en esos momentos pensaba en la vergüenza que Cristo pasó desnudo en la cruz. El sermón causó tal impresión que le llenaron de alabanzas, y él respondió: «Eso mismo me decía el demonio al subir al púlpito».

De allí partió a Écija, Sevilla y Cádiz, lugares en los que su predicación y labor como director espiritual siguieron siendo excepcionales. Sus acciones le acarrearon persecuciones y enemistades. En 1531 fue procesado por la Inquisición siendo acusado de graves hechos que no cometió. Pasó un año en la cárcel sin aceptar defensa alguna porque –así lo reconocía–, estaba en las mejores manos: las de Dios. La celda fue lugar de celestiales consuelos. En el juicio respondió a los cargos que se le imputaban dando testimonio de su fe, sin reprobar a los cinco testigos de la acusación. De pronto aparecieron 55 que testificaron a favor suyo. En prisión escribió Audi, Filia. Este periodo le enseñó mucho más que los libros y experiencias anteriores. Fue liberado, pero la injusta sentencia señalaba «haber proferido en sus sermones y fuera de ellos algunas proposiciones que no parecieron bien sonantes». Y le impusieron, bajo pena de excomunión, que las declarase convenientemente donde las hubiera expuesto.
 
En 1535 partió a Córdoba llamado por el obispo Álvarez de Toledo. Entonces conoció a fray Luis de Granada. Creó los colegios de san Pelagio y de la Asunción, y un año más tarde se fue a Granada para ayudar al arzobispo en la fundación de la universidad. Allí le oyeron predicar san Juan de Dios y san Francisco de Borja; el influjo de sus palabras cambió radicalmente sus vidas.

Tenía gran devoción por el Santísimo Sacramento y por la Virgen. Y sabiendo de su capacidad persuasiva, un día le pidieron que abogase a favor de un templo dedicado a María que se estaba construyendo. Se ofreció él mismo de inmediato: «Yo iré allí, y tomaré una piedra sobre mis hombros para ponerla en la casa que se edifica a honra de la Madre de Dios». Desde luego, como esperaban, movió la generosidad de la gente. Hasta los pobres respondieron a sus peticiones con sus mermadas pertenencias. La clave de su fuerza en los sermones se hallaba en el«amar mucho a Dios». Oración, sacrificio y estudio eran sus pilares. A su espíritu de pobreza unía paciencia, modestia, prudencia, abnegación, discreción; hacía de la frugalidad virtud ejemplar dando testimonio con su propia vida de lo que predicaba. Renunció a dignidades cardenalicias y episcopales. Formó en Granada un grupo sacerdotal en 1537, que tuvo bajo su amparo, y en 1539 ayudó a la fundación de la universidad de Baeza, Jaén.

Nació en Almodóvar del Campo, Ciudad Real, España, el 6 de enero de 1499 o 1500. Sus padres eran propietarios de unas minas de plata en Sierra Morena, pero el pequeño Juan no estimaba en nada los recursos que poseía. Formado por ellos en la abnegación y el amor al prójimo, se desprendía de sus pertenencias fácilmente. Así, se deshizo de su sayo nuevo que ofreció a un niño pobre. Fue enviado a estudiar a Salamanca cuando tenía 14 años. Y a los 18 regresó al domicilio paterno después de haber cursado leyes, con el reducto espiritual que le dejó una experiencia de conversión.

Vivió en oración y penitencia hasta que en 1520, alentado por un franciscano, partió a Alcalá de Henares para seguir estudios. Tomó contacto con el que luego sería arzobispo de Granada, Pedro Guerrero, y con el venerable Fernando de Contreras. Seguramente conoció allí a san Ignacio de Loyola. Entretanto, perdió a sus padres. En honor a ellos, cuando en 1526 fue ordenado sacerdote eligió su ciudad natal para decir su primera misa poniendo el signo de invitar a doce pobres a comer a su mesa, entre los cuales repartió sus bienes; comenzó la evangelización en su propio pueblo.
 
Su siguiente etapa fue Sevilla, desde cuyo puerto pensaba embarcar rumbo a América junto al recién elegido obispo de Tlaxcala, Nueva España. Los planes de la providencia eran otros. En el compás de espera compartió sus ansias de pobreza, oración y sacrificio con el P. Contreras. Ambos asistían a los pobres y les instruían en la fe. A través de este compañero, la brújula marcó al santo otro destino para su vida. Contreras le habló de él a Mons. Manrique, arzobispo de Sevilla, y éste pidió a Juan que predicara en su presencia. Estuvo toda la noche orando ante el crucifijo, lleno de gran timidez. Según confesó después, en esos momentos pensaba en la vergüenza que Cristo pasó desnudo en la cruz. El sermón causó tal impresión que le llenaron de alabanzas, y él respondió: «Eso mismo me decía el demonio al subir al púlpito».

De allí partió a Écija, Sevilla y Cádiz, lugares en los que su predicación y labor como director espiritual siguieron siendo excepcionales. Sus acciones le acarrearon persecuciones y enemistades. En 1531 fue procesado por la Inquisición siendo acusado de graves hechos que no cometió. Pasó un año en la cárcel sin aceptar defensa alguna porque –así lo reconocía–, estaba en las mejores manos: las de Dios. La celda fue lugar de celestiales consuelos. En el juicio respondió a los cargos que se le imputaban dando testimonio de su fe, sin reprobar a los cinco testigos de la acusación. De pronto aparecieron 55 que testificaron a favor suyo. En prisión escribió Audi, Filia. Este periodo le enseñó mucho más que los libros y experiencias anteriores. Fue liberado, pero la injusta sentencia señalaba «haber proferido en sus sermones y fuera de ellos algunas proposiciones que no parecieron bien sonantes». Y le impusieron, bajo pena de excomunión, que las declarase convenientemente donde las hubiera expuesto.
 
En 1535 partió a Córdoba llamado por el obispo Álvarez de Toledo. Entonces conoció a fray Luis de Granada. Creó los colegios de san Pelagio y de la Asunción, y un año más tarde se fue a Granada para ayudar al arzobispo en la fundación de la universidad. Allí le oyeron predicar san Juan de Dios y san Francisco de Borja; el influjo de sus palabras cambió radicalmente sus vidas.

Tenía gran devoción por el Santísimo Sacramento y por la Virgen. Y sabiendo de su capacidad persuasiva, un día le pidieron que abogase a favor de un templo dedicado a María que se estaba construyendo. Se ofreció él mismo de inmediato: «Yo iré allí, y tomaré una piedra sobre mis hombros para ponerla en la casa que se edifica a honra de la Madre de Dios». Desde luego, como esperaban, movió la generosidad de la gente. Hasta los pobres respondieron a sus peticiones con sus mermadas pertenencias. La clave de su fuerza en los sermones se hallaba en el«amar mucho a Dios». Oración, sacrificio y estudio eran sus pilares. A su espíritu de pobreza unía paciencia, modestia, prudencia, abnegación, discreción; hacía de la frugalidad virtud ejemplar dando testimonio con su propia vida de lo que predicaba. Renunció a dignidades cardenalicias y episcopales. Formó en Granada un grupo sacerdotal en 1537, que tuvo bajo su amparo, y en 1539 ayudó a la fundación de la universidad de Baeza, Jaén.

Gran escritor y predicador, su amor por el sacerdocio le llevó a pedir la creación de seminarios para una verdadera reforma de la Iglesia y del clero. En 1551 enfermó y tuvo que permanecer en la localidad cordobesa de Montilla. Durante quince años siguió escribiendo y aconsejando a personas de toda clase, edad, condición y procedencia. Estuvo relacionado con san Ignacio de Loyola y santa Teresa de Jesús, quien le dio a examinar el «Libro de su vida», y causó gran influjo en san Antonio María Claret.

En mayo de 1569 su salud, que ya venía lesionada de atrás, empeoró. En medio del dolor, exclamaba: «Señor mío, crezca el dolor, y crezca el amor, que yo me deleito en el padecer por Vos» o «¡Señor, más mal, y más paciencia!». Esa era su disposición. Pero cuando le vencía le debilidad, manifestaba: «¡Ah, Señor, que no puedo!». Incluso una noche en la que arreciaron los dolores pidió a Dios que los erradicara, y así sucedió. A la mañana siguiente reconoció: «¡Qué bofetada me ha dado Nuestro Señor esta noche!».

Pronto a partir de este mundo, no hallaba mayor consuelo que la recepción de la Eucaristía. «¡Denme a mi Señor, denme a mi Señor!», suplicaba. En los postreros instantes, en medio de intensísimo dolor y fatiga que le hacía proferir: «Bueno está ya, Señor, bueno está», no cesaba de recitar esta jaculatoria: «Jesús, María; Jesús, María». Murió el 10 de mayo de 1569. León XIII lo beatificó el 4 de abril de 1894. Pío XII lo designó patrono del clero secular español el 2 de julio de 1946. Pablo VI lo canonizó el 31 de mayo de 1970. Y el 7 de octubre de 2012 Benedicto XVI lo declaró doctor de la Iglesia.

Oremos
 
Señor Dios todopoderoso, que de entre tus fieles elegiste a San Juan de Ávila para que manifestara a sus hermanos el camino que conduce a ti, concédenos que su ejemplo nos ayude a seguir a Jesucristo, nuestro maestro, para que logremos así alcanzar un día, junto con nuestros hermanos, la gloria de tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
 
Artículo publicado originalmente por evangeliodeldia.org 

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Evangelización y Formación Cristiana Católica

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