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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Cine y espiritualidad: Un Cannes diferente

Un dúo que no te esperas, es el formado por monseñor Dario Edoardo Viganò (prefecto de la Secretaría de la Comunicación de la Santa Sede) y el director Wim Wenders. Platican en Roma de cine y espiritualidad, antes de irse al Festival de Cannes, y de un evento colateral organizado entre otros por nosotros de Aleteia: el Festival Sacré de la Beauté. La charla, previa al SIR, se llevó a cabo con naturalidad, como sucede entre dos personas que se conocen, como lo explica el propio Wenders, cuando cuenta su experiencia en el CTV durante la ceremonia de apertura de la Puerta Santa:

El Centro Televisivo Vaticano es indudablemente una realidad extraordinaria. Confieso que ver a Stefano D’Agostini digerir la gran máquina de la dirección con 20 cámaras con ocasión de la apertura de la Puerta Santa fue para mí una bella experiencia. Tuve un sencillo papel dentro de una complejo directo de televisión de la ceremonia, en que participé y asistí gracias a la invitación de don Dario.

Weners explica cuánto siente el sentido de responsabilidad cuando debe representar la espiritualidad y el contenido de fe en sus películas. No es lo mismo contar de Dios sabiendo que es él que te ama que haciéndolo como pura narrativa artificial

No era tan consciente de esta “responsabilidad”, en ausencia de un mejor término, o del hecho que la fe pudiera influenciarte como artista hasta cuando, en 1987, no me adherí al proyecto de una película poética,completamente improvisada, como “El cielo sobre Berlín”. Es la historia de dos ángeles custodios que cuidan a sus “protegés” en la ciudad de Berlin. Cuando me di cuenta que la tarea más importante de la película era hacer, bajar, “the Angel’s gaze at people”, la mirada de los ángeles en las personas, pero también mostrar cómo los ángeles nos ven, esto me hizo comprender que esa obra tuvo otro efecto en mí, que no había vivido nunca. 

Pero el cine, como arte, ¿es capaz de contar sobre Dios? La 70ª edición del Festival de Cannes, quizá el más importante del mundo para el cine comprometido, es una ocasión para hacer un especie de balance.

Monseñor Viganò es positivo sobre este punto:

En 70 años hemos visto triunfar a autores importantes, capaces de jugársela con ideas valientes e, incluso, incómodas. Pienso en el último ganador, “Yo, Daniel Blake”, del director inglés Loach, cantor de los últimos de la sociedad, al igual que los hermanos Dardenne que aquí en Cannes ganaron con L’Enfant (2005) y con “Rosetta” (1999). Y más, “Mission” de Joffé en 1986 o “El árbol de los zuecos” de Olmi en 1978, hasta “Milagro en Milán” de De Sica en 1951. El Festival, por lo tanto, se configura como un espacio de inclusión cultura, donde se introduce la iniciativa de la “diaconía de la belleza”. En algunos de mis estudios, a menudo he subrayado cómo el cine ha buscado a Dios en los pliegues de lo visible, confrontándose con su presencia o con su ensordecedora ausencia.

Y es que en el fondo, prosigue el prelado, es bueno recordar de qué está hecho el cine y de cómo, en su esencia, está sustancialmente cerca de la mirada divina:

Los ángeles, los de Wenders, nos recuerdan que son luz y movimiento, así como el propio cine, combinación de hecho de luz y movimiento. Es probablemente un don de la providencia, en la historia de los descubrimientos científicos, que el apellido de los inventores del cine sea justamente Lumière, “luz”. “Nomen omen”, el destino escrito en el propio nombre.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya ¿Habrá “buena nueva” para Buenaventura (Colombia)?

La localidad de Buenaventura forma parte de la costa pacífica de Colombia y en los últimos días se ha transformado en noticia por un sinfín de protestas sociales que han incluido un intenso paro cívico, además de acciones delictivas como saqueos y otro tipo de vandalismos.

Buenaventura, uno de los principales puertos del país por donde pasa gran parte de las exportaciones, está inmersa en una situación caótica desde el pasado viernes donde hubo choque entre la policía con manifestantes que de momento dejaron un muerto. También hubo policías lesionados y varias detenciones.

Uno de los motivos tiene que ver con la aparente contradicción en cuanto a la riqueza que pasa por ahí con respecto “el 64% de su población vive en condiciones de pobreza y la tasa de desempleo es del 62%”, reproduce un reportaje de BBC Mundo.

A este se suma otro fuerte reclamo con respecto a la falta de un hospital, por ejemplo, o los déficits en cuanto al servicio de agua potable.

Esta situación generalizada, que se arrastra desde hace años, no encuentra una pronta respuesta del gobierno, que en varias ocasiones ha prometido soluciones, y es por ello que tal vez por “cansancio”, tal cual gritaban algunos manifestantes, se llegó a una situación límite que culminó con un fuerte estallido social.

“¿Y cómo nos hacemos sentir ante los oídos sordos del Gobierno nacional? Pues paralizando todo. Es la queja mayúscula de la comunidad. De manera pacífica. No podemos continuar y no estamos dispuestos a seguir viviendo en la miseria. El paro va hasta que vengan y nos cumplan. Hasta el último alfiler nos lo tienen que pagar”, expresó a El Espectador José Luis Roa Montaño, uno de los líderes de la protesta, que de momento ha tenido varias marchas y concentraciones.

Asimismo, se escucharon otras voces en pos de la unión para alcanzar los objetivos. Por ejemplo, la de esta madre de una comunidad rural, Arminita Quevedeo, quien expresó lo siguiente a ese medio: “No podemos estar tristes, pero sí molestos. Pero, si no estamos unidos, pues nadie va a hacer por nosotros esta labor. Pedimos aparecer en el mapa de Colombia como ciudad de progreso, no de politiquería”.

“No queremos morir sin pelear por lo nuestro. Buenaventura quiere y puede”, se pronunciaba por su parte el colectivo Nueva Esperanza.

De momento, mientras se espera alguna definición de diálogo, de parte de Buenaventura se estaba analizando la declaración de emergencia como medida para salir del paro, algo que implicaría una situación, basada en la Constitución, de excepción y utilizado en casos muy específicos.

De parte de los obispos de las jurisdicciones eclesiásticas que integran la zona de la costa pacífica de Colombia se realizó un ferviente llamado al Gobierno Nacional para que cumpla con los acuerdos firmados con anterioridad y que se respete el derecho de los ciudadanos.

Para los obispos, los reclamos y protestas son justificados. “Históricamente los habitantes de la Costa Pacífica colombiana han sufrido el abandono estatal, la violencia de diversos actores armados y la corrupción de muchos líderes a todo nivel”, expresan a través de un comunicado difundido en las últimas horas.

“El Gobierno Nacional debe hacer su mejor esfuerzo para cumplir con acuerdos anteriores y responder a las legítimas aspiraciones de los ciudadanos que exigen derechos fundamentales”, prosiguen, al tiempo que hacen énfasis que “las acciones violentas y vandálicas desprestigian la protesta social”. “Sólo los Paros Cívicos pacíficos tienen legitimidad y eficacia”, subrayan.

Los obispos finalizan haciendo referencia a la necesidad de diálogo, flexibilizar las acciones de reclamación y que de alguna manera no resulte afectada la población.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Venezuela: Urosa exige investigar las denuncias de maltratos y torturas

Tal como estaba previsto, en Venezuela se cumplieron el 20 y 21 de mayo intensas jornadas de oración por la paz, convocada por la Conferencia Episcopal Venezolana con misas, exposiciones del Santísimo, el rezo del Santo Rosario y la Coronilla de la Misericordia, pero también caminatas de la fe o participando como laicos, sacerdotes y religiosos en las marchas convocadas por la oposición en contra del gobierno de Nicolás Maduro.

La oficina de prensa de la CEV, mediante la etiqueta #OremosPorVenezuela, motivó en las redes sociales la difusión de esta jornada en el país bolivariano, destacando en un balance al final de la tarde de este domingo 21 de mayo, que la actividad se colocó como uno de los temas más importantes del día con actividades, incluso, más allá de las fronteras.

En Caracas uno de los epicentros fue la Iglesia Nuestra Señora de la Chiquinquirá, en la Florida. Allí, el domingo 21 de mayo, el cardenal Jorge Urosa Savino presidió una misa, no sin antes hablar con los periodistas para exhortar a que “la crisis de Venezuela se resuelva de manera pacífica y sin violencia”, y rechazar “por innecesaria”, la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) hecha por el Gobierno.

Puntualmente, Urosa rechazó el maltrato y las torturas que estarían recibiendo los manifestantes detenidos por los organismos de seguridad del Estado, así como el traslado de los detenidos para ser juzgados por tribunales militares.

“Existen muchas denuncias –uno ha escuchado- la existencia de denuncias de maltratos, inclusive torturas, a los que están detenidos en diversas cárceles del país”, dijo. Además, indicó que “querer juzgar a civiles en tribunales militares es totalmente indebido”.

En ambos casos comentó que “es inconstitucional e ilegal y no va a administrar ninguna verdadera justicia, de tal manera, que debe cesar de inmediato”, por lo cual hizo un llamado al Ministerio Público para que corrobore la veracidad de esas denuncias, porque “no se puede maltratar y mucho menos torturar a ningún detenido”.

Igualmente, criticó a los cuerpos de seguridad del estado que “no tienen por qué estar tirando las lacrimógenas a quemarropa a la gente ni por supuesto disparar ni permitir que haya gente que dispare porque están actuando también grupos paramilitares, que todo el mundo ha visto en los vídeos. Eso debe cesar inmediatamente”.

Consultado en torno a la reunión que el pasado 19 de mayo sostuvo el presidente de la CEV, monseñor Diego Padrón Sánchez con el oficialista Elías Jaua Milano, consideró que fue una reunión importante. “Nosotros, los obispos recibimos a todos los sectores”, dijo, acotando que “el doctor Jaua” había pedido esa reunión.

Argumentó que “la reunión era necesaria para reiterar el rechazo de la CEV a la Asamblea Nacional Constituyente porque no es necesaria, no se justifica, distrae de los problemas reales del país y va a crear nuevas divisiones”, dijo Urosa.

Sostuvo que “hay una serie de factores que la hacen muy discutible, como por ejemplo, que no se haya convocado un referéndum para que el pueblo diga si quiere o no esa constituyente”. Además, durante esa reunión la iglesia abogó para que se resuelva la carestía y el desabastecimiento de comida y medicinas.

Urosa comentó que la CEV insistió durante esa reunión “en la necesidad de que cese la represión desmedida que ya ha causado tantos muertos”, incluso, de personas que no estaban protestando”. Acotó que “los obispos hemos sido muy claros y siempre estamos listos para defender los derechos de nuestro pueblo”.

El arzobispo de Caracas recordó los pedimentos fundamentado en la carta que el cardenal Pietro Parolín, envió tanto al Gobierno como a la oposición, el primero de diciembre de 2016: elecciones generales, canal humanitario, liberación de los presos políticos y el respeto a la Asamblea Nacional, que fue elegida en diciembre de 2015.

En el marco de esta jornada de oración, se produjo en Venezuela la marcha “Somos millones”, convocada por la Mesa de la Unidad Democrática. El arzobispo de Coro (estado Falcón) Mariano Parra Sandoval, acompañado del emérito, Roberto Lückert León, acompañaron a la población que salió a exigir el respeto por sus derechos.

Junto a un grupo de sacerdotes y laicos entre os que destacó el diputado Luis Stefanelli y otros líderes regionales, recorrieron las calles sumados a las protestas en favor de los derechos ciudadanos. No tuvieron miedo de sacar sus rosarios y elevar oraciones por la paz de Venezuela, clamando por el cumplimiento de la ley y el retorno de la democracia.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Papa Francisco explica a un niño cómo se dio cuenta de que tenía vocación

El Pontífice antes de explicar cómo le llegó la vocación sacerdotal compartió el momento en cual entendió que era negado para una pasión más terrenal: El fútbol…

“En mi tierra a  los que no se nos da bien el fútbol nos llaman “pata dura”. ¿Entendido? Yo era un pata dura, y por lo general era portero, para no moverme: era mi papel … No es una palabrota, se puede decir pata dura, no es una palabrota”.

Así respondió el papa Francisco a la pregunta de un niño en su visita a la parroquia de San Pier Damiani ai Monti di San Paolo, en Casal Bernocchi (Acilia) en la periferia sur de Roma este domingo 21 de mayo de 2017.

¿Cómo entendí la vocación? “Cada uno de nosotros tiene un lugar en la vida. Jesús quiere que uno se case, que forme una familia; quiere que otro sea sacerdote, otra monja … Pero cada uno  de nosotros tiene un camino en la vida. Y para la mayoría es que sean como vosotros, como todos los demás, como vuestros  padres: fieles laicos que forman una hermosa familia, que hacen que crezcan sus hijos, que hacen que crezca la  … Y yo estaba en una familia: éramos cinco hermanos, éramos felices.”, indicó.

El Papa encontró en el Centro Deportivo de Casal Bernocchi a los niños y niñas del catecismo. Durante el encuentro, ha respondido a algunas preguntas de los niños.

“Papá trabajaba, venía del trabajo … – en aquella época había   trabajo – y jugábamos … Una vez – os voy a contar algo que os hará reír, pero no hagáis lo que  os digo – hicimos  concurso para jugar a los paracaidistas, tomamos el paraguas y fuimos a la terraza y uno de mis hermanos se tiró el primero desde la terraza.

“¡Se salvó la vida por un pelo! Son juegos peligrosos… Pero éramos felices. ¿Por qué? Porque mamá y papá nos ayudaban a seguir adelante, en la escuela, y también se  preocupaban por nosotros. Es muy bonito, muy bonito … Escuchadme: en la vida es muy bonito estar casados, es muy bonito. Es muy bonito tener una familia, un padre y una madre, tener abuelos, tíos … ¿Lo habéis entendido? Es muy bonito, es una gracia. Y cada uno de vosotros tiene padres, abuelos, tíos,  tiene una familia”, abundó.

El Papa invitó a los jóvenes a ver a la familia como una “hermosa vocación”.

Además, habló de la vocación de los religiosas, las religiosas y los sacerdotes. “Pero también hay otra vocación: ser monja, ser sacerdote. Y un día sentí – pero de repente – tenía 16 años y sentí que el Señor quería que yo fuera un sacerdote. ¡Aquí estoy! Soy un sacerdote. Esta es la respuesta”.

El Pontífice dijo a los más pequeños que es una vocación que se siente en el corazón: “cuando un chico  siente en su corazón simpatía y luego la simpatía continúa, y siente amor por una chica y luego se hacen novios y luego se casan, así se siente en el corazón cuando el Señor dice: ‘Tienes que seguir  el camino para ser sacerdote’. Y así lo sentí yo. Cómo se sienten las cosas buenas de la vida. Porque es bueno”.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Qué es lo que nos enseña sobre el autocontrol la prueba del malvavisco

El autocontrol, es decir, la capacidad para controlar el comportamiento y las reacciones de uno mismo, es una gran ventaja y tiene un gran impacto sobre cómo lidiamos con las sorpresas de la vida. Hasta hace poco, se pensaba que la genética determinaba el nivel de fuerza de voluntad de cada uno. El psicólogo estadounidense Walter Mischel no piensa lo mismo: en su opinión, el autocontrol puede aprenderse.

La idea se puso a prueba en el centro de educación preescolar Big Nursery School, de la Stanford University, en California. El psicólogo Walter Mischel decidió observar cómo se enfrentaban niños de preescolar, de entre cuatro y cinco años, a tener que resistir una tentación particular.

Cada niño era conducido a una Habitación Sorpresa, donde había un malvavisco, una nube de azúcar, sobre la mesa. El niño podía comerse el malvavisco en seguida o podía esperar 15 minutos, en cuyo caso recibiría un premio en forma de dos malvaviscos u otro capricho de su propia elección. Si el niño decidía esperar, se quedaría solo en la habitación junto a la tentación. Si necesitara comer antes el malvavisco, podía tocar un timbre para llamar al investigador y el experimento llegaría a su final.

La pequeña Inez parecía sufrir una tortura en cuanto la dejaron a solas. Al principio miraba a la nube de azúcar con expresión triste. Luego se acercó al timbre y casi lo tocó, pero retiró la mano en el último minuto. Después, empezó a reír con fuerza, como si hubiera hecho algo divertido. Durante unos pocos minutos estuvo jugando: trataba de tocar el timbre con una mano y se tapaba la boca con la otra, como para no reír demasiado fuerte. De vez en cuando susurraba “No, no, no”, como si intentara impedirse hacer lo que de verdad quería hacer.

Resistió todo el tiempo y recibió dos galletas Oreo como premio. Javier también consiguió no comer su malvavisco. En vez de centrarse en el dulce, jugó con el timbre. Monica mantuvo una conversación con ella misma, durante la cual se explicaba por qué no debía comer la nube.

De los varios cientos de niños examinados, solo el 30% fue capaz de resistir a la tentación. Mischel continuó siguiendo a los participantes en diferentes etapas de sus vidas mientras estuvieron en la escuela y más tarde al principio de la vida adulta.

Resultó que a los niños de 4 y 5 años que lograron resistir la tentación de comer el malvavisco les fue mucho mejor en la vida que a aquellos que lo comieron de inmediato. Tenían mejores notas en las pruebas de razonamiento SAT, eran menos propensos a desarrollar una dependencia a las drogas, ganaban más dinero y estaban físicamente más sanos.

¿Quiere decir esto que nuestro futuro está escrito en un malvavisco? Nada más lejos de la verdad. Mischel insiste en que la fuerza de voluntad no es un simple rasgo genético. Podemos desarrollarla notablemente y fortalecerla con el tiempo.

“Las técnicas de autocontrol —tanto cognitivas como emocionales— pueden asimilarse, desarrollarse y usarse de forma activa hasta que queden automáticamente activadas cuando las necesitemos”, escribe en su libro El test de la golosina.

Además, se puede aumentar la fuerza de voluntad usando algunas estrategias clave que los niños usaron de forma intuitiva en el experimento.

Los niños que resistieron y no se comieron el malvavisco a menudo empujaban la tentadora golosina hasta el otro extremo de la mesa y le daban la espalda para no poder verla. Al mismo tiempo, nunca olvidaban el objetivo principal: dos malvaviscos.

Según Mischel, esta es una de las estrategias básicas para posponer una gratificación inmediata.

Si la atractiva tentación está cerca, nuestras ideas “se animan” –“¡Lo quiero ahora!”– en nuestra cabeza. “La dominación de este pensamiento ‘acalorado’ probablemente servía de mucho a nuestros ancestros en su entorno natural, pero hoy en día nos empuja por instinto a ceder a nuestras tentaciones, haciendo que personas inteligentes actúen de forma no tan inteligente”, explica Mischel en su libro.

Distanciarse físicamente del objeto de deseo y centrarse en las consecuencias a largo plazo nos da tiempo para sosegarnos y funcionar con un sistema “enfriado” –“Voy a esperar”–. El hecho de esperar activa el córtex prefrontal, que nos ayuda a centrar nuestra atención en el futuro.

En años siguientes, Mischel estudió el irresistible deseo ante el tabaco y la comida. Cuando los fumadores compulsivos se centraban en las consecuencias a largo plazo de fumar –“Podría sufrir cáncer”–, su deseo de fumar se volvía más débil. De forma similar, centrarse en las consecuencias de comer de forma excesiva –“Podría ganar demasiado peso”– redujo eficazmente su apetito.

En otro experimento, Mischel llevó a los niños a una habitación con una ‘Mr. Clown Box’ [Una “caja señor Payaso”, un dispositivo con aspecto de payaso que interactúa con los niños según los intereses del estudio psicológico, N. del T.] que animaba a los niños a hablar con él y a jugar con él ahora, en vez de terminar su trabajo primero y jugar después.

Antes de entrar en la habitación, los investigadores decían a los niños de qué forma podían lidiar con el señor Payaso para no caer en su distracción. “Si el señor Payaso hace ruidos y te pide que le mires y juegues con él, entonces simplemente mira a tu trabajo y no a él, y dile ‘No, no puedo. Estoy trabajando’. Esta estrategia que respondía a una situación concreta ayudaba a los niños a ceñirse a sus objetivos, continuar trabajando y resistir la tentación de jugar con el payaso.

Según Mischel, esta estrategia basada en la construcción “si pasa esto… entonces yo haré…” puede ayudarnos a controlar nuestro comportamiento en la vida diaria. “Si nos preparamos y probamos un plan con antelación, entonces el autocontrol se activará automáticamente por el estímulo al que está asociado. (“Si paso junto al frigorífico, entonces no abriré la puerta. Si veo un bar, cruzaré a la calle contraria. Si suena una alarma a las siete, entonces iré al gimnasio”). Cuanto más repitamos y practiquemos estos planes, más se automatizan y reducen el esfuerzo del proceso”, explica Mischel.

Los niños no usaron este mecanismo, pero es necesario dominar el autocontrol en ciertas situaciones. Según Mischel, el estrés, sobre todo el estrés crónico, inhibe el autocontrol. Hace que el sistema “acalorado” domine y disminuya la función del sistema “enfriado”.

Como resultado, se produce un círculo vicioso que lleva a la intensificación del estrés y a incrementar sus efectos tóxicos psicológicos y biológicos. En estas circunstancias, es muy difícil poder trabajar en el autocontrol y cambiar al sistema “enfriado”.

¿Qué podemos hacer? “Una vez más, observemos la experiencia dolorosa no con nuestros ojos, sino como si la miráramos desde la distancia, como si fuéramos una mosca en la pared. Adoptar una perspectiva diferente cambia nuestra valoración e interpretación de la experiencia. Al incrementar la distancia psicológica que nos separa de la situación, mitigamos el estrés, nos sosegamos y entonces podemos usar el córtex prefrontal para reinterpretar lo sucedido, entender la experiencia, encontrar una conclusión y seguir adelante”, aconseja el psicólogo.

Nota: si decides realizar el experimento del malvavisco con tu hijo, recuerda que el resultado depende de muchos factores y que podría ser diferente en una situación en la que un desconocido dirigiera el experimento. Si el niño se come de inmediato el dulce, es un indicio de que probablemente deberías plantearte enseñarle autocontrol. Si el niño no se siente tentado durante varios minutos, ¡fantástico! Pero eso no es garantía de un futuro maravilloso. En cualquier caso, desarrollar el autocontrol es una tarea constante que solo trae beneficios.

Este artículo se publicó originalmente en la edición polaca de Aleteia.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Papa Francisco pide “alegría verdadera y no maquillada”

El papa Francisco pidió abandonar la auto referencialidad en la Iglesia y dijo en tono jocoso: “Es feo cuando una consagrada está siempre mirándose al espejo”. Lo hizo al recibir en audiencia a las Pías Discípulas del Divino Maestro que celebran su Capítulo General este 22 de mayo de 2017 en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano.

De esta forma, invitó a que haya una mayor unión entre los religiosas, a pesar de vivir distintos carismas, y poner todo al servicio de la Evangelización, siendo fieles a la propia identidad.

“Nadie construye el futuro aislándose, ni solo con sus propias fuerzas. Por esto les invito a cultivar el diálogo y la comunión”. Todo para luchar contra la “auto referencialidad”.

En primer orden, Francisco se disculpó con las religiosas por el retardo en el inicio de la audiencia debido a su encuentro precedente con los obispos de Guatemala que se hallan en la tradicional visita a la Santa Sede y las tumbas de San Pedro y San Pablo, Ad Limina.

“Estos encuentros, se alargan, se alargan y luego las monjas pagan los platos rotos”, expresó Francisco en tono jocoso y causando las risas en el auditorio.

En otro momento, el Papa invitó a tener esperanza y alegría. “No al cáncer de la resignación”. “El diablo nos dice: ‘Pero somos pocas” […] y la cara se alarga (se hace sobría)”, dijo el Papa suscitando más risas entre las religiosas.

Les animó a ser profetas de esperanza, con los ojos fijos en el futuro, donde el “Espíritu impulsa, para continuar a hacer grandes cosas con ustedes” (cf. VC 110). “La esperanza que no defrauda no se basa en los números o en las obras, sino de Aquel para quien nada es imposible (cf. Lc 1,37), reiteró.

Francisco citó a San Agustín: “sólo la esperanza nos lleva a ser cristianos” (La Ciudad de Dios, 6, 9, 5). Y afirmó: “Nuestra vida ahora es la esperanza, entonces luego será eternidad” (Comentario al Salmo 103, 4, 17).

El Papa reflexionó junto con las religiosas sobre las cosas que destruyen o alimentan el espíritu de la comunión. Así, les exhortó “a estar abiertas al Espíritu Santo, Maestro de la diversidad y de las diferencias”.

Asimismo, les invitó a cultivar la atención y la acogida reciproca: “Mediante el cultivo de la atención y la aceptación mutua; la práctica de la corrección fraterna y el respeto a las hermanas más débiles; crecer en el espíritu de la convivencia; desterrando de divisiones de la comunidad, la envidia, los chismes; decir las cosas de manera abierta y con la caridad”.

El apostolado del oído (oreja) es el apostolado quizás el más importante hoy, sostuvo el Sucesor de Pedro. “Escuchar” compartir con los hombres y mujeres de hoy. “No se cansen de ejercitar continuamente el arte de escuchar y de compartir”.

“Escuchar y compartir son más necesarios que nunca, si queremos que nuestra vida sea absolutamente significativa para nosotros mismos y para las personas que encontramos”.

El discernimiento ayuda a la hora de reconocer lo que pertenece al “Espíritu” y lo que no lo es. La cultura actual presenta las coas como ‘buenas’. El Papa advierte que, en cambio, se puede caer en una cultura del zapping y, a veces, de una cultura de “muerte”.

 “Debemos aumentar el habitus del discernimiento, formarnos y formar en el discernimiento”, apuntó. ‘¿Señor que quieres que yo haga, que hagamos?’.

Ser “humildes y hábiles”, apasionados por Dios y por la humanidad para ser portavoces de Dios contra el mal y contra el pecado, recomendó. (cfr Vita consecrata, 84).

“Como consagradas vivan, en primer lugar, la profecía de la alegría, esa alegría que nace del encuentro con Cristo en una vida de oración personal y comunitaria, en la escucha cotidiana de la Palabra, en el encuentro con los hermanos y hermanas, en una vida feliz y fraterna, que incluye la fraternidad y el abrazo de la Carne de Cristo en los pobres”, abundó.

“Profetas de una alegría que nace de sentirse amados y, porque se sienten amados, perdonados”.

Las Pías Discípulas del Divino Maestro están presentes en los cinco continentes y celebran su Capítulo General, titulado: “Vino nuevo en odres nuevos”. La comunidad ha sido fundada por el sacerdote Santiago Alberione en Italia, el 10 de febrero de 1924. Con su rama contemplativa, ellas pertenecen al tercer instituto de la familia Paulina.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya 5 modalidades de chisme, el mal uso de la palabra

Una de las “categorías” de pecado que acostumbramos minimizar con más frecuencia es la de los pecados de la lengua o de la palabra. Sin embargo, tal vez la manera más común de pecar sea precisamente el mal uso de la palabra. Con gran facilidad, casi sin pensar, nos involucramos en chismes, rollos, mentiras, exageraciones, ataques venenosos y observaciones sin caridad.

Con la lengua, podemos esparcir el odio, incitar a los demás al miedo y la malicia, difundir desinformación, fomentar la tentación, desanimar, enseñar el error y arruinar reputaciones. No cabe duda de que podemos causar graves daños por medio del don de la palabra, con el que podríamos, por otro lado, hacer mucho bien.

Y también podemos causar estragos por omisión, ya que, con frecuencia, permanecemos en silencio cuando deberíamos hablar; dejamos de corregir los errores del prójimo cuando deberíamos abordarlos con la debida discreción y gentileza.

En nuestra época, el triunfo del mal está ampliamente amparado por el silencio de los buenos; por nuestro silencio como pueblo cristiano, incluso. Los profetas deben anunciar la Palabra de Dios, pero nosotros, muchas veces, encarnamos lo que dijo Isaías en el capítulo 56, versículo 10: “Sus vigías son ciegos, ninguno sabe nada; todos son perros mudos, no pueden ladrar; ven visiones, se acuestan, amigos de dormir.”

Bien decía Santiago: “Si alguno no cae hablando, es un hombre perfecto” (Stg 3,2). Es verdad que no todo el pecado de palabra es grave o mortal, sin embargo, podemos infringir grandes males con nuestro hablar: por eso, los pecados de la lengua pueden llegar, sí, a ser graves y mortales. Jesús nos advierte: los hombres tendrán que dar cuenta, el día del Juicio, de toda palabra ociosa que hayan dicho (cf. Mt 12,36).

Por ello, vamos a concentrarnos en un aspecto del pecado de la palabra que comúnmente llamamos “chisme”.

En una definición general, ese término puede aplicarse a comentarios triviales sobre la vida ajena, más aún cuando es considerada específicamente como pecado, el chisme consiste en hablar de alguien de manera injusta, mediante la mentira, la divulgación de asuntos personales o privados que no se refieren a nadie, excepto a la propia víctima del chisme

Generalmente, el chisme implica conversaciones inapropiadas y sin caridad sobre personas que no están presentes. Además, el chisme casi siempre añade errores y variaciones en la información que se transmite.

Santo Tomás de Aquino incluye el chisme en su tratado sobre la justicia (II, IIae 72-76) en la Suma Teológica, ya que, a través del chisme, perjudicamos la reputación de los demás. El Catecismo de la Iglesia Católica también incluye los chismes como materia del octavo mandamiento, el de “no darás testimonio falso contra tu prójimo”.

Con base en las diversas formas de injusticia en el hablar, identificadas por santo Tomás de Aquino, podemos mencionar varias modalidades de pecados de la lengua:

Consiste en deshonrar a una persona, normalmente en su presencia y, con frecuencia, también frente a terceros. La ofensa o injuria es cometida de forma abierta, audible y generalmente motivada por impulsos de rabia y falta de respeto personal. Puede incluir insultos, malas palabras y hasta “malos deseos”.

En el día a día, no siempre nos damos cuenta de que la injuria es una forma de ataque a la reputación de la persona ofendida, pues, al contrario del chisme, que en general es hecho a sus espaldas, la injuria u ofensa es “hecha a la cara” de la persona, que, por lo tanto, tiene oportunidad de defenderse.

Incluso así, la injuria debe ser mencionada cuando citamos los pecados de la lengua porque camina codo a codo con la deshonra, perjudicando la buena fama de la víctima. Su esencia es muy cercana a la del chisme. Injuriar es un pecado que tiene la intención de causar vergüenza o deshonra personal. Hay formas más adultas y cristianas de resolver los malentendidos.

Consiste en hablar mal del prójimo de manera injusta y a sus espaldas. Es menoscabar el buen nombre de alguien frente a terceros, pero sin que la víctima lo sepa. Este tipo cobarde de chisme impide que la persona de quien se habla pueda defenderse o aclarar lo que está siendo dicho a su respecto. Podemos mencionar dos modalidades de difamación.

a) La calumnia: Consiste en decir mentiras sobre alguien a sus espaldas.

b) La detracción o maledicencia: Consiste en decir verdades sobre alguien a sus espaldas, pero verdades que son perjudiciales para ese alguien y que los demás no tienen necesidad alguna de conocer. Se trata de información que, por más verdadera que sea, tiene el potencial de ofender innecesariamente la reputación o perjudicar el buen nombre de la víctima frente a los demás. Por ejemplo, puede ser verdad que fulano tiene ciertos problemas con alguna adicción, pero es una información que no necesita compartirse con cualquiera. Hay momentos, está claro, en que podría ser importante compartir ciertas verdades con los otros, pero solamente si fuera con personas que, por una causa justa, necesitan conocer esa información. Además, mejor sólo compartir legítimamente la información que es estrictamente necesaria, evitando un informe excesivo, motivado por la curiosidad fútil y mezquina.

Podemos identificar un tipo específico de chisme que se parece mucho a la difamación, pero que tiene matices particularmente graves. Mientras que el difamador habla por la espalda con el objetivo de perjudicar la reputación de la persona ausente, el murmurador-saboteador es un chismoso que, además de hablar a las espaldas, crea problemas concretos en su víctima, llevando a las personas a actuar contra ella. Tal vez pretenda perjudicarla profesionalmente; tal vez su objetivo sea incitar reacciones de ira o incluso de violencia contra la víctima de sus intrigas. El hecho es que el chismoso que practica la murmuración-sabotaje quiere incitar alguna acción contra la persona de quien chismea. Esto va más allá del prejuicio de la reputación: en este caso, el intrigante pretende perjudicar, por ejemplo, las relaciones, la economía, la situación legal de su víctima, etc.

Consiste en hacer que las personas se rían de alguien, de alguna característica física o de comportamiento, manera de ser, etc. Esto puede parece algo leve, pero muchas veces, es un tipo de rumor que se transforma en burlas o en palabras humillantes y ofensivas, que disminuyen a la persona o la deshonran dentro de la comunidad. En no pocos casos, la ridiculización se transforma en lo que hoy en día se conoce como “bullying”.

Es el deseo públicamente expresado de que una persona sea víctima de algún mal o sufra algún daño. El “mal deseo” puede o no decirse frente a la propia víctima; pero el hecho es que se trata de un tipo de pecado de la lengua que también provoca la deshonra de la víctima frente a terceros. El objetivo es maldecir a alguien, con frecuencia, es incitar a otros a tener rabia contra esa persona.

La seriedad de esos pecados de la palabra o de la lengua depende de una serie de factores, entre los cuales el alcance del daño cometido contra la reputación de la víctima, las circunstancias de lugar, tiempo y lenguaje usado y cuántas y cuáles personas oyeron los comentarios venenosos.

Uno de los tesoros valiosos de cualquier persona es su reputación, ya que en él reposa su posibilidad de relacionarse con otros y de involucrarse en casi todas las formas de interacción humana. Es muy serio, por lo tanto, perjudicar la reputación de alguien.

Es verdad que, a veces, necesitamos tener conversaciones sobre personas que no están presentes. Tal vez estemos en busca de consejos para lidiar con una situación delicada; tal vez necesitemos algún incentivo para lidiar con una persona difícil o tengamos que hacer una verificación legítima de hechos. Tal vez, especialmente en contextos profesionales, seamos invitados a evaluar a algunos colegas, funcionarios o situaciones.

En casos como esos, tenemos que limitar el objetivo de nuestras conversaciones a lo estrictamente necesario, abordando solamente las personas y hechos que de verdad necesitan ser abordados.

Al buscar consejo o incentivo, debemos hablar solamente con personas que sean de confianza y que puedan razonablemente ser de ayuda. Siempre que sea posible, debemos omitir detalles innecesarios, entre los cuales el nombre de la persona de quien estamos hablando. La discreción es la palabra clave también en las conversaciones necesarias sobre el prójimo.

Por otro lado, es importante saber que el sigilo extremo puede ser inútil y hasta perjudicial. Hay momentos en que las situaciones flagrantes necesitan abordarse de manera directa y bien clara. En este tipo de casos, tenemos que seguir las normas establecidas por Jesús en el Evangelio de Mateo:

“Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano” (Mt 18, 15-17).

En otras palabras, la discreción debe abrir espacio también a la trasparencia en determinadas circunstancias, como en las que una comunidad necesita tratar ciertas cuestiones de forma pública y clara.

El Salmo 141, 3 eleva a Dios esta plegaria:

“Pon, Yahveh, en mi boca un centinela, un vigía a la puerta de mis labios”.

Nosotros también podemos hacer oraciones como esta:

“¡Ayúdame, Señor! Mantén tu brazo sobre mi hombro y tu mano sobre mi boca. Pon tu palabra en mi corazón, de modo que, cuando hable, seas Tú, en realidad, quien habla por medio de mí. Amén”