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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Frente a la desconfianza ante los migrantes, el Papa anima a ver en ellos a Jesucristo

VATICANO, 22 Sep. 17 (ACI).- Ante la desconfianza y la preocupación con que en ocasiones se afronta la llegada masiva de migrantes y refugiados a las costas de Europa, el Papa Francisco animó a las Iglesias locales a ver en este fenómeno una oportunidad para reafirma la catolicidad de la Iglesia y la fidelidad a la misión encomendada por Jesucristo: amar a Jesucristo en los que más sufren, como son los migrantes y refugiados.

En un discurso pronunciado ante los Directores nacionales de la pastoral para los migrantes, a los que recibió en audiencia en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano, el Santo Padre reconoció la existencia de una preocupación en la sociedad europea por la llegada y acogida de migrantes y refugiados.

“Esa preocupación se reconoce y se comprende a la luz de un momento histórico marcado por la crisis económica que ha dejado una profunda herida. Esa preocupación también se ha agravado por la composición y el flujo migratorio, por las insuficiencias importantes de las sociedades de acogida y, a menudo, por las inadecuadas políticas nacionales y comunitarias”.

Además, achacó también esa preocupación a “los límites de los procesos de unificación europea, de los obstáculos con los que debe lidiar la aplicación de la universalidad de los derechos humanos, de los muros contra los cuales choca el humanismo integral que constituye uno de los frutos más bellos de la civilización europea”.

Francisco no escondió su “preocupación ante los signos de intolerancia, discriminación y xenofobia que se encuentran en diversas regiones de Europa. Con frecuencia, esas expresiones están motivadas por la desconfianza y el temor al otro, al diferente, al extranjero”.

Sin embargo, lo que más le preocupa es la existencia de esa actitud entre algunos católicos: “Me preocupa todavía más la triste constatación de que nuestras comunidades católicas en Europa no están exentas de estas reacciones de defensa y rechazo, justificadas por un mal entendido ‘deber moral’ de conservar la identidad cultural y religiosa originaria”.

Recordó que “la Iglesia se ha difundido en todos los continentes gracias a las migraciones de misioneros que estaban convencidos de la universalidad del mensaje de salvación de Jesucristo, destinado a los hombres y a las mujeres de toda cultura. En la historia de la Iglesia no han faltado tentaciones de exclusivismo, de cierre cultural, pero el Espíritu Santo nos ha ayudado siempre a superarlos, garantizando una constante apertura hacia el otro, considerada como una posibilidad concreta de crecimiento y de enriquecimiento”.

Así, se mostró seguro de que “el Espíritu nos ayudará también hoy a conservar una actitud de apertura confiada que permita superar toda barrera y de salvar cada muro”.

Contra estas actitudes de rechazo y desconfianza, indicó que “desde una perspectiva exquisitamente eclesial, la llegada de tantos hermanos y hermanas en la fe ofrece a la Iglesia en Europa una oportunidad más de realizar plenamente la propia catolicidad”.

Asimismo, “desde una perspectiva misionera, los flujos migratorios contemporáneos constituyen una nueva ‘frontera’ misionera, una ocasión privilegiada de anunciar a Jesucristo y a su Evangelio sin moverse del propio ambiente, de testimoniar concretamente la fe cristiana en la caridad y en el profundo respeto para las demás expresiones religiosas. El encuentro con migrantes y refugiados de otras confesiones y religiones es un terreno fecundo para el desarrollo de un diálogo ecuménico e interreligioso sincero y enriquecedor”.

Destacó que “ante los flujos migratorios masivos, complejos y variados que han puesto en crisis las políticas migratorias hasta ahora adoptadas y los instrumentos de protección consagrados en las convenciones internacionales, la Iglesia pretende permanecer fiel a su misión: aquella de amar a Jesucristo, de adorarlo y amarlo, particularmente en los más pobres y en los abandonados, entre los que están los migrantes y los refugiados”.

Por ello afirmó que “el amor materno de la Iglesia hacia nuestros hermanos y hermanas, pide manifestarse en todas las fases de la experiencia migratoria, desde el comienzo del viaje, hasta la llegada y el retorno, de forma que todas las realidades eclesiales locales se sitúen a lo largo del trayecto para desempeñar su misión de acuerdo con sus posibilidades”.

Por último, agradeció a los Directores de la pastoral de migrantes por el “empeño profuso en estos últimos años en favor de tantos hermanos y hermanas migrantes y refugiados que están llamando a las puertas de Europa en busca de un lugar más seguro y de una vida más digna”.

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— ACI Prensa (@aciprensa) 21 de septiembre de 2017

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Venezuela: La dura denuncia de un jesuita sobre la violación de los DDHH

“El Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), es uno de los cuerpos de seguridad del Estado Venezolano, encargado de detener a los dirigentes políticos. Se los llevan en buenas condiciones físicas, pero los empiezan a torturar de forma mental y física hasta deteriorar su buena salud. Luego, para que no los vayan a culpar (al Estado) le dictan la medida cautelar de casa por cárcel, pero nunca se llega a concretar”.

Así de dura fue la denuncia del sacerdote jesuita, Raúl Herrera, director del centro para la paz y los derechos humanos “Padre Luis María Olaso” de la Universidad Central de Venezuela (UCV), y responsable de la Parroquia Universitaria “Epifanía del Señor”.

En conversación para Aleteia, el religioso comparó en iguales términos de crueldad la reciente muerte del concejal Carlos Andrés García, con la del productor agropecuario Franklin Brito, ocurrida el 30 de agosto de 2010.

“Hace unos días se cumplieron siete varios años de la muerte de Franklin Brito, -un productor agropecuario que pasó cuatro meses en huelga de hambre- a quién el gobierno de Hugo Chávez le expropió sus tierras situadas en el estado Bolívar y no atendió su protesta”, recordó acerca de aquél episodio que conmocionó a Venezuela y el mundo.

El padre Herrera enfatizó que el Estado viola sistemáticamente y reiteradamente los derechos humanos de los venezolanos y de los presos políticos. “No puede ser que la Fiscalía dicte una orden de excarcelación, medida cautelar o sustitutiva y el Sebin no acate la solicitud”, dijo durante la conversación.

Afirmó que el Estado mantuvo al concejal García bajo su custodia, por lo cual fue su responsabilidad lo que le ocurrió. “No se le brindó asistencia médica adecuada, fue desatendido y le fueron violados sus derechos”, indicó.

En ese sentido, dirigió sus críticas también para el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que ha negado cualquier posibilidad de autopsia al concejal apureño fallecido, para determinar las causas de su deceso. “Es muy grave que el máximo tribunal del país avale una mentira, y se le niegue al fallecido concejal García practicarle una autopsia forense. Las violaciones de los derechos humanos no prescriben”, añadió.

Comentó que el Gobierno de Nicolás Maduro persiste en el ataque sistemático contra sus oponentes en aspectos como “la tortura, el dolor o sufrimientos graves físicos o mentales, a una persona que se tenga bajo custodia o control”.

También dijo que el Gobierno usa “la persecución, la privación intencional y grave de derechos”, en contra de la disidencia política y otros ciudadanos.

El sacerdote y activista de los derechos humanos manifestó que “la desaparición forzada de personas traducida a la aprehensión, detención, encarcelamiento, hostigamiento o secuestro, seguido de la negativa de admitir tal privación de libertad o de negar información sobre el paradero de esas personas, son crímenes de lesa humanidad, según el protocolo de Estambul y los estatutos de Roma”.

Finalmente, el padre Raúl Herrera manifestó que para los ciudadanos venezolanos, quedan dos cosas por hacer. “La primera, mantenerse dentro de la Constitución, y la segundo, participar en las elecciones porque somos demócratas y la lucha debe seguir dentro de la ruta electoral, sin olvidar que la justicia siempre llega, esas muertes en las protestas no quedarán impune”.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Así entran al cielo las madres de los sacerdotes

Antes de que san Agustín regresara al ejercicio de la fe y fuera ordenado sacerdote, su madre lloró abundantes lágrimas de intercesión. De similar forma, muchas madres del mundo actual harán innumerables sacrificios para que sus hijos puedan responder libremente a cualquier vocación que Dios les tenga guardada.

En reconocimiento de esta realidad, una tradición piadosa ha ido pasando a lo largo de los años para presentar respetos al papel que la madre tiene en la vida de un sacerdote.

Cuando un sacerdote es ordenado, sus manos son ungidas con óleo por el obispo. Después, sus manos son limpiadas con una toalla de lino blanca llamada maniturgium. El óleo usado sobre las manos del sacerdote es sagrado, bendecido previamente por el obispo, de modo que el maniturgium, o manutergio, no puede desecharse en la basura. Aunque sí podría terminar en un cesto de lavandería para ser limpiado, los sacerdotes de la historia tomaron la costumbre de conservar estos paños de lino para presentarlos a sus madres durante su primera misa.

Según una antigua tradición, la madre conserva la toalla en lugar seguro hasta el día de su muerte. Luego, cuando su cuerpo es preparado para el funeral, el manutergio se deposita entre las manos de la madre. Entonces, la tradición piadosa cuenta lo que sucede cuando la madre del sacerdote llega a las nacaradas puertas del Cielo.

Cuando llega a las puertas del Cielo, es acompañada directamente hasta nuestro Señor. Nuestro Señor le dirá: “Te he dado vida. ¿Qué me has dado tú?”. Ella entregará el manutergio para luego responder: “Te he dado a mi hijo como sacerdote”. Y con ello Jesús le concede la entrada en el paraíso.

Es una tradición hermosa y reconfortante que siempre conmueve a quien la presencia. También corren las lágrimas cuando un joven sacerdote presenta el lienzo a su madre, lágrimas de alegría en vez de pena.

Más recientemente ha crecido una tradición que reconoce el papel del padre de un sacerdote. Consiste en que el recién ordenado sacerdote entrega a su padre una estola confesional morada después de que el sacerdote escuche su primera confesión. De hecho, en ocasiones el sacerdote escuchará también a su padre en confesión, algo que resulta ser una experiencia muestra una gran humildad.

Esta tradición reconoce el hecho de que los padres son esenciales para la formación de hombres buenos y santos, ya que los hijos miran constantemente a sus padres para saber lo que significa ser un hombre.

Estas dos costumbres están siendo recuperadas por muchos jóvenes sacerdotes y son una magnífica forma de honrar los numerosos sacrificios que hacen los padres para criar hijos santos. Los sacerdotes no surgen de la nada, sino que dependen mucho de la educación recibida en el hogar. A fin de cuentas, la única manera segura de incrementar las vocaciones al sacerdocio es cultivar familias unidas y santas.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Menor de edad, wayúu y monja: 50 años salvando vidas y almas

Sus piernas desnudas, lejos de las bonitas pero inoficiosas medias de lana, lucen una piel tiznada de sol y resistente a mosquitos. Cinco décadas de entrega y servicio la hicieron: “Todo terreno”, tras acostumbrar a su cuerpo a las dificultades, más allá de las picadas de los bichos.

Tan sonriente como franca, Fanny Machado continúa dispuesta a las zonas inhóspitas, con tal de atender adecuadamente a los indios. Por eso forma parte de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, a ejemplo de la colombiana Laura Montoya, cuyas hijas tienen presencia en veintidós países del planeta.

La hepatitis y la malaria, con la que luchó personalmente más de diez veces, no amilanaron nunca su deseo de internarse en el corazón de la selva, donde ha brindado servicio a decenas de comunidades… comunidades resignadas aún hoy al olvido y en condiciones duras e inhumanas.

No es un trabajo fácil, y su abuela lo sabía. Quizá por eso, a pesar de su profunda vocación católica, trató de impedirle a su nieta que lograra el hábito religioso. Pero la dura batalla legal –que incluyó la denuncia de secuestro contra un grupo de monjas- no logró apagar el anhelo de la niña, quien a sus 14 años de edad ejecutó la fuga de su casa y partió a Colombia para hacerse “Laurita”.

El escándalo para la abuela era que se trataba de una niña wayúu, en cuya comunidad son las mujeres quienes tienen la última palabra, por lo que tanto la transmisión de autoridad como la herencia se realizan exclusivamente a través de las damas.

Si sor Fanny cometía la “locura” de hacerse religiosa, desaparecería la mujer que por norma recibiría la herencia. Y no era un tema solo de tierras, sino de tradiciones, pues se corría el riesgo de truncar la línea de sucesión que garantizaba la continuidad de la casta familiar en aquellas tierras guajiras.

Las inquietudes eran válidas, pero los argumentos insuficientes para quien llevaba su corta vida recibiendo modelos de entrega total a Dios, en colegios de monjas lauritas, cuyas dificultades ya venían conmoviendo el alma precoz de aquella niña.

Muchos contratiempos costaron aquella lucha. Pero la jovencita lograría la complicidad de un ejército de religiosas –con Superioras incluidas- para que entre Colombia y Venezuela culminara la formación que le llevaría más tarde a la profesión de votos perpetuos.

Cincuenta años después, este septiembre, recibió la visita de sus hermanas de Ecuador y Colombia. Junto a la superiora y la Provincial, varias religiosas acudieron a tierras de la Guajira, en Zulia, para celebrar con la comunidad indígena wayúu las bodas de oro de esta noble monja venezolana.

La celebración eucarística fue excepcional. La presidió su compañero de misión, el fraile capuchino Nelson Sandoval, con quien compartió más de un década de labor entre los indígenas motilones y piaroas de la Gran Sabana; y actualmente en la Sierra de Perijá, junto a los yukpa de Los Ángeles del Tukuko.

La danza de las hormigas, que recuerda la comunión con la naturaleza, formó parte del banquete eucarístico, en el que los trajes típicos de la etnia mostraron su máximo esplendor: las damas con mantas de algodón y lana, ataviados con sombreros de exuberantes tejidos hechos a mano.

Los varones –niños, jóvenes y adultos- con guayaberas de simpáticos colores en una explosión de elegancia, muy a tono con la sobria festividad indígena.

Tambores y ofrendas especiales también formaron parte de la actividad religiosa que durante algunos momentos incluyó traducciones al idioma nativo: wayuunaiki, una lengua de seis vocales y 16 consonantes, que pertenece a la familia lingüística arawak.

El trabajo sanitario, educativo y espiritual de Fanny Machado ha llegado a varias de las veinte etnias que hacen vida en Amazonas, en cerca de 8 grupos; pues las Lauritas están ubicadas en el eje cafetero norte de la zona.

Pero, “no siempre todo fue bonito, especial y bello. Porque sufrí bastante los primeros años”, indica al recordar las complicaciones por su condición de menor, toda vez que debía movilizarse a un lado y otro de la frontera mientras llegaba la mayoría de edad.

“Estando de novicia me tuve que quedar, porque no daban el permiso debido a mi edad”. Y mi abuela era una mujer sumamente compleja y de carácter recio. Aunque me insistió tanto en que rezara el Rosario e hiciera las oraciones, las Novenas y que no faltara un domingo a Misa, cuando llegó el momento en que yo tomé esa decisión (de hacerme monja), ella se opuso” porque se quedaría sin su nieta.

En adelante, la renuncia a sí misma sería la constante en esta peculiar religiosa wayúu, que tras haber perdido toda posibilidad de bienes y separarse de su abuela, no pudo acudir a dar el último adiós a su padre años más tarde.

“Muchos me preguntan por qué tomé esa decisión de convertirme en religiosa. Y eso es algo que fue naciendo poco a poco. Quizá el ver a las hermanas ayudó mucho. Yo decía para mí misma: ellas no hablan wayuunaiki y sufren mucho para escuchar. Más aún, para sentir lo que nosotros sentimos”, confiesa.

Así que decidió hacerse una “maestra, pero con los wayúu”, entre su gente, con su pueblo, entre aquellos a quienes tanto ama, “en esta tierra bendita donde me vieron nacer”. Y además se volvió intérprete.

Más tarde vendría la influencia de una excepcional hermandad con los frailes capuchinos, a quienes le une una filial vocación por las comunidades indígenas. Juntos se forman en las áreas educativa y sanitaria, aparte de las religiosas, para brindarles “ayuda real” en los terrenos inhóspitos en los que habitan.

Los wayúu fueron los primeros pero no los únicos, pues desde hace más de una década se confunde entre los barí y los yukpas, quienes le enseñaron “a fortalecer valores culturales”. Porque, asegura la religiosa, “de verdad que en esas comunidades: o soy, o no soy”.

Es una indígena y no lo oculta. Es una religiosa, y lo sostiene con orgullo. En ambos casos, indica: se lleva en la sangre y son situaciones inseparables que se fundieron en un irrefrenable amor a Dios, quien la condujo con excepcional entrega al servicio.

Su testimonio de vida incluye los errores, pues “son muy importantes porque esos nos ayudan a corregir y a echar pa’lante, no a quedarnos en aquello de: ¡No puedo!”.

Llegó a la congregación “sin maleta y sin equipaje” de ningún tipo, por lo que aún hoy –cinco décadas y el peso de los años más tarde- no teme quedarse sola y sin nada, pues “el amor de Dios, basta”.

Fanny Machado considera que “cuando uno quiere realmente algo, ¡lo logra porque lo logra!” y en conversación con Aleteia, atribuyó al exceso de “flexibilidad y relativismo” la merma en el número de vocaciones religiosas en Latinoamérica. No obstante, sostiene que se trata de meras circunstancias, porque “el dueño de su vida” seguirá inspirando llamados como el suyo: “A prueba de todo y de todos”.

Los jóvenes de hoy no pueden pretender ir a una vocación con la frase típica de “¡Vamos a ver cómo me va!”, en plan de “derrotados”, porque esa “ambigüedad e indecisión” forman parte de una “flojera de alma y corazón” que reflejan falta de madurez espiritual.

Es éste un desafío en el que considera se debe trabajar desde las familias, pues “en el hogar, como Iglesia doméstica, es donde se cuecen los primeros valores de la vida cristiana” y son ellos el semillero en el cual habrán de germinar los sentimientos que darán fruto.

Por eso, en voz del fraile capuchino: “Que Dios se haga presente en cada cultura es algo sumamente especial, porque estas religiosas sirven de instrumento para que Jesucristo se haga wayúu, para que Jesucristo se haga yukpa y para que Jesucristo se haga Barí, internándose con ellos y mostrándoles la maravillosa riqueza del evangelio”.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Valoremos a la personas con síndrome de Down por lo que son, no solo por sus triunfos

Como madre de un hijo con síndrome de Down, me llena de esperanza por el futuro de mi hijo cuando conozco historias de adultos con trisomía 21 que salvan a personas de ahogarse o que son merecedores de un doctorado u otras maravillas del estilo. Pero estas historias también me provocan un extraño recelo. Por inspiradoras y maravillosas y buenas que sean estas historias sobre actores y modelos, dentro de ellas merodea una tentación.
Sin duda, no está mal alegrarse por los triunfos de estos jóvenes y adultos y, de hecho, todos deberíamos hacerlo con más ímpetu cuando el mundo insiste con cada vez más fuerza en decirnos que las personas con síndrome de Down no merecen ninguna vida en absoluto.

Pero incluso cuando nos regocijamos por los triunfos de estas personas, debemos recordar que no las valoramos por sus triunfos, sino porque son personas. Si las valoramos por aquello que hacen, caemos en la misma trampa que otros muchos que no los valoran por lo que no pueden hacer.

Las personas con síndrome de Down no tienen que conseguir títulos de Derecho o volar por todo el mundo para ser valiosas, no más que las personas sin síndrome de Down tienen que tirarse en tirolina por las cataratas del Niágara o convertirse en Top Chef para ser queridas.

Hemos de ser queridos porque fuimos creados y porque fuimos creados para amar. Todos nosotros, independientemente de nuestros genes. Nuestro valor, nuestra dignidad, son innatos y no dependen de nuestras habilidades ni de nuestros logros. Sabemos esto cuando sostenemos en brazos a nuestros recién nacidos en el hospital. Pero, de alguna forma, el mundo sigue intentando arrancarnos esta sabiduría desde el mismo día que nos los llevamos a casa.

Estas maravillosas personas con síndrome de Down que están haciendo estas cosas trascendentales, inspiran y recuerdan al mundo que ninguna persona es descartable. Las historias son necesarias en un mundo que basa la valía de la vida según lo que una persona gana y rinde.

Quiero que mi hijo tenga éxito porque quiero que todos mis hijos tengan éxito. Quiero que Paul tenga una vida independiente hasta donde pueda, quizás escogiendo su profesión, su hogar y sus amigos. Ese es el objetivo que tengo para cada uno de mis hijos.

Pero si Paul nunca aparece en un titular de periódico por ser un chico con síndrome de Down que hizo algo heroico o logró algo magnífico, también está bien.

Los padres disfrutamos de las victorias de nuestros hijos con trisomía 21. Lo que pasa es que la mayoría de nosotros que tenemos niños con esta condición logramos ver heroicidades más silenciosas, la heroicidades de crecer, simplemente.

Podemos celebrar que un chico de casi 9 años, que una vez se sometió a una cirugía a corazón abierto, puede correr en una carrera de 5 kilómetros con más velocidad y energía que sus padres, que a veces hacen ejercicio. Podemos sorprendernos de que una mañana se despertara antes que nosotros, colocara tres cajas de cereales en la mesa, tres cuencos, tres cucharas y leche entera y desnatada, luego llamó a nuestro a puerta y condujo a sus padres hasta la mesa para darse un festín.

Estos niños nos enseñan a amar y disfrutar con su mera presencia.

La maravilla de toda la vida es descubrir cuantísima alegría puede traer a nuestros corazones otra persona, cualquier otra persona. La dicha viene no de lo que una persona hace, sino de lo que una persona es en relación a nosotros.

Santa Teresa de Lisieux dijo: “Recoger un alfiler por amor, puede convertir un alma”, afirma.

Las personas que ven a mi hijo y a otros tantísimos niños como mi hijo —nosotros, afortunados— escuchamos ese recordatorio susurrado diariamente, recogiendo del suelo pequeños alfileres de amor: “Todo lo que hacemos, hemos de hacerlo por amor. Todo lo que hemos de hacer es amar. Todo lo que somos es amor”.

Este artículo fue originalmente publicado en la edición inglesa de Aleteia

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Hoy se inicia la novena a Santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las misiones

REDACCIÓN CENTRAL, 22 Sep. 17 (ACI).- “Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor en las penas como en las alegrías”, decía Santa Teresita del Niño Jesús, Doctora de la Iglesia y Patrona de las misiones.

Santa Teresa de Lisieux, como también se le conoce, nació en un matrimonio santo. Sus padres Louis Martin y Zelie Guérin fueron canonizados el 18 de octubre pasado, en el marco del Sínodo de la Familia 2015.

Cercanos a la fiesta de esta joven carmelita que se celebra cada 1 de octubre, aquí una novena en honor a aquella que solía decir: “quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra”.

Primer Día de la Novena a Santa Teresita Del Niño Jesús Segundo Día de la Novena a Santa Teresita Del Niño Jesús Tercer Día de la Novena a Santa Teresita Del Niño Jesús Cuarto Día de la Novena a Santa Teresita Del Niño Jesús Quinto Día de la Novena a Santa Teresita Del Niño Jesús Sexto Día de la Novena a Santa Teresita Del Niño Jesús Séptimo Día de la Novena a Santa Teresita Del Niño jesús Octavo Día de la Novena a Santa Teresita Del Niño jesús Noveno Día de la Novena a Santa Teresita Del Niño Jesús

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Existe la pasta light, sin carbohidratos ni calorías

En China, Japón y en el sudeste de Asia, su consumo es muy común en forma de alimento procesado ya sean pastas, queso de soya, tofu, aperitivos, mermelada o gelatina. Pero también se lo puede encontrar disponible en polvo, en cápsulas y en bebidas como suplemento dietético o medicamento.

Estos fideos se obtienen de una planta llamada “Amorphophallus konjac”. Y su principal componente es el glucomanano, un polisácarido natural que no es digerible por el organismo en su totalidad, por lo que es considerado una fibra dietética.

La pasta de glucamanano puede ser una buena alternativa a la pasta tradicional e integral, ya que por sus propiedades funcionales y nutricionales nos brindan beneficios para la salud.

A diferencia de las harinas de trigo, integral o de arroz no contiene prácticamente carbohidratos, proteínas, grasas, ni calorías, sólo fibra.

Su principal particularidad es que es muy soluble en agua permitiéndoles absorber grandes cantidades de líquido. Todo esto hace que su aporte calórico sea de aproximadamente 20 Kcal por porción.

Presenta grandes diferencias de macronutrientes comparando con una pasta tradicional en 100 gramos de alimento, por ejemplo:

Pero con respecto a los micronutrientes la pasta de glucomanano no presenta ninguno de los que se encuentran en las pastas tradicionales como ser, vitaminas del complejo B, ácido fólico, potasio, magnesio, fósforo y en algunas, hierro y calcio.

  • Para bajar de peso: Se ha comprobado que su alta solubilidad en agua hace que al llegar al estómago se hinche proporcionando sensación de mayor saciedad. A su vez tiene la capacidad de aumentar la viscosidad del contenido gastrointestinal, produciendo un retraso del vaciado gástrico, enlenteciendo el tránsito intestinal y prolongado el efecto de plenitud. Por lo tanto, puede ser incluido en dietas normales o reducidas en calorías para ayudar a la pérdida de peso.

  • Manejo de la diabetes: Existen evidencias de que la fibra soluble inhibe la absorción de carbohidratos y mejora los parámetros glucémicos.

    También que el glucomananofavorece el control de la glicemia si se lo emplea junto al tratamiento convencional.

    aquí

  • Reducir el colesterol: En base al resultado de varios estudios se ha visto que el uso de glucomanano reduce significativamente los valores de colesterol total en sangre. Por tanto puede ser un aliado en la prevención de las enfermedades cardiovasculares, evitando o retrasando la formación de lesiones ateroescleróticas.

  • Sin gluten: Alno contener gluten es una opción saludable para aquellas personas con enfermedad celíaca.

  • Otro tipo de alimentación: También puede ser utilizadas en personas que practiquen un estilo de vida vegano o vegetariano.

  • Regulación del tránsito intestinal: Se consigue una mejoría del estreñimiento crónico, ya que tiene un efecto prebiótico que beneficia a la flora intestinal y que junto a este tipo de fibra contribuye a mejorar el ritmo de evacuación intestinal, a la vez de ayudar a producir una materia de consistencia blanda y voluminosa.

Puede generar flatulencias o molestias abdominales pero se resuelven suprimiendo su consumo o introduciéndolo de forma gradual en la alimentación.

Se pueden preparar al igual que las pastas tradicionales, ya sean frías o calientes. Una sugerencia es agregarle alguna salsa, por ejemplo de soja. Estos fideos solos no tienen mucho sabor pero su plato lo tendrá si añade con algún acompañamiento, o lo integra en una sopa o ensalada.

Otra opción es servir con vegetales, estilo al wok y/o con carnes de manera de obtener más nutrientes o también con legumbres aportando más calorías.

Como cualquier alimento no es milagroso, sino que se pueden obtener beneficios si forma parte de una dieta saludable y equilibrada. Recuerda que es solo una alternativa y que al tener un bajo aporte calórico y de nutrientes es necesario siempre complementarlo con otros alimentos.