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#diocesisdecelaya @diocesis_celaya El papel de la mujer en la sociedad actual: Bienvenido el 2018



Por Hermanas Misioneras Servidoras de la Palabra

Iniciamos el 2018 en un ambiente  de fiesta y celebración, todos  nos hacemos  propósitos personales y de superación.

Del ser humano es propio el espíritu de  evolución, el deseo de avanzar y de renovarse; si no es de  esta  manera algo anda mal.

Sin embargo, el panorama que  augura para este año 2018 no es nada  alentador, tenemos  en puerta una creciente  crisis económica, por mala administración y corrupción de  nuestras  autoridades; amenazas de guerra nuclear y un panorama electoral sin propuestas que se acerquen a las verdaderas necesidades de nuestro pueblo. 

Cerramos el año 2017 con más de 96 mil ejecuciones, más 56 mil desaparecidos, otros tantos miles de abortos y miles de niños que han sido abusados sexualmente, explotados y que viven  en marginación o sufren el abandono de sus padres; además de cientos de divorcios… México teñido en sangre y con muchas familias divididas no deja de ser un país joven, rico en cultura, identidad y valores; un país con gente  mayoritariamente  buena y trabajadora; además con un territorio con multiforme cantidad de recursos naturales.

Al iniciar el año, no bastan los buenos propósitos que nacen de una inteligencia que tiene inscrita de manera  natural el deseo de superación.

Es necesario cultivar la fuerza de voluntad y alentarla  con la sana disciplina: los mejores propósitos sin fuerza de voluntad  no sirven de nada.

La inteligencia más prodigiosa sin voluntad puede  ser caprichosa y autodestructiva.
Si tú y yo creemos en Jesús, el cultivo de la fuerza de voluntad  es algo natural que brota de la  enseñanza del maestro: <<El que  quiera venir  en pos de mí que cargue  con su cruz y que me siga… El que pierda su vida  por mí la ganará; pero el que  quiera ganar  su vida para sí mismo la perderá>> (     ). De tal manera  que  nadie quiera vivir una  vida  a su gusto y una religiosidad a su medida.

Si creemos en Jesús debemos dejar resplandecer la conducta  cristiana, hacerle violencia a nuestra pasividad, pereza, sensualidad… de modo que  aunque al parecer  se pierde, en realidad se gana.
Ánimo en los propósitos de este año 2018, que todos nuestros deseos  más nobles sean cumplidos y que  el 2018 sea un año para  evolucionar y crecer.

Para amar la vida, custodiar la vida y gozar la vida.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya La alegría de ser mujer



Por Las Servidoras de la Palabra

Escuchando una conversación entre dos mujeres una de ellas embarazada decía: <<Estoy esperando otra niña>>  “¡otra niña! ¡tienes que tenerles más cuidados y sufren más!”.

En otra ocasión escuche a una mujer que le detectaron un tumor en la matriz, después del diagnostico el ginecólogo le comento: “Pobres de ustedes las mujeres, sufren desde que nacen”.

Bueno, que las niñas requieran mayores cuidados es verdad, que sufran es inevitable toda persona pasa por el sufrimiento desde que nace hasta que muere, es la realidad más cercana al ser humano independientemente del sexo.

¿Por que hay gente que piensa que las mujeres somos más sufridas?

Es verdad que la mujer ha sido pensada como un ser más delicado y todo lo que es delicado requiere mayor cuidado: ya desde el arreglo personal la mujer requiere de mayor tiempo, en la educación y formación también requiere de más dedicación e incluso que se le hable de modo y tono diferente.
Lo anterior se debe a que la mujer tiene una naturaleza, ser, origen y fin específicamente femeninos, además de las particularidades que de manera individual manifiesta cada mujer.

Es necesario tener claras las cualidades especificas del ser femenino que no deben entenderse sólo desde el punto de vista biológico y anatómico sino también desde el aspecto espiritual y racional: más inclinada a la piedad, a las manifestaciones religiosas; tendiente a la caridad, comprensiva, afectiva y emotiva.

Pues en general hay un modo específicamente femenino de concebir el mundo.

Ser mujer implica tener una vocación y misión especifica en el mundo con todas nuestras cualidades y limitaciones.

El libro del Génesis dice: <<No es bueno que el hombre este sólo… le daré una compañera>> (Gn 2, 18), más adelante San Pablo afirmará: <<Sin embargo, en la vida cristiana ni el hombre existe sin la mujer, ni la mujer sin el hombre>> (1Co 11, 11).

Tales expresiones bíblicas nos ayudan a comprender que ser mujer es también una maravilla con todos nuestros altibajos emocionales, con todos los cambios físicos, psicológicos y hormonales que podamos padecer en breves periodos.

Pues  nuestro llamado es a ser compañeras, perfeccionar lo hay en nuestras manos, tratar con delicadeza nuestro entorno e incluso a la unión física con el hombre para continuar la generación humana: maternidad y en esas funciones podemos alcanzar realización y plenitud.

Cuanto más vivimos de acuerdo a nuestro ser femenino más alegría experimentaremos; alegría entendida como el entusiasmo natural para cumplir con nuestros deberes y superar las dificultades que cada día nos aquejan.

En la historia no faltan ejemplos de  mujeres que han asumido este gran reto de vivir con toda feminidad una misión especifica en su tiempo y a si han marcado e influido en  la historia.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya El gozo espiritual





Misioneras Servidoras de la Palabra



Cuando hablamos de gozar la vida, casi siempre nos referimos a disfrutar un momento con ciertos placeres. Sin embargo, la palabra gozo en el término espiritual, se refiere a una experiencia profunda y personal  con Dios.

Es diferente de la  alegría que, generalmente, se comparte con expresiones  concretas de entusiasmo, laboriosidad, paciencia. No es que el gozo sea una experiencia pasiva; pero se trata de una experiencia del alma que se descubre amada, elegida, custodiada por Dios que  es infinito y todo amor.

En la Biblia encontramos algunos textos como: Éste es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en Él (Sal 118, 24); Me hiciste conocer los caminos de la vida; me sacias de gozo con tu presencia (Hch 2, 28).

Está experiencia se asocia al contacto con Dios y con las cosas divinas y trascendentes; es la experiencia de los santos  en la oración; de los místicos en el recogimiento de los sentidos para elevarlos  a Dios.

Ante todo es un don del Espíritu Santo.

Y que el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abunden en esperanza por el poder del Espíritu Santo (Ro 15, 13).

Lamentablemente la materialidad y egocentrismo en que vivimos últimamente nos impide vivir esta experiencia del alma.

Gozo, lo interpretamos  como placer y regularmente  en términos  pasajeros que  se  esfuman rápidamente y con frecuencia  nos dejan vacíos.

En este tercer domingo de Adviento, la Iglesia nos invita  a reflexionar en la esperanza; no es lo mismo esperar con tristeza, con temor, con incertidumbre que  esperar  en la certeza  del bien que  esperamos. Jesús  es la certeza absoluta del Bien supremo; nuestro  encuentro  con Él aviva  nuestra mirada; despierta nuestras inquietudes de obrar bien y renueva  nuestras  fuerzas.

Para vivir  la experiencia del gozo se hace  necesario tener el alma limpia, para eso es óptimo el Sacramento de la Penitencia y pasar momentos  largos e intensos en compañía de Jesús.
No siempre podemos ir a una iglesia, pero siempre podemos permanecer  con la mente unida  a Jesús.
Dejemos las frivolidades del mundo, que dejan el alma insatisfecha como la vanidad, la presunción, la ostentación, la lujuria…
Todas esas cosas  aunque las disfrutemos un momento, al final nos dejan tristeza.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya Jesucristo te habla de su cumpleaños: La Navidad



Por Las Servidoras de la Palabra

Jesucristo te habla de su cumpleaños “la navidad” y te hace una atenta invitación
Como sabrás, nos acercamos nuevamente a la fecha de mi cumpleaños, todos los años se hace una gran fiesta en mi honor y creo que este año sucederá lo mismo.

En estos días la gente hace muchas compras, hay anuncios en la radio, en la televisión y por todas partes no se habla de otra cosa, sino de lo poco que falta para que llegue el día.
La verdad, es agradable saber que al menos un día al año algunas personas piensan poco en mí.
Como tú sabes, hace muchos años que comenzaron a festejar mi cumpleaños, al principio parecían comprender y agradecer lo mucho que hice por ellos, pero hoy en día nadie sabe para que lo celebran. La gente se reúne y se divierte mucho pero no sabe de qué se trata.

Recuerdo el año pasado, al llegar el día de mi cumpleaños hicieron una gran fiesta en mi honor, había cosas deliciosas en la mesa todo estaba decorado y había muchos regalos, pero sabes una cosa… ni siquiera me invitaron,  yo era el invitado de honor y no se acordaron de invitarme a la fiesta, era para mí y cuando llegó el gran día,  me dejaron afuera, me cerraron las puertas, yo quería compartir la mesa con ellos.

La verdad no me sorprendió porque en los últimos años todos me cierran la puerta.
Como no me invitaron, se me ocurrió estar sin hacer ruido, entré y me senté en un rincón, estaban todos brindando, había algunos ebrios contando cosas, riéndose, la estaban pasando en grande, para colmo llegó un viejo gordo vestido de rojo, de barba blanca y gritando “jo-jo-jo”, parecía que había bebido demás, se dejó caer pesadamente en un sillón y todos los niños acudieron hacia él, diciéndole santa Claus, como si la fiesta fuera en su honor.

Dieron las doce de la noche y todos comenzaron a abrazarse, yo extendí mis brazos esperando que alguien me abrazara, y sabes nadie me abrazo de pronto todos comenzaron a repartirse los regalos, uno a uno los fueron abriendo hasta terminarse, me acerqué a ver si de casualidad alguno era para mí, pero no había nada, que sentirías si el día de tu cumpleaños se dieran regalos los unos a los otros y a ti no te regalaran nada, comprendí entonces que yo sobraba en esa fiesta, salí sin hacer ruido, cerré la puerta y me retiré.

Cada año que pasa es pero la gente solo se acuerda de los regalos, de las fiestas y de mi nadie se acuerda, quisiera que esta navidad me permitieras entrar en tu vida, que reconocieras que hace casi dos mil años viene a este mundo a dar mi vida por ti en la cruz y de esta forma poder salvarte, hoy solo quiero que tu creas esto con todo mi corazón y me dejes entrar.

Voy a contarte algo he pensado que como muchos no me invitaron a su fiesta que han hecho yo voy hacer mi propia fiesta, una fiesta grandiosa como nadie más hubiera imaginado una fiesta espectacular.

Todavía estoy haciendo los últimos arreglos por lo que quizá no sea en este año, estoy enviando muchas invitaciones y hoy hay una invitación para ti.

Solo quiero que me digas que si quieres asistir y que te reserve un lugar y escribiré tu nombre, lo escribiré con letras de oro, en mi gran lista de invitados, en esta fiesta de invitados solo habrá invitados con previa reservación y tendrán que quedar afuera aquellos que no entren con invitación, prepárate porque cuando todo esté listo daré la gran fiesta.

#diocesisdecelaya @diocesis_celaya El fenómeno de las mujeres No-Mo

Por Las Servidoras de la Palabra

No-Mo es la abreviatura de Not Mothers: No madres. Es una nueva tendencia de ser mujer sin ser madres.

El nuevo concepto que proclama el empoderamiento de la mujer sobre sí misma; presenta una imagen de profesionistas, inteligentes, liberales, reinas sin ataduras e indomables; dueñas de sí mismas y capaces de realización sin necesidad de esposo ni hijos.

Esta nueva tendencia ha pegado fuertemente en Occidente, en donde cada vez  más mujeres se niegan a tener hijos, en altos porcentajes, al punto de lograr cambios trascendentes a nivel  social en las próximas generaciones.

Pero esta moda no viene de la nada, se ha venido fraguando desde el destape de la mujer en la forma de vestir, luego con la píldora  anticonceptiva y se remató con los llamados derechos  sexuales y reproductivos; en donde se proclama que la mujer tiene derecho a ejercer su sexualidad sin preocuparse de quedar embarazada. 

Una de sus activistas es la  filósofa Beatriz Gimeno, quien afirma que la maternidad es un engaño de la misma magnitud que el amor romántico; según ella ser madre ya no es una prioridad, en “razón” del estilo de vida que demanda la vida moderna. Otra de sus activistas es Audrey García, que ha optado por la esterilización voluntaria como manera de reivindicar el derecho a hacerse una operación que a mujeres jóvenes les está vetada. Para estas mujeres ser madre ya no es una obligación social. No tener hijos no es una pérdida, sino que incluso, un orgullo que ayuda a derribar muchos argumentos construidos alrededor de la maternidad, como: en la maternidad la mujer se realiza; la plenitud de una mujer está en ser madre…

Es claro que la mujer no está  hecha sólo para tener hijos,  muchas mujeres permanecen solteras y  sin hijos porque se consagran a la ciencia, a algún servicio social, incluso para consagrarse a Dios o por algún otro motivo. Pero la negación expresa a la procreación es un capricho peligroso. La soberbia con la que se levantan estas ideologías proclama de fondo la frivolidad y egoísmo de quienes quieren tener  placer sin ningún compromiso.

La idea  de hacer de la vida un papalote nada más no quedes embarazada es un peligro en primer  lugar para la mujer misma; entraña la enemistad con el inocente que se gesta  en el vientre materno, la auto esterilización y negación a la vida, incluso atrofiando el propio cuerpo o alterando el orden natural de un organismo sano.

Además hemos de considerar que  el camino del hedonismo, por experiencia, lleva al vacío, la desesperación, la tristeza.  En esta ideología encontramos un propósito específico: aniquilar la vida, apoyados en un lenguaje endulzando con argumentos de libertad.

Esta ideología es claramente contraria al mensaje del Evangelio, que proclama la vida y la caridad para con el débil y pequeño. No se trata de que la Iglesia quiere encerrar a la mujer como madre y ama de casa; sino de Evangelio de Cristo, que nos llama a defender la dignidad de la vida humana, participada al hombre por el aliento divino. Cerrarse a la vida, aniquilar a los inocentes suena tan diabólico  como al exterminio de las razas más débiles.