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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya El Papa se despide de Perú: No tengan miedo a ser los santos del siglo XXI

LIMA, 21 Ene. 18 (ACI).- Luego de la Misa que presidió en la Base Aérea Las Palmas donde lo acompañaron más de 1,3 millones de fieles, el Santo Padre se dirigió al Grupo Aéreo N° 8 donde se realizó una ceremonia de despedida.

El Pontífice escuchó las notas de la orquesta Sinfonía por el Perú y recibió el saludo de aproximadamente un centenar de niños de los albergues del Instituto Nacional de Bienestar Familiar (INABIF).

En la ceremonia de despedida se pudo ver a los tres aviones caza Mirage 2000 que lo acompañaron en cada uno de sus vuelos, sobrevolando el Grupo Aéreo N° 8.

El Papa se despidió en el aeropuerto de algunas autoridades civiles como el Presidente Pedro Pablo Kuczynski, con quien conversó brevemente.

Al concluir la Misa que celebró en Las Palmas, el Papa agradeció a todos los que hicieron posible la organización de la visita, y también dio gracias “al grupo de arquitectos que han diseñado los tres altares en las tres ciudades. ¡Que Dios les conserve el buen gusto!”

Francisco recordó que el país sudamericano es tierra de esperanza y les dijo a los jóvenes que “no son el futuro, sino el presente de Perú. A ellos les pido que descubran en la sabiduría de sus abuelos, de sus ancianos, el ADN que guió a sus grandes santos”.

“Chicas y chicos por favor no se desarraiguen. Abuelos y ancianos, no dejen de transmitir a las jóvenes generaciones las raíces de su pueblo y la sabiduría del camino para llegar al cielo. A todos los invito a no tener miedo a ser los santos del siglo XXI”.

Para concluir, el Papa dijo: “no hay mejor manera de cuidar la esperanza que permanecer unidos, para que todos estos motivos que la sostienen, crezcan cada día más. La esperanza \no defrauda. Los llevo en el corazón. Que Dios los bendiga. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí. Gracias”.

Se estima que el avión de Latam que lleva al Papa Francisco a Roma aterrice en el aeropuerto de Ciampino a las 2:15 p.m., hora local.

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TEXTO COMPLETO: Homilía de #FranciscoEnPerú en la Base Aérea Las Palmas en Perú #UnidosPorLaEsperanza #ModoPapa https://t.co/oMEYJdM9vL

— ACI Prensa (@aciprensa) 21 de enero de 2018

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya El Papa en Perú: Hoy el Señor te invita a caminar con Él anunciando el amor

LIMA, 21 Ene. 18 (ACI).- En la actividad más multitudinaria de su visita al Perú, con más de 1,3 millones de asistentes, el Papa Francisco presidió una Misa en la Base Aérea Las Palmas, donde reflexionó sobre la importancia de hacer presente a Jesús allí donde uno se encuentre y rechazar la tentación del desaliento.

Al llegar al lugar, abarrotado de fieles, el Santo Padre hizo un tour en el papamóvil que duró aproximadamente media hora para poder saludar a la multitud que lo esperó desde la noche anterior en la base aérea, y que a pesar del cansancio lo recibió con mucha alegría.

En el inicio de la Misa, el Pontífice se tomó unos minutos para bendecir la imagen de Nuestra Señora de la Evangelización, la Patrona de la Arquidiócesis de Lima.

Imagen de Nuestra Señora de la Evangelización, patrona de la Arquidiócesis de #Lima, presente en la Santa Misa que preside #FranciscoEnPeru. #UnidosPorLaEsperanza #ModoPapa pic.twitter.com/QCum7MnSVN

— ACI Prensa (@aciprensa) 21 de enero de 2018

Aunque la temperatura no fue demasiada alta, la sensación de bochorno era grande. Por eso y desde mucho antes de la Misa, los bomberos ayudaron a paliar el calor con grandes chorros de agua sobre la gente.

Bomberos rociaron agua a fieles en Las Palmas ante el fuerte calor. https://t.co/9iOhSCmDHu #FranciscoEnPerú pic.twitter.com/HmDI7eCK2m

— Agencia Andina (@Agencia_Andina) 21 de enero de 2018

Con la auténtica imagen del Señor de los Milagros que sale en procesión cada año como telón de fondo y acompañado de unos mil sacerdotes que concelebraron la Misa, el Pontífice alertó a los fieles ante las situaciones de dolor que pueden generar “la tentación de huir, de escondernos, de zafar”.

Inicia la última Misa de #FranciscoEnPeru con la presencia de cientos de miles de fieles congregados en la Base Áerea Las Palmas. #UnidosPorLaEsperanza #ModoPapa https://t.co/O1WhZWSWae pic.twitter.com/BapFG1oebg

— ACI Prensa (@aciprensa) 21 de enero de 2018

“Y al ver estas cosas en nuestras ciudades, en nuestros barrios –que podrían ser un espacio de encuentro y solidaridad, de alegría– se termina provocando lo que podemos llamar el síndrome de Jonás: un espacio de huida y desconfianza”.

En medio de ese dolor y sufrimiento, dijo el Papa, es importante recordar que “el Reino de Dios está cerca, Dios está entre nosotros. Ha llegado hasta nosotros para comprometerse nuevamente como un renovado antídoto contra la globalización de la indiferencia”.

Luego de recordar que ante el amor de Dios “no se puede permanecer indiferentes”, el Papa resaltó que así “Jesús camina la ciudad con sus discípulos y comienza a ver, a escuchar, a prestar atención a aquellos que habían sucumbido bajo el manto de la indiferencia, lapidados por el grave pecado de la corrupción”.

Se espera que la Misa final de #FranciscoEnPerú supere el millón de fieles @aciprensa pic.twitter.com/lj49JUrLoW

— Eduardo Berdejo (@eberdejor) 21 de enero de 2018

Ahora, continuó Francisco, “Jesús sigue caminando por nuestras calles, sigue al igual que ayer golpeando puertas, golpeando corazones para volver a encender la esperanza y los anhelos: que la degradación sea superada por la fraternidad, la injusticia vencida por la solidaridad y la violencia callada con las armas de la paz”.

“¿Cómo encenderemos la esperanza si faltan profetas? ¿Cómo encararemos el futuro si nos falta unidad? ¿Cómo llegará Jesús a tantos rincones, si faltan audaces y valientes testigos?”, cuestionó.

“Hoy el Señor te invita a caminar con Él la ciudad, tu ciudad. Te invita a que seas su discípulo misionero, y así te vuelvas parte de ese gran susurro que quiere seguir resonando en los distintos rincones de nuestra vida: ¡Alégrate, el Señor está contigo!”, concluyó su homilía.

En el momento de las ofrendas, fueron dos familias las encargadas de llevarlas. La primera con seis hijos, y la segunda con cuatro.

Miles de personas reciben a #FranciscoEnPeru en la Base Áerea Las Palmas ???? @AlvarodeJuana_ #ModoPapa #UnidosPorLaEsperanza pic.twitter.com/1n7TBcvly5

— ACI Prensa (@aciprensa) 21 de enero de 2018

“Me toca en nombre del pueblo que peregrina en el Perú, decirte con todo el corazón: Gracias, gracias porque en estos días con tus palabras y tu presencia te has robado el corazón de todos los peruanos”, dijo al concluir la Eucaristía el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani.

“¿Qué buscamos? Unidos a Jesús buscamos lo que Él busca: un país más unido y solidario; una familia verdadera escuela de fe y portadora de nuestras tradiciones; una sociedad más honesta y transparente donde la corrupción no impida la atención a todos, especialmente a los más pobres; un santo pueblo de Dios que reclama su dignidad con esperanza y en paz”.

Tras sus palabras, un grupo de seminaristas de Lima obsequió al Papa un mosaico de los santos peruanos, y por su parte el Pontífice obsequió, como habitualmente un cáliz.

En sus palabras al final de la Misa, el Santo Padre resaltó que Perú “es tierra de esperanza por los jóvenes, los cuales no son el futuro, son el presente de Perú. A ellos les pido que descubran en la sabiduría de sus abuelos, de sus ancianos, el ADN que guió a sus grandes santos”.

“No se desarraiguen. Abuelos y ancianos, no dejen de transmitir a las jóvenes generaciones las raíces de su pueblo y la sabiduría del camino para llegar al cielo. A todos los invito a no tener miedo a ser los santos del siglo XXI. Hermanos peruanos, tienen tantos motivos para esperar, lo he visto, lo he ‘tocado’ en estos días. Cuiden la esperanza”.

El Pontífice dijo finalmente que “no hay mejor manera de cuidar la esperanza que permanecer unidos, para que todos estos motivos que la sostienen, crezcan cada día más. La esperanza en Dios no defrauda. Los llevo en el corazón. Que Dios los bendiga. Y, por favor, les pido que no se olviden de rezar por mí”.

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— ACI Prensa (@aciprensa) 21 de enero de 2018

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya TEXTO: Homilía del Papa Francisco en la Base Aérea Las Palmas en Perú

LIMA, 21 Ene. 18 (ACI).- Ante una multitud de 1,3 millones de fieles que lo esperó desde la noche anterior, el Papa Francisco presidió una Misa en la Base Aérea Las Palmas con quienes meditó sobre la importancia de hacer presente a Jesús en medio del lugar en el que se encuentren.

A continuación, el texto completo de la homilía del Santo Padre:

«Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícales el mensaje que te digo» (Jn 3,2). Con estas palabras, el Señor se dirigía a Jonás poniéndolo en movimiento hacia esa gran ciudad que estaba a punto de ser destruida por sus muchos males.

También vemos a Jesús en el Evangelio de camino hacia Galilea para predicar su buena noticia (cf. Mc 1,14). Ambas lecturas nos revelan a Dios en movimiento de cara a las ciudades de ayer y de hoy.

El Señor se pone en camino: va a Nínive, a Galilea, a Lima, a Trujillo, a Puerto Maldonado. Aquí viene el Señor. Se pone en movimiento para entrar en nuestra historia personal y concreta.

Lo hemos celebrado hace poco: el Emmanuel, el Dios que quiere estar siempre con nosotros. Sí, aquí en Lima, o donde estés viviendo, en la vida cotidiana del trabajo rutinario, en la educación esperanzadora de los hijos, entre tus anhelos y desvelos; en la intimidad del hogar y en el ruido ensordecedor de nuestras calles.

Es allí, en medio de los caminos polvorientos de la historia, donde el Señor viene a tu encuentro. Algunas veces nos puede pasar lo mismo que a Jonás. Nuestras ciudades, con las situaciones de dolor e injusticia que a diario se repiten, nos pueden generar la tentación de huir, de escondernos, de zafar.

Y razones, ni a Jonás ni a nosotros nos faltan. Mirando la ciudad podríamos comenzar a constatar que existen «ciudadanos que consiguen los medios adecuados para el desarrollo de la vida personal y familiar —y eso nos alegra—, el problema está es que son muchísimos los “no ciudadanos”, “los ciudadanos a media” o los “sobrantes urbanos”»[1] que están al borde de nuestros caminos, que van a vivir a las márgenes de nuestras ciudades sin condiciones necesarias para llevar una vida digna y duele constatar que muchas veces entre estos «sobrantes humanos» se encuentran rostros de tantos niños y adolescentes. Se encuentra el rostro del futuro.

Y al ver estas cosas en nuestras ciudades, en nuestros barrios —que podrían ser un espacio de encuentro y solidaridad y de alegría— se termina provocando lo que podemos llamar el síndrome de Jonás: un espacio de huida y desconfianza (cf. Jon 1,3).

Un espacio para la indiferencia, que nos transforma en anónimos y sordos ante los demás, nos convierte en seres impersonales de corazón cauterizado y, con esta actitud, lastimamos el alma del pueblo. De este pueblo noble. Como nos lo señalaba Benedicto XVI, «la grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. […] Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana».[2]

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se dirigió a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. A diferencia de Jonás, Jesús, frente a un acontecimiento doloroso e injusto como fue el arresto de Juan, entra en la ciudad, entra en Galilea y comienza desde ese pequeño pueblo a sembrar lo que sería el inicio de la mayor esperanza: El Reino de Dios está cerca, Dios está entre nosotros.

Y el Evangelio mismo nos muestra la alegría y el efecto en cadena que esto produce: comenzó con Simón y Andrés, después Santiago y Juan (cf. Mc 1,14-20) y, desde esos días, pasando por Santa Rosa de Lima, Santo Toribio, San Martín de Porres, San Juan Macías, San Francisco Solano, ha llegado hasta nosotros anunciado por esa nube de testigos que han creído en Él. Ha llegado hasta Lima, hasta nosotros para comprometerse nuevamente como un renovado antídoto contra la globalización de la indiferencia.

Porque ante este Amor, no se puede permanecer indiferente. Jesús invitó a sus discípulos a vivir hoy lo que tiene sabor a eternidad: el amor a Dios y al prójimo; y lo hace de la única manera que lo puede hacer, a la manera divina: suscitando la ternura y el amor de misericordia, suscitando la compasión y abriendo sus ojos para que aprendan a mirar la realidad a la manera divina.

Los invita a generar nuevos lazos, nuevas alianzas portadoras de eternidad. Jesús camina la ciudad lo hace con sus discípulos y comienza a ver, a escuchar, a prestar atención a aquellos que habían sucumbido bajo el manto de la indiferencia, lapidados por el grave pecado de la corrupción.

Comienza a develar muchas situaciones que asfixiaban la esperanza de su pueblo suscitando una nueva esperanza. Llama a sus discípulos y los invita a ir con Él, los invita a caminar la ciudad, pero les cambia el ritmo, les enseña a mirar lo que hasta ahora pasaban por alto, les señala nuevas urgencias.

Conviértanse, les dice: el Reino de los Cielos es encontrar en Jesús a Dios que se mezcla vitalmente con su pueblo, se implica e implica a otros a no tener miedo de hacer de esta historia, una historia de salvación (cf. Mc 1,15.21 y ss.).

Jesús sigue caminando por nuestras calles, sigue al igual que ayer golpeando puertas, golpeando corazones para volver a encender la esperanza y los anhelos: que la degradación sea superada por la fraternidad, la injusticia vencida por la solidaridad y la violencia callada con las armas de la paz. Jesús sigue invitando y quiere ungirnos con su Espíritu para que también nosotros salgamos a ungir con esa unción, capaz de sanar la esperanza herida y renovar nuestra mirada.

Jesús sigue caminando y despierta la esperanza que nos libra de conexiones vacías y de análisis impersonales e invita a involucrarnos como fermento allí donde estemos, donde nos toque vivir, en ese rinconcito de todos los días.

El Reino de los cielos está entre ustedes —nos dice— está allí donde nos animemos a tener un poco de ternura y compasión, donde no tengamos miedo a generar espacios para que los ciegos vean, los paralíticos caminen, los leprosos sean purificados y los sordos oigan (cf. Lc 7,22) y así todos aquellos que dábamos por perdidos gocen de la Resurrección. Dios no se cansa ni se cansará de caminar para llegar a sus hijos. A cada uno ¿Cómo encenderemos la esperanza si faltan profetas? ¿Cómo encararemos el futuro si nos falta unidad? ¿Cómo llegará Jesús a tantos rincones, si faltan audaces y valientes testigos?

Hoy el Señor te invita a caminar con Él la ciudad, te invita a caminar con Él tu ciudad. Te invita a que seas su discípulo misionero, y así te vuelvas parte de ese gran susurro que quiere seguir resonando en los distintos rincones de nuestra vida: ¡Alégrate, el Señor está contigo!

[1] Exhort. ap. Evangelii gaudium, 74.

[2] Carta enc. Spe salvi, 38.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya ¿Qué pasa en Perú que cada vez que sale un Presidente lo meten preso?, cuestiona el Papa

LIMA, 21 Ene. 18 (ACI).- En su encuentro privado con los obispos del Perú, transmitido por televisión debido a un error técnico, el Papa Francisco reflexionó sobre la corrupción que afecta a Latinoamérica y preguntó: “¿Qué pasa en Perú que cada vez que sale un Presidente lo meten preso?”

El Papa hizo esta reflexión tras la intervención del Obispo Castrense, Mons. Juan Carlos Vera Plasencia, quien abordó la crisis política del Perú tras el pedido de vacancia del Presidente Pedro Pablo Kuczynski que no prosperó, y el indulto al ex Presidente Alberto Fujimori.

El Pontífice dijo que “el problema de la crisis política no solo del Perú sino de toda Latinoamérica”. “Hoy podemos hablar que gran parte de Latinoamérica sufre en su política una gran decadencia”, dijo.

Consideró que el sonado “caso Odebrecht es simplemente una anécdota chiquita” porque “la política está muy en crisis, muy, muy en crisis en América Latina por corrupción”.

“Gana la oposición y acusa de corrupto a los anteriores. Vuelve la otra y acusa de corruptos a ellos y los dos tienen algo de razón. Entonces el juego político es muy difícil, muy difícil y a nosotros nos ponen en dificultad si queremos ser pastores, ¿cómo evangelizar el mundo de la política? No es fácil”.

El Papa pidió a los obispos no claudicar y recordó que la denuncia no es la única arma pues “está el arma de la persuasión, de la formación política, mil cosas, no descuidemos eso porque es el futuro de la dirigencia de nuestros pueblos. Si caemos en manos de gente que solamente entiende el lenguaje de la corrupción estamos fritos y ahí sí que no tenemos la oportunidad de meterle aceite en las manos como el obispo ese”.

Francisco también aludió al “fenómeno de los paraísos fiscales, muchos de los cuales están en América Latina. ¿Qué pasó que en América Latina estaba buscando un camino hacia la patria grande, la que soñamos, nuestros héroes de golpe hace unos años están sufriendo el discurso de un capitalismo liberal deshumano?”

El Santo Padre habló luego sobre las cárceles, que “están sobrepobladas, viven como animales y ahí mandamos a uno que empieza a robar una gallina para que aprenda la corrupción de la droga, es la escuela de corrupción”.

Volviendo luego al tema político, el Pontífice dijo: “y les hago una pregunta que no requiere una respuesta, que la piensen ustedes: ¿qué le pasa a Perú que cada vez que sale un presidente lo meten preso? Humala está preso, Toledo está preso, Fujimori estuvo preso, Alan García cuestionado; y presos con rabia ¿no? El sistema llama la atención”.

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#FranciscoEnPerú a jóvenes: El #corazón no se puede “photoshopear” #UnidosPorLaEsperanza #ModoPapa https://t.co/zQvYu5qTrT

— ACI Prensa (@aciprensa) 21 de enero de 2018

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya El Papa hace llamado por el fin de la violencia en el Congo

REDACCIÓN CENTRAL, 21 Ene. 18 (ACI).- En el último día de su visita apostólica en Perú, el Papa Francisco hizo un llamado a las autoridades del mundo a poner “su máximo empeño y esfuerzo” para acabar con la violencia desatada por el gobierno en la República Democrática del Congo.

“Estamos en la Plaza Mayor de Lima, un lugar chiquito en una ciudad relativamente chica del mundo. Pero el mundo es mucho más grande, y está lleno de ciudades y de pueblos, y está lleno de problemas, y está lleno de guerras. Y hoy, me llegan noticias muy preocupantes desde la República Democrática del Congo”, expresó.

Las tensiones en República Democrática del Congo se deben a que el Presidente Joseph Kabila, cuyo segundo mandato debió concluir en diciembre de 2016, ha retrasado las nuevas elecciones.

La Iglesia Católica en República Democrática del Congo convocó a manifestaciones pacíficas el 31 de diciembre de 2017, provocando una violenta respuesta de las autoridades, que llegaron a entrar en una iglesia al cuidado de frailes dominicos y dispararon contra los asistentes en Kinshasa, la capital del país.

El gobierno se resiste a convocar elecciones para diciembre de 2018.

Nuevas manifestaciones en Kinshasa reprimidas por el gobierno de forma violenta habrían resultado en al menos cinco muertes, entre ellas una menor de 16 años, según informes preliminares de Naciones Unidas.

La violencia del gobierno habría dejado además 33 heridos.

El Santo Padre pidió a los fieles en Perú que “pensemos en El Congo. En estos momentos, desde esta plaza y con todos estos jóvenes, pido a las autoridades, a los responsables, y a todos, en ese amado país, que pongan su máximo empeño y esfuerzo, a fin de evitar toda forma de violencia y buscar soluciones a favor del bien común”.

“Todos juntos, en silencio, rezamos por esta intención, por nuestros hermanos de la República Democrática del Congo”, pidió.

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TEXTO COMPLETO: Ángelus de #FranciscoEnPeru en la Plaza de Armas en #Lima. #UnidosPorLaEsperanza #ModoPapa https://t.co/TYErtyuMZI

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El gobierno se resiste a convocar elecciones para diciembre de 2018.

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La violencia del gobierno habría dejado además 33 heridos.

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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya El Papa en Perú a jóvenes: El corazón no se puede “photoshopear”

REDACCIÓN CENTRAL, 21 Ene. 18 (ACI).- En sus palabras previas al rezo del Ángelus en Lima, Perú, el Papa Francisco advirtió a los jóvenes que “el corazón no se puede ‘photoshopear’” ni maquillar, y les recordó que Jesús “te ama así como eres”.

Sobre el mediodía, hora local, el Santo Padre dirigió su mensaje desde el balcón del Palacio Arzobispal a los miles de jóvenes y fieles reunidos en la Plaza Mayor de la capital peruana.

“Queridos amigos, el Señor los mira con esperanza, nunca se desanima de nosotros”, aseguró Francisco.

“Quizás nosotros sí podemos desanimarnos de nosotros mismos o de los demás. Sé que es muy lindo ver las fotos arregladas digitalmente, pero eso solo sirve para las fotos, no podemos hacerle ‘photoshop’ a los demás, a la realidad, ni a nosotros”.

El Santo Padre precisó que “los filtros de colores y la alta definición solo van bien en los videos, pero nunca podemos aplicárselos a los amigos”.

“Hay fotos que son muy lindas, pero están todas trucadas y déjenme decirles que el corazón no se puede ‘photoshopear’, porque ahí es donde se juega el amor verdadero, ahí se juega la felicidad”.

El Papa alentó a los jóvenes a mostrarse “delante de Jesús como sos, para que Él te pueda ayudar a progresar en la vida”.

“Cuando Jesús nos mira, no piensa en lo perfecto que somos, sino en todo el amor que tenemos en el corazón para brindar y servir a los demás. Para Él eso es lo importante, eso es lo más grande”.

Recordando el ejemplo “de los santos que desde el cielo nos acompañan”, alentó a los jóvenes a acudir “a ellos, recen y no se cansen de pedir su intercesión”.

“Esos santos de ayer pero también de hoy: esta tierra tiene muchos, porque es una tierra ‘ensantada’”.

“Jesús cuenta contigo como lo hizo hace mucho tiempo con Santa Rosa de Lima, Santo Toribio, San Juan Macías, San Francisco Solano y tantos otros”, dijo.

El Papa dijo a los jóvenes que si en algún momento se desaniman tomen “la Biblia y acordarse y leer ahí los amigos que Jesús eligió, que Dios eligió: Moisés era tartamudo; Abraham, un anciano; Jeremías era muy joven; Zaqueo, un petiso; los discípulos, cuando Jesús les decía que tenían que rezar, se dormían; la Magdalena, una pecadora pública; Pablo, un perseguidor de cristianos; y Pedro, lo negó. Después lo hizo Papa, pero lo negó… y así podríamos seguir esta lista”.

“Jesús te quiere como sos, así como quiso a estos sus amigos, con sus defectos, con ganas de corregirse, pero así como eran”.

“Cuando Jesús nos mira, no piensa en lo perfecto sino en todo el amor que tenemos en el corazón para brindar y para seguirlo a Él, para Él eso es lo importante, eso es lo más grande ¿Cuánto amor tengo yo en mi corazón?”.

“Esas respuestas quiero que las hagamos también a nuestra Madre, Madre Querida Virgen María, mirá el amor que tengo en el corazón, es poco, es mucho, no sé si es amor, y tengan seguro que ella los acompañará en todos los momentos de la vida”, dijo.

El Santo Padre exhortó luego a los jóvenes a no desanimarse, sino que “vayan adelante, todos juntos, la vida la pena vivirla con la frente alta. Que Dios los bendiga”.

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